Rapa Nui

Una reconstrucción 3D desvela glifos ocultos en una tablilla de la Isla de Pascua

La talla de madera había sufrido daños irreparables al pasar much tiempo en una cueva sin ningún tipo de protección, afortunadamente la tecnología ha permitido recuperar una parte de la inscripción ilegible hasta ahora.

La pieza mide 103 × 12.5 × 6 centímetros y tiene un peso de 2.6 kilos.

Foto: Wieczorek, Frankiewicz, Oskolski, Horley

Fuera por su propia iniciativa o por imitación de los primeros europeos que llegaron a la isla los indígenas rapanui desarrollaron una curiosa lengua que llamaron rongorongo, la cual en vez de simples letras empleaba una serie de glifos que incluían representaciones de animales como tortugas y peces. Con el tiempo y la introducción del alfabeto el rongorongo se fue dejando de utilizar hasta caer en el olvido, convirtiéndose en una escritura muerta e intraducible.

Del Pacífico a Alemania

Muchas de estas inscripciones se realizaron en madera, un material que escaseaba en la isla y por tanto muy valioso. Estas tablas inscritas se convirtieron en una curiosidad muy apreciada por los anticuarios occidentales, que las adquirían de los poco barcos que visitaban ese remoto paraje.

Prácticamente invisibles al ojo humano, los glifos han sido redibujados a partir de fotografías microscópicas.

Foto: Wieczorek, Frankiewicz, Oskolski, Horley

Uno de ellos fue el Hyäne, un buque de la armada alemana que recaló en la isla en 1882. Con la colaboración de un funcionario local el capitán consiguió adquirir varias tabletas, que fueron remitidas al cónsul alemán en Valparaíso (Chile) y llegaron a Hamburgo al año siguiente. Las piezas terminaron en la colección real de Berlín, donde todavía se conserva una en el Museo Etnológico.

El análisis científico

Pese a que la tabla ya había sido estudiada muchas veces, un grupo de especialistas decidieron analizarla con la últimas técnicas para poder comprobar si, como se había defendido siempre, solo habían glifos en en una de las caras.

El doctor Rafał Wieczorek, director del proyecto, sostiene la tabla rapanui.

Foto: Wieczorek, Frankiewicz, Oskolski, Horley

El estudio también ha permitido dar una mayor definición a los signos ya conocidos.

Foto: Wieczorek, Frankiewicz, Oskolski, Horley

Antes de ser adquirida por los alemanes la talla había permanecido mucho tiempo expuesta a la podredumbre, los parásitos y el desgaste causado por los elementos, que habían dañado gravemente la parte en contacto con el suelo y erosionado la superficie en contacto con el aire.

Para compensarlo el equipo investigador realizó un estudio fotogramétrico de la pieza. Se tomaron un total de 2.100 fotografías con ayuda de una cámara de alta definición, un microscopio y luz oblicua. Gracias a ello se pudo captar el contorno casi desaparecido de los glifos y elaborar un modelo 3D con la inscripción recuperada.

Nuevos datos

Como ya sospechaban los investigadores, el largo tiempo pasado en contacto con la húmeda tierra había vuelto invisible el texto de la parte inferior, que ahora se podía ver claramente en el modelo, formando un mensaje tan largo y complejo como el de la otra cara.

Los años pasados en una cueva pasaron factura a la tablilla, que fue perforada por pulgas de la madera (arriba sus cutículas) y gusanos.

Foto: Wieczorek, Frankiewicz, Oskolski, Horley

Además la identificación del tipo de madera como palisandro y su datación por carbono 14, permitieron determinar que la tabla fue elaborada a partir de un árbol autóctono entre 1830 y 1870.

Tras este éxito los científicos esperan repetir el procedimiento con las otras tablillas rapanui, para restaurar así sus glifos y darles el aspecto que tuvieron originalmente aunque solo sea a través de una reproducción en 3D.

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