Imperialismo y aventuras

Rudyard Kipling, el "escritor del Imperio"

Considerado uno de los más grandes escritores en lengua inglesa y ganador del premio Nobel de literatura en 1907, los poemas y la narrativa de Rudyard Kipling se encuentran entre los favoritos del público británico a pesar de que sus controvertidas ideas, para muchos cercanas al racismo, le hayan hecho perder el favor de muchos lectores contemporáneos.

Fotografía de Rudyard Kipling tomada por John Palmer en 1895.

Foto: PD

Rudyard Kipling murió el 18 de enero de 1936. El autor británico, considerado el "escritor del Imperio" y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 1907, se ganó con el tiempo una gran impopularidad a ojos de la crítica debido a sus ideas políticas. En una crónica del periodista Charles McGrath, de The New Yorker, este llegó a decir del autor de El libro de la selva: "Kipling ha sido etiquetado de diversas formas como colonialista, patriotero, racista, antisemita, misógino, belicista e imperialista de derechas; y, aunque algunos eruditos han argumentado que sus puntos de vista eran más complicados de lo que se le atribuye, hasta cierto punto él realmente era todas esas cosas. Que también fue un escritor prodigiosamente dotado que creó obras de una grandeza indiscutible ya no importa, al menos no en muchas aulas, donde Kipling sigue siendo políticamente incorrecto". A pesar de ello, algunas de las obras de Kipling, y en especial El libro de la selva, posiblemente su obra más emblemática, siguen formando parte esencial de la historia de la literatura universal.

Una infancia difícil

Nacido el 30 de diciembre de 1865 en Bombay, Kipling era hijo de un pintor que ostentaba el cargo de superintendente del Museo de Lahore, en el actual Pakistán, y que, según el profesor de literatura británico Charles Cantalupo, llegó allí para "alentar, apoyar y restaurar el arte indígena nativo contra las incursiones de los intereses comerciales británicos". Su madre era asimismo una gran amante del arte y seguidora de los prerrafaelitas, (un importante movimiento artístico surgido en Inglaterra a mediados del siglo XIX). A pesar de que sus padres no formaban parte del alto estamento de oficiales británicos de la India, sí eran, sin embargo, miembros destacados de la alta sociedad del lugar. A los seis años, el pequeño Rudyard fue enviado a una casa de acogida en Inglaterra llamada Lorne Lodge, un lugar que causaría una honda impresión en el niño, que vivió allí una desagradable experiencia que quedó plasmada en su cuento Baa Baa, oveja negra (1888). Más tarde, Rudyard sería llevado a un internado para hijos de oficiales con pocos recursos, el United Service College. De su experiencia en este lugar surgiría el cuento titulado Stalky & Co. (1899), en el que Kipling, a través de la visión de unos estudiantes rebeldes, hace una ácida crítica del sistema educativo británico.

A los seis años, Rudyard fue enviado a una casa de acogida en Inglaterra llamada Lorne Lodge, un lugar que causaría una honda impresión en el niño, que vivió allí una desagradable experiencia plasmada en su cuento Baa Baa, oveja negra, de 1888.

Fotograma de la película El libro de la Selva, de Walt Disney.

Foto: Cordon Press

A su regreso a la India, en 1882, Kipling trabajó como periodista en The Lahore Civil and Military Gazette y en The Pioneer durante siete años. Rudyard se mostró muy interesado en la cultura local, y se hizo eco de sus costumbres en sus primeros versos, como Cantinelas departamentales, publicado en 1886, y en sus primeros cuentos: Cuentos de las colinas, de 1888. Entre los años 1887 y 1889, Kipling publicó seis volúmenes de cuentos, entre los que destacan Los tres soldados, El fantasma Jinrikisha, que incluye la historia El hombre que pudo reinar (que sería llevada a la gran pantalla en 1975, y protagonizada por Sean Connery y Michael Cane) y Wee Willie Winkie, que contiene el relato Baa Baa, oveja negra. Aclamado como uno de los escritores en prosa más brillantes de su tiempo, Kipling viajó a Estados Unidos y Japón. Las experiencias de estos viajes se recogen en una serie de cartas publicadas en su libro De mar a mar, de 1889.

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Imperialista contumaz

En 1892, justo cuando la fama y el éxito empezaban a sonreírle, Kipling se casó con Caroline Balestier, la hermana de Wolcott Balestier, un editor y escritor estadounidense, con la que tendría tres hijos. Aquel mismo año vio la luz una colección de versos publicados bajo el titulo Baladas del barracón, en los que se incluían Mandalay, Gunga Din y Danny Deever. La joven pareja se trasladó a vivir a Estados Unidos. En aquella época Kipling se vio muy influenciado por el estilo literario de Jack London, y resultado de ello serían dos de sus obras más conocidas: El libro de la selva (1894) y Capitanes intrépidos (1897). Pero a Kipling le resultaba muy difícil adaptarse a la vida en el continente americano y pronto decidió volver a Europa con su familia. A partir de entonces empezó a tener la convicción de que los estadounidenses eran "extranjeros", al igual que los franceses, y a desarrollar el argumento de que solo las "razas menores nacen más allá del canal de la Mancha".

