Arquitectura india

Taj Mahal, el mausoleo de una emperatriz

A principios del siglo XVII, el emperador mogol Shah Jahan mandó construir en honor de su favorita Mumtaz Mahal un magnífico mausoleo que se ha convertido en un icono de la arquitectura de la India.

Taj Mahal

Foto: Michele Falzone / AWL Images

El Taj Mahal es una de las obras de arte más conocidas en el mundo y una de las construcciones más emblemáticas de la dinastía de los emperadores mogoles de la India. Se trata de un majestuoso mausoleo y monumento de peregrinación que mandó erigir el emperador Shah Jahan, el quinto de la dinastía de los Grandes Mogoles, para albergar el cuerpo de su difunta esposa Mumtaz Mahal.

Cronología

El reino de Shah Jahan

1526

La dinastía de los mogoles en la India se inicia con Babar, cuyo imperio tenía la capital en Kabul y se extendía hasta Ferghana, en Uzbekistán.

1627

El emperador Jahangir muere y accede al trono Shah Jahan, nieto del gran emperador mogol Akbar (1556-1605), el verdadero impulsor del Imperio mogol en la India.

1631

Muere Mumtaz Mahal, «la Elegida de Palacio», la muy amada emperatriz consorte y favorita de Shah Jahan, al dar a luz a su decimocuarto hijo.

1638

En Delhi, Shah Jahan levanta la ciudad de Shahajanabad, con el Fuerte Rojo y la Jama Masjid, la mezquita del Viernes.

1652

Se termina de construir el Taj Mahal, en Agra, que se convierte desde entonces en una de las obras más conocidas y admiradas de la India.

1658

El tercer hijo de Shah Jahan, Aurangzeb, toma el poder y encierra a su padre de por vida en el Fuerte Rojo de Agra, donde morirá en 1666.

El constructor del mausoleo

Shah Jahan destacó por su gusto refinado y por ser un gran mecenas de las artes. Se interesó por la gemología y continuó el intenso trabajo de los miniaturistas de la corte, que se hicieron especialmente famosos en el mundo por la elaborada y profusa decoración de los márgenes de las pinturas y por la maestría de los diseños florales. Sorprendentemente, entre los pintores de la corte cobró también mucha importancia el retrato femenino e incluso la pintura de harenes, de encuentros entre amantes y de citas nocturnas, que legaron algunas obras con una fuerte carga erótica.

Entre las actividades favoritas de Shah Jahan estaba la arquitectura, a la que se dedicó intensamente continuando la magnífica tradición de sus antecesores. Fue él quien terminó el Fuerte Rojo de Agra y el Fuerte de Lahore, y quien construyó el Fuerte Rojo de Delhi, así como las mezquitas del Viernes de estas dos últimas ciudades. Pero la más famosa de sus obras fue el Taj Mahal, un monumento admirado por el mundo entero no sólo por sus enormes dimensiones, sino muy en especial por el equilibrio, la perfecta integración de sus partes y el elegante y delicado aspecto que muestra a pesar de su tamaño.

IMPERIO MOGOL

La India en 1648. Mapa del Imperio Mogol realizado por los cartógrafos Willem y Joan Blaeu.

Foto: Bridgeman / ACI
espinela Shah Jahan

Espinela grabada con el nombre de los emperadores mogoles, entre ellos Shah Jahan.

Foto: Bridgeman / ACI
Moneda de plata de Agra

Akbar, abuelo de Shah Jahan, es considerado el verdadero artífice del Imperio mogol. Fue un hombre enormemente refinado y amante de las artes. Moneda de plata de Agra, de la época de Akbar.

Foto: Bridgeman / ACI

La joya de Agra

Aunque se desconoce quién fue el arquitecto encargado de proyectar y dirigir la obra, las crónicas de la época aluden a varias personas que trabajaron en la construcción, como Ismail Khan, de Turquía; Amanat Khan, de Shiraz; Makramat Khan, y Mir Abd ul-Karim. También fueron muchos los artesanos llegados de distintas partes del mundo que trabajaron en su decoración; según cuenta el viajero francés Jean-Baptiste Tavernier, la construcción implicó a más de 20.000 trabajadores. Totalmente realizado en un purísimo mármol blanco de las canteras de Makrana, su edificación se prolongó durante veinte años, de 1632 a 1652, y exigió un inmenso esfuerzo económico y humano que arruinaría las arcas del Imperio mogol, pero daría como resultado una de las obras maestras del arte universal y todo un símbolo de la India.

La construcción del Taj Mahal exigió un inmenso esfuerzo económico y humano que arruinaría las arcas del Imperio mogol.

