El primer triunfo de El Africano

El sitio de Cartago Nova, la mayor victoria de Escipión en Hispania

En el año 209 a.C. el general romano Escipión el Africano tomó al asedio la capital cartaginesa de Hispania, logrando una sonada victoria en plena Segunda Guerra Púnica que llevaría a la derrota de Aníbal.

Sebastiano Ricci   The Continence of Scipio   1970 106   Art Institute of Chicago

Sebastiano Ricci The Continence of Scipio 1970 106 Art Institute of Chicago

Tras la conquista de Cartago Nova, Escipión libero a los rehenes con los que los cartagineses controlaban a las tribus indígenas, entre ellos a una joven de notable belleza. Esta escena se convirtió en un tema muy del gusto de los pintores del siglo XVIII como se ve en este cuadro de Sebastiano Ricci pintado en 1706. Instituto de Arte de Chicago.

Wikimedia Commons

Iniciada en el 218 a.C. con la invasión de Italia por Aníbal, la segunda guerra de Roma contra Cartago fue de mal en peor. El genial líder púnico derrotó a las legiones en Trebbia, Trasimeno y luego en Cannas, duros golpes que llevaron a la Urbe a su práctica aniquilación.

Aníbal se nutría de los refuerzos que sus generales le enviaban desde sus bases en Hispania, y para cortar esta vía de suministro el Senado mandó a los hermanos Publio y Cneo Escipión, quiénes libraron una campaña de contención en el Ebro que se saldó con la muerte en combate de ambos en 211 a.C. Fue entonces que el hijo de Publio se presentó a las elecciones como sustituto de su padre, y por su valentía al librar a los supervivientes de Cannas del desastre fue elegido procónsul al año siguiente pese a su corta edad y falta de experiencia.

Escipión desembarcó en Ampurias con un plan considerablemente más agresivo que el de sus afortunados predecesores. Puesto que los cartagineses le superaban en número, quedarse quieto habría sido un error, y prefirió atacar a los diferentes ejércitos enemigos por separado. Su primer objetivo sería la principal fortaleza enemiga: Cartago Nova.

Ataque relámpago

Al mando de 27.000 romanos Escipión cruzó el Ebro en la primavera de 209 a.C. Guiado por mercaderes locales el general romano marchó rápidamente hasta llegar a la capital cartaginesa, una imponente ciudad fortificada construida sobre una península a la que solo se podía acceder por un estrecho istmo de tierra.

iStock 500569604

iStock 500569604

La colonia griega de Ampurias fue la primera base romana en Hispania y con el tiempo se convertiría en una importante colonia militar.

iStock

Afortunadamente, Escipión se había ganado a algunos pescadores locales, que le aseguraron conocer una ruta a través de la laguna que separaba Cartago Nova de tierra, por la cual sus soldados podrían atacar al anochecer. Esta misión sería confiada a un cuerpo de 500 hombres, cuyo avance sería cubierto por un asalto general contra las murallas a cargo de las legiones y la flota.

El ataque romano empezó a las nueve de la mañana, y pese a que solo contaba con 3.000 hombres el cartaginés Magón decidió salir al paso de las legiones y entablar batalla en el istmo. Rechazados de vuelta a la ciudad por el superior número de atacantes, los cartagineses guarnecieron los muros de la ciudad, donde fueron atacados por miles de romanos equipados con escalas de asedio. 

The Capture of Carthagena by Scipio and His Troops MET

The Capture of Carthagena by Scipio and His Troops MET

Escipión asalta las murallas de Cartago Nova en este grabado de Georg Pencz basado en una obra de Giulio Romano. 1539, MET.

Wikimedia Commons

Cuenta Polibio que este primer ataque fracasó al romperse muchas escaleras bajo el peso de los romanos, mientras que otras eran empujadas abajo por los defensores o resultaban ser demasiado cortas. Con la llegada de la noche Escipión aparentó retirarse, pero volvió al asalto equipado con nuevas escalas, mientras el destacamento de la laguna cruzaba a través de unas aguas que se retiraban milagrosamente como por obra de Neptuno.

Como previó Escipión, los cartagineses se habían retirado del muro norte para acudir a los puntos amenazadas, de modo que los legionarios lo franquearon sin ningún obstáculo y se dirigieron a las puertas de la ciudad. Allí los defensores fueron cogidos por la espalda, y tras romper el portón con espadas y hachas los romanos entraron en tromba en la ciudad.

La caída de Cartago

Siguió una de las carnicerías tan habituales del mundo antiguo en la que según Polibio hasta los perros fueron partidos por la mitad. Magón se refugió en la ciudadela, pero se rindió al cabo de pocos días al comprender que los ejércitos cartagineses se hallaban a semanas de distancia.

Altar Domitius Ahenobarbus Louvre n3

Altar Domitius Ahenobarbus Louvre n3

Legionarios y un jinete de la caballería romana de época republicana en un relieve del altar de Domicio Ahenobarbo. Museo del Louvre, París.

Wikimedia Commons

Con la toma de la ciudad Escipión no solo capturó un importante puerto y factoría, sino que liberó a numerosos rehenes indígenas cuyas tribus se unieron a los romanos. Gracias a estos nuevos aliados en los años siguientes los cartagineses serían batidos en las batallas de Baecula e Ilipa, con lo que Hispania pasó finalmente a manos romanas en el 206 a.C. 

Atilia 1 1820200 151 aC

Atilia 1 1820200 151 aC

Moneda romana acuñada en el siglo II a.C. La diosa Roma aparece en el anverso con el carro de la victoria en el reverso.

Wikimedia Commons

La pérdida de Hispania y el desembarco de Escipión en Cartago obligó a Aníbal a volver a casa, donde sería derrotado por el general romano en Zama, quien así adquirió su famoso apodo de el Africano.