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Un arqueólogo en pleno trabajo en Qubbet el-Hawa.

Foto: Universidad de Jaén
Un arqueólogo en pleno trabajo en Qubbet el-Hawa.

Foto: Universidad de Jaén

Desenterrando el pasado: Episodio 3

Qubbet el-Hawa, una necrópolis única del Antiguo Egipto

Desde el año 2008 los investigadores de la Universidad de Jaén excavan en Egipto una de las necrópolis más importantes de esta fascinante civilización. Allí se enterraron los más altos oficiales de la provincia más meridional de Egipto entre el 2200 y el 1800 a. C. De hecho, esta provincia, cuya capital estaba situada en la isla de Elefantina, jugó un papel muy importante en la historia de Egipto, ya que fue la frontera entre Egipto y la Baja Nubia.

Desde el año 2008 los investigadores de la Universidad de Jaén excavan en Egipto una de las necrópolis más importantes de esta fascinante civilización. Allí se enterraron los más altos oficiales de la provincia más meridional de Egipto entre el 2200 y el 1800 a. C. De hecho, esta provincia, cuya capital estaba situada en la isla de Elefantina, jugó un papel muy importante en la historia de Egipto, ya que fue la frontera entre Egipto y la Baja Nubia.

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A unos mil kilómetros al sur de El Cairo, en la orilla oeste del Nilo y frente a la ciudad de Asuán se encuentra la necrópolis de Qubbet el-Hawa, que alberga más de 100 tumbas que están siendo exploradas desde hace años por un equipo de investigadores liderado por la Universidad de Jaén.

Se trata de uno de los yacimientos más importantes de Egipto… ya que aquí se enterraron los habitantes de Elefantina desde el Reino Antiguo hasta la Baja Época. Elefantina tuvo una gran importancia en la historia de Egipto, ya que se encontraba en la frontera con la Baja Nubia.

“Elefantina es una comunidad fronteriza, desde el punto de vista étnico resulta muy interesante, para ver cómo interactuaron y se fusionaron comunidades que comúnmente se suelen denominar mediterráneas, que podríamos identificar con los antiguos egipcios así con las poblaciones que vivían no solamente más al sur que serían de tipo negroide, así como también como aquellas que vivían en los desiertos que rodeaban la región. Es una región muy rica desde el punto de vista étnico. Como suelo decir, las personas no solo llevan objetos, sino también ideas. Elefantina se convirtió en un crisol en lo que sería la historia de la cultura de la humanidad”.

Escuchamos a Alejandro Jiménez, doctor en la Universidad de Jaén. Él es el director del proyecto Qubbet el-Hawa, financiado por la Fundación Palarq. Un proyecto que se ha centrado en los complejos funerarios de los gobernadores de Elefantina durante la XII Dinastía, una época relativamente poco conocida en la arqueología egipcia, pero de la que cada vez conocemos más detalles.

“La necrópolis es un yacimiento muy amplio, que comprende tumbas de diferentes periodos. Desde finales del Reino Antiguo, en torno al 2.300 a.C., hasta el año 1.400 a.C. Pero también esas tumbas fueron reutilizadas en épocas posteriores por individuos que no se podían permitir la construcción de una tumbas y que vieron estos antiguos monumentos como el lugar ideal para depositar a sus seres queridos fallecidos”.

En las tumbas de Qubbet el-Hawa se grabaron biografías y títulos que han permitido reconstruir algunos de los acontecimientos históricos y políticos más sobresalientes de la historia de Egipto.

“Somos conscientes de que estamos excavando en uno de los yacimientos más importantes de Egipto. También somos conscientes de que los hallazgos que tenemos entre manos nos permitirán recrear páginas de la historia antigua de la humanidad”.

Esencialmente, la necrópolis de Qubbet el-Hawa permite hacer una radiografía de cómo era la sociedad egipcia en esa época y en ese territorio.

“En un primer momento las tumbas que se construyen están realizadas por y para la élite de Elefantina, entonces son tumbas que presentan una gran monumentalidad una gran factura de los trabajos, una decoración bastante compleja y sin embargo luego también no deja de utilizarse la necrópolis durante prácticamente durante toda la antigüedad podemos confrontar esas grandes tumbas con tumbas de personajes mucho más modestos. Desde aquellos que reutilizan las cámaras funerarias, si no también aquellos que eran literalmente pobres de solemnidad y que eran enterradas en pequeñas fosas en el desierto junto con un par de recipientes cerámicos”.

