Historia y tradiciones

El origen de las hogueras de San Juan

Las hogueras que se encienden en muchos lugares la noche del 23 de junio tienen un origen pagano que el cristianismo asoció al nacimiento de san Juan Bautista. Hoy en día, esa antiquísima tradición sigue vigente y las hogueras se siguen alzando al cielo en la noche más corta del año.

Foto: Istock

Cuenta la tradición que el fuego ahuyenta a los malos espíritus y purifica el alma. La Noche de San Juan, una de las más cortas del año, que celebramos el día 23 de junio, es una de las fiestas más esperadas tanto por niños como mayores. Esa noche, los petardos estallan a discreción asustando a más de uno, y las hogueras, alimentadas con todo tipo de objetos (madera, cartones o cualquier cosa que sea susceptible de arder), se alzan orgullosas hasta el cielo. Hechizados por el magnetismo de las fogatas, niños, jóvenes y ancianos se han reunido desde tiempos inmemoriales alrededor del fuego, bailando, riendo, cantando y, los más osados, incluso saltando sobre las llamas. Pero ¿cuál es el origen de las hogueras de San Juan? Veámoslo a continuación.

Magia ancestral

Junto a la Noche de Reyes, la de San Juan es una de las noches más mágicas del año, y aunque sus orígenes son inciertos, es muy posible que estos se hallen en los cultos solares celebrados por distintas culturas desde hace miles de años. Para dar una explicación a la noche más corta del año (que tiene lugar el día 21 de junio), en algunas antiguas leyendas se contaba que eso sucedía porque el Sol, enamorado de la Tierra, se negaba a abandonarla. A partir de ese día, cuando el Sol se mostraba en todo esplendor, era el momento en que los celtas celebraban el Alban Heurin, una festividad en la que se encendían hogueras para dar la bienvenida al buen tiempo, para pedirle al Sol que no abandonara el cielo y para ahuyentar los malos presagios y atraer la fertilidad de la Tierra.

Se cree que el monumento megalítico de Stonehenge pudo tener algunas funciones de culto al sol, pues los enormes bloques de piedra están alineados con la salida y con la puesta.

Se cree que el monumento megalítico de Stonehenge pudo tener algunas funciones de culto al sol, pues los enormes bloques de piedra están alineados con la salida y con la puesta.

Para dar una explicación a la noche más corta del año, que tiene lugar el día 21 de junio, algunas antiguas leyendas contaban que el Sol estaba enamorado de la Tierra y que por ese motivo se negaba a abandonarla.

Con la llegada del cristianismo, aquellas celebraciones de origen pagano sufrieron algún cambio, a pesar de que la esencia siguió siendo la misma. En la Biblia se cuenta que san Zacarías, esposo de santa Isabel, prima de la virgen María y madre de san Juan Bautista, ordenó encender una hoguera para anunciar el nacimiento su hijo. De hecho, la festividad del San Juan cristiano no coincide con la fiesta pagana del solsticio de verano (21 de junio) ya que el nacimiento de San Juan Bautista se celebra el 24 de junio.

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El culto no muere

El 27 de febrero del año 380 tuvo lugar un cambio transcendental cuando el emperador Teodosio I firmó el Edicto de Tesalónica, también conocido como Cunctos Populos, por el cual la religión cristiana se convertía en la oficial del Imperio romano. De este modo, la festividad pagana del culto al fuego iba a perder el mágico significado que había tenido hasta entonces. La leyenda del Sol y la Tierra fue sustituida por el relato bíblico del santo cuyo vínculo con el fuego se asemejaba a los ritos paganos ancestrales. Pero a pesar de la transformación impuesta por la nueva religión del Imperio, los cristianos continuaron celebrando los rituales del fuego, al igual que los paganos, encendiendo enormes hogueras para alejar a los malos espíritus.

La Fiesta de San Juan, por Jules Breton (1875).

La Fiesta de San Juan, por Jules Breton (1875).

Foto: CC

Con Roma y el cristianismo de la mano, la festividad pagana del culto al fuego iba a perder el significado tan mágico que había tenido hasta el momento.

Fue así como el ritual pagano fue asimilado por la tradición cristiana, y arraigó profundamente en muchos lugares, entre ellos la península ibérica. La tradición de encender hogueras la noche del 23 de junio ha llegado intacta hasta nuestros días. Esa noche mágica en cierto modo se ha vuelto a paganizar ya que las hogueras simbolizan la llegada del verano y el inicio para muchos de las esperadas vacaciones. Pero la noche del fuego no es igual en todas las zonas de España. Por ejemplo en Cataluña o la Comunidad Valencia no solo se encienden hogueras, sino que estas van acompañadas del lanzamiento de petardos y pirotecnia. En Extremadura, y en el marco de su Festividad de la Luna al Fuego, se escenifica el conocido como "ajedrez viviente" de Zafra, mientras que en Menorca se lleva a cabo un gran espectáculo ecuestre. En Alicante se celebran las Hogueras de Alicante, donde se queman ninots fabricados para la ocasión, mientras que en Andalucía hacen arder a un muñeco al que en Cádiz llaman Juanillo.

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¡Feliz noche de San Juan!

Pero no solo en nuestro país se conmemora la noche de San Juan.. En otros lugares del mundo, como en el Reino Unido o los países nórdicos, también se celebra el ritual del fuego. Aunque no es patrimonio exclusivo del hemisferio norte celebrar la llegada del solsticio. Por ejemplo, en el cono sur se celebra en junio la llegada del solsticio de invierno, y es en Perú donde tiene lugar una de las festividades más famosas y que ha acabado convirtiéndose en un auténtico reclamo turístico: el Inti Raymi, que se desarrolla en la ciudad de Cuzco. Se trata de una antigua celebración dedicada al dios del Sol, Inti, con la que los antiguos incas daban inicio al nuevo año.

Una representación del Inti Raymi inca según el cronista peruano Guamán Poma (1565-1644).

Una representación del Inti Raymi inca según el cronista peruano Guamán Poma (1565-1644).

Foto: CC

En otros lugares del mundo, como el Reino Unido o los países nórdicos, también se celebra el ritual del fuego.

Llena de magia y misticismo, la Noche de San Juan es poseedora de una larga lista de tradiciones, algunas de ellas muy sabrosas. Muchos de los dulces más apetecibles del verano, como las cocas rellenas de cabello de ángel, de crema o de fruta escarchada que se degustan en Cataluña o los macarrons de Sant Joan que se comen en Ibiza y Formentera, por poner solo algún ejemplo, son característicos de esta festividad. Pero esa noche parece estar marcada asimismo por la deshinibición ya que muchas personas se atreven ese día a hacer cosas que en otro momento ni siquiera se les hubiera pasado por la cabeza, como saltar sobre la hoguera o darse un baño en el mar entrando de espaldas. Aunque también existen tradiciones mucho más tranquilas, como lavarse la cara cuando llega la media noche o adornar puertas y ventanas con ramas de pino o fresno. En fin, todo vale para que la celebración de esa mágica noche sirva para atraer a nuestras vidas la mejor de las suertes y alejar para siempre la desgracia.