Un as francés de la aviación

Roland Garros, un piloto legendario

Considerado uno de los mejores pilotos franceses de la Primera Guerra Mundial, el nombre de Roland Garros se asocia hoy en día al tenis gracias al torneo que lleva su nombre. Pero Garros también es famoso por inventar un revolucionario sistema de ametralladoras, que los alemanes implantaron posteriormente en sus escuadrillas aéreas.

El aviador francés Roland Garros junto a su aparato.

El aviador francés Roland Garros junto a su aparato. Cordon Press

Cuando oímos el nombre de Roland Garros, lo primero que nos viene a la mente es el prestigioso torneo de tenis del Grand Slam que se juega cada año en París. Aunque podamos pensar que se trata del nombre de una leyenda del tenis galo, como René Lacoste o Suzanne Lenglen, la realidad es otra. Eugène Adrien Roland Georges Garros, nacido en la isla francesa de Reunión, fue un apasionado del mundo de la aviación... y del tenis, un deporte que amaba y practicaba. Pero seguro que el piloto nunca imaginó que años después de su muerte, abatido en su avión el 5 de octubre de 1918 cerca de Vouziers (en las Ardenas), se iba a hacer famoso gracias a que una de las pistas de tenis más famosas del mundo sería bautizada con su nombre.

El as desconocido

Roland Garros poseía una mirada penetrante y lucia el típico bigote que estaba de moda en la época. Fue un hombre intrépido al que desde muy joven fascinó el nuevo artilugio que desde hacía décadas intentaba ocupar un lugar preeminente en los cielos: el avión. Era muy habitual ver participar a Garros en las primeras travesías aéreas de la época, como la que realizó entre París y Madrid en 1911. Era tan hábil a los mandos de un avión, que en 1913 logró la proeza de ser el primer piloto en cruzar el Mediterráneo desde la localidad francesa de Fréjus a la tunecina de Bizerta en menos de seis horas. Convertido en un fenómeno en su país, en 1914 Garros no dudó en enrolarse como voluntario en las fuerzas aéreas cuando estalló la Primera Guerra Mundial.

Garros a su llegada a Bizerta (Túnez) el 23 de septiembre de 1913.

Garros a su llegada a Bizerta (Túnez) el 23 de septiembre de 1913.

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Era tan hábil a los mandos de un avión, que en 1913 logró la proeza de ser el primer piloto en cruzar el Mediterráneo desde la localidad francesa de Fréjus a la tunecina de Bizerta.

Al principio, debido a que eran demasiado ligeros para llevar armas, los aviones militares se destinaron al reconocimiento. Más tarde, los pilotos comenzaron a llevar armas personales, como revólveres, con los que disparaban al enemigo; si el avión iba dotado de copiloto, éste iba armado con un fusil. También su usaron métodos más peregrinos, como lanzar pesadas pesadas piedras o ladrillos al enemigo. A Garros le gustaba volar en monoplanos, más ágiles, frente a los más fiables biplanos, que preferían la mayoría de pilotos. Junto al ingeniero Raymond Saulnier, el aviador perfeccionó un sistema de sincronización que permitía ametrallar al enemigo a través de las hélices. Una técnica que, cuando fue capturado en territorio enemigo en abril de 1915, inspiró al ingeniero holandés Anthony Fokker para perfeccionar los cazas alemanes.

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Huida de película

Durante el año 1914 llegó la noticia de que Garros había estado involucrado en la que está considerada primera batalla aérea en la historia mundial, cuando lanzó su nave contra un zepelín que acabó destruido con toda su tripulación. Al principio se creyó que Garros había muerto en el ataque, pero la noticia fue rápidamente corregida por la prensa: el piloto había sobrevivido y estaba sano y salvo en París. Pero al parecer las cosas no ocurrieron de ese modo: la primera victoria aérea contra un zepelín alemán no tendría lugar hasta junio de 1915, y Garros no participó en ella.

En 1914 se dijo que Garros había estado involucrado en la que está considerada primera batalla aérea en la historia mundial, cuando lanzó su nave contra un zepelín que acabó destruido con toda su tripulación.

Garros subido a su avión. Imagen tomada posiblemente en julio de 1914.

Garros subido a su avión. Imagen tomada posiblemente en julio de 1914.

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El 18 de abril de 1915, la defensa antiaérea alemana alcanzó el tanque de gasolina del avión de Garros, que acabó cayendo tras las líneas alemanas. A Garros no le dio tiempo a destruir su aparato por completo antes de ser capturado, y la ametralladora y el rotor protegido permanecieron intactos. El avión fue llevado a un hangar y los ingenieros alemanes, liderados por Fokker, diseñaron el interruptor para el sistema de engranaje. Con aquella nueva ventaja (la ametralladora podía disparar sincronizada a través de las aspas del avión), los aviones alemanes empezaron a derribar con mucha más facilidad a las escuadrillas aliadas en cielo francés. Tras pasar tres años prisionero en un campo de Magdeburgo (Alemania), y como si de una película bélica se tratara, Garros pudo escapar de su cautiverio junto con otro piloto llamado Anselme Marchal. Engañando a los guardias, los dos hombres se hicieron con dos uniformes para hacerse pasar por soldados alemanes. Tras cruzar los Países Bajos y pasar por Londres, Garros y su compañero fueron recibidos en París como auténticos héroes.

Del cielo a las pistas de tenis

Tras volver a los cielos para combatir a las escuadrillas alemanas, y poco antes de cumplir los treinta años (treinta y cinco días antes de finalizar la contienda), el piloto francés acabó sus días derribado por un Fokker D VII pilotado muy posiblemente por el as alemán Herman Habich. La noticia fue recogida por el periódico ABC que informaba así del suceso: "Garros herido mortalmente: La agencia Wolf dice que el aviador francés Roland Garros, herido mortalmente, cayó en las líneas alemanas el 5 de octubre".

Poco antes de cumplir los treinta años (treinta y cinco días antes de finalizar la contienda), el piloto francés acabó sus días abatido por un Fokker D VII muy posiblemente pilotado por el as alemán Herman Habich.

"Los Mosqueteros" Jean Rene Lacoste, Henri Cochet, Pierre Gillou, Jacques Brugnon y Jean Borotra, tras ganar la Copa Davis en 1927.

"Los Mosqueteros" Jean Rene Lacoste, Henri Cochet, Pierre Gillou, Jacques Brugnon y Jean Borotra, tras ganar la Copa Davis en 1927.

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En 1927, nueve años después de acabada la guerra, los famosos tenistas franceses conocidos como Los Mosqueteros (René Lacoste, Henri Cochet, Jacques Brugnon y Jean Borotra) ganaron la copa Davis a los Estados Unidos en suelo norteamericano. Curiosamente, aquella gesta deportiva iba a traer como consecuencia la recuperación del nombre del piloto francés. Tras recibir una docena de propuestas para construir un estadio de tenis que albergase la final de la Copa Davis de 1928 en París, resultó ganadora una candidatura conjunta en la que participó un viejo amigo de Roland Garros, el jugador de rugby Emile Lesieur, famoso por lograr el primer ensayo de la historia en el torneo 5 Naciones. Lesieur puso como única condición que ese nuevo estadio que nacía con un aforo de 10.000 espectadores llevara el nombre del piloto francés. En la final de la Copa Davis de 1928, Francia volvió a vencer y lo hizo por partida doble. No sólo se llevó la Ensaladera, sino también un recinto para la historia que acoge uno de los torneos de tenis más famosos y prestigiosos del circuito, el Abierto de Francia, más conocido en todo el mundo como Torneo de Roland Garros.

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