Un trío de naves míticas

Olympic y Britannic, los hermanos del Titanic

Es archiconocida la historia del Titanic, pero mucho menos la de sus naves hermanas, el Olympic y el Gigantic, luego rebautizado Britannic. Ambas tuvieron una vida agitada y, en el caso del Britannic, casi tan corta como la del Titanic.

Olympic, Titanic y Britannic

Imagen: Javier Gómez (CC)

La madrugada del 15 de abril de 1912, el barco más famoso de la historia se hundió en las aguas heladas del Atlántico norte. Tomando una frase de la película de James Cameron, llamaban al Titanic el barco de los sueños, pero lo cierto es que no era el único: formaba parte de un trío de naves que completaban sus dos hermanos, el Olympic y el Britannic.

El Titanic formaba parte de un trío de naves que completaban sus dos hermanos, el Olympic y el Britannic

La clase Olympic, como así fue llamada, era un proyecto de la naviera White Star Line para crear los barcos de pasajeros más grandes y lujosos hasta ese momento. Los camarotes de primera clase eran los mejores que jamás había tenido un barco, con algunas suites de lujo que contaban incluso con un pequeño espacio privado al aire libre. Los de segunda clase estaban a la altura de cualquier hotel decente y los de tercera, aunque mucho más simples, eran más cómodos que los camarotes de segunda clase de muchas compañías.

El diseño general de los tres era muy similar, si bien cada uno incorporó mejoras basadas en la experiencia de los primeros meses de servicio de sus predecesores. El primer buque terminado fue el Olympic en 1911, seguido por el Titanic en 1912 y el Britannic en 1915. Este último iba a llamarse originalmente Gigantic, completando un trío de naves inspiradas en los seres de la mitología griega: los dioses olímpicos, los titanes y los gigantes. Ironía del destino, igual que en la mitología estos dos últimos fueron atrapados en los abismos y solo el Olympic sobrevivió.

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Britannic, el barco hospital

El Britannic, al igual que su hermano mayor, tuvo una vida corta. Originalmente debía ser un barco de pasajeros, pero tuvo la mala suerte de nacer en plena Primera Guerra Mundial, por lo que fue requisado por la Royal Navy y destinado a buque hospital. El nombre del proyecto, Gigantic, se cambió en algún momento por Britannic: según la prensa era un intento de evitar el mal agüero que evocaba la pérdida del Titanic tres años antes, aunque es posible que el nombre se cambiara antes o que se barajaran ambas posibilidades, puesto que hay documentos con el nombre de Britannic fechados antes del hundimiento de su barco hermano.

Britannic

Britannic

El Britannic en servicio durante la Primera Guerra Mundial.

Foto: Allan Green (CC)

Lo que sí es seguro es que a raíz de aquel accidente se revisó el diseño y se mejoraron aspectos de la construcción, convirtiéndolo en el más seguro del trío. Pero nada de ello le sirvió para escapar a su destino: casi un año después de entrar en servicio como barco hospital, el 21 de noviembre se hundió entre las islas de Kea y Makronisi, en el archipiélago de las Cícladas en el mar Egeo. La causa del hundimiento fue una explosión, aunque se desconoce la razón exacta: podría haber sido un torpedo procedente de un submarino o una mina acuática, artefactos que la marina alemana había colocado en grandes cantidades por aquella zona.

En comparación con el desastre del Titanic, el coste en vidas humanas fue mucho menor: cincuenta muertes frente a más de mil supervivientes. No solo el Britannic disponía de muchos más botes salvavidas, sino que el barco se hundió cerca de las islas y muchos náufragos fueron rescatados por los pescadores locales; además, la temperatura del agua era más alta que la del Atlántico norte, incluso siendo noviembre.

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Olympic, el gran superviviente

Irónicamente fue el Olympic, el primero de la serie, el único que sobrevivió durante toda su vida útil, aunque esta no estuvo exenta de sustos. Su viaje inaugural fue en junio de 1911 y a los pocos meses sufrió su primer accidente, una colisión lateral con otro crucero británico de la que salió con el casco dañado.

Olympic

Olympic

El Olympic en 1911 durante las pruebas de navegación.

Foto: Autor desconocido

La noche que el Titanic se hundió, el Olympic recibió un mensaje de socorro y se puso en rumbo para rescatar a los pasajeros, pero estaba a casi mil kilómetros de su posición y a medio camino recibió un mensaje del navío Carpathia, informando de que se había completado el rescate de los supervivientes. El capitán de este último barco rehusó la oferta del Olympic para llevar a los pasajeros del Titanic hasta un puerto seguro, ya que no consideró que les resultase agradable subir a un buque casi igual a aquel en el que casi habían perdido la vida. El desastre del Titanic propició una remodelación del Olympic: el número de botes salvavidas se incrementó de 20 a 68 y se instalaron mamparas entre compartimentos hasta la cubierta B -anteriormente solo llegaban hasta la D o la E- para mejorar la estanqueidad en caso de accidente.

Al igual que el Britannic, el Olympic fue requisado por la Royal Navy durante la Primera Guerra Mundial. Se destinó al transporte de tropas y estuvo a punto de sufrir el mismo destino que sus hermanos cuando, casi al final de la guerra, se topó con un submarino alemán; pero antes de que este pudiera atacar fue embestido por el barco, que de nuevo salió tocado pero no hundido.

Olympic y Titanic

Olympic y Titanic

El Olympic (a la izquierda) junto al Titanic (a la derecha) en marzo de 1912.

Foto: Robert John Welch (CC)

Terminada la guerra, en 1919 el Olympic regresó al servicio civil. La maquinaria y los interiores fueron modernizados y se convirtió en un barco más lujoso incluso de lo que había sido el Titanic; personalidades como Marie Curie, Charlie Chaplin o el futuro rey Eduardo VIII de Inglaterra -entonces príncipe- viajaron a bordo de él. Siguió viajando hasta 1934, año en el que fue retirado de servicio: la Gran Depresión de 1929 tuvo un gran impacto en las compañías navieras y la White Star Line se fundió con otra compañía, la Cunard Line, tras lo cual se decidió reducir la flota.

El destino del que había sido el barco más lujoso del mundo fue acabar vendido a piezas: el mobiliario fue vendido a diversos hoteles ingleses, la maquinaria reaprovechada y el armazón desguazado en 1937. Más de veinte años después, moría el último y el más viejo de los tres hermanos.