Historia de la navegación

Robert FitzRoy, el capitán del "Beagle" de Darwin y precursor de la meteorología

Cuando se habla del HMS "Beagle" la mayoría de la gente piensa en Charles Darwin, cuyo famoso viaje en el mítico navío sería la base de la publicación de "El origen de las especies". Pero pocos saben que Robert FitzRoy, el capitán al mando del buque, era un hombre bregado en peligrosas expediciones y muy interesado en la ciencia. Hasta el punto de que cuando dejó la marina, FitzRoy se convirtió en un reputado meteorólogo cuyos inventos son utilizados incluso en la actualidad.

Litografía de Robert FitzRoy realizada alrededor del año 1910 por el artista John Schmidt.

Foto: PD

Durante el siglo XIX, Gran Bretaña fue la cuna de varias generaciones de intrépidos marinos que partieron en peligrosas expediciones con el objetivo de cartografiar el mundo conocido (y tal vez incluso el desconocido) y explorar mares y océanos. Todos ellos contribuyeron a hacer de su país la potencia hegemónica mundial durante aquellos años. Uno de aquellos hombres fue Robert FitzRoy. Nacido el 5 de julio de 1805, FitzRoy fue un oficial de la Marina Real que participó en numerosas expediciones, entre ellas (y tal vez la más famosa de todas), la que le llevó entre las décadas de 1820 y 1830, como comandante del HSM Beagle, a realizar el famoso viaje en compañía del naturalista Charles Darwin.

Robert FitzRoy y Charles Darwin llevaron a cabo una expedición científica por los mares del planeta. Ese viaje despertaría en el marino una profunda preocupación por el tremendo impacto que tenían los temporales sobre la navegación. Así, para ayudar y proteger a quienes realizaran la misma ruta en el futuro, FitzRoy recopiló toda la información que pudiera ser de utilidad para avisar de la llegada de cualquier fenómeno extremo que afectase a la navegación. FitzRoy también fue el impulsor de la Met Office, la agencia meteorológica inglesa, una de las más importantes del mundo por la gran cantidad de información que llegó a acumular, hasta el punto de que en 1861 el periódico británico The Times publicó unas previsiones meteorológicas que acertaron de pleno.

Robert FitzRoy y Charles Darwin

Robert FitzRoy nació en una familia de la alta aristocracia inglesa que siempre mostró intereses políticos. Entre sus familiares más destacados estaban su tío, el tercer duque de Grafton, bisnieto del rey Carlos II de Inglaterra, y su abuelo, el primer marqués de Londonderry, secretario de Estado de Guerra y Colonias y representante del Reino Unido en el Congreso de Viena. En febrero de 1818, antes de cumplir 13 años, Robert ingresó en el Colegio Naval Real en Portsmouth, donde fue ascendido a teniente en 1824. Poco después sirvió en el Mediterráneo y en aguas sudamericanas, y en 1827 fue trasladado al escuadrón del Atlántico Sur. Más tarde, el joven fue destinado a los buques HMS Adventure y HMS Beagle con la misión de realizar sondeos hidrográficos en Tierra de Fuego y explorar el litoral desde la ribera sur del Río de la Plata (Argentina) hasta Chiloé (Chile), incluyendo los pasos interoceánicos a través del cabo de Hornos y el estrecho de Magallanes.

Pintura que representa al HMS Beagle durante su viaje por Australia.

Foto: PD

A su regreso a Inglaterra en 1830, FitzRoy era ya un reputado topógrafo y comandante naval. Para sacar partido de su fama, a principios de mayo de 1831, quiso seguir los pasos de algunos de sus parientes y se presentó a las elecciones como candidato conservador en Ipswich, pero no resultó elegido. Tras ello, y dejando de lado sus aspiraciones políticas, el 25 de junio de ese mismo año FitzRoy fue reelegido comandante del HMS Beagle con la misión de retomar los trabajos de investigación en el hemisferio Sur, una misión larga y difícil.

El 25 de junio de 1831, FitzRoy fue reelegido comandante del HMS 'Beagle' con la misión de retomar los trabajos de investigación en el hemisferio Sur.

FitzRoy estaba acostumbrado al mando, pero también sabía lo estresante que podía llegar a ser la soledad de un capitán. Así, conocedor de los suicidios de otros oficiales por ese motivo (incluido su tío), FitzRoy habló con Francis Beaufort, un hidrógrafo del Almirantazgo, y le pidió que le ayudara a encontrar un acompañante que tuviera sus mismos gustos científicos y que supiera aprovechar las oportunidades que iba a brindarles aquella expedición para investigar la historia natural de las tierras que iban a explorar. Aunque no solo eso. También quería que esa persona pudiese cenar con él como un igual, y que incluso "aparentase" ser su amigo. FitzRoy rechazó a diversos candidatos, aunque finalmente un joven Charles Darwin se presentó para el puesto y el capitán lo aceptó.

