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Desenterrando el pasado: Episodio 32

La poderosa Cartago: las bases comerciales de un gran imperio del Mediterráneo

Tradicionalmente, se ha descrito a los cartagineses como una gran potencia comercial que basaba su éxito en una potente red marítima. Si bien eso es cierto, a menudo se ha dado la espalda a la posibilidad de que a su vez también fuera una sociedad ampliamente agrícola. ¿Cómo era realmente la estructura comercial de la cultura fenicio-púnica?

Tradicionalmente, se ha descrito a los cartagineses como una gran potencia comercial que basaba su éxito en una potente red marítima. Si bien eso es cierto, a menudo se ha dado la espalda a la posibilidad de que a su vez también fuera una sociedad ampliamente agrícola. ¿Cómo era realmente la estructura comercial de la cultura fenicio-púnica?

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

En este último capítulo de la 4a temporada, viajamos a Cartago, el actual Túnez.

Nos adentramos en una de las capitales más vibrantes del norte de África por su mezcla cultural, su ritmo caótico y su pasado histórico. Una historia marcada por la expansión económica, con una gran actividad marítima comercial y, por la destrucción, por parte de su eterno rival Roma, el cual acabó con Cartago.

Vamos a adentrarnos en la que fue una de las grandes potencias del Mediterráneo. Nos preguntaremos si su abundante economía procedía sólo del comercio marítimo, recordemos que desde el puerto cartaginés abastecieron de vino grano, manufacturas y productos exóticos a muchos de los pueblos del mar Mediterráneo.

O, si también, supieron explorar sus abundantes recursos naturales con la actividad agraria, ganadera y minera.. Por lo tanto, podríamos definir Cartago como una república de comerciantes marinos o un estado agrario? Esto es lo que trata de responder un equipo de arqueólogos españoles y tunecinos que está estudiando el territorio que rodea la ciudad en busca de evidencias de su ocupación y explotación.

¿Por qué a los fenicios les pareció un buen sitio Cartago para instalarse en él? ¿De qué vivían o con qué comerciaban? ¿Es cierto que daban la espalda al campo y solo vivían del mar?

Bienvenidos a un nuevo capítulo de “Desenterrando el pasado”.

Hoy exploraremos un poco más la historia de la que fue una de las grandes potencias del Mediterráneo. Hablamos de la poderosa Cartago.

“Cartago es una de las ciudades más importantes de la antigüedad, ocupa un gran espacio en el imaginario colectivo provocado por el espacio que los autores antiguos le han dado en las historias de la antigüedad, como gran rival de Roma y tal…”

Estamos escuchando a Ivan Fumadó, él es historiador y doctor en arqueología por la Universidad de Valencia. Es el director del proyecto de investigación sobre el que hablaremos en este capítulo y que, en unos minutos lo veremos con más detalle. Analiza el fenómeno urbano de la ciudad desde el punto de vista del territorio como de su expansión económica. Un proyecto (por cierto) financiado, entre otros, por la Fundación Palarq.

Fumadó lleva más de una década estudiando la historia y la arqueología de Cartago en su fase fenicio-púnica. A principios del primer milenio antes de Cristo, fenicios venidos de Tiro (una ciudad situada al sur del actual Líbano) se establecieron en Cartago para formar una colonia que con el tiempo creció y se convirtió en una ciudad que acabó siendo la capital del mundo púnico.

En Cartago reside el centro de poder de esa red económica y cultural fenicio-púnica que se extendía desde el actual Líbano hasta Portugal y más allá. Pero a medida que Roma iba creciendo los acuerdos diplomáticos y comerciales se transformaron en rivalidad. La poderosa Cartago fue atacada por otros pueblos vecinos, el más conocido, su gran rival y que de hecho acabó con ella: Roma.

A finales del siglo III antes de Cristo, la capital del Mediterráneo fenicio púnico entró en conflicto con el expansionismo romano. Su rivalidad le llevó a disputar tres grandes conflictos, tres grandes guerras conocidas como las guerras púnicas. Los enfrentamientos de estas guerras acabaron con la república de Cartago y la destrucción de su capital el año 146 a.C.

