Un animal icónico

Pandas gigantes: entre la historia y el mito

Los pandas gigantes no siempre han sido considerados unos animales frágiles y amenazados. A lo largo de la historia de China, también se identificaron con criaturas mitológicas que a veces simbolizaban fuerza, fiereza y valentía.

Ilustración de un panda gigante

Ilustración de un panda gigante

Ilustración de un panda gigante datada del siglo XIX.

Biodiversity Heritage Library

Los últimos pandas gigantes en estado salvaje viven hoy dispersos en una región que engloba unas pocas decenas de kilómetros cuadrados, dos terceras partes de los cuales se concentran en Sichuan. Sin embargo, hace unos 20.000 años, estos plantígrados estaban distribuidos por 16 provincias chinas. A lo largo de la historia, su presencia ha quedado indisolublemente ligada a la cultura tradicional de este país asiático, donde, además de formar parte de incontables leyendas, se han convertido en una pieza indisociable del imaginario colectivo del país.

Consideradas "criaturas sagradas del bosque" y "fósiles vivientes", tradicionalmente los pandas gigantes eran percibidos como un símbolo de fuerza y valentía. Los estandartes con figuras de panda gigante acompañaban a los ejércitos que combatían hace más de 4.000 años en las llanuras centrales, los primeros emperadores de China los criaban para ahuyentar a los malos espíritus y las catástrofes naturales, e incluso los sacrificaban y colocaban en las tumbas imperiales para que los acompañaran en su tránsito hacia el otro mundo.

Pixiu n al

Pixiu n al

Pixiu, una quimera china mezcla de dragón, león, ciervo y caballo a la que se atribuían poderes protectores contra los malos espíritus,  fue identificado en la antigüedad como un panda gigante. 

Wikimedia Commons

El panda legendario era totalmente blanco

Las referencias históricas relacionadas con el panda gigante hunden sus raíces en la mitología china. Una de las leyendas más comunes es la relacionada con la figura de Dolma, una pastora habitante del valle de Wolong, en la actual provincia de Sichuan, a cuyo rebaño se unía un joven cachorro de oso panda. En aquella época, según la leyenda, los pandas eran de color blanco, con lo que las ovejas confundían al plantígrado con uno de sus congéneres.

Un día, aquel cachorro fue atacado por un leopardo. Se salvó, pero no así la pastora, que murió atacada por el felino. Según la leyenda, los demás pandas de la zona, conmocionados por la terrible noticia, acudieron al funeral de la joven, a la que lloraron desconsoladamente. Tal era su tristeza y tales sus sollozos que se tapaban los oídos con las patas para amortiguar aquel ruido ensordecedor. De tanto hacerlo, se tiñeron los ojos y las orejas con el color de las cenizas, adoptando así sus colores actuales.

Distintos nombres para una misma criatura

Debido a la amplia área de distribución histórica del panda gigante, a lo largo de miles de años estos animales han sido bautizados con más de una docena de nombres, en su gran mayoría referentes a animales mitológicos: Pixiu (貔貅); Mo (貘), Zouyu (騶虞)  o Linyun (林云, nube del bosque).

El famoso historiador chino Sima Qian, de la dinastía Han, señala en su obra Memorias Históricas que, hace ya 4.000 años, un emperador utilizó animales salvajes domesticados para derrotar a otra tribu de Banquan (actual condado de Zhulu, en la provincia de Henan), entre los cuales se encontraban tigres, leopardos, osos y Pixiu (貔貅), una criatura mitológica híbrida entre un dragón y un león a los que se atribuía el poder de proteger a los difuntos y atraer los buenos augurios. La identificación del panda gigante con esta criatura mitológica dejan claro el concepto que se tenía de los plantígrados en la antigua China: animales valientes y poderosos, una concepción muy alejada de la típica criatura dócil con la que se la identifica en la actualidad.

¿Panda o tapir?

Algunas referencias de antiguos textos chinos hablan de una bestia feroz llamada Mo (獏), cuyo nombre se ha transliterado como mo,  o mih. Una criatura a la que se atribuían unos dientes lo suficientemente duros como para morder el hierro y el cobre. Se decía que sus ácidos estomacales eran lo suficientemente fuertes como para disolver fácilmente los objetos duros, de ahí que en la cultura tradicional fueron bautizados como ‘animales comehierro’. Se pensaba que vivían en distintas zonas de Sichuan y Guizhou (especialmente el monte Imei), se les atribuía una gran resistencia.

Durante cientos de años, los antiguos chinos llamaron 'Mo' al panda gigante, pero en el siglo XIX el sinólogo francés Jean-Pierre Abel-Rémusat advirtió que lo habían estado identificando erróneamente, ya que, en realidad, se trataba de un tapir malayo (Tapirus indicus), una especie que ni siquiera había vivido en China.  Así, en el siglo XX, el panda gigante fue bautizado como Da xiong mao (大熊猫), que literalmente significa "gran gato oso".

Sin embargo, fuera cual fuera su nombre, lo cierto es que las referencias al carácter excepcional de estas criaturas han acompañado a la cultura china durante milenios. En Clásico de la Poesía (Shī Jīng, 诗经), publicado durante la dinastía Zhou Occidental (1046 aC-771 aC) también hace referencia a la piel del panda (entonces llamado Pixiu), al que se consideraba un animal valiente y poderoso cuya imagen usaban los guerreros para simbolizar la victoria en todas las guerras. En la dinastía Jin Occidental (hace 1.700 años) estos animales eran denominados Zhouyu, aunque tenía un significado distinto: la paz. Según los antiguos rituales bélicos, una inscripción con el símbolo de "Zhouyu"  騶虞 era lo que hoy entendemos como una ‘bandera blanca’.

Tapir malayo

Tapir malayo

Entre los siglos III y XIX el panda gigante era denominado 'Mo', pero en 1824 el sinólogo francés Jean-Pierre Abel-Rémusat advirtió que lo habían estado identificando erróneamente, pues esta criatura mitológica estaba más relacionada con el tapir malayo (Tapirus indicus), una especie que, sin embargo, nunca había vidido en China en tiempos históricos.

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Un animal muy preciado por los emperadores

Los incontables objetos de jade, cerámica, lacados, esculturas y espejos de bronce documentados de la época de la dinastía Han (206- aC. 22, dC) prueban la importancia que el panda gigante tenía en la sociedad china de aquella época. Tanto es así que incluso se han encontrado esqueletos de estos animales en las tumbas reales, como es el caso del encontrado recientemente en el mausoleo del emperador Wen (180-157). Para aquellos antiguos chinos, estos animales, a los que se consideraba sagrados, acompañaban el alma de los gobernantes en el más allá.

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Del regalo imperial a la diplomacia del panda 

La distinción y la exclusividad del panda gigante pronto lo convirtió en un animal emblemático y valioso, más allá de sus atribuciones mitológicas. En la práctica, estas criaturas se convirtieron en una preciada moneda de cambio que podía utilizarse con fines políticos. Según los Anales de los emperadores de Japón, el 22 de octubre de 685 la emperatriz Wu Zetian (690-795) de la dinastía Tang, entregó dos ‘osos blancos’ vivos y 70 pieles al emperador Tenmu, quien gobernaba Japón en aquella época. Era la primera vez que se tiene constancia de que los pandas gigantes eran ofrecidos a un país extranjero como un regalo nacional, y el primer ejemplo de una práctica que con el tiempo acabaría derivando en lo que hoy se conoce como ‘diplomacia del panda’, un símbolo de buena voluntad entre países. A lo largo de miles de años, el panda gigante ha sido un animal místico, legendario y extraño, pero siempre preciado.