Errores históricos de una gran película

Titanic: qué es real y qué no en película de James Cameron

Aunque el film del director canadiense es una obra de arte, en ella se colaron algunos errores históricos que la separan del naufragio real tanto para aportarle una mayor carga dramática como para abaratar los costes de producción.

Escenas como las del hundimiento del Titanic incluyen numerosos errores históricos para dar algo más de dramatismo a este largometraje ganador de 11 oscars

Foto: Cordon Press

El barco y los pasajeros

Para empezar uno de los errores más flagrantes de la película son las cuatro aspas de la hélice central del Titanic que en realidad solo tenía tres, esta confusión proviene de su nave hermana el Olympic, que sí contaba con un propulsor central de cuatro aspas.

Popa del Olympic con su característica hélice central de cuatro aspas. En la parte superior se puede ver el color blanco del casco.

Foto: Wikimedia Commons

Otro de los fallos atribuibles a la película es la falta de detalles en el interior del barco. Aunque el equipo de producción intentó reproducir la decoración del lujoso interior del buque lo más fielmente posible, faltan algunos elementos como la estatua de la Diana de Versalles situada sobre la chimenea del salón de primera, sustituida en la película por un reloj para abaratar costes.

La famosa escalinata de madera tallada fue reproducida con todo lujo de detalles para la película pero sin embargo la parte que vemos se corresponde a la sección construida en la cubierta de botes y la A, que no conectaba con el comedor de primera en la cubierta D como en la película. Al mismo tiempo las lámparas de cristal que vemos en la gran sala que se abre alrededor de esta escalera no son iguales que las del barco real, pues les falta el soporte de bronce forjado que las sujetaba al techo, eliminado para recortar gastos.

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En esta imagen del pecio se puede ver el pedestal de bronce por el que las arañas de la escalinata se fijaban al techo.

Foto: Cordon Press

La despejada cubierta del Titanic

Un error que se repite mucho a lo largo de la película es la falta de mamparos perpendiculares al lado de las puertas que se abren a la cubierta, como la de la escalera de segunda clase por la que Jack y Rose llegan a los botes tras romper las esposas, estos salientes impedían que la puerta se abriera más de 90º y fueron eliminados por el director para dar a la cubierta un aspecto más limpio y sin obstrucciones.

A la izquierda del hombre de esta imagen se puede ver una de las paredes de acero que se instalaron junto a las puertas exteriores del barco (en este caso la del gimnasio). En la película estas fueron eliminadas para convertir la cubierta en un espacio más abierto.

Foto: Wikimedia Commons

Un atardecer imposible en el Titanic

La película sigue el recorrido de la nave desde Southampton hasta que naufraga, pero aunque se incluye la parada en Cherburgo se pasa por alto la última escala del Titanic en Queenstown (Irlanda), donde subieron al barco 120 pasajeros más. Al mismo tiempo cuando la nave se adentra finalmente en el Atlántico se ve el interior del puente de mando donde el sol entra desde el norte en vez de por el sur, algo que solo sucede en el hemisferio meridional del planeta.

De manera parecida durante la famosa escena de Rose y Leonardo DiCaprio de Titanic en la proa del barco vemos la puesta de sol a babor del barco cuando si tenemos en cuenta su rumbo suroeste debería estar frente a la pareja, Cameron simplemente lo situó al lado para crear un juego de luces un poco más dramático.

Una escena tan icónica como errónea.

Foto: Cordon Press

En un plano más musical a Cameron se le pasaron un par de versos en el himno “Padre Eterno” que los pasajeros de primera cantan durante la ceremonia religiosa, pues las frases “protégelos con tu mano salvadora” y “espíritu que el Padre envió” no fueron introducidas hasta 1940. Además los oficios religiosos estaban abiertos a todos los pasajeros, por lo que a Jack no le habrían podido prohibir la entrada como en la película.

Cuadros en los camarotes del Titanic

Respecto a los pasajeros encontramos tres cuadros en el camarote de Rose que nunca subieron a bordo, el primero es las Señoritas de Aviñón pintado por Picasso en 1907 y que todavía pertenecía al pintor; a su lado encontramos los Nenúfares de Monet que en 1912 ni se habían pintado. Para completar este trío de errores Cameron incluyó la Estrella de Degas, obra que por entonces se exponía en el Museo de Luxemburgo y no pertenecía a ninguna colección privada. También vemos un espejo sobre la chimenea de la suite, cuando en realidad este espacio estaba ocupado por un bordado.

Pitado en 1907 las Señoritas de Aviñón todavía pertenecían a Pablo Picasso, que lo tenía en su estudio parisino de Montmartre.

