Historiador y ocultista

Otto Rahn, el buscador del Santo Grial para los nazis

Una de las figuras que mas fascinación han ejercido en el mundo del catarismo por su búsqueda obsesiva del Santo Grial fue Otto Rahn. Tras fusionar catarismo y nazismo para contentar a los jerarcas del Tercer Reich, Rahn fue "invitado " a suicidarse tras caer en desgracia.

Otto Rahn

El 13 de marzo de 1939, Otto Rahn, el medievalista que emprendió la búsqueda del Santo Grial para el régimen nazi, fue hallado muerto en las montañas austríacas, congelado y boca abajo. A su lado se encontraron varios frascos que podrían haber contenido algún tipo de veneno que ingirió para suicidarse. Casualidad o no, la muerte de este enigmático personaje se produjo casi coincidiendo con la fecha de la caída de la emblemática fortaleza cátara de Montsegur el 16 de marzo del año 1244.

El Grial: una obsesión

Obsesionado desde muy joven con las historias sobre el Santo Grial, fue durante su paso por la Universidad cuando Otto Rahn se interesó profundamente por el catarismo, un movimiento ascético y gnóstico que prosperó en Francia y que fue aniquilado por la iglesia Católica en el siglo XIII. Rahn también se sintió absolutamente fascinado por la obra Parzival del famoso poeta alemán Wolfram von Eschenbach, el cual aludía un lugar llamado Mountsalvatsche, en los Pirineos, donde se escondía el Santo Grial. Esta revelación llevó a Rahn a identificar Mountsalvatsche y Montsalvat con el Montségur occitano y a los cátaros como los guardianes del Grial.

La tesis doctoral de Rahn giró en torno a la herejía cátaro-albigense. Instalado en París y con muy pocos recursos, Rahn frecuentó los círculos bohemios y esotéricos de la capital, lo que avivó aún más su interés por el catarismo. Entre 1928 y 1932, viajó por Francia, Italia, España y Suiza, instalándose al final en la aldea de Lavelanet, en el Languedoc. Durante su estancia conoció al místico e historiador francés Antonin Gadal, propietario de un museo dedicado a los cátaros y de una extensa biblioteca sobre el tema, que además era miembro de la Sociedad de Amigos de Montségur y el Grial. Rahn también se dedicó a explorar las ruinas del castillo de Montségur y las cuevas cercanas, y escribió dos libros inspirados en sus viajes por la zona (Cruzada contra el Grial y La corte de Lucifer), obras que obtuvieron bastante éxito en Alemania e influyeron en autores posteriores vinculados al esoterismo medieval y al misticismo nacionalsocialista germánico. Rahn también entabló una estrecha amistad con la condesa Myrianne de Pujol-Murat, descendiente de la condesa cátara Esclarmunda de Foie.

durante la Universidad  Otto Rahn se interesó mucho por el mundo de los cátaros.

durante la Universidad Otto Rahn se interesó mucho por el mundo de los cátaros.

"Nazi" a pesar de todo

A su regreso a Alemania, y tras la publicación de Cruzada contra el Grial, Rahn se había convertido en un medievalista reputado, pero sin dinero. A pesar de ello, su trabajo acabó llamando la atención de uno de los más importantes y temidos jerarcas nazis: el jefe de las SS Heinrich Himmler. Al igual que Rahn, Himmler estaba fascinado por el ocultismo y había comenzado su particular búsqueda del Santo Grial por el sur de Francia. Un día, Rahn recibió un telegrama anónimo en el que le ofrecían 1.000 reichsmarks al mes si emprendía la búsqueda de la sagrada reliquia.

Rahn se había convertido en un medievalista reputado, pero sin dinero. A pesar de ello, su trabajo acabó llamando la atención de el jefe de las SS, Heinrich Himmler.

Decidido, y necesitado de recursos económicos, el ocultista acudió a la dirección que indicaba el misterioso telegrama, y su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró cara a cara con el temible jefe de las SS. Aunque Himmler sabía que se comentaba que Rahn tenía antecedentes judíos y que era homosexual, decidió hacer la vista gorda. En realidad, Rahn era un firme detractor del régimen nazi e incluso llegó a frecuentar algún que otro circulo contrario al nazismo, pero el historiador no tuvo más remedio que aceptar la tarea que le habían encomendado. "Un hombre necesita comer, ¿Qué esperabas que hiciera? ¿decirle que no a Himmler?", le dijo Rahn a un amigo. También se vio obligado a entrar a formar parte de las SS en 1936.

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¿Era Montserrat el depositario del Grial?

