Hallazgo en la cueva de Shanidar

Prácticas funerarias neandertales en Irak

En 2019, los arqueólogos descubrieron en esta cueva iraquí los restos de un neandertal cubierto de polen, al igual que los restos de otros individuos de la misma especie que fueron descubiertos en esta cueva en la década de 1950. Esto indicaría que los neandertales muy probablemente realizaban rituales funerarios para enterrar a sus muertos.

Parte superior del cuerpo de Shanidar Z.

Foto: Universidad de Cambridge

La cueva de Shanidar, en el Kuridstán iraquí, es un lugar famoso por ser el escenario del descubrimiento, en la década de 1950, de los restos fosilizados de ocho neandertales adultos y dos bebés allí enterrados. En esos años, el arqueólogo estadounidense Ralph Solecki realizó el sensacional descubrimiento de estos individuos, que habían sido depositados en una antigua trinchera de la cavidad, agrupados y cubiertos de polen antiguo. Esto hizo pensar al investigador que sus congéneres los enterraron conscientemente e incluso realizaron ritos funerarios con flores para despedirlos. Este hallazgo –junto con otros que se realizarían años después– contribuyó a descartar la hipótesis, muy extendida, de que los neandertales eran poco menos que bestias y estaban mucho menos evolucionados que los humanos modernos.

El cráneo completo se descubrió aplastado bajo sedimentos milenarios.

El cráneo completo se descubrió aplastado bajo sedimentos milenarios.

Foto: Universidad de Cambridge

Una nueva excavación

En 2014, un grupo de arqueólogos de las universidades británicas de Cambridge, Birkbeck y John Moores, dirigidos por Graeme Barker, del Instituto de Arqueología McDonald en Cambridge, y con el apoyo de Ralph Solecki (que falleció en 2019 a los 101 años), iniciaron una excavación en la cueva iraquí que tuvo que ser paralizada dos días después por temor a un ataque del ISIS, aunque se reanudó al año siguiente.

En 2016, los arqueólogos hicieron en Shanidar un importante descubrimiento: los restos de una costilla, de una vértebra lumbar y los huesos de la mano derecha con los dedos apretados. Y en 2019 emergió el resto del cuerpo: el cráneo completo –que estaba aplastado bajo sedimentos milenarios, con la mano izquierda debajo de la cabeza– y los huesos de la parte superior del cuerpo hasta la cintura. Se trataba de los restos de un neandertal, bautizado por los investigadores como Shanidar Z, que vivió en la región hace unos 70.000 años y que, al parecer, era un adulto de mediana edad del que aún no se ha podido determinar el sexo.

En 2019, los arqueólogos hallaron en Shanidar un cráneo completo que estaba aplastado bajo sedimentos milenarios y los huesos de la parte superior del cuerpo hasta la cintura.

Los resultados del estudio de los restos acaban de publicarse en la revista Antiquity. Como explica Emma Pomeroy, del Departamento de Arqueología de Cambridge y autora principal del artículo, "mucha de la investigación de cómo los neandertales trataron a sus muertos implica regresar a los hallazgos de hace sesenta o incluso cien años, cuando las técnicas arqueológicas eran más limitadas. [Los nuevos hallazgos] permitirán utilizar tecnologías modernas para explorarlo todo, desde el ADN antiguo hasta las preguntas sobre cómo morían y si sus prácticas funerarias se parecían a las nuestras".

Exterior de la cueva de Shanidar en el Kurdistán iraquí.

Exterior de la cueva de Shanidar en el Kurdistán iraquí.

Foto: Universidad de Cambridge

¿Prácticas funerarias con flores?

Los restos de Shanidar Z han sido trasladados a Cambridge, en cuyos laboratorios arqueológicos se escanearán los huesos para llevar a cabo una reconstrucción digital del personaje. Las tomografías computerizadas realizadas a los restos revelan que el hueso petroso de la base del cráneo parece intacto. Si es así, la posibilidad de poder extraer el ADN aumenta, lo que podría proporcionar información relevante sobre los neandertales que vivieron en esta región, donde con casi total seguridad se cruzaron con los humanos modernos que habían salido de África.

El equipo también ha recogido muestras de sedimentos para buscar signos de cambio climático en fragmentos de conchas, huesos de pequeños mamíferos y caracoles, así como rastros de polen y carbón que pueden ayudar a arrojar luz sobre algunas actividades llevadas a cabo por los miembros de esta especie humana, como cocinar o las pretendidas prácticas funerarias con flores apuntadas en su día por Solecki.

El equipo también ha recogido muestras de sedimentos para buscar signos de cambio climático, y de polen y carbón.

El cuerpo de Shanidar Z estaba depositado junto a una gran roca que tal vez se usó como indicador para marcar el lugar donde estos homínidos depositaban a sus muertos. Según Barker, "la nueva excavación sugiere que algunos de estos cuerpos fueron colocados en un canal en el piso de la cueva creado por el agua, que luego fue excavado intencionadamente para profundizarlo. Existen evidencias sólidas de que Shanidar Z fue enterrado deliberadamente".

En cuanto a las flores que seguramente cubrieron los cuerpos, si fueron depositadas intencionadamente indicarían un grado de sofisticación y una complejidad cultural muy semejantes a las presentadas por nuestra especie. Si esto fuera así, la costumbre de llevar flores a los difuntos sería mucho más antigua de lo que pensábamos. Como explica Pomeroy, "en los últimos años hemos visto una creciente evidencia de que los neandertales eran más sofisticados de lo que se pensaba anteriormente, desde las marcas de cuevas hasta el uso de conchas decorativas y garras de rapaces. Si los neandertales usaron la cueva de Shanidar como un sitio de memoria para el entierro ritual repetido de sus muertos, esto sugeriría una complejidad cultural de alto orden, concluye la arqueóloga.

Para saber más

Neandertales, más cerca de nosotros

Neandertales, más cerca de nosotros

Leer artículo

Compártelo