Foto: Cordon Press

Una broma que nunca fue

Otra incorrección es la broma que la protagonista le hace al director de la White Star Bruce Ismay sobre que haya construido una nave tan grande para compensar el tamaño de sus genitales, una idea publicada por Freud en La Interpretación de los Sueños de 1900, libro que no sería traducido al inglés hasta el año siguiente de hundirse el Titanic.

Uno de los pasajeros que más gustaron al público por su papel de “rica amable” fue la millonaria estadounidense Margaret Brown a la que Cameron llama por el apodo Molly, un nombre por el que nunca se la conoció en vida y que solo se popularizó a partir del musical de 1960 La Insumergible Molly Brown.

Margaret Brown subió al Titanic tras algunos meses de vacaciones por Francia y Egipto, milagrosamente sobrevivió y tras su muerte protagonizaría un popular musical de Broadway.

Foto: Wikimedia Commons

El personaje de DiCaprio en Titanic

El personaje interpretado por DiCaprio tampoco está libre de errores, pues el lago Wissota en el que dice que se cayó de pequeño no existiría hasta la construcción de una presa hidroeléctrica en 1917, además en la misma escena vemos como fuma cigarrillos con filtro cuando este no apareció hasta 1925.

Otro fallo algo más sutil es el carboncillo cuadrado y recto que Jack emplea para dibujar, cuando los que se usaban en 1912 eran rugosos, redondos y sin numeración. Asimismo el dibujo de una niña pequeña en brazos de un hombre que aparece en el cuaderno de Jack es una copia de una famosa fotografía de Sally Mann tomada en 1989 que Cameron incluyó como homenaje a la artista.

Jack muestra a Rose sus dibujos, entre ellos uno basado en una fotografía de 1989.

Foto: Cordon Press

Su amigo Fabrizio también es el protagonista de un error de vestuario, pues la mochila que lleva cuando ambos suben corriendo al barco es de hecho un macuto del ejército sueco fabricado a partir de 1939. Además el camarote G60 en el que duermen los dos no existió nunca, aunque sí es cierto que había un G6 en tercera ocupado por una familia sueca que viajaba a América.

En la misma línea vemos a las damas de primera con guantes todo el tiempo cuando las reglas de la la etiqueta les obligaban a quitárselos sutilmente antes de comer para que no llevarlos sucios el resto del día. Este es un error muy común en la películas de época que prefieren mostrar el vestuario en todas las escenas para amortizar su coste.

El naufragio del Titanic

En su necesidad de encontrar un responsable de la catástrofe el film culpa en parte a Ismay, quien presiona al capitán para que encienda todas las calderas y llegue antes a puerto. En realidad, aunque el capitán Smith puso en marcha algunas calderas adicionales siguiendo los deseos del director de la White Star, todavía quedaban cinco auxiliares por encender cuando el barco se estrelló contra el iceberg.

La última puesta de sol que vería el Titanic.

Foto: Cordon Press

A gran velocidad el Titanic se dirige contra un iceberg casi invisible, momento en el que se desencadena una escena de colisión que es cierta a medias. En ella vemos como el primer oficial William McMaster Murdoch ordena dar marcha atrás cuando según todos los testigos solo paró el barco, además dado que el Titanic tardó solo 30 segundos en chocar contra el hielo la tripulación no habría tenido tiempo para poner en práctica una maniobra tan compleja como esa.

Murdoch es de hecho uno de los personajes más controvertidos de la película, pues acepta un soborno para dejar entra al prometido de Rose en un bote, dispara contra un pasajero y después se suicida. Por supuesto todo es falso pues según los testigos fue un héroe que ayudó en la evacuación hasta el final y murió por un golpe de polea; el director de hecho tuvo que pagar una multa y pedirle disculpas a su sobrina tras un juicio por difamación. Además los billetes de 20$ que recibe son los de la serie de 1914, como se puede ver por la flor que decora sus esquinas.

Murdoch (a la izquierda) junto a los oficiales del Titanic. El hecho de estar de guardia cuando se produjo la colisión ha hecho recaer en él gran parte de la culpa del naufragio.

Foto: Wikimedia Commons

En un momento dado este personaje mira abajo por una escalera situada al lado del puente y ve como entra agua desde una puerta que en realidad está situada justo bajo el punto en el que se encuentra y es por ello invisible, un añadido dramático más de James Cameron en detrimento de la historia.

En cuanto se abre la brecha en el casco se accionan las compuertas de emergencia que bajan gradualmente gracias a unos engranajes, sin embargo en el barco real este sistema no cerraba del todo la puerta sino que esta caía de golpe los últimos 45 centímetros para lograr un cierre hermético. Así los fogoneros que pasan en la película por debajo de las compuertas en el último momento habría sido cortados en pedazos por una guillotina de acero.

