Emperatrices de Roma

Popea Sabina, la bella e influyente esposa del emperador Nerón

Popea Sabina ejerció una gran influencia en la corte imperial de Roma tras su matrimonio con Nerón, quien ha pasado a la historia como un emperador cruel y tiránico. Según historiadores contemporáneos, Popea urdió intrincadas maquinaciones para evitar la influencia de Agripina, madre del emperador, sobre este y también lo obligó a separarse de su esposa Octavia, a la cual desterró e hizo asesinar. Finalmente su vida acabó trágicamente, según algunos testimonios a manos de su esposo cuando estaba encinta.

Supuesto busto de Popea Sabina realizado por un artista desconocido en el siglo I d.C. (Museo del Louvre).

Supuesto busto de Popea Sabina realizado por un artista desconocido en el siglo I d.C. (Museo del Louvre).

Supuesto busto de Popea Sabina realizado por un artista desconocido en el siglo I d.C. (Museo del Louvre).

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A pesar de lo que marcaban las tradiciones, y del papel secundario que la sociedad romana tenía reservado a las féminas, algunas mujeres en la Roma imperial no se resignaron a este destino anodino e intentaron destacar por todos los medios. Aunque no fuera precisamente por sus virtudes. Una de estas mujeres fue Popea Sabina, una aristócrata romana conocida por ser la esposa del emperador Nerón. 

Según las crónicas, Popea poseía una extraordinaria belleza, aunque en palabras del historiador romano Cornelio Tácito, también era "una persona carente de escrúpulos". De hecho, cuando Tácito se refiere a Popea en sus escritos no la deja en muy buen lugar: "No menos notable fue la desvergüenza que, aquel año, marcó el comienzo de grandes males para la República. Había en la Ciudad una tal Popea Sabina, hija de Tito Olio; pero había tomado el nombre de su abuelo materno, Popeo Sabino. Esta mujer poseía todas las virtudes excepto un espíritu honesto".

La belleza de Popea

Popea Sabina nació aproximadamente hacia el año 30 d.C. en la ciudad de Pompeya, tristemente famosa por la erupción del monte Vesubio que la sepultaría en el año 79 d.C. La familia de la joven sufrió en diversas ocasiones la ira imperial. Su padre, Tito Olio, se vio implicado en la conspiración de Sejano contra el emperador Tiberio y acabó suicidándose. Su madre, Popea Sabina la Mayor, era considerada también una mujer muy hermosa, tanto que incluso Tácito la definió como "la mujer más hermosa de su época"

Popea Sabina nació aproximadamente hacia el año 30 d.C. en la ciudad de Pompeya, famosa por la erupción del monte Vesubio.

Pero en el año 47 d.C., la hermosa Popea la Mayor se quitó la vida  al verse implicada en una trama al parecer urdida por Mesalina, entonces esposa del emperador Claudio, que la acusaba de haber cometido adulterio con el excónsul Décimo Valerio Asiático. De su madre, Popea heredaría su legendaria belleza, su elegancia y una gran pasión por el lujo. Pero por encima de todo, Popea destacaba por poseer una aguda inteligencia.

Los amores de Popea

En el año 44 d.C., cuando Popea contaba catorce años, se casó en primeras nupcias con un senador de origen egipcio llamado Rufrio Crispino. La pareja tuvo un hijo, del mismo nombre. Pero Popea pronto se divorció de Crispino, cuyo destino sería bastante trágico. Acabaría siendo destituido de su cargo de comandante de la Guardia Pretoriana por orden de Agripina la Menor, madre del emperador Nerón, el cual lo hizo ejecutar en el año 65 d.C. Poco después, Nerón también ordenó acabar con la vida de su hijo, que murió ahogado mientras se encontraba de pesca. 

Cuando Popea contaba catorce años se casó en primeras nupcias con un senador de origen egipcio llamado Rufrio Crispino.

Retrato de Nerón realizado por el pintor falmenco Abraham Janssen I.

Retrato de Nerón realizado por el pintor falmenco Abraham Janssen I.

Retrato de Nerón realizado por el pintor falmenco Abraham Janssen I.

