Un pasado común

La Rus de Kiev, el origen de Rusia y Ucrania

Destinada a ser objeto de especulaciones historiográficas, la Rus de Kiev nació alrededor del siglo IX d.C., cuando las tribus vikingas se asentaron en la llanura sarmática –también conocida como llanura europea oriental–, imponiéndose y mezclándose con la población nativa. Todavía hoy su memoria histórica, explotada y politizada, se disputa entre las naciones herederas de lo que fue el primer estado eslavo.

El príncipe Vladimir elige una religión en 988. / Una disputa religiosa en la corte rusa. Johann Leberecht Eggink, 1822.

El príncipe Vladimir elige una religión en 988. / Una disputa religiosa en la corte rusa. Johann Leberecht Eggink, 1822.

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El concepto de nación es el resultado de la percepción de quienes la habitan: la sociedad sigue una trayectoria determinada por la concepción que tiene de sí misma. Sin embargo, cuando se explota esta percepción para construir una estrategia política, se tiende a simplificar el relato de periodos históricos mucho más complejos. Es lo que sucede con la interpretación de la Rus de Kiev, cuyo legado reivindican Rusia, Ucrania y Bielorrusia, las naciones herederas de la Rus.

Dada la importancia histórica que tiene la Rus de Kiev en el desarrollo de la conciencia nacional de estos tres estados, es importante contextualizar las diversas interpretaciones producidas por la historiografía, potencialmente influenciadas por los intereses estratégicos de cada momento histórico.

Il canto del saggio Oleg, edición a doble página de 1899. 

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Rusos y eslavos

En la segunda mitad de la Alta Edad Media, las estepas euroasiáticas estaban pobladas por diferentes grupos étnicos que compartían algunos rasgos distintivos: el nomadismo, una gran permeabilidad cultural y étnica y una inestabilidad política endémica. El área apareció como un mosaico tribal muy fragmentado, salpicado de comunidades poco cohesionadas. Entre las diversas poblaciones que habitaron la región, los eslavos parecen completar su proceso de etnogénesis –formación como pueblo– entre los siglos V y VI d.C.

En las fuentes de la época, los eslavos se describen como un grupo heterogéneo, incapaz de autodeterminarse sin una contribución externa. Este escenario de desunión política favoreció las diversas incursiones de pueblos extranjeros, facilitadas por la conformación del territorio: una inmensa planicie atravesada por caudalosos ríos y sin relieves orográficos. En este nebuloso contexto se generó en el siglo IX d.C. la Rus de Kiev, cuando las tribus vikingas, llamadas Rus, se establecieron en la llanura sarmática, imponiéndose y mezclándose con los nativos eslavos y finlandeses.

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Pero, ¿qué significa rus? Según la teoría más acreditada, rus es el término con el que los pueblos eslavos denominaban a las poblaciones escandinavas, conocidas en Europa con el sobrenombre de vikingos, normandos o nórdicos y como varegos entre los bizantinos. Sin embargo, este término no proviene del idioma eslavo, sino que se tomó prestado del balto-finlandés. Con el término Rus, todos los pueblos del Báltico aludían a la región correspondiente a Suecia que todavía se llama Ruotsi en varias lenguas bálticas. El término Ruotsi, del que proviene Rus, derivaría del nórdico antiguo rôdhr, más tarde rods-menn, literalmente "los hombres que reman".

El origen de la Rus de Kiev

La principal fuente sobre el origen de la Rus de Kiev es la Crónica de los años pasados, un documento eslavo escrito entre los años 1100 y 1125 por Néstor de Kiev que incluye la narración de hechos ocurridos entre los años 850 y 1100. Según la Crónica de Néstor, los vikingos sometieron a las tribus de la llanura sarmática alrededor del 859. Posteriormente, en el año 862, los indígenas lograron liberarse del yugo vikingo pero, al fracasar en sus intentos de autogobierno, se vieron obligados a pedir a quienes los habían invadido que volvieran a administrar sus tierras.

El relato prosigue explicando que tres hermanos de la noble Rus, llamados Rurik, Sineus y Truvor, aceptaron la invitación y se establecieron en la región eslava oriental. Con la muerte de sus dos hermanos menores, Rurik unificó las tierras al establecer a Novgorod como la capital de lo que de ahora en adelante se llamará la tierra de los Rus.

1. Rurik 2. Igor de Kiev 3. Olga 4. Sviatoslav 5. Vladimir el Grande 14. Iván IV. Retratos extraídos del volumen El traje antiguo de Giulio Ferrario, 1831.

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Una interpretación plausible de la narración de Néstor de Kiev, especialmente cuando se compara con los acontecimientos vikingos en Inglaterra, explica cómo los Rus probablemente no fueron invitados a regresar como «federadores» de las tribus finlandesas y eslavas, sino que simplemente lograron subyugar a los lugareños de nuevo aprovechando la inestabilidad de la zona. Estas dos versiones no hacen sino alimentar el debate historiográfico sobre la etnicidad de los fundadores de la Rus de Kiev, que siempre ha sido acalorado y politizado.

