De un lugar para aprender a un museo imprescindible

Real Academia de San Fernando, la escuela de los artistas

Nació en el siglo XVIII con vocación innovadora y hoy la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando sigue siendo una institución viva basada en el estudio y la difusión del arte. Historia National Geographic se adentra en ella con honores: de la mano de quien hasta 2016 ha sido conservadora de su museo.

Sala de la RABASF.

Felipe V creó la Real Academia de Bellas Artes en Madrid con la intención de establecer la enseñanza de las artes como ya se hacía entonces en otros países de Europa y con otras materias: con profesores, asignaturas, exámenes… Quería sacarla del sistema gremial que ya había quedado anticuado.

Su hijo Fernando VI fue quien sancionó los estatutos. No tuvo descendencia y le sucedió su hermano Carlos III (hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio), el rey ilustrado que convirtió la Academia en una gran institución con nueva y amplia sede -la casa de Goyeneche- cuando su primer enclave -una de las plantas de la Casa de la Panadería-, se quedó pequeña para tantos alumnos y tanta actividad. Se confirmaba: la apuesta personal de esta familia era un éxito.

Escalinata de entrada a la RABASF

Escalinata de entrada a la RABASF

Pocas personas saben tanto de este lugar y de su historia como Mercedes González Amezúa, conservadora jefe de sus colecciones que, como explica a Historia National Geographic, nacen de la propia historia de la Academia: “Los arquitectos, pintores y escultores del rey estaban constantemente donando obras para que los alumnos de 11 ó 12 años que entraban en la Academia se formaran. Es un lugar donde durante dos siglos y medio se venía a aprender y a disfrutar de esta belleza. Y aunque la enseñanza se fue, las colecciones se quedaron y son auténticos mundos”. Y todavía hoy podemos disfrutar de ello; de una colección que reúne más de 1.500 pinturas, 1.500 esculturas, 15.300 dibujos, 35.000 estampas y 2.000 fotografías así como muebles, objetos de platería y orfebrería, porcelanas, cerámicas y otras artes decorativas.

Una escuela de maestros

Dos pies en esa pared, un brazo en aquella de enfrente... En esta Academia las asignaturas se dividen en las partes del cuerpo y todas esas piezas expuestas son los exámenes de sus alumnos. "Empezaban dibujando bocas y orejas, después las extremidades, las cabezas, y por último esculturas completas", detalla Mercedes.

Los alumnos aprendían la técnica del vaciado, entre otras.

Los alumnos aprendían la técnica del vaciado, entre otras.

¿Sus libros de texto? Esa infinidad de obras que los maestros ya consagrados donaban para que pudieran ser copiadas y las decenas de vaciados en yeso, al principio traídos de Italia y más tarde realizados en la propia Academia. Unos y otros abarrotan hoy los pasillos de la institución y son una razón más para visitarla.

Derribando el tópico del Goya bohemio

Si de entre todos los artistas presentes hubiera que destacar a un maestro por encima de los demás, no hay duda: ese sería Goya. Fracasó cuando, muy joven, intentó por dos veces obtener premios, pero fue elegido académico en 1780 por voto unánime y acabó siendo director honorario. La Academia cuenta con 13 de sus pinturas y toda la obra grabada, y aquí estuvieron sus 'majas’ hasta 1901.

Busto de Goya en la RABASF.

Busto de Goya en la RABASF.

Un artista “con una portentosa cabeza adelantada un siglo a su tiempo”, destaca Mercedes González Amezúa, que contextualiza su reflexión: "¡Se convierte en la imagen visual de los escritos de Sigmund Freud, que tardará mucho tiempo aún en venir a este mundo!”.

Coautora del libro 'Los Goyas de la Academia', de su discurso destaca esa idea de desmontar los tópicos en torno al artista : “El Goya rebelde y marginado es una ficción. Era imposible que lo fuese porque un artista que se rebelase se moriría de hambre en una cuneta. Goya donde es rompedor, rebelde e innovador es en su obra artística y visual, pero en su forma de vida se atuvo a lo que tenía que ser porque sin encargos no se hacía carrera. Además tiene que mantener a su familia -tuvo siete hijos aunque solo uno llegara a la edad adulta- y le gusta rodearse de personas inteligentes e ir a teatros, a bibliotecas… Es amigo de gente como Jovellanos, Silvela y de Ceán Bermudez. Siempre buscó ser un hombre respetable".

Biblioteca RABASF

Biblioteca RABASF

Mercedes insiste: "Como no es intelectual y no escribe enormes tochos, lo tenemos por una especie de señor que mata el rato yendo a las tabernas y a los toros y que pinta, pero es todo lo contrario al bohemio melenudo en la buhardilla". Y ahí está una de las obras que pueden verse en la propia Academia para reafirmar esta idea, su Autorretrato ante el caballete (hacia 1785) donde se le ve con medias de seda y chaqueta bordada.

Experiencias únicas

Pero no sólo de Goya viven las colecciones de la Academia. Entre sus salas y sus pasillos hay tanto arte que una visita no es suficiente. A la Academia hay que venir y volver y volver y volver. “A pesar del nombre, que parece muy anquilosado y lleno de vejestorios, los visitantes van a encontrar en ella un lugar que siempre está renovándose” puntualiza Mercedes para invitar a quien pueda tener algún prejuicio.

Las obras que posee la RABASF son actualmente el gran motivo para visitarla.

Las obras que posee la RABASF son actualmente el gran motivo para visitarla.

Tanto es así que junto a la oportunidad de descubrir el proceso de aprendizaje de sus alumnos, ahí están también obras de enorme peso como la imponente cabeza de caballo de Benlliure -“obra maestra del vaciado”- hallazgos inesperados como el único retrato de George Washington que hay en España o el árbol genealógico de Godoy hecho a su medida- y por tanto de dudosa credibilidad…

Salones Real Academia Bellas Artes de San Fernando

Salones Real Academia Bellas Artes de San Fernando

No nos perderemos los relieves de cera firmados por Nicolas Englebert Cetto. En el taller familiar junto a Salzburgo, Nicolas se formó con su padre, que murió en 1738. Aquel mismo año se había casado el joven rey de Nápoles (futuro Carlos III) y con tal motivo se encargaron los relieves, creados por Nicolas Cetto antes de su prematura muerte en 1746. De las cuatro vistas, podemos disfrutar tres. Déjense los ojos para admirarlas en la Academia o, ya en casa, en la pantalla de su ordenador. Son de una delicadez exquisita que obliga a trasladarlos en vehículos que no superen los 80km/h con suspensión hidromecánica. Piezas a las que es imposibles ponerles precio y que como indica Mercedes... “que hayan llegado hasta nuestros días es un auténtico milagro”.

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