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Tras el divorcio de Crispino, Popea se sintió atraída por los encantos del joven patricio Marco Salvio Otón (que se convertiría en emperador de Roma en el año 69 d.C.), miembro de una familia de la aristocracia senatorial, aunque bastante dado al libertinaje, con quien se casó en 58 d.C. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre si Popea conoció al nuevo emperador de Roma, Nerón Claudio César Augusto Germánico, antes que a su esposo o fue a raíz de su matrimonio cuando la joven empezó a moverse en los círculos de la corte imperial. 

celos imperiales

El historiador y biógrafo romano Suetonio cuenta que Popea ya era amante de Nerón cuando aún estaba casada con Crispino, y, según su relato, el matrimonio con Marco Salvio Otón fue en realidad una tapadera para mantener su relación en secreto. Sin embargo, Tácito dice que Popea conoció a Nerón cuando era la esposa de Otón, quien cayó en el error de ensalzar en demasía la belleza y las cualidades de su esposa ante el emperador, lo que acabó provocando que este se enamorase perdidamente de ella. Pero, por desgracia para él, Otón amaba a su esposa y no estaba dispuesto a aceptar la injerencia de ningún rival, ni siquiera la del mismísimo emperador. 

El historiador y biógrafo romano Suetonio cuenta que Popea ya era amante de Nerón cuando aún estaba casada con Crispino.

Estatua de Popea Sabina expuesta en el Museo Arqueológico de Olimpia, en Grecia.

Estatua de Popea Sabina expuesta en el Museo Arqueológico de Olimpia, en Grecia.

Estatua de Popea Sabina expuesta en el Museo Arqueológico de Olimpia, en Grecia.

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La cosa llegó a tal extremo que en cierta ocasión Otón se vio obligado a enfrentarse con los hombres que Nerón envió a su casa para llevarse a Popea a la fuerza a palacio. Al final, el propio emperador fue echado a cajas destempladas de casa de su amigo Otón, adonde acudió "exigiendo en vano el tesoro confiado a su amigo". Tras este singular suceso, Otón fue desterrado a Lusitania y Nerón disolvió el matrimonio.

Para saber más

Píramo y Tisbe. Óleo por sir Lawrence Alma-Tadema. 1906.

El matrimonio en Roma: del noviazgo a la boda

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La influencia de Popea

A pesar de que ahora Popea parecía tener el mundo a sus pies, su posición en la corte imperial aún era precaria. Así que, para afianzarse, tuvo que medir muy bien sus próximos pasos. Lo primero que hizo fue intentar separar a Nerón de la influencia de su madre, la poderosa Agripina la Menor (a la cual su propio hijo acabaría asesinando), animándole a que tomara las riendas del Imperio por sí mismo. Lo siguiente fue convencerlo de que debía abandonar a quien era su concubina desde hacía años, una esclava liberta llamada Claudia Actea, a la que Nerón profesaba un profundo afecto. Y el paso definitivo era convencer al emperador de que se divorciara de su actual esposa, Octavia, la hija del fallecido Claudio.

A pesar de que ahora parecía tener el mundo a sus pies, la posición de Popea en la corte imperial aún era precaria.

Busto que representa a Octavia, la primera esposa de Nerón. Museo de Arte de Cleveland.

Busto que representa a Octavia, la primera esposa de Nerón. Museo de Arte de Cleveland.

Busto que representa a Octavia, la primera esposa de Nerón. Museo de Arte de Cleveland.

Bridgeman Images / Gtres

No le costó mucho. Nerón condenó al destierro a Octavia, con la que se había casado por obligación, pero ante las airadas protestas de la joven, el emperador momentáneamente pareció arrepentirse de su decisión. Sin embargo Popea no estaba dispuesta a rendirse e insistió ante su amante, quien al final endureció aún más la pena de destierro añadiendo una falsa acusación de adulterio con Aniceto, su antiguo maestro, el cual mintió a cambio de una recompensa. 

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amantes

Así castigaba Roma el adulterio

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ejemplo de belleza

Octavia fue enviada a la isla de Pandataria, y días después fue conducida a un baño de vapor donde la asesinaron abriéndole las venas para que pareciese un suicidio. Así, una vez vencidos todos los obstáculos que parecían interponerse entre ella y el poder, Popea se casó con Nerón en el año 62 a.C.

A partir de entonces, Popea dejó a un lado todo atisbo de discreción, y en su papel de nueva emperatriz de Roma fue la impulsora de algunos nuevos métodos de belleza que podríamos calificar como mínimo de extravagantes. Entre ellos se incluían los baños con leche de burra, un producto que según la flamante emperatriz favorecía la tersura y la blancura de la piel. Se dice que su coquetería llegó a tales extremos que cierto día en que no se veía especialmente favorecida exclamó, en una actitud que ahora podríamos calificar de premonitoria: "Ojala muera antes de hacerme vieja".