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Ahora que ya hemos dado un repaso a la historia y ya sabemos el final de este poderoso imperio y de su capital… vamos atrás en el tiempo, a su momento de mayor expansión y crecimiento y fijémonos en su importante actividad comercial.

Cartago desarrolló una importante actividad marítima. Su estratégica ubicación en la costa norte del actual país Túnez, y a orillas del Mediterráneo, le permitía extender una red comercial muy extensa que llegaba hasta Asia Occidental, África Occidental y el norte de Europa.

“Sería una ciudad que superaría las 150 hectáreas de dimensión y la discusión sobre la población está abierta porque es difícil determinar la cantidad de población pero varios cientos de miles de habitantes. Por lo tanto, una ciudad muy importante con una actividad internacional y conexiones marítimas y portuarias con todos los puertos del Mediterráneo y del Atlántico también. Para los estándares de la época, una urbe internacional, digámoslo así”.

El esplendor territorial y económico de Cartago siempre se ha explicado por su comercio marítimo, pero cabe destacar la posibilidad de una explotación agraria significativa que se ejercía en el territorio que rodeaba el núcleo urbano.

Un aspecto históricamente poco investigado por los arqueólogos, de momento, ya que se han centrado más en la propia ciudad de Cartago. ¿Por qué? Nos lo cuenta Ivan.

“Estos grandes centros tienen una atracción particular hacia los lugares más simbólicos, sus santuarios, los edificios públicos, al inicio de la arqueología ha atraído a los arqueólogos en busca de lo que era más atractivo, en busca de murallas, de templos, de grandes centros, no?”

Hay que pensar que lo que se encuentra fuera de los muros de la ciudad no es tan evidente, es decir, no es un gran edificio, como un templo. Es de menor entidad. Un hecho que, por lo tanto, hace menos atractivo, a primera vista, el estudio arqueológico, porque sus resultados son menos evidentes.

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El proyecto tiene como principal objetivo el análisis del grado de integración económica de la antigua ciudad de Cartago con su territorio más inmediato. Se trata de analizar el fenómeno urbano cartaginés y la explotación de los recursos naturales del paisaje que rodea a la antigua ciudad, tanto en época púnica como romana.

Como decimos, hasta el momento se ha estudiado mucho sobre lo que pasa en el espacio intramural, es decir, dentro de los muros de la ciudad de Cartago. Pero ignoramos lo que pasa extramuros. El paisaje fuera de los muros de Cartago es una estampa típicamente mediterránea.

“Está bien ubicado en el sentido de que tiene, a esos 25 30 km, tiene acceso a diferentes tipos de recursos. La provincia cartaginense está ubicada entre los dos ríos de los más importantes del país. Tiene una serie de colinas que permiten subir de piso para cultivar o para obtener recursos vegetales que tengan una mayor variedad que en los sitios donde solamente haya lagunas. Está en una zona en la que la pluviometría es de las más altas de Túnez. Tiene la paleta de todos los recursos mediterráneos, pero la tiene allí bien conservado”.

Un terreno óptimo para la agricultura

Todas estas características dotan a este territorio de una gran variedad de paisajes y recursos naturales para la explotación agraria.

Os presentamos a otro miembro del equipo: Guillem Pérez. Es doctor en Geografía, Historia y Arte por la Universidad de València y está especializado en agricultura y alimentación, en el estudio de las sociedades agrarias. Él nos describe un paisaje perfectamente apto para practicar la agricutura.

“Es una zona llana, con algunas colinas, y relativamente árida pero permite el cultivo de cereales y de frutales sin ningún tipo de problema. De hecho hay evidencias de que tuvo una producción agraria muy destacada en época romana y tenemos que suponer que antes también, porque gran parte de las ánforas que están saliendo de Cartago y que se difunden por el Mediterráneo muchas de ellas tendrían seguramente básicamente vino y aceite y otros derivados de frutales”.

Guillem se encarga del estudio de la actividad agraria en este territorio. No sólo analiza semillas, sino también las herramientas o estructuras, como molinos o almazaras, con las que producían los alimentos.

Pero claro, todo esto son suposiciones, hay que encontrar evidencias de que eran unos grandes productores agrarios más allá de dominar el comercio por mar. Esta es la misión del equipo del proyecto.

