Escenario de episodios trascendentes

El Palacio de Liria: los secretos casi desconocidos de un edificio histórico

Elegante y majestuoso en pleno centro de Madrid, la residencia del duque de Alba posee una colección de arte sublime. Recorrer sus salones es repasar algunos fragmentos de la historia de España.

La residencia del duque de Alba es, por derecho propio, un pedazo de historia en sí mismo. El espectacular edificio del siglo XVIII ha sido escenario de episodios que han marcado la vida del país y alberga una espectacular colección de arte y un valiosísimo patrimonio documental.

Un edificio revolucionario

Que nadie se confunda. Aunque parezca mentira, este edificio con base neoclásica no es como tantos otros de su estilo. El Palacio de Liria fue una apuesta personal muy arriesgada por parte de Jacobo Fitz-James Stuart y Colón, III duque de Berwick y de Liria; aunque, como si fuera una broma del destino, nunca llegara a habitarlo.

Fue él, que siguió las obras desde su residencia en París, quien decidió levantar en esta antigua zona de cuarteles -hoy es casi el centro de Madrid pero en los años setenta del siglo XVIII eran las afueras de la ciudad- una vivienda revolucionaria para aquellos tiempos; entonces los nobles no vivían en palacios sino en caserones. Con ese propósito de cambio nació una de las primeras manifestaciones de la nueva arquitectura civil que fue surgiendo en la corte de los Borbones. Con Ventura Rodríguez como principal responsable -murió durante las obras-, el resultado fue un vivienda única de cuatro plantas y doscientas estancias muy parecida a la que hoy podemos visitar aunque no exactamente la misma.

Jardines principales del Palacio de Liria, en Madrid.

Jardines principales del Palacio de Liria, en Madrid.

El momento más duro

Es un hecho y así los aseguran los expertos: “La Guerra Civil se cebó con el palacio”. Durante la contienda, el barrio de Argüelles -donde está ubicado- fue declarado ‘zona de guerra’ y los bombardeos aéreos castigaron con virulencia la zona. El 16 de noviembre de 1936 el palacio, que meses antes había sido confiscado, fue pasto de las llamas. El edificio quedó casi totalmente destruido y, aunque la mayoría de las obras y los libros que ya entonces atesoraba en su interior, habían sido puestos a buen recaudo, durante la contienda se produjeron grandes pérdidas: entre otros, un Van Dyck, un Canaletto, dos dibujos de Zuloaga y miles de grabados… La biblioteca fue la sala que más sufrió y, de hecho, todavía hoy pueden observarse ‘heridas de guerra’ en algunos de los documentos que allí se conservan.

La reconstrucción

Pero si el palacio se levantó una vez, ¿cómo no iba a hacerse de nuevo?. Y si entonces ya había sido revolucionario… ¿Por qué no innovar una vez más? La construcción había quedado prácticamente hueca pero las cuatro fachadas se mantuvieron casi intactas. El británico Sir Edwin L. Lutyens, entonces presidente de la Royal Academy de Londres, diseñó la recuperación del edificio una vez terminada la Guerra Civil Española, pero murió antes de que se iniciaran los trabajos, así que el proyecto fue ejecutado por Manuel Cabanyes. A él debemos la escalera, el zaguán y la biblioteca actuales, que ganaron en suntuosidad con una reconstrucción que no se dio por terminada hasta 1956.

Zaguán del Palacio de Liria.

Zaguán del Palacio de Liria.

Diseñando un jardín a la altura

Basta con asomarse a la reja para comprobar que el Palacio de Liria es mucho más que un edificio: la finca alberga el jardín privado más grande del centro histórico de Madrid. Y aún así no es en su tamaño donde reside su importancia sino en su diseño. Se cuidó con el mismo detalle que el del edificio y ambos al mismo tiempo. Y por si queda alguna duda, ahí están la infinidad de planos que viajaron de Madrid a París buscando la aceptación del duque para corroborarlo.

Jardines traseros del Palacio de Liria

Jardines traseros del Palacio de Liria

Especialmente del jardín trasero -el que sólo se abre a visitas tan excepcionales como la que pudieron hacer algunos suscriptores de esta publicación- ya que uno de los objetivos era que este ayudara a realzar la arquitectura. De ahí que se optara por un jardín barroco con una zona excavada, alameda perimetral y un parterre incluidos.

La historia del arte dentro de un solo edificio…

El salón flamenco, el salón español, el salón Goya, el salón de los Zuloaga, el salón italiano… Que la enumeración de algunas de las salas del palacio invite a pensar más en una pinacoteca que en una residencia da una idea de la importancia de la colección de arte de la Casa de Alba.

 Salón Goya del Palacio de Liria

Salón Goya del Palacio de Liria

Casi seis siglos de adquisiciones y encargos que museos de todo el mundo ya querrían para sus paredes.

Salón Gran Duque del Palacio de Liria

Salón Gran Duque del Palacio de Liria

Obras pictóricas y decorativas que van desde el siglo XVI hasta el XX. Algunas de ellas inéditas en España como el único cuadro de Jean-Auguste-Dominique Ingres que hay en nuestro país.

Y la historia de todo el planeta en una única habitación

Pero si hay una habitación en el palacio en la que uno podría pasarse una vida entera esa es la biblioteca; y eso a pesar de que como consecuencia del incendio de 1936 se perdieron más de la mitad de sus fondos.

La colección, que la familia comenzó a formar a principios del siglo XVIII, supera los 18.000 volúmenes, varios incunables incluidos. Y el archivo histórico, que incluye algunos autógrafos de Colón -la Casa de Alba custodia uno de los fondos de documentos americanos más valiosos del planeta- o el último testamento de Fernando el Católico de su puño y letra, comprende casi medio millar de cajas y en torno a 50.000 piezas documentales.

Biblioteca Palacio de Liria

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