comic y crítica social

Quino, el "padre" de la inconformista Mafalda

Con su peculiar sentido del humor, Quino fue capaz de crear al personaje más universal en lengua española en el que a través de una niña de seis años denunciaba los males de un mundo que él creía enfermo. Considerado como como uno de los dibujantes esenciales para toda una generación, Quino tuvo que separarse de Mafalda por agotamiento mental.

Foto: Cordon Press

Nacido el 17 de julio de 1932 en la localidad argentina de Mendoza, Joaquín Salvador Lavado, más conocido en todo el mundo como Quino, fue el responsable de que muchas generaciones a lo largo y ancho del planeta crecieran de la mano de su personaje más popular e icónico: Mafalda. Felipe, Manolito, Susanita y Miguelito, sus inseparables amigos, entraron en los hogares de muchos de nosotros acompañando a la niña más sabia y descarada del cómic. Quino logró con sus viñetas mostrar la mayoría de preocupaciones y problemas que castigaban a la sufrida clase media de medio mundo.

Origen español

De orígenes humildes, la familia de Quino emigró de su Fuengirola natal hasta Argentina allá por los años veinte (aunque el niño no perdió su acento andaluz hasta los seis años). Tras la temprana muerte de su madre, y gracias a la influencia de su tío, el pintor y diseñador gráfico Joaquín Tejón, el joven Quino empezó a estudiar Bellas Artes en su ciudad natal. Pero la desgracia lo volvió a golpear al poco tiempo con la muerte de su padre, una pérdida que le sumiría en un estado de ensoñación en el que incluso creía ver a su padre fumando, aunque "eran apariciones muy agradables", diría más tarde el dibujante. Quino solía rememorar estas visiones, que incluso tenía cuando ya estaba casado. Desde el principio de su carrera, Quino tuvo la intención de dedicarse al mundo del cómic, por lo que decidió abandonar la Escuela de Bellas Artes y muy pronto consiguió vender su primera historieta. Animado por ese primer logro, el joven intentó buscar trabajo en diversas editoriales, aunque sin éxito.

Desde el principio de su carrera, Quino tuvo la intención de dedicarse al mundo del cómic, por lo que decidió abandonar la Escuela de Bellas Artes y muy pronto consiguió vender su primera historieta.

Desde 1954, Quino empezó a publicar regularmente para las revistas Rico Tipo y más tarde en Tía Vicenta y Dr. Merengue. En 1963 publicó Mundo Quino, un álbum recopilatorio, el primero de los muchos que le seguirían posteriormente. Como dibujante publicitario, a Quino le llegó el encargo de una conocida marca de electrodomésticos para crear un personaje que empezara por la letra M, como las iniciales de la firma, Mansfield. Ese sería el nacimiento de Mafalda. Al final la empresa quebró, pero el personaje de Mafalda siguió allí y Quino entonces hizo que su creación pasara de anunciar lavadoras a hablar de la clase media argentina, de sus aspiraciones y de las consecuencias del capitalismo.

Esta pequeña viñeta de Mafalda, dibujada en una pared de Argentina, es un buen ejemplo del tipo de humor y sentido crítico que caracterizaba al querido personaje. 

Foto: Cordon Press

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Mafalda en la gran pantalla

Mafalda hizo su primera aparición el 19 de septiembre 1964 en el suplemento de la revista literaria Leoplán. A partir de allí pasó a publicarse de forma regular en el semanario bonaerense Primera Plana, y ya convertida en un éxito rotundo, las tiras de Mafalda empezaron a publicarse, a partir de 1965, en el diario argentino El mundo (hasta su desaparición en diciembre de 1967) En 1969, Mafalda cruzó "el charco" y viajó, primero a Italia y en 1970 a España, donde la censura franquista obligó a los editores a rotular la portada de los cómics con una leyenda que dijera "para adultos". Con el paso del tiempo, aquellos pequeños volúmenes apaisados de Mafalda, que tantos de nosotros recordamos, llegaron a convertirse en piezas de coleccionista de la cultura pop.

Convertida en un éxito rotundo, las tiras de Mafalda empezaron a publicarse, a partir de 1965, en el diario argentino El Mundo, hasta su desaparición en diciembre de 1967.

