La tragedia de Pompeya

¿Qué pasó con las víctimas del Vesubio? Un nuevo estudio lo revela

Las elevadísimas temperaturas provocadas por los flujos piroclásticos incineraron y vaporizaron los cuerpos de los desgraciados que trataban de huir de la furia del Vesubio.

erupcion

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 Una erupción nocturna del Vesubio, por William Marlow, 1768.

World History Archive / Cordon Press

El escritor italiano Luigi Settembrini hablaba en su Lettera ai pompeiani de 1863 de la técnica del calco desarrollada poco antes por Giuseppe Fiorelli, arqueólogo y numismático italiano. "Vuelvo ahora de Pompeya y me siento melancólico por culpa de un triste espectáculo. Es imposible ver aquellas tres figuras deformadas y no conmoverse. Hace 18 siglos que murieron, pero son criaturas humanas agonizando. Eso no es arte, no es imitación; son sus huesos, las reliquias de su carne y de sus ropas mezcladas con yeso".

Esto decía de las víctimas pompeyanas de la erupción del monte Vesubio del año 79, cuyos últimos momentos pudieron ser recuperados por este método. Aunque no solo Pompeya resultó destruida. También lo fueron otras ciudades de la bahía de Nápoles, como Herculano. Pero los cuerpos de la mayoría de sus habitantes no han podido localizarse. ¿Qué fue de ellos?

Sabemos que Herculano fue arrasada y sepultada por una veintena de metros de ceniza, aunque los investigadores no han podido identificar los últimos instantes en la vida de sus habitantes con el mismo grado de precisión que en Pompeya. De hecho, las excavaciones llevadas a cabo en las viviendas de la ciudad no han revelado mucho acerca de las víctimas humanas.

Solo en los fornicis (almacenes portuarios construidos frente a la playa) apareció un testimonio contundente de la magnitud de la catástrofe acaecida en el año 79: allí se hallaron más de 300 esqueletos de los desdichados habitantes de Herculano, que habían tratado de salvar su vida esperando en vano un barco que los rescatase de aquel horror.

Imagen del cono volcánico del monte Vesubio en la actualidad.

Imagen del cono volcánico del monte Vesubio en la actualidad.

Imagen del cono volcánico del monte Vesubio en la actualidad.

iStock

Incinerados por el calor

El misterio de la desaparición de los habitantes de Herculano ha desconcertado desde hace tiempo a los arqueólogos. En 2023, un equipo de geólogos y antropólogos italianos, liderado publicó un estudio en la revista Scientific Reports que concluía que el primer flujo piroclástico que asoló la ciudad, instantes después de la erupción del Vesubio, pudo haber alcanzado los 550 grados centígrados, incinerando y vaporizando a la población de la ciudad que intentaba escapar de forma inmediata.

Un equipo de geólogos y antropólogos ha intentado aclarar mediante métodos científicos el misterio de la desaparición de los habitantes de Herculano.

Mapa que muestra la erupción del Vesubio y la reconstrucción del desarrollo de los flujos piroclásticos.

Mapa que muestra la erupción del Vesubio y la reconstrucción del desarrollo de los flujos piroclásticos.

Mapa que muestra la erupción del Vesubio y la reconstrucción del desarrollo de los flujos piroclásticos.

Pensa, A. et al.

Ahogados por la ceniza

Gracias al análisis de los restos de madera carbonizada de cinco zonas del yacimiento, los investigadores reconstruyeron con gran precisión la situación de la ciudad tras el brutal aumento de la temperatura causado por la erupción. Según el estudio, el primer flujo piroclástico (una nube de gases volcánicos calientes que viajan muchísimo más rápido que la lava) acabó con la vida de todo aquel que huía hacía el puerto. Cuando la nube alcanzó las aguas del mar Tirreno, esta redujo su temperatura lo que favoreció que quienes se habían refugiado en los fornici quedasen cubiertos por esta ceniza, que preservó sus restos orgánicos.   

El equipo de investigadores ha conseguido reconstruir con gran precisión la situación de la ciudad tras el brutal aumento de la temperatura.

Pero a este flujo piroclástico le siguieron otros. Los análisis llevados a cabo en los restos de madera hrevelaron que la ciudad fue golpeada por sucesivos flujos piroclásticos, aunque con temperaturas relativamente más bajas, entre 465 y 315 grados centígrados. Los flujos piroclásticos que se abatieron sobre Herculano enterraron progresivamente la ciudad bajo un manto de cenizas y otros depósitos volcánicos de hasta unos 20 metros de espesor.

La conclusión del estudio fue que los cuerpos de los habitantes de Herculano quedaron desintegrados, excepto los de quienes se ocultaron en el puerto, que quedaron sepultados, como los de Pompeya, por el enorme manto de cenizas expulsadas por la erupción. Así, a diferencia de los cuerpos de los pompeyanos, que se conservaron bajo el manto de cenizas y pudieron recuperarse en forma de moldes de yeso, los cuerpos de la mayoría de habitantes de Herculano se evaporaron precisamente debido al flujo piroclástico incandescente, que destruyó, sin dejar rastro, los tejidos blandos del organismo.

Un cerebro vitrificado

No era esta la primera vez que se indagaba sobre el destino de los habitantes de Herculano. En 2020,  otro equipo de investigadores del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad Federico II de Nápoles, dio a conocer un sorprendente hallazgo: el cerebrovitrificado de quien supusieron que había sido un guardián del colegio de los sacerdotes augustales de la ciudad. La investigación reveló que aquel individuo fue fulminado y la grasa coroporal, así como sus tejidos blandos, se quemaron de forma instantánea. La investigación mostró asimismo que su cráneo explotó y la materia cerebral se vitrificó a causa de las elevadas temperaturas.