Diversión para todos los públicos

El origen del circo, el mayor espectáculo del mundo

El circo ha sido tradicionalmente mucho más que disfrutar de un atractivo espectáculo y deleitarse con sus variados números. En la actualidad es una puerta abierta a un mundo de fantasía, un camino mágico al entretenimiento de toda la familia, donde lo imposible se hace realidad.

Foto: Istock

Aunque los espectáculos destinados al ocio y disfrute se remontan a siglos, e incluso milenios en el tiempo, los primeros ingredientes de lo que podemos considerar el circo moderno fueron muy sencillos: una pista de arena circular, un caballo resistente y un jinete ágil. Con el tiempo, el "invento" se fue sofisticando y expandiéndose por todo el mundo hasta convertirse incluso en un estilo de vida (a menudo recreado en películas y series). Pero ¿sabemos realmente cuál es el origen del mayor espectáculo del mundo?

De Mesopotamia a China

Para David Marfil, profesor de Teoría e Historia del Circo, unas de las pruebas más antiguas de la existencia algo parecido la podemos encontrar en un mural descubierto en una tumba de Beni Hassan, en el Egipto Medio, datada en el año 2040 a.C., en el que aparecen representados unos acróbatas. Para los antropólogos Kendall Blanchard y Alyce Cheska, la práctica de la acrobacia se remonta a hace más de 3.000 años en la antigua Mesopotamia. En aquellos tiempos el acróbata competía "consigo mismo, con las fuerzas de la naturaleza y con sus propios compañeros de tribu", según los autores. Xavi de Blas y Mercè Mateu, por su parte, señalan que hacia el año 3.000 a C., en China, Mongolia y la India ya existían malabaristas, acróbatas y contorsionistas. Utilizaban todo tipo de objetos (armas, instrumentos típicos de las artes marciales, juguetes infantiles y utensilios domésticos como jarrones de porcelana), que lanzaban y recibían con diferentes partes del cuerpo. Muy posiblemente estas prácticas estaban relacionadas a menudo con rituales religiosos y prácticas festivas.

Detalle de la representación de una escena de lucha en uno de los muros de la tumba de Beni Hassan, Egipto.

Detalle de la representación de una escena de lucha en uno de los muros de la tumba de Beni Hassan, Egipto.

Foto: CC

hacia el año 3.000 a C., en China, Mongolia y la India ya existían malabaristas, acróbatas y contorsionistas. Utilizaban todo tipo de objetos que lanzaban y recibían con diferentes partes del cuerpo.

La palabra "circo" la inventaron los griegos. Con ella se referían a todo tipo de representaciones destinadas a la diversión popular y aptas para toda la familia. En época romana, el "circo" es el espacio destinado a los juegos públicos, como las luchas de gladiadores, las batallas navales (conocidas como naumaquias) o las competiciones ecuestres y de carros en las que la sangre corría en abundancia para deleite de los espectadores. Con los primeros viajes al Nuevo Mundo, llegaron noticias a Europa de las costumbres practicadas por los indígenas. Por ejemplo, entre los aztecas había acróbatas especializados en realizar malabarismos con los pies; también los shoshoni del Sur de California practicaban juegos malabares tales como realizar carreras de velocidad mientras se manipulaban tres pelotas.

Este óleo de 1894 de Ulpiano Checa recrea la celebración de una naumaquia en un circo romano.

Este óleo de 1894 de Ulpiano Checa recrea la celebración de una naumaquia en un circo romano.

Foto: CC

Una cita muy esperada

En la Edad Media, las artes circenses y acrobáticas adquirieron mayor importancia, y las compañías recorrían las ciudades danzando al son de la música y realizando juegos malabares. Sus espectáculos, de corte bufonesco, recorrían los pueblos, pero en algunas ocasiones estos grupos añadían a sus representaciones actos delictivos, como los timos y los hurtos. Durante el Renacimiento, estas compañías ambulantes legalizaron sus actividades y su llegada era esperada con gran expectación cuando instalaban sus carpas en las plazas y recorrían las calles de los pueblos. Es en aquel momento cuando surge la figura del "saltimbanqui", personaje que toma su nombre del hecho de realizar saltos o volteretas sobre los bancos en las las plazas públicas.

Durante el Renacimiento, las compañías ambulantes legalizaron sus actividades y su llegada era esperada con gran expectación cuando instalaban sus carpas en las plazas y recorrían las calles de los pueblos.

