Fundación palarq

Tras las huellas de los habitantes del desierto patagónico

Un grupo de investigadores españoles busca huellas de la actividad humana en una región que se creía deshabitada hasta el siglo XIX.

Parte del equipo del proyecto de estudio del área de Chubut, en la Patagonia argentina.

Parte del equipo del proyecto de estudio del área de Chubut, en la Patagonia argentina. Foto: UAB

El desierto al norte de la provincia argentina de Chubut, en la Patagonia central, es una región árida que tradicionalmente se ha considerado deshabitada hasta el siglo XIX, cuando el recién nacido Estado argentino comenzó su expansión económica y territorial. Pero la realidad es que ese desierto fue ocupado por poblaciones que subsistieron allí desde hace al menos 15.000 años. Ahora, un proyecto de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Centro Nacional Patagónico-ICPSH (CONICET, en Argentina), financiado por la Fundación Palarq, busca las huellas que dejaron en el paisaje esos grupos de cazadores-recolectores anteriores a la expansión colonial en el continente.

Mapa de localización de la región estudiada.

Mapa de localización de la región estudiada.

Imagen: UAB

Novedosas técnicas de detección

Desde el siglo XVI, los relatos etnográficos han mencionado la existencia en la zona de poblaciones nómadas con una economía basada en la caza del guanaco (un camélido parecio a la llama) y del ñandú (un ave similar al avestruz), y en el aprovechamiento ocasional de fauna, vegetación y minerales. Estas poblaciones sucumbieron a la presión colonizadora a que se vio sometido el continente entre los siglos XIX y XX. Los trabajos arqueológicos en el departamento de Telsen, en la provincia argentina de Chubut, empezaron en enero de 2020 y las prospecciones se centraron en tres lugares diferentes: el cañadón del arroyo Telsen, las sierras de Chacay y la laguna Cona, situada en el sector meridional de la meseta de Somuncurá, donde se identificaron numerosos sitios arqueológicos superficiales en los que se descubrieron artefactos líticos y restos de talla de obsidiana y sílice.

Uno de los paisajes del departamento de Telsen donde se están llevando a cabo las prospecciones arqueológicas.

Uno de los paisajes del departamento de Telsen donde se están llevando a cabo las prospecciones arqueológicas.

Foto: UAB

Los trabajos arqueológicos en el departamento de Telsen, en la provincia argentina de Chubut, empezaron en enero de 2020 y las prospecciones se centraron en tres lugares diferentes: el cañadón del arroyo Telsen, las sierras de Chacay la laguna Cona.

El proyecto de la UAB tiene previsto buscara partir de este año, tras el obligatorio paréntesis en los trabajos ocasionado por la pandemia de Covid-19, patrones de ocupación humana en el paisaje mediante la exploración sobre el terreno. Para ello se van a emplear innovadores sistemas de teledetección por satélite así como drones (los datos resultantes van a ser procesados mediante la inteligencia artificial a fin de reconstruir rutas de caza y pastoreo, así como asentamientos humanos). Esta nueva manera de tratar la información arqueológica, etnográfica y ambiental permitirá a los investigadores deducir movimientos pastoriles y conocer las rutas que utilizaron los cazadores-recolectores, entre otros aspectos.

Teledetección a baja altura (con un dron) de estructuras arqueológicas en el área de estudio.

Teledetección a baja altura (con un dron) de estructuras arqueológicas en el área de estudio.

Foto: UAB

"Sociedades móviles"

Los investigadores también procederán a identificar las relaciones que se establecieron entre distintos lugares arqueológicos y se intentará explicar cómo estas "sociedades móviles de pequeña escala" se adaptaron a condiciones climáticas muy extremas, como la denominada Anomalía Climática Medieval (que tuvo lugar hacia el año 1000), un momento en que la aridez ambiental habría provocado la reducción de las fuentes de agua potable, y forzado a la limitación de movimientos de los humanos y de sus presas animales, lo que posiblemente llevó a una mayor fragmentación del hábitat y a una mayor especialización en el trabajo. La arqueología sugiere también que estos cambios climáticos provocaron un aumento general de la violencia fruto de la competitividad por los escasos recursos entre las poblaciones (lo que ha podido corroborarse por el incremento de las lesiones traumáticas en algunos de los esqueletos estudiados).

La arqueología sugiere también que los cambios climáticos extremos provocaron un aumento general de la violencia fruto de la competitividad por los escasos recursos entre las poblaciones.

En definitiva, este proyecto arqueológico intentará arrojar nueva luz en la manera en que grupos humanos conformados por pocas personas, con una economía de dependencia extremadamente móvil y sin una gran capacidad acumulativa, respondieron a las variaciones climáticas de acuerdo a los recursos ambientales, sociales y tecnológicos de los que disponían.

Para más información sobre proyectos de arqueología y paleontología humana visita la web de la Fundación Palarq.

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