Un invento de altura

Otis, el ascensor a prueba de accidentes

En 1852 el estadounidense Elisha Otis creó un ascensor de vapor que conquistó el mercado gracias a su ingenioso sistema automático de seguridad. Se perdió el miedo y se extendió su uso en los edificios que se lo podían permitir.

01 ascensor Otis mecanismo seguridad invento. Foto. Bettmann.Getty Images

Foto: Bettmann / Getty Images

En mayo de 1854, Elisha Graves Otis se encontraba en un pabellón de la exposición industrial que se celebraba en NuevaYork subido a una plataforma de madera cargada con todo tipo de objetos pesados, elevada a decenas de metros del suelo y sostenida en el aire tan sólo por una gruesa soga. Abajo, centenares de personas observaban la escena en silencio. Cuando un ayudante de Otis comenzó a cortar el cabo que lo sostenía en el aire, la multitud se quedó sin aliento ante lo que parecía iba a ser una caída estrepitosa. Pero una vez los últimos hilos de la cuerda se deshilacharon, la plataforma y todo lo que sostenía sólo descendió unos centímetros antes de quedar bloqueada.

Desde lo alto, Elisha Otis exclamó "todo a salvo, caballeros", mientras la audiencia rompía en aplausos ante lo que acababa de ver, un artilugio, que Otis había inventado dos años antes y que revolucionaría el urbanismo y el diseño de los edificios durante los siguientes ciento cincuenta años: el ascensor con sistema de seguridad anticaídas.

Elisha Graves Otis, inventor del ascensor con sistema de seguridad

Elisha Graves Otis, inventor del ascensor con sistema de seguridad

Foto: Science Source / Album

Subir y bajar personas y objetos

La idea de un mecanismo que transportara personas y cargas verticalmente es muy antigua: en el Coliseo de Roma se utilizaban para subir a los gladiadores desde los sótanos hasta la arena, y –en tiempos más recientes– en algún palacio como el de Versalles. Pero se trataba de mecanismos muy básicos, accionados, por lo general por animales.

Los mecanismos para transportar personas y mercancías verticalmente eran usados desde la antigüedad, pero se trataba de mecanismos muy básicos.

Los primeros ascensores impulsados con un motor de vapor no surgieron hasta las décadas de 1830 y 1840. Pero tenían un problema: resultaba relativamente frecuente que las cuerdas de cáñamo que los sostenían se rompieran, matando o dejando gravemente heridos a los pasajeros. La desconfianza de la gente, alentada por las trágicas noticias de los periódicos, limitaba su uso.

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Primero, la seguridad

Todo cambió gracias al inventor estadounidense Elisha Graves Otis (1811-1861), que trabajó en la manufactura de carruajes y caravanas, y luego como maestro mecánico en una fábrica de armazones de cama. En 1852 recibió el encargo de crear una nueva factoría en Yonkers (estado de Nueva York), y fue entonces cuando ideó su ascensor, provisto de un sistema automático de seguridad: unos rieles dentados que frenaban la cabina en caso de que el cable de sujeción fallara.

Viendo las posibilidades de su invento, dejó la fábrica y creó una empresa de ascensores en la misma ciudad, la Otis Elevator Company. Pero en los siete primeros meses de existencia de su establecimiento tan sólo colocó un aparato.

Dibujo incluido en la patente del ascensor de Otis.

Dibujo incluido en la patente del ascensor de Otis.

Foto: SPL / AGE Fotostock

Entonces se le ocurrió la dramática demostración que mostrara al mundo la utilidad de su invento. El éxito de la demostración dio alas a la invención de Otis y a su empresa . En una época en que los edificios urbanos se hacían cada vez más altos, el ascensor con medidas de seguridad de Otis se convertiría en un componente vital de la edificación en altura. En 1857, la compañía Otis instaló el primer ascensor de vapor con freno de seguridad de uso público en un gran almacén de cinco plantas de Broadway.

Elisha Graves Otis falleció en 1861, sólo tres meses después de que la Oficina de Patentes de Estados Unidos le concediera la patente por su "Aparato de elevación mejorado". No tuvo tiempo de ver, pues, cómo su ascensor con medidas de seguridad revolucionó la arquitectura de las grandes ciudades.

Ascensor Otis de la Torre Eiffel en un grabado de 1889.

Ascensor Otis de la Torre Eiffel en un grabado de 1889.

Foto: AKG / Album

En 1872, su compañía instaló en Nueva York el primer ascensor hidráulico, tecnología que se generalizaría rápidamente en sustitución del vapor. Y en 1889 instaló el ascensor hidráulico que subía hasta la segunda planta de la torre Eiffel. Consistía en una cabina de dos pisos, con la singularidad de que el ascenso se realizaba por raíles inclinados. Otro ascensor, en este caso construido por Édoux, conectaba la segunda planta con la tercera. Se trataba de un logro sin precedentes: ascensores capaces de alcanzar los 276 metros de altura.

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