Para poder demostrar esta teoría, esta abundante actividad agraria fuera de los muros de la capital, se van a confrontar las descripciones (breves) de autores clásicos grecolatinos, con la realidad de los datos arqueológicos recuperados en la periferia más próxima de la ciudad antigua de Cartago. Se trata de prospecciones arqueológicas que se realizaron a principios y a finales del siglo XX.

De los autores clásicos que nos hablan de Cartago hay dos tesis. La primera, la que habla de una gran potencia marítima.

“Hay unos que partiendo de la base que Cartago es de tradición fenicia, la dibujan como una ciudad que ha vivido de espaldas al territorio y que ha vivido gracias a la explotación de sus recursos marinos, del comercio y de su armada, no?”

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Pero, hay una segunda tesis

“Y por otro lado, hay otros autores que ponen de relieve la riqueza del territorio interior. Cuando describen las invasiones de las legiones romanas los legionarios quedarían sorprendidos de ver la riqueza de las mansiones, de los campos cultivos…”

Vemos pues, dos tradiciones literarias que coexisten en la antigüedad. Por lo tanto, nos cuenta el director del proyecto, se trata de acudir a determinados puntos del territorio para encontrar evidencias arqueológicas que lo demuestren. Que por cierto, es curiosa o, si más no, llama la atención la herramienta que usan los investigadores para ver la evolución urbanística del territorio y para determinar dónde van a excavar. Una herramienta al alcance de cualquiera: Google Earth.

“Hoy en día con esta herramienta maravillosa se puede ir al historial de Google Earth y poder ver ver una imágenes pancromáticas con buena resolución y con una frecuencia que empieza a partir de 2010 - 2015 de ser de varias fotografías por años se puede ver como es la evolución prácticamente año tras año del territorio que tu quieras mirar, no?

Ya hemos escuchado una de las tesis de los autores clásicos donde quedaría patente que se practicaba la agricultura. Además, hay evidencias de yacimientos rurales pero se está estudiando qué producían. Por ejemplo, ya se han hallado algunos frutales como higos y uvas, que seguramente procedían de Oriente.

“Las ciudades surgen muchos antes en el Mediterráneo oriental que aquí, surgen prácticamente en el cuarto milenio, pues es donde se desarrolló el cultivo de estos frutos y la elaboración de derivados como el vino y el aceite que son bienes en principio con un cierto prestigio social. Ese mundo no se traslada aquí hasta el primer milenio que es cuando se desarrolla el mundo urbano. Digamos que son modelos similares pero con unos dos mil o tres mil años de diferencia entre una zona u otra. Básicamente cuando se producen aquí es cuando se asientan grupos originarios de oriente, que traen esos cultivos y la gente que vivía aquí los adopta y empieza a desarrollarlos”.

El objetivo pues, es ver cuáles son los cultivos que se están desarrollando fuera de la ciudad y si hay algún tipo de especialización en unos o en otros. Los materiales encontrados y los que esperan encontrar están carbonizados.

“Si dejas una semilla o un trozo de semilla en el suelo con el paso del tiempo desaparece, los microorganismos que hay en el suelo se lo comen y no queda nada. Nosotros necesitamos que ese material se queme, generalmente por un accidente como un incendio, o porque están tostando el material…

Al transformarse en carbón este material se preserva mucho mejor. Digamos que hay pocos microorganismos que ataquen al carbón y necesitan mucho tiempo”.

Por cierto, el estado óptimo para la conservación de materiales arqueológicos es o bien carbonizados o depositados dentro del agua.

“Decía Benedetto Croce que toda la historia es historia contemporánea, pero ahí también hay que poner a la arqueología. Todo proyecto de arqueología es también en parte un proyecto de historia contemporánea. Se inserta en una realidad”.

La actualidad: tiempos revueltos

Túnez ha vivido una transformación brutal a todos los niveles en los últimos años. Sobre todo a nivel político, con las conocidas como Primaveras Árabes.

