Un castigo pensado para humillar públicamente

Primera evidencia arqueológica de mutilación facial en Inglaterra

Un grupo de arqueólogos ha encontrado en Inglaterra el primer cráneo con pruebas visibles de mutilación facial. Se sabe que este castigo se aplicaba en la época anglosajona, pero a menudo no deja pruebas evidentes en los esqueletos.

Mutilación facial

Foto: Antiquity Publications Ltd.

Un estudio publicado en la revista Antiquity ha aportado por primera vez pruebas arqueológicas de mutilación facial en la Inglaterra anglosajona. Se trata del cráneo de una mujer joven que muestra heridas causadas de forma intencionada con un objeto afilado. Este es el primer caso en el que se puede demostrar que tal castigo fue aplicado en un individuo concreto puesto que, aunque es sabido que se llevaba a cabo, a menudo no ha dejado rastros en el hueso que permitan identificarla porque las heridas se limitaban al tejido blando.

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La víctima fue una mujer de 18 años aproximadamente, cuyo cráneo presenta muestras de haber sufrido cortes en la apertura nasal, en la mandíbula superior y en la frente. Según los autores del estudio, los cortes netos indicarían que las heridas no fueron fruto de un accidente, sino que fueron causadas intencionalmente con un cuchillo u otro objeto afilado para cortarle la nariz y los labios y arrancarle el cuero cabelludo.

Mutilación facial 2

Según los investigadores, las marcas regulares de las heridas demuestran que estas fueron causadas de forma intencionada. El hecho de que no muestren signos de cicatrización indicaría que la víctima murió justo después o al cabo de pocos días.

Foto: Antiquity Publications Ltd.

Cuando la muerte no bastaba

La mutilación ha sido practicada como forma de castigo por numerosas culturas desde la antigüedad. En la Inglaterra anglosajona se aplicaba a crímenes considerados graves pero para los cuales no se preveía la pena de muerte y el procedimiento estaba regulado por ley dependiendo del delito cometido: por ejemplo, a los ladrones se les cortaba una extremidad -normalmente una o ambas manos-, a los violadores su miembro viril y a las adúlteras la nariz, los labios o las orejas.

Este último parece haber sido el caso de la víctima examinada: el adulterio femenino era considerado un crimen y la mujer adúltera era desfigurada para hacerle perder su belleza. En muchos casos, como este, la víctima moría a causa de las hemorragias poco después de haberle infligido las heridas, pero el objetivo de la mutilación era que su muerte resultara humillante y sirviera de escarmiento.

En la Inglaterra anglosajona, la mutilación se aplicaba a crímenes considerados graves pero para los cuales no se preveía la pena de muerte.

El cráneo ha sido descubierto en Basingstoke, en el sur de Inglaterra. El hecho de que no se encontrara en un cementerio propiamente dicho, sino enterrado de forma aislada, aporta según los investigadores dos relevantes datos adicionales: el primero es que se trataba de una persona al margen de la comunidad -una paria- y el segundo es que el castigo podría haber sido aplicado por los propios habitantes del lugar. Esto podría sugerir que en este tipo de crímenes “morales” la población se tomaba la justicia por su mano, tal vez para que el escándalo no trascendiera.

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