A Kipling le resultaba muy difícil adaptarse a la vida en el continente americano y pronto decidió volver a Europa con su familia. A partir de entonces, empezó a tener la convicción de que los estadounidenses eran 'extranjeros'.

Cuadro realizado en 1896 del Regimiento de Madrás de Zapadores de la Reina.

Foto: PD

En 1898, Kipling y su familia viajaron a Sudáfrica para pasar el invierno. Allí el escritor fue recibido con entusiasmo por importantes personajes del mundo de la política y las finanzas locales como Cecil Rhodes, Alfred Milner y Leander Starr Jameson. De nuevo en Inglaterra, Kipling escribiría algunos poemas en apoyo de la causa británica durante la guerra de los Bóers, y cuando a principios de 1900 volvió a Sudáfrica contribuyó a crear el periódico militar The Friend (el amigo). Kipling siguió con su brillante carrera literaria y en 1901 escribió una de sus novelas más celebradas, Kim, un apasionante relato de espionaje y aventuras.

En 1902, Kipling compró una casa en el condado de Sussex, Bateman's. Aquí viviría hasta su muerte y escribiría gran parte de su obra, como Puck de la colina de Pook, un libro infantil publicado en 1906, que contiene una serie de cuentos ambientados en diferentes períodos de la historia inglesa, y Duendes y hadas, un libro de ficción histórica publicado en 1910. En 1907, Kipling recibiría el Premio Nobel de Literatura, un galardón que no fue bien recibido por todos. En esa época, su amigo, el magnate británico Cecil Rhodes, fundador de la empresa De Beers (una firma que en la actualidad controla el 60% del mercado de diamantes en bruto del mundo), le regaló una casa en Sudáfrica, donde el escritor pasaría largas temporadas. Aquella amistad impulsó aún más las ideas imperialistas de Kipling, estrechamente ligadas a su sentido de la misión civilizadora de los hombres blancos, que tenían la obligación de llevar la cultura a los "pueblos paganos" del mundo.

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Criticado y amargado

Los poemas y las historias de Kipling fueron extraordinariamente populares a finales del siglo XIX y principios del XX, pero tras la Primera Guerra Mundial su reputación como escritor se vio seriamente afectada ya que empezó a ser visto como un "imperialista patriotero", a pesar de que algunos autores, como el escritor británico T.S. Eliot, salieran en su defensa. Kipling también escribió mucho, y con éxito, para el público infantil. Triunfaron sus relatos Los cuentos de así fue (1902) y los mencionados El libro de la selva, Puck de la colina de Pook y Duendes y hadas. Kipling seguiría escribiendo hasta principios de la década de 1930, aunque con mucho menos éxito.

Tras la Primera Guerra Mundial su reputación como escritor se vio seriamente afectada al empezar a ser visto como un imperialista patriotero a pesar de que el escritor británico T.S. Eliot saliera en su defensa.

Al final de su vida, el escritor se volvió más retraído, e incluso amargado. Según la escritora Mary A. O'Toole, Rudyard Kipling fue un personaje lleno de contradicciones. Sus opiniones políticas, algunas de ellas tan impopulares como el establecimiento del servicio militar obligatorio, y, según la autora, "una crueldad y deseo de venganza [en sus escritos] que sus detractores detestaban", contrastaban con el hecho de que, sin embargo, "sentía una enorme simpatía por las clases bajas... pero desconfiaba de todas las formas de gobierno democrático. Rechazó los premios que le ofrecía su propio gobierno, pero aceptó otros de países extranjeros", sigue contando la propia O'Toole. Finalmente, la noche del 12 de enero de 1936, el escritor británico sufrió una hemorragia intestinal y fue ingresado de urgencias. Kipling fue operado, pero una semana más tarde, el 18 de enero de 1936, moría a los 70 años de edad.

Guerrilla bóer alrededor del año 1900.

Foto: PD

Pintura basada en el cuento de Rudyard Kipling El libro de la selva, realizada por Juan Carlos Dollman.

Foto: PD

De los sentimientos encontrados que suscitaba la figura de Kipling son un buen ejemplo las opiniones que sobre el autor y su obra tenían otros escritores. Por ejemplo, tras su muerte, el autor británico George Orwell escribió una necrológica en la que describía su tormentosa relación con Kipling: "Adoraba a Kipling a los trece años, lo detestaba a los diecisiete, lo disfrutaba a los veinte, lo despreciaba a los veinticinco y ahora más bien lo admiro otra vez". Por su parte, en la Introducción a la literatura inglesa escrita por María Esther Vázquez y Jorge Luis Borges, el escritor argentino diría de él: "Cuentista, novelista y poeta, Rudyard Kipling se impuso la tarea de revelar a sus distraídos compatriotas la existencia del dilatado Imperio Británico".