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Mensaje en morse durante el hundimiento del Titanic

Mientras el barco se hunde vemos como los operadores de la radio que avisan a las otras naves cercanas del naufragio marcando el mensaje en código morse dando unos golpecitos sobre el pulsador, sin embargo esta técnica aunque quede bien en la pantalla es del todo errónea, pues afecta la señal a base de dar golpes fuertes y secos. Los radiotelegrafistas de la época en cambio agarraban el interruptor de la señal con con la mano para emitir un mensaje mucho más claro gracias a un mayor control de sus movimientos.

El inventor de la radio Guillermo Marconi junto a un operador que sujeta firmemente el interruptor con la mano.

Foto: Wikimedia Commons

Pero una de las licencias artísticas más flagrantes de Cameron es cuando se encierra cruelmente a los pasajeros de tercera para que se salven solo los ricos, algo que nunca sucedió. El hecho de que se salvaran más pasajeros de segunda y primera se debe a que sus camarotes estaban más cerca de los botes y por lo tanto pudieron embarcar antes. En su desesperación los de tercera llegan a arrancar un banco para echar a tierra las puertas, algo que les habría costado mucho más con los suelos de madera salida del Titanic real que con el contrachapado que usó Cameron en esa escena.

Durante la evacuación no se dio prioridad a los pasajeros de primera, pero al encontrarse más cerca de los botes la mayoría se salvaron.

Foto: Cordon Press

Es en ese momento, mientras mujeres y niños abandonan el barco, que Rose sale de un bote y va al rescate de Leonardo DiCaprio bajando en un ascensor de primera hasta una cubierta inundada. Si nos fijamos bien veremos que cuando el ascensor baja y sube las dos puertas no están cerradas, lo que impediría automáticamente su funcionamiento.

En cuanto Rose llega a la cubierta E para buscar el camarote donde está esposado Jack, gira a la izquierda, algo del todo imposible cuando en los planos del Titanic hay una pared que le impediría el paso. A continuación parte las esposas de Jack con un hacha, las cuales aunque son de un modelo que ya existía en la época tienen soldaduras, una técnica que no se aplicará a al acero hasta décadas más tarde.

La localización de toda esta escena es de hecho incorrecta, pues la oficina del maestro de armas donde lo encierran se hallaba dentro del barco y no junto al casco del trasatlántico como en la película. Una vez Jack está libre la pareja huye por el barco, atravesando el comedor de primera y la cubierta E, que por entonces ya estaría completamente inundada.

Jack y Rose cruzan el comedor de primera para luego descender a una cubierta inferior donde el agua está al mismo nivel.

Foto: Cordon Press

Botes salvavidas

Algunos detalles más que brillan por su ausencia es el agua que entraba en los botes por sus agujeros de drenaje (que con las prisas no habían sido taponados) o las tumbonas que se tiraron al mar para que la gente se pudiera subir encima. Del mismo modo se omitieron los botes plegables con costados de lona impermeable de la película, sustituidos por más barcas con el costado de madera (son las que se pueden ver justo encima de la cubierta de botes).

Bote plegable del Titanic con costados de lona justo antes de ser resctado por el Carpatia.

Foto: Wikimedia Commons

Millonarios muertos en el naufragio

La muerte de los millonarios Isidor e Ida Straus fue muy lamentada por la clase alta neoyorquina, en la película los dos mueren ahogados en su camarote, pero el hecho de que el cuerpo de Straus se encontrara flotando a la deriva después de la tragedia significa que ambos murieron en cubierta y no dentro del barco.

Ida Straus renunció a subir a un bote sin su marido y los dos murieron en la cubierta del trasatlántico. 

Foto: Wikimedia Commons

El fallo de la orquesta del Titanic

La icónica escena de la banda tocando hasta el final también es incorrecta pues aunque tocan “más cerca ti de mi Dios” según dijeron los periódicos, por contra los supervivientes afirmaron en su mayoría que sonó el vals “Canción de Otoño”. Otro punto importante es que la banda se componía de ocho miembros y en la película solo salen seis.

En esta esquela de la Unión de Músicos se muestran los ocho integrantes de la banda y el himno religioso que no tocaron.

Foto: Wikimedia Commons

Fallos en el hundimiento final

Finalmente la exploración del pecio por los submarinos también cae en algunas incorrecciones para hacer más interesante el film, pues cuando empiezan a descender hacia el fondo bajan con las luces encendidas cuando deberían estar apagadas para conservar energía durante las dos horas y media que se tarda en llegar al pecio.

A pesar de todos estos fallos históricos, cabe resaltar el gran trabajo histórico que hicieron los productores y el mismísimo James Cameron en una película mítica que ha pasado a los anales de la historia como una de las mejores tanto por la cantidad de premios que obtuvo como por su recaudación, espectadores y calidad técnica.

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