Nueve siglos

Sigüenza, una ciudad clave reconquistada por las tropas cristianas en 1124

La localidad manchega de Sigüenza, en Guadalajara, celebra este 2024 los 900 años de la Reconquista cristiana.

Sigüenza panorama (Malaya CC)

Sigüenza panorama (Malaya CC)

Malaya (CC)

En enero de 1124, Sigüenza fue conquistada por las tropas cristianas al mando del obispo Bernardo de Agén. Terminaban así varias décadas de tira y afloja entre cristianos y musulmanes, que se habían disputado el control de la Serranía manchega.

La ciudad ya había sido capturada por las tropas del rey de León unos 40 años antes, pero pronto fue recuperada por los musulmanes, que establecieron en ella una guarnición permanente. La de 1124 fue la conquista definitiva y situó a Sigüenza -el mejor pueblo al que viajar en enero de 2024 para Viajes National Geographic- como capital de un extenso obispado.

El contexto histórico de la reconquista de Sigüenza

La captura de Sigüenza se produjo en un momento crucial de la Reconquista, en la que la dinastía bereber de los almorávides había sufrido un importante golpe a raíz de la conquista de Zaragoza por parte del rey aragonés Alfonso I. Aprovechando la crisis que supuso esto para el bando musulmán, los soberanos de los diversos reinos cristianos vieron una oportunidad para expandir sus territorios, lo cual sin embargo también les ponía en una situación de competencia.

Castillo Sigüenza (Randi Hausken CC)

Castillo Sigüenza (Randi Hausken CC)

El Castillo de los Obispos es el monumento más emblemático de Sigüenza. A pesar de su nombre, es de época andalusí.

Randi Hausken CC

En León el príncipe Alfonso, hijo de la reina Urraca y futuro rey Alfonso VII, vio la ocasión para recuperar los territorios que pocas décadas antes habían pertenecido a su abuelo Alfonso VI; y sabía que debía tomarlas antes de que lo hiciera el rey aragonés, cuyas tropas avanzaban rápidamente hacia el sur y había llegado a un pacto con el arzobispo de Toledo para obtener su apoyo.

Bernardo de Agén, nombrado obispo de Sigüenza, fue quien finalmente conquistó la ciudad, lo cual situaba a la Iglesia en una posición privilegiada para decidir el futuro de la ciudad. Esto beneficiaba a todos, ya que de este modo el rey leonés recuperaba sus tierras mientras que el aragonés tenía la retaguardia cubierta para concentrarse en su objetivo prioritario, la conquista de Lleida, sin temer un posible contraataque musulmán. Y aunque Sigüenza pasara a formar parte de los dominios leoneses, era el obispo quien ostentaba el mayor poder, lo que suponía una cierta tranquilidad para el rey de Aragón.

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Una nueva era para Sigüenza

La Reconquista cristiana trajo importantes cambios para Sigüenza, debidos sobre todo al hecho de haberse convertido en sede de un extenso obispado. Inicialmente la localidad fue dividida en dos mitades: la Segontia superior bajo el control de Alfonso VII y la Segontia inferior para el obispo y su cabildo. Pero en 1146 el rey procedió a la unificación administrativa de ambas, bajo la autoridad del obispado.

El símbolo físico más visible fue la construcción de la catedral, que se extendió hasta el siglo XVI; así como de una cinta de murallas para defender la ciudad, dominada por un castillo de época andalusí. Y es que, a pesar de que no volvió a ser capturada por los almorávides, Sigüenza seguía estando expuesta a incursiones al encontrarse cerca de dos enclaves musulmanes, Algora y Mirabueno; y situada en la cuenca del río Henares, que facilitaba el desplazamiento de tropas y provisiones para un posible asedio.

Sigüenza (Manuel Delgado Tenorio CC)

Sigüenza (Manuel Delgado Tenorio CC)

Vista lateral de la Catedral.

Manuel Delgado Tenorio (CC)

A nivel económico fue el inicio de la explotación de sal en el Río Salado, que ya se había producido a menor escala bajo el dominio musulmán. Este era un recurso muy valioso puesto que permitía la conservación de los alimentos durante largos períodos de tiempo, algo especialmente importante en una ciudad fronteriza que debía contar con recursos para resistir posibles asedios. La Edad Moderna dio un nuevo impulso a la explotación y renovación de estas y otras salinas debido al comercio transatlántico.