En la época de mayor esplendor, vivieron en Elefantina unos 1.500 habitantes. Aún así, los investigadores apuntan a que esa región no solamente era una ciudad sino un poblamiento agrícola a los que habría que sumar también las aldeas y pequeños pueblos, por lo que probablemente, la provincia más al sur de Egipto reunió a unos 30 o 40.000 habitantes.

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Un lugar privilegiado

Pero, os estaréis preguntando, ¿porque eligieron esta ubicación para situar la necrópolis? Nos lo cuenta el doctor Jiménez.

“La necrópolis fue elegida porque está en la colina más alta de toda la región. Además tenía una forma peculiar que podía recordar a las superestructuras de las tumbas conocidas como “mastaba” (Una tumba mastaba es una tumba egipcia antigua, de base rectangular, con el techo plano y con las paredes laterales un poco inclinadas. El material con las que se construía eran bloques de barro o de piedra). Además estaba orientada hacia el este, tenía en algunas zonas unos estratos de roca arenisca que permitían una fácil construcción. Entonces básicamente era el lugar perfecto para que se enterrasen los gobernadores, su corte y otros integrantes de Elefantina”.

Este proyecto, liderado por la Universidad de Jaén y que se inició en el año 2008 trata de dibujar el árbol genealógico de la estirpe que administró la provincia durante la Dinastía XII y que inició el gobernador Sarenput I.

Ahora ya son una treintena de los representantes de la estirpe que los investigadores han rescatado de la arena. Uno de los más destacados es el de Shemai, quien fue el hermano de Sarenput II y que vivió hace 3.900 años.

Tumba de Sarenput II

Tumba de Sarenput II

Foto: CC

“Por primera vez tenemos a un individuo de la familia gobernante de Elefantina perfectamente identificado y nos sirve como futuro elemento para poder desarrollar análisis de ADN y poder comprobar si verdaderamente había endogamia o había más frescura en lo que serian las relaciones que establecían los diferentes miembros de la elite dirigente de elefantina”.

La duda que nos asalta es más que razonable: ¿Quién era Shemai y porque su hallazgo es tan destacado para los investigadores del proyecto?

“Shemai era, no solamente el hermano gobernador de Sarenput segundo, sino que murió cuando tenía 8 años. Tuvimos la suerte de poder realizarle un TAC, en el hospital universitario de Asuán y, confirmamos esa edad. Pero lo importante es que llevaba títulos administrativos que en teoría un niño no debería de llevar ya que estos títulos estaban relacionados por ejemplo con la administración económica de un granero, que probablemente se referiría al granero de la ciudad. Y también portaba un título religioso que implicaba el conocimiento de la escritura jeroglífica. Claro que con 8 años este niño pudiera leer jeroglíficos de carácter religioso que implicaba también una entonación correcta pues no ofrece bastantes dudas y creemos más bien que hay que interpretarlo dentro de un contexto de cómo identificar a un niño difunto en el más allá. Es decir, le daban títulos póstumos para que su estatus social se mantuviera durante el futuro”.

Tecnología para conocer el pasado

Explica el doctor Jiménez que a Shemai se le hizo un TAC, una tecnología que se ha aplicado en otras momias halladas durante las excavaciones. De hecho, es la primera vez en la historia que una misión extranjera aplica esta innovadora tecnología.

Un TAC o Tomografía Axial Computarizada es una técnica no invasiva que permite a los investigadores obtener información sin tener que destruir la envoltura original de vendas de lino que se colocaron en el proceso de momificación.

“Principalmente las informaciones que nos dan son en primer lugar es una estimación de la muerte de la edad del difunto, el sexo, el género, alguna patología o enfermedad que haya sufrido en vida, tipo de momificación, si estaba momificado o incluso caracteres étnicos. En el caso del gobernador Sarenput II y Shemai pudimos confirmar que tenía caracteres negroides lo cual nos habla de la composición étnica de una zona fronteriza como era Elefantina durante la historia de Egipto. Y, también nos aleja un poco de esa idea que quizá tenemos de que Egipto era monolítico y que en cierto modo estaba formado nada más que por la población dominante del país, que sería la de tipo mediterráneo. Nos está hablando de que el color de la piel o los rasgos físicos no eran un impedimento para que individuos de otra etnia pudieran participar dentro de la administración del país”.