La historiografía rusa, por ejemplo, siempre ha destacado la importancia del papel de los eslavos autóctonos en la formación de la Rus, usándolo para la nacionalización del mito y el paneslavismo a menudo evocado por el Imperio zarista ruso.

Ascenso, esplendor y declive

La historia política de la Rus de Kiev se puede dividir en tres periodos principales: el ascenso (882-980), el apogeo del poder (980-1054) y el declive (1054-1240). La primera etapa se inaugura con el reinado de Oleg (879-912), quien sucedió a Rurik como regente de su hijo Igor y reinó consolidando la crucial vía variago-griega que conectaba el Mar Báltico con el Mar Negro. Se trataba de una autopista fluvial fundamental para mantener vivas las relaciones comerciales con el Imperio Romano de Oriente, el sujeto político más rico y sofisticado de la época. Oleg logró conquistar Kiev en 882, convirtiéndola en la capital y madre de todas las ciudades de la Rus. Su reinado, al igual que el de su sucesor Igor (913-945), se caracterizó por la expansión territorial que llevó al ejército de la Rus a enfrentarse con su vecino nómada, los pechenegos, e incluso a cercar Constantinopla, con quien mantuvo una relación ambivalente caracterizada por la alternancia entre conflictos y comercio pacífico.

 Principados de la Rus de Kiev después de la muerte de Yaroslav I en 1054. En el fondo, las fronteras nacionales modernas de Europa. 

Foto: SeikoEn, CC BY-SA 3.0, shorturl.at/axG07

Igor fue sucedido por su esposa Olga (945-962), cuyas hazañas se confunden entre la realidad y la leyenda, polarizándose hasta el punto de verla descrita como una soberana sanguinaria pero también santa. Regente de su hijo Svyatoslav, Olga consolidó el frágil poder estatal sobre las áreas conquistadas por sus predecesores, reprimiendo ferozmente a la tribu eslava de los drevlianos, sus oponentes. Según las fuentes, tras su conversión al cristianismo ortodoxo, Olga atenuó su ferocidad, esforzándose al máximo en la fallida labor de difundir la religión monoteísta entre su pueblo. En el 962, Svyatoslav (962-972), ahora adulto, se convirtió en el Gran Príncipe de Kiev. La adopción de un nombre eslavo por parte de Svyatoslav y sus sucesores confirma la eslavización de la élite vikinga.

Las grandes campañas militares emprendidas por Svyatoslav aseguraron el control de la Rus sobre todo el curso del Volga y contribuyeron significativamente a la unificación definitiva de las tribus eslavas orientales. La muerte de Svyatoslav, seguida de una guerra de sucesión entre sus tres hijos, condujo al surgimiento de Vladimir el Grande (980-1015), quien proporcionó una dimensión sagrada para la Rus de Kiev. El origen mitológico que, a lo largo de la historia, los pueblos eslavos han atribuido a la Rus de Kiev se remonta a su reinado.

 La Gran Princesa Olga visita a Constantino VII. Miniatura del manuscrito 'Madrid Skylitzes'. Siglo XI-XII. Biblioteca Nacional, Madrid. 

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La conversión

Vladimir también logró fortalecer el vínculo de la Rus con Constantinopla. En 988, a través de una ceremonia imbuida de solemnidad, ordenó el bautismo de toda la población en las aguas del río Dniéper, en Kiev. La elección probablemente estuvo dictada más por consideraciones estratégicas que por la adhesión religiosa, y fue el primer paso para consolidar las relaciones con la capital del Imperio Romano de Oriente. Posteriormente el Gran Príncipe se casaría con Anna Porphyrogenita, hija del emperador bizantino. La llegada a Kiev de sacerdotes seguidores de Anna favoreció el establecimiento de la Iglesia ortodoxa y, como consecuencia, la difusión del cirílico: un alfabeto diseñado para difundir la palabra de Dios en las tierras eslavas, confirmando un mayor alejamiento entre las nuevas Iglesias oriental y católica europea, anclado en el uso del alfabeto latino.

La llegada a Kiev de sacerdotes seguidores de Anna favoreció el establecimiento de la Iglesia ortodoxa y, como consecuencia, la difusión del cirílico

En los años posteriores a la conversión de la Rus y correspondientes al gobierno de Jaroslav el Sabio (1019-1054), hijo de Vladimir, el estado de Kiev alcanzó la cumbre de su extensión y de su relevancia política, artística y cultural para luego avanzar hacia un descenso lento. El derecho sucesorio consuetudinario eslavo entró en conflicto con el nuevo código legislativo, inaugurando una larga serie de guerras civiles que acabaron por desgarrar la ansiada unidad política de los eslavos orientales. Poco a poco, la Rus acabó escindiéndose en una federación de principados cada vez más independientes.

El bautismo de los habitantes de Kiev en 988. Colección privada.

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En el siglo XIII d.C., las invasiones tártaro-mongolas de las estepas orientales confirmaron el epílogo definitivo del estado de la Rus de Kiev. A partir de su erosión se formaron varios principados, todos derivados de lo que había sido una gran entidad estatal eslava y que destiló, en los siglos venideros, su propia historia y cultura distintas.

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