Un arqueólogo intrépido

Sylvanus Morley, el auténtico Indiana Jones

Este arqueólogo estadounidense especializado en el estudio de la cultura maya y sus jeroglíficos sirvió como inspiración para crear al personaje Indiana Jones.

1 /6
Sylvanus Morley

CC

1 / 6

Un arqueólogo de cine

Se dice que Spielberg y Lucas se inspiraron en Morley para crear el personaje de Indiana Jones, dada su doble condición de arqueólogo y espía. En la Primera Guerra Mundial, Morley debía localizar supuestas bases de submarinos alemanes mientras cartografiaba el litoral de México y Centroamérica. También pasaba informes de los competidores locales a las compañías estadounidenses United Fruit Company e International Harvester.

Templo de Kukulkán

Foto: Gtres

2 / 6

Templo de Kukulkán

Ubicado en el complejo de Chichén Itzá, tiene forma piramidal y en el centro cada una de sus cuatro fachadas hay una escalinata central que se eleva hasta el templete que remata el templo. Estaba dedicado al dios Kukulkán y su localización, así como sus formas geométricas, permiten apreciar los fenómenos de luz solar que se producen durante los equinoccios y solsticios.

Portada de la revista National Geographic de 1915

Foto: Gtres

3 / 6

Portada de la revista National Geographic de 1915

La National Geographic Society apoyó las excavaciones de Sylvanus Morley en Chichén Itzá, y más tarde el explorador publicó una serie de artículos sobre sus investigaciones en la revista.

El sitio de Chichén Itzá

Foto: Gtres

4 / 6

El sitio de Chichén Itzá

Patrimonio de la Humanidad desde 1988, Chichén Itzá, en la Península de Yucatán, es uno de los sitios arqueológicos maya que más información ha desvelado acerca de este pueblo de mesoamérica. Está dedicado al dios Kukulkán, que presidía el sitio, y fue construido durante el periodo clásico tardío, que abarca desde el 800 d.C. al 1100 d.C.

El juego de la pelota

Foto: Gtres

5 / 6

El juego de la pelota

Entre las ruinas de Chichén Itzá se halla esta estructura que los pueblos precolombinos de mesoamérica usaban para jugar a la pelota. El juego tenía ciertas connotaciones rituales y los participantes debían golpear la pelota con diferentes partes del cuerpo para llevarla de un lugar a otro, y tratar de que la pelota tocara o atravesara el aro de piedra

Templo del Caracol

Foto: Gtres

6 / 6

Templo del Caracol

Morley dio el impulso definitivo a las investigaciones y a la identificación del edificio El Caracol como observatorio astronómico. De ahí que también sea conocido como el Templo de Venus o el Observatorio, pues se cree que los mayas lo usaban para observar y determinar los cambios en el cielo y los distintos fenómenos astronómicos. Construido alrededor del año 900 d.C., el interior de la torre que sobresale del edificio esconde una escalera en espiral que se eleva por dentro. 

Nacido en Chester, Pensilvania, el 7 de junio de 1883, Sylvanus Morley sintió desde niño un profundo interés por la arqueología y las culturas mesoamericanas. Prueba de ello es que uno de sus libros favoritos de la juventud era Heart of the World, de H. Rider Haggard, que trataba sobre ciudades perdidas en Centroamérica. 

Después de estudiar Ingeniería Civil (instado por su padre), Morley se matriculó en Arqueología en la Universidad de Harvard. Tras la llegada de una colección de artefactos mayas recolectados cerca de la antigua ciudad de Chichén Itzá, Morley empezó a investigar sobre aquella localización y su fascinante cultura ancestral. Durante aquellos años, también inició el estudio de antigüedades en Santa Fe, Nuevo México, centrándose en la arquitectura de los anasazi. 

Una vez graduado, en 1908, Sylvanus Morley se unió a un proyecto de investigación de la School of American Archaeology y, con el propósito de realizar el trabajo de campo, viajó por distintas localidades de México y Centroamérica, sumergiéndose en los escenarios que había estudiado en la universidad. Desafortunadamente, en aquel periodo estalló la Primera Guerra Mundial y el arqueólogo se vio obligado a detener parte de su actividad para prestar servicio a los Estados Unidos. 

Sylvanus Morley

Sylvanus Morley

Silvanus Morley instruyendo a los trabajadores en la excavación de Chichén Itzá, 1924.

De arqueólogo a espía 

Sin embargo, lejos de involucrarse en batallas e ir a luchar al frente, Sylvanus Morley colaboró en el conflicto como espía. Usando su investigación arqueológica como cubierta, Morley trabajó para el servicio de inteligencia estadounidense, encargándose de reportar los movimientos de los alemanes en Centroamérica y las muestras de antinorteamericanismo que registraba por la zona. Esta coartada le permitió, por ejemplo, adentrarse en aquellas áreas con equipo fotográfico, cosa que no hubiese sido posible de otra manera.

Como espía, Sylvanus Morley redactó múltiples informes sobre las actividades políticas y sociales de aquellos territorios (sobre todo las que podían perjudicar los intereses de los Estados Unidos), así como análisis económicos o una detallada cartografía de los litorales de Centroamérica y México. Pese a que su actividad como espía no fue descubierta hasta después de su muerte, muchos aseguran que Morley fue uno de los mejores agentes secretos estadounidenses de la Primera Guerra Mundial, destacando la naturaleza ética que determinó su trabajo. 

En 1915, el arqueólogo publicó uno de sus textos más relevantes, An Introduction to the Study of Maya Hieroglyphs y, poco después, en 1918, fue invitado como socio asociado al Instituto Carnegie de Washington. Decidido a retomar sus investigaciones, Morley acudió a la reunión con un elaborado plan de veinte años ideado para excavar y restaurar una de sus mayores obsesiones: la antigua ciudad de Chichén Itzá. 

Sylvanus Morley

Sylvanus Morley

Primer equipo de excavación de Chichén Itzá, en mayo de 1924.

La excavación de Chichén Itzá

Gracias al patrocinio del Instituto Carnegie y el apoyo de la National Geographic Society, en 1923, Morley dirigió el inicio de la expedición que excavó las ruinas mayas de Chichén Itzá. El enclave ya había despertado la curiosidad de los arqueólogos en el siglo XIX, pero Morley dio el impulso definitivo a las investigaciones con el hallazgo de 400 columnas (el actual grupo de las Mil Columnas), la reconstrucción del templo de los Guerreros y la identificación del edificio El Caracol como observatorio astronómico, además de propiciar el turismo al alentar la construcción del ferrocarril que uniría Mérida con Chichén Itzá.

Durante los dieciocho años siguientes, Morley trabajó de manera incansable para descifrar los pictogramas mayas y, a pesar de declarar que detestaba la selva, se instaló todo ese tiempo con su mujer en la hacienda Chichén, al pie de las ruinas. El resultado de su intenso trabajo lo materializó en numerosas obras, tanto dirigidas a especialistas como al público en general. Entre todas destaca el libro The Ancient Maya, publicado en 1946, donde reveló teorías que cimentaron la base de estudios posteriores.