En 1937, y para complacer a Himler, Rahn "germanizó" sus teorías sobre el Grial en su segunda obra, La corte de Lucifer. En ella, Rahn exponía que los cátaros no consideraban a Lucifer como el maligno, sino todo lo contrario. Los cátaros lo identificaban como Luzbel, el portador de la Luz, y lo asimilaban con el Norte, a diferencia de Satán, el maligno, identificado con el Sur. Estas ideas fueron muy bien acogidas por Himmler; incluso el Reichsführer-SS llegó a regalar una edición de lujo de la obra al propio Adolf Hitler por su cumpleaños.

Rahn exponía que los cátaros no consideraban a Lucifer como el maligno, sino todo lo contrario. Los cátaros lo identificaban como Luzbel, el portador de la Luz.

La visión que Rahn proponía sobre el Grial era la de una piedra preciosa que se había desprendido de la corona de Lucifer y de la que la Iglesia se había apropiado y convertido en un símbolo cristiano: el cáliz que sostiene Cristo. También creyó que el monasterio benedictino de Montserrat era el depositario del Santo Grial (tras la muerte de Rahn, hasta aquí llegarían Himmler y su séquito en octubre de 1940 en busca de la preciada reliquia).

Caída en desgracia

Rahn era un fumador compulsivo que destestaba tanto el ejercicio físico como las armas, y acabó refugiándose en el alcohol para soportar su situación. Lo suyo era el estudio y la lectura, y aprovechando la tarea que le habían encomendado los nazis, viajó por Francia, Italia e Islandia, donde llevó a cabo excavaciones arqueológicas que lo condujeran hasta la pista del Santo Grial. Pero este no apareció nunca, y al final Rahn cayó en desgracia y perdió el favor de Himmler. En 1937, tras una descomunal borrachera, fue acusado de "conducta deshonrosa" (al parecer hizo evidente su atracción por un compañero, Karl Mahler).

Tras ser degradado, le prohibieron probar el alcohol durante dos años, lo obligaron a casarse con Asta Bachm (con la que tuvo un hijo) y fue enviado al campo de concentración de Dachau junto a todos aquellos considerados "indeseables" para lo nazis (comunistas, católicos, gitanos y homosexuales). Aquella estancia lo sumió en una depresión crónica. Escribió a un amigo: "Ya no es posible por más tiempo vivir en el país en el que se ha convertido mi patria. Ya no puedo dormir y comer. Es como si una pesadilla se posara sobre mí".

Suicidio o ejecución

El 28 de febrero de 1939, y después de dejar a su esposa, Rahn presentó su renuncia a las SS. Himmler aceptó su dimisión con un simple "sí", pero no era tan fácil dejar voluntariamente las SS. A partir de entonces, la Gestapo, la temida policía política del régimen nazi, comenzó a investigar en su vida y esta se convirtió en una pesadilla. Al parecer, lo amenazaron con dar a conocer su condición de homosexual y su posible ascendencia judía en caso de que no aceptara la "honorable" opción del suicidio. Rahn intentó salvarse solicitando poder retirarse al Languedoc y vivir discretamente dedicado a la investigación, pero su petición fue denegada. A Rahn sólo le quedaban dos opciones: morir con honor por su propia mano o ser procesado públicamente y ejecutado.

Rahn intentó salvar su vida solicitando poder retirarse al Languedoc y vivir discretamente, pero su petición fue denegada.

Como es sabido, los nazis jamás hallaron el Santo Grial, y la figura de Rahn, que asumió su terrible destino (el cual asoció con la endura, un ritual cátaro que suponía la práctica total de ayuno como medio de entrega mística del último suspiro de vida a Dios), ha quedado envuelta en un velo de misterio que la ha convertido, en palabras de su biógrafo Mauro Baudino en un "héroe del ocultismo". Tal como escribió el propio Rahn en su libro La Corte de Lucifer: "Mis antepasados más remotos fueron paganos; los más recientes, herejes".

El misterioso final

Rahn tenía tan solo 35 años en el momento de su muerte. Fue enterrado en Kufstein, que fue su lugar de reposo hasta el final de la guerra, y posteriormente su cuerpo fue trasladado a Darmstadt. Por motivos que aún se desconocen, nunca se halló su certificado de defunción, pero al año siguiente apareció publicada una esquela en el periódico nazi Volkische Beobachterfirmada por Karl Wolff, el oficial de las SS al cual Otto Rahn había dirigido su carta de renuncia: "En medio de una tormenta de nieve en las montañas, este marzo, el SS Obersturmfuhrer, Otto Rahn, falleció trágicamente. Sentimos la muerte de nuestro compañero, un SS decente y escritor de notables trabajos de investigación histórica".

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