Esta técnica también permitió diagnosticar el cáncer de mama más antiguo documentado científicamente hasta el momento, hace más de 4.000 años.

“Durante la excavación de una tumba relativamente modesta, pero sin embargo que pertenecía a miembros de la elite local Y datada en torno al 2.000 a.C., apareció un esqueleto que presentaba numerosas perforaciones de pequeño tamaño por todo su cuerpo. Esto llamó la atención del antropólogo físico del proyecto que rápidamente estaba convencido que se trataba de las consecuencias de una metástasis y pudo establecer que esa metástasis tuvo que durar bastante tiempo y que el cáncer que afectó a esa persona podría ser o bien un cáncer de mama o un cáncer de próstata. Al analizar la pelvis del cuerpo, pudo llegar a la conclusión de que era una mujer. Por lo tanto se trataba de un cáncer de mama”.

Los investigadores concluyeron que la mujer que sufrió el cáncer estaba rodeada de gente con recursos que la acompañaban, es decir personas que dedicaron tiempo a alimentarla y cuidarla. Además también se comprobó que en esa época ya utilizaban el opio para aliviar los dolores de la enfermedad.

Otro hallazgo destacado en una de las tumbas ha sido el tratamiento ginecológico más antiguo del mundo detectado hasta ahora. En un enterramiento múltiple apareció la momia de una mujer que llevaba un cuenco cerámico colocado en la entrepierna y que murió en torno al 1800 antes de Cristo. Lo cuenta el doctor José Manuel Alba, codirector del proyecto Qubbet el-Hawa.

“Trabajar en una necrópolis de la importancia de Qubbet el-Hawa y con los descubrimientos tan diversos que hemos conseguido, la verdad que es una experiencia única. El hecho de abrir una cámara que lleva sellada más de 4.000 años y la primera sensación que tienes es el olor a madera de los ataúdes. El hecho de coger una botellita que en la antigüedad contenía perfume, olerla, y que todavía tenga restos de ese perfume pese a que el tapón había desaparecido hace milenios. Entonces, son detalles, vivencias, que te aproximan un poco también a la vida y la muerte en la antigüedad”.

Para Alejandro y José Manuel, así como para el resto de los investigadores del proyecto Qubbet el-Hawa, es un privilegio trabajar en esta región, no solo por la importancia arqueológica, sino también por el increíble paisaje que les acompaña mientras excavan en las tumbas.

Arqueólogos, médicos, técnicos, topógrafos… En total un equipo de 50 personas que provienen de diferentes áreas de conocimiento. De esta manera los resultados obtenidos permiten tener una visión más profunda y amplia de la región.

“Cualquier proyecto arqueológico en la actualidad necesita de arqueólogos o en este caso de egiptólogos… es necesario conseguir la máxima información. Y para ello contamos con la colaboración de colegas de ramas tan lejanas como pueden ser la antropología física, la topografía o incluso la arquitectura, porque muchas de las tumbas por ejemplo tienen una orientación específica y tenemos que realizar análisis de cómo era la situación de los astros para explicar el porqué las tumbas están orientadas de una manera o de otra”.

Este equipo multidisciplinar está ahora centrado, entre otras tareas, en descubrir cómo se organizaba social y económicamente la élite de Elefantina. Y saber si podría ser extrapolable a otras zonas de Egipto. Nos lo cuenta el doctor Jiménez.

Lo que estamos viendo es que la organización social estaba basada en households que tenían la capacidad de gestionar recursos socioeconómicos de forma independiente respecto al palacio real. En este sentido estos house halls no solamente serían estructuras económicas, sino que serían estructuras con su propia organización religiosa ya que en ese sentido existiría un ancestro dinástico que es el que en cierto modo el que justifica el porqué este grupo de personas tienen el poder real en esta zona.

Qubbet el-Hawa tiene alrededor de 2 kilómetros cuadrados, aunque los investigadores aseguran que puede ocupar mucho más terreno… De hecho, según sus cálculos, en la actualidad se conoce solo un 10 o un15% de la necrópolis.

“El futuro de la investigación arqueológica en esta necrópolis es increíble y nos puede ofrecer numerosas respuestas sobre cómo era la sociedad antigua egipcia. Sobre diferentes cambios que podemos constatar sobre cambios climáticos producidos en la antigüedad o también cómo fue variando la composición étnica en esa zona o como fue evolucionando la estructura social y política en la región más al sur de Egipto.

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