Pinturas rupestres

En Teruel se recolectaba miel hace más de 7.500 años

Acaba de publicarse un estudio sobre las pinturas rupestres del abrigo de Barranco Gómez, en Teruel, entre las que destaca por su singularidad una que muestra a un personaje que trepa por una especie de escalera de cuerda hasta llegar a una colmena para recolectar la miel.

Calco de la pintura rupestre de Barranco Gómez que representa a un recolector de miel.

Calco de la pintura rupestre de Barranco Gómez que representa a un recolector de miel. Foto: UB

En Castellote, en la provincia de Teruel, en 2013 se descubrió una curiosa escena de hace nada más y nada menos que 7.500 años: una pintura rupestre que representa a una persona que trepa por una escalera de cuerda hasta lo que parece una colmena para recolectar miel. Los investigadores no han dudado en definir el sorprendente hallazgo como la escena "más elaborada y bien conservada" de las documentadas hasta la fecha sobre esta actividad en el arte rupestre levantino. Esta denominación engloba un gran conjunto de yacimientos en la mitad oriental de España que presentan este tipo de arte prehistórico, y que constituye la mayor concentración de Europa. El arte rupestre levantino fue declarado Patrimonio Mundial en 1998.

Vista del abrigo de Barranco Gómez, donde se han hallado las pinturas rupestres.

Vista del abrigo de Barranco Gómez, donde se han hallado las pinturas rupestres. Foto: proyecto LArcHer

Colmenas y ciervos

Esta figura forma parte de un conjunto de pinturas rupestres que Ernesto Barreda descubrió por casualidad en 2013 en Castellote, en la zona de Barranco Gómez, en la orilla del río Guadalope, donde se concentran numerosos ejemplos de este tipo de arte. En 2014, el investigador Manuel Bea visitó el lugar para corroborar la autenticidad de las pinturas, entre las que se hallaba la del recolector de miel, un personaje que sube por una escalera de cuerda mientras que un poste a media altura le sirve para asegurar la escalera en la roca y así darle más estabilidad. Otros dos paneles del mismo abrigo rocoso conservaban una escena no reconocible y una cierva en plena carrera.

Representación de una cierva a la carrera. Abrigo de Barranco Gómez.

Foto: UB

El personaje sube por una escalera de cuerda mientras que un poste a media altura le sirve para asegurar la escalera en la roca y así darle más estabilidad para llegar hasta la colmena.

Ahora acaba de publicarse un exhaustivo estudio sobre las pinturas rupestres de Barranco Gómez en la revista Trabajos de Prehistoria, realizado por Manuel Bea, de la Universidad Jaime I (que además está vinculado a un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza); Inés Domingo, investigadora del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Barcelona (SERP), y Jorge Angás, de la Universidad Politécnica de Madrid. El estudio se enmarca en el proyecto europeo "Breaking Barriers Between Science and Heritage. Approaches to Levantine Rock Art through Archaeology, Heritage, Sicience and IT (LArchHer)" (Rompiendo barreras entre ciencia y patrimonio. Aproximación al arte rupestre levantino a través de la arqueología, el patrimonio, la ciencia y la IT), que está coordinado por la investigadora Inés Domingo.

Trabajos en el abrigo rupestre de Barranco Gómez.

Foto: LArcHer

Los autores dicen que estos descubrimientos de Castellote "remarcan la necesidad de revisar nuevos y viejos territorios mediante las prospecciones sistemáticas" para poder, así, redefinir el arte rupestre levantino "en función de sus relaciones técnico-estilísticas y territoriales", concluyen.

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