Fue atacada en su casa de Hollywood

Sharon Tate, la actriz asesinada por los seguidores de Charles Manson

La actriz Sharon Tate, 'sex symbol' de Hollywood y esposa del famosos director de cine Roman Polanski, fue brutalmente asesinada junto a otras cuatro personas en su mansión de lujo de Beverly Hills. Un crimen cometido por la "familia" de Charles Manson, convertido en un ritual brutal y sanguinario.

La actriz Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski, fotografiada en el set de su última película '12 + 1 'en junio de 1969 en Londres, Inglaterra.

Foto: CordonPress

Hija de un militar destinado en el servicio de inteligencia del ejército norteamericano, Sharon Tate (la actriz que se haría famosa por su desgraciada muerte) nació el 24 de enero de 1943 en Dallas (Texas). Con tan sólo seis meses de edad ya ganó el primer premio en el concurso Miss Tiny Tot of Dallas Pageant (miss niña pequeña de Dallas), pero los padres de Sharon nunca albergaron ambiciones artísticas para el futuro de su hija.

Una modelo tímida

Aunque la vida de Sharon Tate siempre estará vinculada a su brutal asesinato, es muy poco lo que se sabe de la chica que estaba destinada a ser una de las actrices más famosas de su generación. Con tan sólo 16 años, y a causa del trabajo de su padre, Sharon ya había vivido en seis ciudades distintas lo que dificultaba a la joven hacer amistades. Su familia la describió como una chica tímida y con poca confianza en sí misma. De adulta, la propia Sharon comentó que la gente confundía su timidez con un carácter distante.

Sharon empezó una relación con el actor Richard Beymer, famoso por interpretar al personaje de Tony en la película West Side Story, y fue él quien la animó a empezar su carrera como actriz.

Tras ganar el concurso de Miss Richland en 1959, Sharon confesó que su verdadera ambición era estudiar psiquiatría, aunque eso no le impidió competir en el concurso de Miss Washington en 1960. Con 17 años, Sharon fue portada de la revista militar Stars and Stripes con una foto en la que aparecía en bañador, con sombrero, botas vaqueras y sentada sobre un misil. Pero el traslado de su padre a Verona resultaría clave para su futuro. En esta ciudad italiana, Sharon hizo sus primeras amistades con estudiantes de la escuela estadounidense de Vicenza, con quienes le unía el mismo sentimiento de desarraigo. Sin dejar de participar en concursos de belleza, Sharon conoció al actor Richard Beymer, famoso por interpretar al personaje de Tony en la película West Side Story, con quien empezó una relación. Richard animó a Sharon para se decidiese a convertirse en actriz, y tras unas primeras apariciones con el popular Pat Boone, hizo de extra en dos películas: Las aventuras de un hombre joven y Barrabás.

Sharon Tate durante el rodaje de Valle de las muñecas en 1967.

Sharon Tate durante el rodaje de Valle de las muñecas en 1967.

Foto: CordonPress

Sharon Tate seduce a Roman Polanski

La gran oportunidad de Sharon Tate llegaría en 1966 de la mano del director J. Lee Thomson para participar en la película El ojo del diablo, en la que compartió reparto con actores tan consolidados como David Niven, Deborah Kerr, Donald Pleasence y David Hemmings. Durante el rodaje conoció al estilista Jay Sebring, con quien inició una relación amorosa. Al finalizar la película, Sharon viajó a Londres, capital de la moda y de las discotecas, que en esos momentos se hallaba en plena ebullición pop. En la ciudad del Támesis conocería al que se convertiría en su futuro marido, el director cinematográfico Roman Polanski. Por aquella época, Polanski estaba planeando rodar una película de vampiros y tenía pensado ofrecerle el papel protagonista a Jill St. John, pero el productor Martin Ransohoff impuso a Sharon para ese papel. Sharon Tate era algo más que la típica starlet. Se había ganado fama de mujer sencilla y sin pretensiones. Tras mantener una larga conversación con Polanski, y hacer una prueba previa al rodaje, el director polaco acabó aceptando a Sharon como protagonista de La danza de los vampiros.

Por aquella época, Polanski estaba planeando rodar una película de vampiros y tenía pensado ofrecerle el papel protagonista a Jill St. John, pero el productor Martin Ransohoff impuso a Sharon para ese papel.

Durante el rodaje, Tate y Polanski se convirtieron en amantes, y la actriz llamó a su entonces novio, Jay Sebring, para comunicarle que su relación se había terminado. Tras mostrarse muy reticente a ello, finalmente el estilista tuvo que aceptar la nueva situación y acabo convirtiéndose en un gran amigo de la pareja. Tate estaba "enamoradísima" de Polanski y él estaba totalmente fascinado por esa mezcla de mujer liberada y de bondad que emanaba Sharon.

La pareja de moda

En 1967, Sharon consiguió el papel de Jennifer en la película, basada en el escandaloso best-seller de Jacqueline Susann, El valle de las muñecas, y poco después, en 1968, Polanski fue contratado por la Paramount para dirigir La semilla del diablo, una película basada en la novela del escritor Ira Levin.Aunque al principio Polanski había querido que Tate tuviera el papel protagonista, los productores eligieron para ello a Mia Farrow. Tate daría la idea para una de las escenas clave de la película en la que Rosemary (Mia Farrow) es fecundada por el diablo. Tate apareció, sin figurar en los créditos, como una de las invitadas en la escena final de la fiesta.

