Evolución del lenguaje

Un nuevo estudio revela que los genes y el lenguaje no siempre están relacionados

Un estudio interdisciplinar liderado por una genetista de la universidad de Zúrich y que cuenta con la colaboración de científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva ha revelado que la diversidad lingüística existente en todo el planeta en realidad podría no transmitirse de generación en generación, sino que el lenguaje y los genes tal vez han evolucionado de manera distinta.

En todo el planeta se hablan más de 7.000 idiomas diferentes.

Foto: iStock

En la actualidad se hablan más de 7.000 idiomas en todo el mundo. Esta enorme diversidad lingüística, al igual que los rasgos biológicos de cada individuo, se transmiten de generación en generación. Pero, tal como proponía el gran naturalista inglés Charles Darwin, ¿han evolucionado conjuntamente el lenguaje y los genes durante los últimos miles de años?

Ahora, un equipo interdisciplinar compuesto por investigadores de la Universidad de Zúrich y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) ha investigado esta cuestión a nivel mundial. Los científicos han creado una base de datos global a la que han llamado GeLaTo (Genes and Languages Together) que vincula datos lingüísticos y genéticos y que contiene la información genética de unas 4.000 personas que hablan 295 idiomas diferentes y que representan a 397 poblaciones genéticas.

Patrones biológicos y lingüísticos

Durante el estudio, los investigadores examinaron hasta qué punto coincidían lingüística y genética en las poblaciones y han sugerido que las personas que hablan idiomas cuyo origen es el mismo podrían no estar vinculadas genéticamente. "Nos enfocamos en casos en los que los patrones biológicos y lingüísticos diferían, e investigamos con qué frecuencia y dónde ocurren estos desajustes", explica Chiara Barbieri, directora del estudio y genetista de la Universidad de Zúrich.

Los investigadores han sugerido que las personas que hablan idiomas cuyo origen es el mismo podrían no estar vinculadas genéticamente.

Descripción general de la similitud lingüística y genética.

Foto: Chiara Barbieri et.al

Estos desajustes pueden proporcionar información sobre la historia de la evolución humana. "Una vez que sepamos dónde ocurrieron esos cambios de idioma, podremos reconstruir mejor cómo los idiomas y las poblaciones se extendieron por todo el planeta", afirma Balthasar Bickel, director del National Center of Competence in Research (NCCR) Evolving Language. Según el estudio, la mayoría de estos desajustes son el resultado de que existan poblaciones que cambian su idioma por el de otra comunidad, como es el caso del pueblo damara de Namibia, relacionado genéticamente con los bantúes, pero que se comunica con un idioma khoe que hablan grupos genéticamente lejanos de la misma zona.

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También existen casos en los que los migrantes han adoptado el idioma local de sus nuevos lugares de asentamiento. El estudio aporta algunos ejemplos, como es el caso de la población judía en Georgia, que adoptó un idioma del sur del Cáucaso, mientras que los judíos de Cochin, en el sur de la India, hablan una lengua dravídica. "Parece que renunciar a tu idioma no es tan difícil, también por razones prácticas. Los húngaros, por ejemplo, son genéticamente similares a sus vecinos, pero su idioma está relacionado con los idiomas que se hablan en Siberia", cuenta Kentaro Shimizu, director de la URPP Evolution in Action: From Genomes to Ecosystems.

'Parece que renunciar a tu idioma no es tan difícil, también por razones prácticas', afirma Kentaro Shimizu.

Mapa comparativo de las diversas familias lingüísticas.

Foto: Chiara Barbieri et.al

Esto hace que los hablantes de húngaro se diferencien de los habitantes del resto de Europa y partes de Asia, donde la mayoría de la población habla lenguas indoeuropeas, como francés, alemán, hindi, farsi o griego. Y es que el indoeuropeo no solo ha sido ampliamente estudiado, sino que también ha obtenido los promedios más altos en términos de congruencia genética y lingüística. "Esto podría haber dado la impresión de que las coincidencias entre genes y lenguaje son la norma, pero nuestro estudio muestra que no es así. Es importante incluir datos genéticos y lingüísticos de poblaciones de todo el mundo para entender la evolución del lenguaje", concluye Barbieri.

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