Mafalda hizo el salto a la gran pantalla el 3 de diciembre de 1981 con un largometraje de dibujos animados de 75 minutos de duración realizado íntegramente en Argentina. A pesar de que los diálogos de la película los había escrito el propio dibujante, Quino quedó bastante descontento con el resultado, sobre todo tras oír a algunos espectadores gritar: "¡Pero esa no es la voz de Mafalda!". Así que los siguientes acercamientos de Mafalda a la gran pantalla fueron mudos, carecieron de las voces con las cuales los espectadores no se identificaban. De esta manera se consiguió que fuera el propio espectador el que pusiera la voz que considerase más adecuada a los personajes.

La relación de Mafalda con su creador, Quino, fue muy larga y tuvo altos y bajos. Después de casi 10 años publicando una viñeta diaria, el dibujante decidió que había llegado el momento de parar. 

Foto: AP images

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Exilio y nacionalidad

Las aventuras de Mafalda (que fue definida por el gran escritor italiano Umberto Eco como una "heroína iracunda") llegaron a su fin en el año 1973. Tras casi dos mil tiras, Quino decidió que el tiempo de Mafalda había acabado. La obligación de tener que dibujar una tira diaria y el estancamiento creativo habían terminado agotándolo. A pesar de ello, Quino regresó con Mafalda en varias ocasiones, como en una campaña para Unicef en el año 1978, otra campaña para promover la higiene bucal en el año 1983 o un proyecto destinado a promover las primeras elecciones en los consejos escolares en las aulas españolas en el año 1986. Quino recibió asimismo diversos galardones internacionales, entre ellos la Legión de Honor de Francia en el año 2014 y el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en España ese mismo año.

Tras casi dos mil tiras, Quino decidió que el tiempo de Mafalda había acabado. La obligación de tener que dibujar una tira diaria y el estancamiento creativo habían terminado agotándolo.

A pesar de "abandonar" a Mafalda, Quino no dejó el humor; al contrario. Entregado a un tipo de humor más corrosivo, Quino puso el foco en el público adulto publicando ¡Qué presente impresentable! (2005), La aventura de comer (2007) y ¿Quién anda ahí? (2013). Tras el golpe de Estado en Argentina del año 1976, Quino y su inseparable esposa Alicia Colombo se instalaron en Milán y viajaron esporádicamente a Madrid. De esos esos años data una anécdota curiosa. Quino, de familia española, acudió al consulado español en Milán para solicitar la doble nacionalidad. Pero tuvo la mala suerte de ser atendido por un funcionario malcarado que le espetó: "¿Y usted con la edad que tiene quiere hacerse ahora español?", a lo que el dibujante respondió con ironía: "No se me había ocurrido antes, pero es que entonces estaba Franco". Ante la imposibilidad de poder tramitar la doble nacionalidad en ese momento, Quino salió del consulado decepcionado. Regresó en el año 1990, y tras un frío y distante "Firme aquí", el dibujante obtuvo por fin la nacionalidad española.

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Eterna Mafalda

Tras la muerte de Quino, el 30 de septiembre del año 2020, Mafalda sigue muy viva entre sus seguidores, que siguen recordándola sentada en un banco en el porteño barrio de San Telmo acompañada de sus inseparables Susanita y Manolito. De hecho, Mafalda nunca fue una niña cualquiera: era una niña de seis años con un carácter sorprendente que incluso llegó a llamar "frustrada" y "mediocre" a su propia madre en una de las primeras tiras que se publicaron.

En un banco del argentino barrio de San Telmo, el personaje creado por Quino permanece como un recuerdo de su creador. 

Foto: Cordon Press

Tras la muerte de Quino, el 30 de septiembre del año 2020, Mafalda sigue muy viva entre sus seguidores, que siguen recordándola sentada en un banco en el porteño barrio de San Telmo acompañada de sus inseparables Susanita y Manolito.

Una vez le preguntaron a Quino cómo hubiera sido Mafalda de adulta, a lo que el dibujante contestó que eso era muy difícil de saber porque muy posiblemente hubiera resultado represaliada por la dictadura militar argentina. De lo que no hay duda es de que con Mafalda y sus amigos Quino ha conseguido evidenciar algunas cosas que resultan incómodas a la mayoría, como la hipocresía del ser humano ante las desgracias ajenas, además de constituir una crítica feroz a las guerras y a la falta de sentido común de la que, por desgracia, en numerosas ocasiones hacen gala los adultos.