El Taj Mahal está situado en Agra, una importante ciudad del estado indio de Uttar Pradesh, a orillas del río Yamuna y enmarcado en un hermoso jardín islámico bañado por canales. Se trata de un conjunto de edificaciones distribuidas en una superficie rectangular de 17 hectáreas, enmarcada por una gran muralla y situada perpendicularmente al río Yamuna. Se accede al recinto por una gran puerta monumental de tres pisos en forma de iwán, realizada en arenisca roja y fachadas de mármol, colocada en el extremo opuesto al río. La tumba no se puede ver desde el exterior del recinto y, sin embargo, al traspasar la gran puerta octogonal, la disposición y el perfecto cálculo permiten una espectacular vista panorámica del monumento y de su reflejo en las aguas de un estanque situado en el centro del jardín. Al fondo de éste se encuentra una plataforma rectangular, que hace las veces de terraza sobre el río y sobre la que se encuentran tres edificios: el principal de ellos, en el centro, es la tumba propiamente dicha, que está situada al fondo del jardín y no –como sucede normalmente en los mausoleos indopersas– en el centro del mismo.

En los extremos del rectángulo se hallan dos edificios gemelos hechos en arenisca roja: la mezquita, orientada a La Meca, y el jawab (literalmente «eco de la mezquita»), un recinto que proporciona una perfecta simetría al conjunto y cumple la función de caravasar, es decir, de albergue para los peregrinos. Estas dos construcciones están rematadas por dos grandes chhatris –una especie de doseles o elementos en forma de pabellón elevado rematado con cúpula, un elemento muy utilizado en la arquitectura de la India– situados en los dos extremos del terrado.

Taj Mahal 2

Tras franquear el recinto del Taj Mahal se abre la impresionante perspectiva de la  fachada principal del mausoleo, que se refleja en las aguas del estanque.

Foto: Giordano Cipriani / Fototeca 9x12
Taj Mahal 3

El Taj Mahal flanqueado por la mezquita (a la izquierda) y el jawab. El jardín está dividido en cuatro cuadrados idénticos por dos canales que desembocan en el estanque central, equidistante del mausoleo y del acceso.

Foto: Michele Falzone / AWL Images
Taj Mahal 2 mausoleo

Las cuatro puertas que dan acceso al interior del mausoleo están decoradas con motivos florales y caligrafía. En esta imagen se aprecia la tonalidad ocre del mármol por efecto de la luz del atardecer.

Foto: Maurizio Rellini / AWL Images
el fuerte rojo

El Fuerte Rojo fue finalizado durante el reinado de Shah Jahan, que pasó los últimos años de su vida prisionero entre sus muros. Debe su nombre al color de la piedra arenisca con la que fue construido.

Foto: Luigi vacarella / Fototeca 9x12

Majestuoso y refinado

El mausoleo es una gran masa cúbica de 62 por 62 metros, que al achaflanarse da lugar a una forma octogonal. Está colocado sobre una plataforma de 7,5 metros de altura y de 104 por 104 metros que, en sus cuatro ángulos, presenta cuatro alminares de 52 metros de altura. La estructura está abierta a los cuatro puntos cardinales en cuatro iwanes y la corona una imponente cúpula central de doble cobertura y cuatro chhatris. El espacio interior acoge los cenotafios de la pareja real, esto es, tumbas vacías que replican las situadas en la cámara subterránea. La planta interior es también octogonal y alberga cuatro salas también octogonales.

El Taj Mahal resulta un edificio único en la historia del arte por la exquisita armonía de sus proporciones y la asombrosa pulcritud y maestría de su decoración, delicadamente integrada en el mausoleo; los alminares, colocados en los cuatro extremos de la plataforma del Taj, y ligeramente inclinados, parecen sostener el peso del edificio en el punto exacto de su equilibrio, creando un efecto unitario y provocando la sensación de que ningún elemento podría dejar de estar donde está. Por otro lado, el mármol tiene una transparencia y un aspecto etéreo que contribuye a dar al edificio un efecto mágico de incorporeidad, y que produce unos espectaculares cambios de color con los sucesivos cambios de luz que tienen lugar a lo largo del día. De este modo, es posible ver el Taj Mahal de un blanco nítido a la luz del mediodía, rosado al amanecer o traslúcido a la luz de la luna.

El Taj Mahal es un edificio único en la historia del arte por la exquisita armonía de sus proporciones.

