Grandes inventos

El tenedor llega a Europa occidental

Habitual en las comidas de la corte bizantina, el tenedor se introdujo en Europa en torno al año Mil a través de Venecia y de las demás ciudades italianas

Grabado

Foto: Alamy / ACI

En un tratado escrito a mediados del siglo XI, el cardenal Pedro Damián se refería a una princesa bizantina que se había casado con el hijo del dogo de Venecia. A sus ojos, esa princesa había traído de Bizancio hábitos demasiado refinados, impropios de la austeridad de un cristiano; tanto que Dios la castigó haciéndola morir de gangrena. Uno de esos hábitos era el modo de comer: «No tocaba la comida con las manos, sino que hacía que los eunucos se la cortaran en trozos muy pequeños. Después, la probaba llevándosela a la boca con cierto instrumento de oro de dos puntas».

Cronología

Alternativa a comer con los dedos

400

Hacia esta fecha se usaba ya en Bizancio el tenedor, como prueba una pieza del Museo Metropolitano de Nueva York.

1004

La princesa bizantina María Argyropoulina usa un tenedor en su boda con el hijo del dogo de Venecia.

1307

Un inventario muestra que Eduardo I de Inglaterra tenía siete tenedores junto con cientos de cucharas y cuchillos.

1432

En su Arte cisoria, el marqués de Villena registra el uso de tenedores, llamados también «horquillas».

H. 1610

Viajeros de Francia e Inglaterra se sorprenden ante la costumbre italiana de comer con tenedores.

El rey Rotario

El rey Rotario

El rey Rotario comiendo con un tenedor. Miniatura de Rabano Mauro. Siglo XI.
 

Foto: Bridgeman / ACI

Este es el primer testimonio del uso en Occidente del tenedor, presente en cambio en el entorno bizantino desde hacía siglos. El utensilio que anteriormente empleaban los romanos, una daga afilada, se transformó primero en un pincho y después en un tenedor para ensartar la comida. Los estrechos contactos que Bizancio mantenía con Venecia explican que el tenedor entrara en Europa a través de la República adriática.

Ideal para la pasta

Los primeros testimonios gráficos del tenedor en Occidente se encuentran en una miniatura del siglo XI incluida en el manuscrito de la obra De Universo, de Rabano Mauro, que representa a un rey medieval en la mesa llevándose a la boca un bocado con un tenedor. Una escena parecida se encuentra en una miniatura de la Última Cena en un códice del Hortus deliciarum de la abadesa Herrada de Hohenbourg, del siglo XII. En Italia, el uso del tenedor se extendió a través del consumo de la pasta. En 1376, un cuento de Franco Sacchetti habla de dos amigos que se dedican a «cortar y engullir con tenedores macarrones muy calientes». A finales del siglo XV, los tenedores eran usados habitualmente por las familias nobles de Florencia: los Médicis se enorgullecían de tener 56 en su colección.

El uso del tenedor en Italia se extendió a través del consumo de la pasta.

Tenedor de tres dientes

Tenedor de tres dientes

Tenedor de tres dientes del siglo XVII. Palacio de las Bellas Artes, Lille.

Foto: Stéphane Marechalle / RMN - Grand Palais

El retraso del norte

En el resto de Europa el tenedor era mucho menos frecuente. Lo que se conocía era el trinchador, usado para sujetar la carne mientras se cortaba con un cuchillo; luego, los trozos se cogían con las manos. Los tenedores propiamente dichos se usaban más para tomar ciertas frutas o dulces. De ahí la sorpresa del comerciante francés Jacques Lesaige cuando, durante un viaje a Italia en 1518, participó en un banquete del dogo de Venecia y vio que «estos señores, cuando quieren comer, toman la comida con un tenedor de plata». Desde 1533, Catalina de Médicis, esposa del rey de Francia Enrique II, intentó introducir el tenedor en la corte francesa, inicialmente sin mucho éxito. En 1609, el señor de Villamont, describiendo con todo lujo de detalles los hábitos alimentarios de los turcos, apuntaba: «Nunca usan tenedores, como hacen los lombardos y los venecianos», reconociendo que ésa era aún una costumbre italiana.

El inglés Thomas Coryat también descubrió el tenedor durante una estancia en Italia en 1608. «Observé una costumbre en todas las ciudades y villas italianas por las que pasé que no se usa en ningún otro país de los que he visto en mis viajes. El italiano usa siempre, en sus comidas, una pequeña horca para cortar la carne».

Tenedor

Tenedor

Tenedor italiano de dos dientes. Siglo XV. Museo Metropolitano, Nueva York.

Foto: The Metropolitan Museum of Art

A lo largo del siglo XVII el tenedor fue generalizándose en toda Europa, aunque en una forma ligeramente modificada, pues se añadió un tercer diente (más tarde, un cuarto) y se dio al extremo la característica curvatura que hace más fácil sujetar el bocado.

En el siglo XVII se añadió un tercer diente al tenedor.

Para saber más

Venecia, la ciudad nacida en la laguna

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Este artículo pertenece al número 202 de la revista Historia National Geographic.