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Una vida dedicada al mar

El 27 de diciembre de 1831, el HMS Beagle, al mando de FitzRoy, zarpó de Portsmouth con un joven Charles Darwin a bordo. Los expedicionarios visitaron las islas de Cabo Verde, la costa sudamericana, el estrecho de Magallanes, las islas Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, las islas Maldivas e isla Mauricio antes de regresar a Inglaterra el 2 de octubre de 1836. Los viajes del Beagle convirtieron a FitzRoy en un prestigioso y hábil navegante, un buen agrimensor y un hombre de ciencia, interesado asimismo en las culturas locales. De hecho fue el primero en registrar gran parte del idioma de los fueguinos y en establecer la primera misión fueguina en la isla de Tierra de los Botones, en Tierra del Fuego (aunque cuando regresaron, nueve días más tarde, las posesiones habían sido saqueadas).

Los viajes del 'Beagle' convirtieron a FitzRoy en un excelente navegante, un buen agrimensor y en un hombre de ciencia.

Mapa de la ruta de navegación que hizo el HSM Beagle entre los años 1831 y 1836.

FOTO: Enciclopedia Britannica

Durante su estancia en las islas Malvinas tuvo lugar un suceso peculiar. FitzRoy compró con su propio dinero una goleta a la que bautizó como Adventure y que reacondicionó para llevar a cabo tareas topográficas, aunque el marino tenía la esperanza de que el almirantazgo le reembolsara los gastos. Pero las cosas no fueron como él esperaba y fue reprendido por la compra de la goleta, algo que FitzRoy se tomó muy mal, por lo que decidió, en un arranque de furia, renunciar al mando. Aquello sembró serías dudas sobre su cordura entre la tripulación, sorprendida por su airada reacción, aunque sus hombres lograron que desistiera de su empeño.

Boda y una medalla de oro

Poco después de su vuelta a Inglaterra en 1836, FitzRoy se casó con Mary Henrietta O'Brien, hija del mayor general Edward James O'Brien, una muchacha con la que FitzRoy había estado comprometido durante mucho tiempo. Tras conocer la noticia, Darwin se quedó asombrado porque ni una sola vez durante los cinco años que estuvieron navegando juntos, FitzRoy le había dicho una sola palabra sobre su compromiso, y jamás había ni siquiera mencionado a la joven, lo que da una idea de lo reservado de su carácter.

Tras conocer la noticia del matrimonio de FitzRoy, Darwin se quedó asombrado porque durante los cinco años que navegaron juntos este nunca habló de su compromiso.

Un año después de su regreso, en 1837, Robert FitzRoy recibió la medalla de oro de la Royal Geographical Society. En la sede de esta prestigiosa institución se leyeron algunos de los extractos de sus diarios: "¿No es extraordinario que los guijarros y las acumulaciones aluviales erosionadas por el mar compongan la mayor parte de estas llanuras ? ¡Cuán vastas y de cuán inmensa duración deben haber sido las acciones de estas aguas que alisaron las piedras de guijarros ahora enterradas en los desiertos de la Patagonia!". En 1839, Robert FitzRoy publicó Narrativa de los viajes topográficos de los barcos de Su Majestad Adventure y Beagle, libros que recogían sus expediciones entre los años 1826 y 1836. En ellos describió su periplo por las costas de América del Sur y la circunnavegación del globo en el Beagle. Un tercer volumen, conocido popularmente como El viaje del Beagle, sería publicado por el propio Charles Darwin en 1839.

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Un pionero de la meteorología

En Inglaterra, FitzRoy comenzó una breve carrera política y logró ser elegido miembro del partido conservador en el Parlamento de Durham en 1841. Aunque el marino no se quedaría mucho tiempo en su país. Recomendado por Dandeson Coates, de la Sociedad Misionera de la Iglesia, el 7 de abril de 1843, FitzRoy fue nombrado gobernador de Nueva Zelanda para suceder al fallecido William Hobson. Pero no duraría mucho en el cargo. FitzRoy fue destituido en 1845 porque sostenía que las reivindicaciones territoriales de los maoríes eran tan válidas como las de los propios colonos. Unas declaraciones que en aquellos tiempos estaban completamente fuera de lugar.

Fotografía de Robert FitzRoy tomada alrededor del año 1865.

Retirado del servicio activo en el año 1850, FitzRoy se dedico a partir de entonces al estudio de la meteorología, e ideó un sistema de alerta de tormentas que a la postre se acabará convirtiendo en el primer prototipo de alerta meteorológica. De hecho, a FitzRoy se le puede adjudicar la invención del término "pronóstico", así como el hecho de ser el inventor del primer barómetro. Como culminación de sus investigaciones sobre el clima, FitzRoy publicaría en 1863 The Weather Book, un libro sobre el tema que estaba muy por delante de la opinión científica de la época. Sus investigaciones en este ámbito le procuraron un gran reconocimiento, y finalmente, con el apoyo de trece compañeros, entre ellos el propio Charles Darwin, fue elegido miembro de la Royal Society.

A FitzRoy se le puede adjudicar la invención del término 'pronóstico', así como el hecho de ser el inventor del primer barómetro.

A pesar de ser un eminente científico, FitzRoy también era un hombre de su tiempo y profundamente religioso. Tras la publicación de El origen de las especies de Darwin, el marino se sintió culpable por haber contribuido a su desarrollo y a su publicación. Tras el agrio debate que se desató sobre el tema, y superado por el trabajo y la falta de personal, FitzRoy cayó en una profunda depresión. El prestigioso marino acabaría quitándose la vida el 30 de abril de 1865, dejando a su familia prácticamente en la bancarrota tras gastarse todo su dinero en un sinfín de proyectos para la Corona.