Octavia fue enviada a la isla de Pandataria, y días después fue conducida a un baño de vapor donde la asesinaron.

Retrato de Popea Sabina pintado por un artista de la Escuela de Fontainebleau en 1570. Museo de Arte e Historia, Ginebra.

Retrato de Popea Sabina pintado por un artista de la Escuela de Fontainebleau en 1570. Museo de Arte e Historia, Ginebra.

Retrato de Popea Sabina pintado por un artista de la Escuela de Fontainebleau en 1570. Museo de Arte e Historia, Ginebra.

PD

Tras su matrimonio con Nerón, Popea recibió el título de Augusta, e incluso pudo participar en ciertos asuntos de gobierno. Se ha dicho también que la emperatriz se sintió fascinada por el judaísmo, religión a la que intentó favorecer siempre que tuvo la oportunidad. Eso hizo que sus detractores la acusaran de ser la primera interesada en culpar a los cristianos, por los que sentía una profunda antipatía, de provocar el gran incendio de Roma en el año 64 d.C. 

La muerte de Popea

En el año 63 d.C., y en palabras del historiador Tácito, "Nerón recibió con alegría sobrehumana el nacimiento de la hija que le dio Popea; y la llamó Augusta después de dar a Popea el mismo título". Para celebrar la llegada de la recién nacida, se organizaron en Roma grandes festejos, se dio gracias a los dioses y se construyó un templo a la Fecundidad. Pero la alegría duraría poco. Según cuenta Tácito: "Todo esto se desvaneció al morir la niña sin haber cumplido aún los cuatro meses. Nerón, lo mismo que había sido desmedido en su alegría, así lo fue en su tristeza". 

"Nerón recibió con alegría sobrehumana el nacimiento de la hija que le dio Popea, y la llamó Augusta", según Tácito.

Tetradracma en la que aparecen las efigies de Nerón y Popea Sabina.

Tetradracma en la que aparecen las efigies de Nerón y Popea Sabina.

Tetradracma en la que aparecen las efigies de Nerón y Popea Sabina.

CNG (CC BY-SA 3.0)

Dos años después, en 65 d.C., y según sigue narrando Tácito de manera concisa, se celebraron los juegos quinquenales o neronia, un festival en el que se llevaban a cabo concursos de música y oratoria, así como competiciones de gimnasia y carreras de carros. Pero el final de aquellos juegos pondría un epílogo dramático a la vida de Popea, que al parecer encontró la muerte a manos del propio Nerón en el transcurso de una discusión. Según Suetonio, "su amor no impidió sin embargo que la matase de un puntapié, porque enferma y encinta, le reconvino con viveza viéndole retirarse algo tarde de una carrera de carros". Pero no existe claridad respecto al supuesto brutal acto de Nerón. Tácito, por ejemplo, parece ponerlo en duda: "Él deseaba tener hijos y estaba muy enamorado de su mujer".

El recuerdo de la bella Popea

Actualmente muchos historiadores, basándose en las palabras de Tácito que afirma que el emperador no pretendía hacer daño a su esposa porque la amaba y esperaba con ansia la llegada de su hijo, no dan mucho crédito la historia de la patada mortal. Se ha sugerido que en realidad Popea tuvo un aborto espontáneo y ello le causó la muerte. También parecen corroborar este hecho las extremas manifestaciones públicas de dolor de Nerón.

Actualmente muchos historiadores no dan mucho crédito la historia de la patada mortal.

Los remordimientos de Nero´n tras matar a su madre, cuadro pintado por el artista inglés John William Waterhouse en 1878.

Los remordimientos de Nero´n tras matar a su madre, cuadro pintado por el artista inglés John William Waterhouse en 1878.

Los remordimientos de Nero´n tras matar a su madre, cuadro pintado por el artista inglés John William Waterhouse en 1878.

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Tácito también explica el destino que el desolado emperador dispuso para el cuerpo de su amada Popea: "Fue embalsamado con perfumes y colocado en el túmulo de los Julios. No obstante se celebraron públicas exequias y él en persona pronunció en los Rostra (la tribuna de oradores del Foro de Roma) el discurso fúnebre, alabando su belleza, el que hubiera sido madre de una niña divina y otros dones de la fortuna como si de virtudes se tratara". 

