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Revelan los secretos de tres momias egipcias grecorromanas

Un nuevo estudio publicado en la revista 'PlosOne' ha puesto de manifiesto mediante el uso de tomografía computarizada diversos aspectos sobre técnicas de momificación, ajuares funerarios y enfermedades de tres antiguas momias conservadas en Alemania y en Egipto.

Las momias con retrato envueltas en estuco del hombre y la mujer halladas en Saqqara.

Sculpture Collection, Dresden State Art Collections, photos: H.-P. Klut/E. Estel

Dos antiguas momias egipcias, un hombre y una mujer, descubiertas en una tumba excavada en la roca en Saqqara hace más de 400 años, concretamente en 1615, finalmente están empezando a revelar sus secretos. Ambas, así como la momia de una adolescente que se encuentra en el Museo Egipcio de El Cairo, descubierta en el siglo XIX, son las únicas "momias con retratos envueltas en estuco" que se han localizado en esta antigua necrópolis, situada unos veinte kilómetros del actual El Cairo.

A diferencia de otras momias, que fueron enterradas en sarcófagos, estos individuos, que murieron entre finales del siglo III y principios del IV d.C., fueron colocados sobre tablas de madera, envueltos en una tela y con una "hermosa mortaja", y decorados con yeso, oro y un retrato de cuerpo entero, ha explicado la principal autora del estudio sobre estas momias que se acaba de publicar en la revista PlosOne, Stephanie Zesch, antropóloga física y egiptóloga del German Mummy Project en el Museo Reiss Engelhorn de Mannheim, Alemania. Según Zesch, durante el período romano, era costumbre representar sobre el cuerpo un retrato del difunto pintado en un panel de madera o sobre un sudario de lino. Esta decoración artística de la momia "no sólo respondía a razones estéticas, sino que también servía para proteger mágicamente el cuerpo y asegurar el renacimiento de los muertos en la otra vida".

Detalle del retrato de la momia de la adolescente conservada en el Museo Egipcio de El Cairo.

Detalle del retrato de la momia de la adolescente conservada en el Museo Egipcio de El Cairo.

I. Badr

Durante el período romano, era costumbre representar sobre el cuerpo un retrato del difunto pintado en un panel de madera o sobre un sudario de lino.

Además del German Mummy Project, en el estudio de las tres momias ha participado un equipo multidisciplinar formado por investigadores de las Colecciones de Arte del Estado de Dresde, el Instituto de Estudios de la Momia en Eurac Research en Bolzano (Italia) y el American-Egyptian Horus Study Group. Su trabajo forma parte de una exposición online que muestra los resultados del estudio de las momias del hombre y la mujer adulta en Dresde.

El largo viaje hasta Alemania

Las tomografías computarizadas (TC) efectuadas a las tres momias han revelado que al menos una de ellas fue enterrada con sus órganos internos intactos (incluido el cerebro) y que las dos mujeres estaban adornadas con hermosos collares. "Los preciosos sudarios y las joyas indican sin duda que estas personas formaron parte de la élite", afirma Zesch. La tomografía computarizada también mostró que entre las piezas del ajuar funerario con que fueron enterradas estas personas había algunas monedas, posiblemente destinadas a pagar al barquero Caronte, la deidad grecorromana que trasladaba las almas de los difuntos a través de la laguna Estigia hasta el inframundo.

La tomografía computarizada también mostró que entre las piezas del ajuar funerario con que fueron enterradas estas personas había algunas monedas, posiblemente destinadas a pagar al barquero Caronte.

La peripecia de dos de estas momias es digna de una película o de una novela. De hecho han viajado por todas partes. En 1615, Pietro Della Valle (1586-1652), un compositor italiano, realizó una peregrinación a Tierra Santa y estuvo también en Egipto. Allí le informaron de que dos momias de retrato envueltas en estuco (un hombre y una mujer) habían sido descubiertas por los lugareños en Saqqara. Della Valle adquirió estas momias y las llevó consigo a Roma, donde entraron a formar parte de su colección particular. Después de pasar por varios propietarios, en 1728 ingresaron en la colección que Augusto II, elector de Sajonia y rey de Polonia, tenía en Dresde (Alemania), convirtiéndose en los "primeros ejemplos de momias de retrato que se han dado a conocer en Europa y que siguieron siendo los únicos conocidos hasta principios del siglo XIX", según el estudio.