“La realidad de Túnez es la de un país que ha vivido en 2011 una revolución que ha supuesto una caída del régimen ha habido un vacío de poder… y esto significa que ha habido una una desregulación en la capacidad de construir en terrenos que a lo mejor no estaba permitido construir, se ha construido en muchas zonas que deberían haber sido respetadas. Y eso pues es una dinámica que es difícil de detener. Una vez la superficie ha sido completamente transformada es difícil si no es con una excavación estratigráfica acceder a la información histórica que pueda tener el territorio. Con lo cual, es también en parte una batalla contra el reloj, por así decirlo”.

Así que, la urbanización de Túnez es imparable. Se construye, se edifica, al mismo ritmo (claro) que se destruyen las evidencias arqueológicas. Nos preguntamos, cómo lleva un arqueólogo esta destrucción, a la vez lógica, o por lo menos entendible, del pasado.

“Lo llevas mal y por otra parte lo entiendes. No es un país especialmente desarrollado y evidentemente la ciudad, la población, se está concentrando en las zonas urbanas con un crecimiento importante de las ciudad y ellos no tienen recursos para excavar los yacimientos antes de destruirlos. Entonces, era un grave problema pero desde fuera creo que hay que entender que el estado tunecino no tiene la capacidad de tener una política arqueológica que nosotros podríamos considerar normal”.

A pesar de esto, hay que destacar la implicación de la población tunecina en conservar y reivindicar su territorio y aquí Ivan nos pone un ejemplo.

“Yo he tenido el pasado mes de mayo, visitas de la guardia, equivalente a nuestra guardia civil, visitas a la excavación para comprobar que efectivamente todos los permisos para intervenir en un yacimiento arqueológico estaban en regla, porque gente del vecindario veía movimiento de excavaciones de sitios que la gente conoce que tienen interés, y alertan a las fuerzas de seguridad para que venga a ver si somos clandestinos o es un proyecto organizado. Me parece muy bien porque existe una conciencia social del valor de proteger ese patrimonio, ¿no?”

La Túnez actual está en expansión demográfica lo que implica más construcción, pero la población tiene interés en preservar el patrimonio. Un hecho que, como podemos suponer, deja más tranquilos a los investigadores. El proyecto se prevé que va a ser de largo recorrido. Recordemos, hay que patear e investigar un total 400 km2. Evidentemente esto les llevará tiempo.

Ya sabéis que los periodistas queremos titulares y resultados rápidos. Pero preguntar cuándo creéis que vais a terminar el proyecto, quizá sea demasiado atrevido.

“Sí, porque terminarlo es una palabra que no entra en el vocabulario, no? Es un trabajo excesivamente grande…”

Hay que recabar mucha información… muchos datos:

“Datos sobre la dinámica de la cabaña de animales domésticos, datos sobre las coberturas vegetales, datos sobre los materiales importados, sobre las canteras… algunos datos de este tipo yo creo que sí que van a poder ser ofrecidos en relativamente poco tiempo, esto está al alcance de la mano”.

Para terminar este podcasts preguntamos a Iván, al director del proyecto, de dónde viene su interés por Cartago. Según él, la historia la escribe siempre el vencedor. En este caso, Roma. Iván quiere romper con esta visión. Le resulta interesante contar otra verdad de la historia.

“El desafío del poder descubrir una verdad que va más allá del discurso oficial, que primero transmiten las historias romanos, y que después recogen los historiadores del siglo XIX que pertenecen a países colonizadores, intentar desmontar y deconstruir todos estos discursos ha supuesto un desafío y así te vas metiendo en esta historia y luego la arqueología te atrapa y te enamora, y claro es muy interesante trabajar en un propia ciudad pero cuando uno hace un viaje al norte de África a descubrir cosas que se ignorar es también muy emocionante, no?

Al equipo del proyecto le quedan unos cuantos viajes a Cartago y unas cuantas horas de pateo por su extenso territorio, recordemos la cifra, un total de 400 km2. Un trabajo que servirá para documentar y probablemente demostrar que el imperio fenicio-púnico, y posteriormente el romano, no vivió de espaldas al campo, sino que supo explotar sus recursos naturales para una gran producción agraria que puede que le ayudará a convertirse en una de las mayores potencias económicas del Mediterráneo de su época.

Lo confirmaremos dentro de un tiempo… porque como siempre decimos, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

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