Un barco desaparecido

El tesoro marítimo sumergido en las aguas de Portofino

Un par de buzos localizan lo que parecen ser los restos del naufragio del Espíritu Santo y Santa María de Loreto, uno de los mayores barcos mercantes del siglo XVI.

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Credito: Soprintendenza Archeologia Belle Arti e Paesaggio della Liguria

Gabriele Succi y Edoardo Sbaraini rastreaban el lecho marino de un área poco explorada a unas diez millas náuticas al este de Génova, en las cercanías del promontorio de Portofino, cuando divisaron lo que parecía un gran peine de madera a cincuenta metros de profundidad. Ambos submarinistas se dieron cuenta de que se trataba de un hallazgo excepcional y avisaron de inmediato a las autoridades, que confirmaron que se trataba de los restos de una gran nave de madera de la Edad Moderna, un hallazgo poco frecuente en las costas italianas.

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El responsable de Arqueología subacuática de la Superintendencia de Liguria, Simon Luca Trigone, fue más lejos al afirmar que los buzos podrían haber encontrado el Espíritu Santo y Santa María de Loreto, uno de los mayores buques mercantes del siglo XVI, hundido en las aguas del mar de Liguria hace 500 años mientras trataba de resguardarse de una tormenta: "Los arqueólogos son siempre muy cautos, pero el emplazamiento del hallazgo y la tipología del casco encontrado coinciden con el lugar donde se registró el hundimiento y con los datos que se tienen de la nave", ha declarado el arqueólogo.

El barco más grande de su época

El Espíritu Santo y Santa María de Loreto era un galeón construido en la república de Ragusa (la actual Dubovnik) y ya navegaba en la década de 1560. Se trataba de uno de los mayores buques mercantes de su época y en el momento de su desaparición transportaba cerca de 2.000 toneladas y una tripulación de unas 130 personas.

En el momento del naufragio, el Espíritu Santo y santa María de Loreto transportaba una carga de casi 2.000 toneladas y 130 tripulantes.

Según los relatos de la época, el imponente barco mercante había partido del puerto de Génova la tarde del 28 de octubre de 1579 y tan sólo un día después fue sorprendido por una fuerte tormenta cerca de la bahía de Portofino. El violento oleaje lo dirigió contra los acantilados del promontorio que protege este golfo al norte de la península italiana, y la embarcación acabó embarrancando y se hundió después de permanecer varios días a merced del oleaje, que dispersó su carga.

Si bien la totalidad del pasaje pudo ser rescatada por los habitantes de la zona, nunca más se supo de la embarcación, que ha sido objeto de una intensa búsqueda desde la década de 1970 y que, finalmente, parece haber sido localizada.

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Cazadores de pecios

Una vez se inicie el rescate y se lleve a cabo un análisis en profundidad de los restos del galeón, las autoridades esperan encontrar cerámica, monedas, instrumentos de navegación, cañones y anclas. Simon Luca Trigona confía en que el navío "será una mina de información para la historia de la navegación marítima del Mediterráneo".

Las autoridades esperan encontrar en los restos del pecio cerámica, monedas, instrumentos de navegación, cañones y anclas.

Succi y Sbaraini, dos experimentados buzos de Rasta Divers, un centro de submarinismo de la vecina Santa Margherita Ligure, no son novatos en esto de encontrar restos submarinos. Antes del hallazgo del Espíritu Santo, a finales de 2018 ya habían localizado un pecio romano cargado de ánforas de 2.000 años de antigüedad también en la costa de Portofino. En ambos casos, como buenos ciudadanos (y como marca la ley italiana), los buzos comunicaron sus hallazgos a las autoridades y colaboraron en la localización y trabajos posteriores en el yacimiento.

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