Entre la terraza y la puerta de acceso se abre un inmenso jardín de 300 metros de ancho. Este jardín, que evoca el paraíso islámico (Bagh-i-Adan), estaba cuajado de distintas variedades de plantas, especialmente arbustos florales, frutales y flores, y contaba con animales como ciervos, pavos reales, monos y todo tipo de aves. En su parte central, hay un estanque de mármol a igual distancia del mausoleo y de la monumental puerta de acceso, que a su vez está flanqueada por un patio con arcos.

Taj Mahal cenotafio

Los monumentos funerarios de Mumtaz Mahal (en la imagen) y Shah Jahan también están construidos en mármol blanco. Los decoran motivos florales y caligrafía, con incrustaciones de piedras duras.

Foto: Getty Images

Taj Mahal iwan

El iwán (puerta porticada bajo un arco) que da acceso al recinto del Taj Mahal es una gran entrada de tres pisos. Arriba, el monumento en una litografía.

Foto: Bridgeman / ACI
Taj Mahal mausoleo 2

Dentro del mausoleo destaca la decoración con motivos vegetales labrada en el propio mármol adornado con incrustaciones de piedras duras.

Foto: Shutterstock

Una decoración exhuberante

De muchísima importancia es la peculiar decoración del Taj Mahal, hecha a base de piedras duras engastadas en el mármol blanco, con una técnica sorprendentemente precisa y depurada, ejecutada con enorme vitalidad y exuberancia. Fundamentalmente se utilizan motivos vegetales, flores y floreros (guldastas) que hacen alusión al Paraíso, aunque son también muy frecuentes los versos coránicos, que recorren de manera rítmica los muros utilizando una elegante caligrafía. Este tipo de decoración tan característica tiene su antecedente inmediato en la tumba mandada construir por el emperador Jahangir, también en Agra, para albergar el cuerpo de su suegro y ministro Itmad-ud-Daulah, que es otra de las joyas de la arquitectura mogola. Los motivos decorativos se armonizan bellamente con los elementos arquitectónicos, dando como resultado un conjunto elegante y delicado, a pesar de sus enormes dimensiones.

No es de extrañar que, por su belleza sin mácula, el Taj Mahal haya sido definido como «una puerta de marfil por donde pasan los sueños», en palabras del escritor británico Rudyard Kipling, o como «una lágrima en la cara de la eternidad», según escribió el poeta indio Rabindranath Tagore. La portentosa lágrima que vertió Shah Jahan por su amada Mumtaz Mahal.

Camafeo mogol

Camafeo de mediados del siglo XVII que muestra al emperador mogol Shah Jahan dando muerte a un león que está a punto de devorar a un hombre.

Foto: Aurimages
Copa de Shah Jahan

Copa de Shah Jahan. Museo Victoria y Alberto, Londres.

Foto: Prisma / Album

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Mumtaz Mahal

Mumtaz Mahal montando a caballo y sosteniendo una lanza durante la cacería de un tigre. Biblioteca de la Universidad de Edimburgo.

Foto: Bridgeman / ACI

La elegida de palacio

El Taj Mahal es uno de los pocos monumentos de la historia dedicados al amor. Fue construido para albergar el cuerpo de Arjumand Banu Begam, conocida como Mumtaz Mahal, «la Elegida de Palacio». Esta mujer, que ejerció de emperatriz consorte, nunca fue esposa oficial del monarca, aunque desde los diecinueve años fue la favorita de su harén. La tradición cuenta que la joven acompañaba al rey a todas sus campañas militares y que éste no permitía que se apartase de su lado. Juntos tuvieron catorce hijos en sus diecinueve años de convivencia, lo que indica que el emperador le dedicaba una muy especial atención, dada la gran cantidad de obligaciones que tenía y la profusión de mujeres que formaban su gineceo.

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Coronación de Shah Jahan

Coronación de Shah Jahan en una ilustración de la crónica oficial de su reinado, el Padshahnama. 

Foto: Bridgeman / ACI

Leyendas del Taj Mahal

La historia del Taj Mahal está envuelta por la leyenda y el romanticismo y ha hecho soñar e imaginar mil relatos a visitantes de todas la épocas. Una de esas leyendas sostiene que Shah Jahan pretendía edificar enfrente otro monumento idéntico destinado a su persona, pero construido totalmente en mármol negro y unido al Taj Mahal por un puente que cruzase el río. Esta leyenda está basada en la colocación asimétrica de los dos cenotafios, que hace pensar que el del emperador se añadió improvisadamente. El romanticismo de la historia aumenta con el hecho, en este caso cierto, de que Shah Jahan, una vez destronado por su hijo Jahangir, estuvo prisionero en una torre del Fuerte Rojo desde la que podía contemplar el Taj Mahal.

Este artículo pertenece al número 199 de la revista Historia National Geographic.

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