En el círculo social de la pareja había nombres tan mediáticos como Ruth Gordon, Warren Beatty, John y Michelle Phillips (cantantes de The Mamas and the Papas), Jay Sebring o Mike Nichols.

Roman Polanski y Sharon Tate se casaron en Londres el 20 de enero de 1968 en una improvisada ceremonia en la que se vistieron tal como mandaban los cánones de la época: de "hippies ricos". Pronto se convirtieron en una de las parejas de moda más solicitadas y admiradas del momento. Su vida era una fiesta permanente. En su círculo social había nombres tan mediáticos como Ruth Gordon, Warren Beatty, John y Michelle Phillips (cantantes de The Mamas and the Papas), Jay Sebring o Mike Nichols. Wendy Wagner, la mejor amiga de Sharon, vivía con Jimmy, el hijo de Robert Mitchum, y se pasaban "todo el día fumando hierba".

Margot Robbie en el papel de Sharon Tate en la novena película de Quentin Tarantino: Once Upon A Time... in Hollywood.

Margot Robbie en el papel de Sharon Tate en la novena película de Quentin Tarantino: Once Upon A Time... in Hollywood.

Foto: CordonPress

10050 de Cielo Drive

A pesar de su espléndida relación y de que su vida en común fuera "una pura delicia", según sus propias palabras, había algo en lo que Polanski y Sharon Tate diferían: la maternidad. En palabras del propio Polanski: "La idea de casarme y fundar una familia me asustaba, no por la posibilidad de que ello coartara mi libertad –sabía que Sharon no permitiría jamás que eso ocurriera–, sino porque los vínculos personales me hacían sentir vulnerable". A pesar de que Sharon adoptó medidas para no quedar embarazada, algunos amigos de la actriz afirmaron que cuando quedó encinta ocultó a su marido su embarazo el máximo tiempo posible porque temía que él le hubiese pedido que abortase. A pesar de que en sus memorias Polanski no hace mención a este hecho, el director sí confiesa sus reticencias iniciales, aunque admite que éstas fueron desapareciendo poco a poco y fue ganando peso la ilusión de ser padre.

Antes que ellos, en la casa de Cielo Drive habían vivido el cantante y productor Terry Melcher, hijo de Doris Day, y su novia, la actriz Candice Bergen. Melcher, que era el productor de la banda musical The Byrds, había rechazado producir un disco de un tal Charles Manson.

En 1969, la pareja vivía en el número 10050 de Cielo Drive, en el lujoso barrio de Bel Air de Beverly Hills, en Los Ángeles.Era una vivienda muy grande con piscina y casa de invitados. Antes que ellos, en la casa habían vivido el cantante y productor Terry Melcher. Sin saberlo, Melcher, que era el productor de la banda musical The Byrds, acababa de rechazar producir el disco de un personaje ansioso de fama y dinero llamado Charles Manson.

El cuerpo forense saca el cuerpo de Sharon Tate del cuerpo tras su asesinato.

El cuerpo forense saca el cuerpo de Sharon Tate del cuerpo tras su asesinato.

Foto: CordonPress

Un paraíso convertido en infierno

El 9 de agosto de 1969, a Sharon Tate le quedaban dos semanas para dar a luz y Polanski estaba en Londres ultimando los últimos detalles de su nueva película. Ese día, Sharon almorzó en casa junto a las actrices Joanna Pettet y Barbara Lewis, y durante la comida les comentó su tristeza al saber que Polanski tendría que retrasar su regreso de Europa. Por la noche, Sharon fue a cenar al restaurante El Coyote en compañía de su ex pareja, el famoso peluquero Jay Sebring, de Wojciech Frykowski (un aspirante a escritor que, se dice, actuaba como camello) y la pareja de este, Abigail Folger. Tras la cena, todos se dirigieron a casa de Sharon.

Lo que ellos no podían saber entonces es que Charles Manson, frustrado y disgustado por el rechazo de su disco, envió a cuatro miembros de su "familia", Tex Watson, Susan Atkins, Linda Kasabian y Patricia Krenwinkel, a casa del productor Terry Melcher y les ordenó que mataran a todos los que encontraran en la mansión. Manson desconocía que el productor ya no vivía allí desde hacía tiempo. A las 22:30, y como si de un ritual satánico se tratara, se desató el horror. Los miembros de la secta de Manson sorprendieron a Sharon y sus amigos durmiendo, y tras cortar la línea telefónica, los reunieron a todos en el salón, donde Tex Watson se presentó: "Soy el demonio y he venido a hacer lo que hace el demonio".

Los miembros de la secta de Manson sorprendieron a Sharon y sus amigos durmiendo, y tras cortar la línea telefónica, los reunieron a todos en el salón, donde Tex Watson se presentó: "Soy el demonio y he venido a hacer lo que hace el demonio".

La terrible muerte de la actriz, que apenas tenía 26 años, supuso un antes y un después en los convulsos Estados Unidos de la década de 1960. El asesinato de Sharon Tate sería el principio del fin de la era hippie. Aquel horrendo crimen, que influyó a toda una generación, aparece reflejado en Once Upon A Time in Hollywood (2019), la última película dirigida por Quentin Tarantino, y protagonizada por Leonardo Di Caprio y Brad Pitt.

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