De que Nerón amaba realmente a Popea da fe el hecho de que fue incapaz de superar su muerte. A pesar de todo, el emperador volvió a casarse. Esta vez con Estatilia Mesalina, hija del cónsul Tito Estatilio Tauro, una mujer de gustos muy similares a los suyos. Pero Estatilia tenía un grave defecto: no era Popea. Para el emperador, la nueva emperatriz no fue capaz de ocupar el hueco dejado por Popea, y en su afán por hallar a alguien igual que ella hizo buscar por toda Roma a una mujer que se pareciera a la fallecida emperatriz, incluidas algunas prostitutas. 

Para saber más

Vista del Foro romano.

El foro de Roma

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Las extravagancias de Nerón

Al final, Nerón encontró a la doble perfecta de Popea, pero no se trataba de una mujer, sino un eunuco llamado Esporo, al que obligó a peinarse, vestirse y maquilarse tal como lo había hecho la desaparecida Popea. En La vida de Nerón, Suetonio, con desaprobación, da su opinión al respecto: "Paseó a este Esporo, ataviado con las galas de las emperatrices y llevado en litera, por las audiencias y mercados de Grecia, y más tarde en Roma por las Sigilares cubriéndole de besos a cada instante". 

Al final, Nerón encontró a la doble perfecta de Popea, pero no era una mujer, sino un eunuco llamado Esporo.

El emperador Nerón contemplando el incendio de Roma el 18 de julio de 64 d.C., cuadro de autor desconocido expuesto en el Rijksmuseum, Ámsterdam, Países Bajos.

El emperador Nerón contemplando el incendio de Roma el 18 de julio de 64 d.C., cuadro de autor desconocido expuesto en el Rijksmuseum, Ámsterdam, Países Bajos.

El emperador Nerón contemplando el incendio de Roma el 18 de julio de 64 d.C., cuadro de autor desconocido expuesto en el Rijksmuseum, Ámsterdam, Países Bajos.

Bridgeman Images / Gtres

Los historiadores se han preguntado, y siguen preguntándose, algunas cosas sobre Popea Sabina. Como por ejemplo cuál fue el papel que jugó en realidad en los asesinatos de Agripina la Menor y de Octavia. De hecho, algunos historiadores desconfían de las crónicas que acusan a Popea de numerosas atrocidades. Incluso sin poner en duda la pasión de Popea por el poder, se preguntan porque no ordenó la muerte de Claudia Actea, la concubina imperial, si realmente tenía la intención de deshacerse de todas sus posibles rivales. Actea podía haber sido una enemiga peligrosa. De hecho, siempre tuvo un gran ascendiente sobre Nerón, al que amaba, algo que se hizo evidente cuando, tras la muerte del emperador, ella sufragó las honras fúnebres. 

Una figura fascinante y odiosa

La figura de Popea ha trascendido el tiempo y ha seguido causando fascinación y repulsa a partes iguales. Mil quinientos años después de su muerte, el compositor Claudio Monteverdi convertiría el personaje de Popea en protagonista de su ópera de 1642 L'incoronazione di Poppea (La coronación de Popea). En esta composición musical, Monteverdi retrata a Popea como una mujer malvada, que conspira sin escrúpulos para convertirse en emperatriz, y que para ello no duda en manipular a un influenciable Nerón.

Popea es la protagonista de "La coronación de Popea", una ópera de Claudio Monteverdi escrita en 1642.

Portada del libreto de L'incoronazione di Poppea publicado en 1656.

Portada del libreto de L'incoronazione di Poppea publicado en 1656.

Portada del libreto de L'incoronazione di Poppea publicado en 1656.

PD

El personaje de Popea también fue llevado a la gran pantalla en la superproducción cinematográfica Quo Vadis, de 1951. En la cinta, la actriz británica Patricia Laffan interpreta de manera brillante a una Popea que muere estrangulada a manos de Nerón (encarnado por un magnífico Peter Ustinov), que la acusa de poner al pueblo de Roma en su contra.

Pero ¿cómo fue Popea en realidad? Dion Casio la definió como una "meretriz arrogante" y la acusó de no sentir empatía alguna por nadie. El historiador la contrapone a Octavia, su predecesora, admirada y amada por el pueblo. Con todo, el auténtico carácter de Popea sigue siendo una incógnita. Averiguar qué hay de verdad y qué de invención o calumnia en su historia continúa siendo un reto para los investigadores.