Antigua Roma

El origen de los nombres de los meses del año

Enero, febrero, marzo, abril, mayo... Nuestro calendario, así como el nombre de los meses, procede de la antigua Roma. Pero no siempre tuvieron el nombre actual y de hecho, al principio ni siquiera eran doce.

Calendario

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Foto: iStock/southtownboy

El calendario que gran parte del mundo utiliza en la actualidad ha llegado hasta nosotros sin muchos cambios desde su creación, en los albores de la historia de Roma. Numa Pompilio, el segundo de los reyes legendarios de la ciudad, llevó a cabo la primera reforma del calendario dotándolo de doce meses en lugar de los diez que tenía hasta entonces. Siete siglos después Julio César lo mejoró basándose en el calendario egipcio, y ese modelo se mantuvo hasta el siglo XVI, cuando a instancias del papa Gregorio XIII se promulgó el calendario que usamos en la actualidad, el gregoriano.

Al principio el año romano comenzaba en marzo puesto que, en el calendario arcaico de diez meses, este era el primero y se dedicaba al dios Marte. Originalmente Marte no era un dios guerrero sino relacionado con la agricultura y la fertilidad, y formaba parte de una triada compuesta por él mismo, Jano – dios de los inicios – y Júpiter, el rey de los dioses. Al coincidir con el inicio de la primavera y siendo Roma una sociedad de agricultores y ganaderos, resulta natural que dedicaran a este dios el primer mes del año.

Marzo fue dedicado al dios Marte, que no era un dios guerrero, sino que estaba relacionado con la agricultura y la fertilidad.

Los dos meses que se añadieron no se colocaron al final, sino al principio; de ahí que los meses que mantuvieron su nombre numeral lo hagan respecto al mes que ocupaban originalmente: así, octubre se refiere al octavo mes aunque en el calendario actual sea el décimo.

En total son 12 los meses que conoce todo el mundo: enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre.

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Los nombres de los meses provienen de la Antigua Roma

A pesar de los cambios que han sufrido los calendarios a lo largo del tiempo, los nombres de los meses siguen teniendo sus orígenes en Roma, bien por sus dioses, personajes históricos o por una cuestión de numeración. Los cuatro últimos meses del año mantienen el nombre que designaba su posición original en el calendario: septiembre, que era el séptimo mes; octubre, que era el octavo; noviembre, que era el noveno; y diciembre, que era el décimo.

Julio y Agosto también tenían originalmente nombres numerales, siendo el primero quintilis por tratarse del quinto mes y sextilis por tratarse del sexto. Su nombre fue cambiado en honor a dos de los personajes más importantes de la historia romana: Julio César, que había nacido en dicho mes (aunque la propuesta partió de su lugarteniente y amigo Marco Antonio); y el emperador Augusto, que decidió dar su nombre al mes en el que venció definitivamente a Marco Antonio y a Cleopatra.

Julio se llama así en honor a Julio César, que nació dicho mes, mientras que agosto se llama así por una victoria militar del emperador Augusto.

En cambio, la primera mitad de los meses tiene nombres basados en dioses: Enero por Jano (Ianus, en latín), el dios de los inicios y los finales; febrero por Februus, un antiguo dios de los muertos al que se dedicó el mes para ganarse su benevolencia; marzo por Marte (Mars), dios de la guerra y la valentía, uno de los más adorados por los romanos; abril estaba dedicado a Venus, la diosa del amor y la belleza, que según la mitología nació de la espuma (aphrós en griego); mayo a Maia, una antigua diosa de la fertilidad; y junio a Juno, la diosa de la maternidad y esposa de Júpiter.

Para algunos de estos meses hay versiones alternativas. Ovidio sostiene que abril (aprilis) procede del verbo aperire (abrir) porque es el mes en el que la naturaleza renace con la primavera. Mayo puede haber estado dedicado no a Maia sino al rey de los dioses en su forma Maius Iupiter, Júpiter Máximo; o bien a hornar a los mayores (maiorum). Algo similar sucede con junio, que según algunas fuentes estaba dedicado a los jóvenes (junior) o a uno de los fundadores de la República romana, Lucio Junio Bruto.

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