Pero el circo tal como lo entendemos en la actualidad tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XVIII, momento en que el espectáculo contó con un lugar específico para llevar a cabo sus representaciones. En el año 1768, Philip Astley un jinete de origen inglés, alquiló un terreno llamado Halfpenny Hatch en el barrio londinense de Lambeth. Allí presentó un espectáculo en el que él mismo hacía cabriolas sobre un par de animales. Un par de años más tarde, en 1770, ya con cierto reconocimiento, Philip, trasladó su espectáculo a un solar cercano donde construyó una pista al aire libre con tribunas de madera, momento en el que se puede afirmar que nace el circo moderno. Nueve años más tarde, la pista, que primero estaba al aire libre, se convirtió en un anfiteatro cerrado denominado Astley’s Royal Amphitheathre, donde se presentaban números sobre todo de equitación. Más tarde, Astley sumó a su espectáculo nuevas atracciones como danzarines sobre cuerda y acróbatas de gran habilidad. Poco a poco, el circo de Astley se convirtió en un referente de la diversión entre la sociedad londinense. Por último, Astley quiso dotar a su espectáculo de un toque divertido, y para ello incluyó a un nuevo personaje: el payaso.

Dibujo del Circo de Astley en Londres, 1808.

Dibujo del Circo de Astley en Londres, 1808.

Foto: CC

¿¡Cómo están ustedes!?

Desde el siglo XVII, pero sobre todo desde el siglo XIX, los espectáculos circenses incluían la exhibición de individuos con características grotescas, diferentes e incluso con deformidades. Son los llamados Freak shows o espectáculo de fenómenos. Uno de los caso más famosos es el del conocido como "hombre elefante", cuya historia fue incluso llevada a la gran pantalla. Incluso hoy en día, en algunas partes del mundo, este tipo de espectáculos sigue siendo parte importante de algunas ferias o carnavales. En la actualidad también se denuncian algunos tipos de conductas que son, o han sido, habituales en muchos circos, como la tenencia de animales enjaulados o en cautividad, entre los que se incluyen los elefantes. Muchas veces estos animales mueven la cabeza de un lado a otro continuamente, una muestra inequívoca del trastorno psicológico que sufren (en países como Canadá, Suecia y Dinamarca está prohibido el uso de animales en los circos).

El caso más famoso fue el del conocido como "hombre elefante", cuya historia fue incluso llevada a la gran pantalla. Incluso hoy en día, en algunas partes, este tipo de espectáculos sigue formando parte de algunas ferias o carnavales.

En España, el circo fue un espectáculo muy popular hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936, cuando el edificio del Circo Price, en Madrid, fue destruido a causa de un bombardeo. Esto acabó también la carrera artística del gran payaso de la época, Rámper, cuyo arte había brillado con fuerza durante la República. Una leyenda cuenta que durante la guerra, Rámper salía a escenario con un cubo lleno de serrín que iba lanzando al suelo mientras exclamaba: "¡Serrín de Madrid, se-rinde-Madrid!", o aparecía con una vela entre el público como si estuviera buscando algo entre los asientos y alguien le preguntaba: "Rámper, qué buscas?", y él contestaba: "La paz". Ya más recientemente, en la década de los años sesenta y setenta, Gaby, Fofó y Miliki triunfaron en América, y en 1972 fueron contratados por Televisión Española para el programa El Gran Circo de TVE. Se convirtieron así en los famosos"payasos de la tele", que hicieron legendaria su frase de bienvenida a los niños: "¿Cómo están ustedes?".

Cartel publicitario del Circo Price donde se informa de la actuación estrella de la noche de un lunes de 1883, la Reina del agua "Miss Niágara".

Cartel publicitario del Circo Price donde se informa de la actuación estrella de la noche de un lunes de 1883, la Reina del agua "Miss Niágara".

Foto: CC

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El circo es un lugar lleno de magia, y hoy en día existen muchas escuelas que enseñan las prácticas circenses a muchos jóvenes artistas que sueñan con llegar formar parte del elenco de los mejores circos del mundo. Uno de ellos es el Cirque du Soleil (el Circo del Sol), de origen canadiense, cuyas representaciones ponen el énfasis en la puesta en escena, que es impresionante, al igual que el talento de sus artistas. Sus espectáculos, a los que acuden miles de espectadores en todo el mundo, combinan fantasía, color y cuidadas coreografías que ponen de manifiesto la innegable habilidad de sus componentes y han convertido a esta compañía circense en la más célebre del planeta.

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