Retrato de Pietro Della Valle y grabado que representa el descubrimiento de las momias en Saqqara.

Retrato de Pietro Della Valle y grabado que representa el descubrimiento de las momias en Saqqara.

2020 Zesch et al.

Una momificación atípica

Fue precisamente en Dresde donde las momias fueron radiografiadas por primera vez a finales de la década de 1980. Sin embargo, la tomografía computarizada actual ha revelado más cosas sobre sus órganos internos. Por ejemplo, que estas personas sufrieron diversas enfermedades. "El examen de los individuos ha revelado que fallecieron a edades más bien tempranas... Sin embargo, la causa de sus muertes no se ha podido determinar", explica Zesch. Lo que sí ha podido establecerse es que el varón murió entre los 25 y los 30 años, medía 1,64 m, tenía dos dientes definitivos sin salir y varias caries. Algunos de sus huesos estaban rotos y revueltos, probablemente porque alguien lo desenvolvió poco después de su descubrimiento.

Interior de la momia del hombre. Se aprecian los huesos revueltos y lo que parece ser un sello.

Interior de la momia del hombre. Se aprecian los huesos revueltos y lo que parece ser un sello.

2020 Zesch et al.

El examen de los individuos ha revelado que fallecieron a edades más bien tempranas... Sin embargo, la causa de sus muertes no se ha podido determinar, según Zesch.

Aunque el cerebro del hombre no se ha conservado, tampoco existen evidencias de que fuera extraído por la nariz, como era habitual durante el proceso de momificación. Tampoco se usaron demasiadas sustancias oleosas para realizar el embalsamamiento, aunque sí fue envuelto y su retrato pintado en estuco. "Estamos bastante seguros de que no se extirparon ni el cerebro ni los órganos internos de estas momias. Es muy probable que los cuerpos sólo se hayan conservado debido a la deshidratación que provocó el uso de natrón (la mezcla salina para la desecación del cadáver), pero no se usaron apenas líquidos de embalsamamiento", ha explicado la investigadora. La tomografía del varón ha mostrado asimismo varios objetos como clavos y dos monedas o medallones, además de dos objetos metálicos que son probablemente sellos del taller de momificación que se ocupó de sus restos, sugiere Zesch.

Interior de la momia de la mujer adulta. (A) Se aprecian cuentas de collar. (B) Cuentas perforadas en detalle.

Interior de la momia de la mujer adulta. (A) Se aprecian cuentas de collar. (B) Cuentas perforadas en detalle.

2020 Zesch et al.

Por su parte, el cerebro de la mujer adulta tampoco se ha preservado, aunque el de la adolescente sí –se hallaba notablemente encogido, pero algunas de sus partes y el tronco cerebral todavía son identificables–; los otros órganos internos de la joven también se encontraban presentes en el cuerpo. La mujer adulta, que murió entre los 30 y los 40 años, medía 1,51 m y tenía artritis avanzada en la rodilla izquierda. La adolescente, que llevaba una horquilla, según la tomografía computarizada murió entre los 17 y 19 años, y medía alrededor de 1,56 m de altura. También se ha podido observar que la joven tenía un tumor benigno en la columna vertebral conocido como hemangioma vertebral, que es más común en personas mayores de 40 años.

Detalle del interior de la momia de la adolescente. Se aprecian segmentos de la capa textil más interna y cuentas de collar.

Detalle del interior de la momia de la adolescente. Se aprecian segmentos de la capa textil más interna y cuentas de collar.

2020 Zesch et al.

La mujer adulta tenía artritis avanzada en la rodilla izquierda y la adolescente padecía un tumor benigno en la columna vertebral conocido como hemangioma vertebral.

El uso de la tomografía computarizada ha permitido a los investigadores acceder al interior de estas momias de un modo no invasivo. Los investigadores consideran que su uso "ha proporcionado una visualización no destructiva de las estructuras internas de las momias, incluidos los propios cuerpos y los objetos extraños que los acompañan, en imágenes de alta resolución. Además de ofrecer una valiosa información sobre las técnicas de momificación practicadas en la necrópolis de Saqqara a finales del período romano, de las que estas tres momias de retratos envueltas en estuco representan un ejemplo único. Además, se consideran un patrimonio cultural valioso debido a su excepcional historial de colecciones y su conservación intacta", concluye el estudio.

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