Un mito del ciclismo

El Tourmalet, historia de una leyenda del Tour de Francia

Uno de los momentos más esperados del Tour de Francia es la ascensión al Col du Tourmalet, el mítico paso de montaña de los Pirineos franceses. Esta es la historia de cómo llegó a ser una cita casi obligada para los participantes en la carrera gala.

Vista desde la cima del Col du Tourmalet

Foto: GIRAUD Patrick

En los más de cien años de historia del Tour de Francia, pocos paisajes han sido tan representativos de esta carrera como el Col du Tourmalet, el paso de montaña situado en los Pirineos. De las 108 ediciones que se cumplen este año, 81 han incluido la ascensión al Tourmalet; a estas hay que sumar las veces que ha sido también escenario de la Vuelta a España, convirtiéndose así en el paso de montaña más transitado de la historia del ciclismo profesional.

“Muy buena ruta. Perfectamente practicable”

El Tourmalet fue incluido por primera vez en el recorrido de la 8ª edición del Tour de Francia, en 1910. Henri Desgrange, uno de los fundadores de la carrera, envió al periodista deportivo Alphonse Steinès a los Pirineos con la misión de descubrir una etapa de montaña que supusiera un reto para los ciclistas.

Alphonse Steinès (1873-1960)

Alphonse Steinès (1873-1960)

Alphonse Steinès fue uno de los personajes más importantes que dio forma al Tour de Francia. Entre otras cosas, convenció a los organizadores para que incluyeran más etapas de montaña y repartieran el recorrido por toda la geografía del país.

Foto: CC

Steinès esperaba cumplir su encargo con una cierta comodidad por lo que, siendo invierno, viajaba en coche y con chófer. Pero una tarde, mientras ascendía por la carretera del Tourmalet, el coche tuvo que detenerse debido a la nieve acumulada. A pesar de la nevada, de que la noche estaba al caer y de que el chófer le advirtió que por la zona merodeaban osos, Steinès decidió recorrer a pie los cuatro kilómetros que faltaban para llegar a lo más alto del paso.

Su atrevimiento casi le costó la vida. Resbaló en la carretera helada y cayó a un arroyo; empapado, volvió a subir hasta la carretera, pero ya no le quedaban fuerzas y se desplomó en la nieve. Cuando ya creía que iba a morir, oyó unas voces que le llamaban por su nombre: eran los habitantes del pueblo de Sainte-Marie de Campan, que habían sido advertidos de su temerario intento y habían organizado grupos de búsqueda. Ellos le ayudaron a llegar hasta el pueblo de Barèges, al otro lado del paso de montaña.

Antes de comer, descansar o darse un baño caliente, se dirigió a la oficina de telégrafos y envió un mensaje: "Atravesado Tourmalet. Muy buena ruta. Perfectamente practicable."

Después de haber estado a punto de morir, Steinès seguía teniendo claras sus prioridades: antes de comer, descansar o darse un baño caliente, se dirigió a la oficina de telégrafos y envió un mensaje a Desgrange con la que podría ser la mentira más célebre de la historia del ciclismo:

"Atravesado Tourmalet. Muy buena ruta. Perfectamente practicable."

“Son ustedes unos asesinos”

Incluso en verano, el engaño de Steinès no tardó en salir a la luz. El Tourmalet fue incluido en la ruta del Tour de Francia ese mismo año y demostró con creces ser un reto mayor que cualquiera que se hubiera planteado antes en el ciclismo profesional. Octave Lapize, el primero en coronarlo, se bajó de la bicicleta y terminó la ascensión a pie; cuando llegó a la cima, totalmente agotado, fue incapaz de proferir palabra durante un rato y cuando finalmente recuperó el aliento sus primeras palabras fueron para los organizadores: “¡Son ustedes unos asesinos, sí, unos asesinos!”

Octave Lapize subiendo a pie el último tramo del Tourmalet en la edición de 1910

Octave Lapize subiendo a pie el último tramo del Tourmalet en la edición de 1910

Foto: PRESSE SPORTS / Cordon Press
Octave Lapize con el ramo de ganador del Tour de Francia de 1910

Octave Lapize con el ramo de ganador del Tour de Francia de 1910

Tras ser el primero en conquistar el Tourmalet, Octave Lapize se hizo con la victoria general del Tour de Francia en 1910. Era la segunda vez que participaba en la carrera gala y ganó cuatro etapas.

Foto: Bibliothèque nationale de France / CC

El propio nombre del puerto ya es una descripción en toda regla: Tourmalet en lengua gascona significa “montaña lejana”, en francés “camino de mal retorno”, y en ambos casos ciertamente cumple ese mal augurio: la ascensión dura algo más de 17 kilómetros desde el lado este y 19 desde el oeste, con una pendiente media de un 7% que supera el 10% al aproximarse a la cima, y 1.258 metros de desnivel. Es también uno de los puertos de montaña más altos del ciclismo profesional, con un máximo de 2115 metros de altitud. Los récords de tiempo se sitúan entre 47 y 48 minutos por la vertiente oriental, la más corta: un esfuerzo titánico incluso para ciclistas especializados en etapas de montaña.

Subida al Tourmalet en el Tour de Francia de 1959

Subida al Tourmalet en el Tour de Francia de 1959

Foto: Cordon Press
Federico Bahamontes en la ascensión al Tourmalet en 1954

Federico Bahamontes en la ascensión al Tourmalet en 1954

Federico Bahamontes, apodado "el Águila de Toledo", en la ascensión al Tourmalet en 1954. Ese año ganó el Gran Premio de la montaña. En 1959 ganó el maillot amarillo, convirtiéndose en el primer ciclista español en ganar la clasificación general de la ronda gala.

Foto: PRESSE SPORTS / Cordon Press

A pesar de su dureza y de las críticas que provocó por parte de algunos ciclistas en los inicios de la carrera, lo cierto es que el Tourmalet se ha convertido en un lugar casi inevitable en el recorrido del Tour de Francia y en un mito para cicloturistas de todo el mundo, que sueñan conquistarlo al menos una vez e inmortalizar su gesto junto a la estatua del Gigante del Tourmalet, popularmente conocido como “el ciclista plateado”. ¿Y a quién representa? Pues nada más y nada menos que a Octave Lapize, el primero que coronó el mítico puerto el 21 de julio de 1910. Eso no impidió que siguiera diciendo, durante el resto de su carrera, que los responsables de haber introducido aquella etapa infernal eran unos asesinos.

Le Géant, obra de Jean-Bernard Métais

Le Géant, obra de Jean-Bernard Métais

La escultura, de 3 metros de alto, está situada en la cima del puerto. Recibe el apodo de "el ciclista plateado" o también "Octave".

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