Un romance agridulce

Napoleón y Josefina, una historia de amor política e infidelidades

Napoleón se enamoró perdidamente de la joven noble viuda Josefina Beauharnais al principio, pero al ser coronado emperador acabó aborreciendo a su esposa y tratándola con menosprecio.

Fotograma de la película Napoleón en el que el emperador corona a su esposa Josefina en Notre Dame de París en 1810.

Fotograma de la película Napoleón en el que el emperador corona a su esposa Josefina en Notre Dame de París en 1810.

Fotograma de la película Napoleón en el que el emperador corona a su esposa Josefina en Notre Dame de París en 1810.

Cordon Press

Este viernes 24 de noviembre se estrena en España Napoleón, la esperada película de Ridley Scott protagonizada por el actor Joaquin Phoenix, en el papel del emperador, y por Vanessa Kirby, como su amada Josefina. Un retrato de la trayectoria del corso que seguramente no dejará a nadie indiferente. Porque Napoleón es un personaje que ha despertado, y sigue haciéndolo, admiración y odio a partes iguales.

De hecho, la figura de Napoleón Bonaparte ha estado siempre envuelta en un halo de misterio en el que se entremezclan, en muchos casos, la realidad y la ficción. Y es que a lo que algunos han definido como "insidiosos bulos" que desde Inglaterra lanzaban sus enemigos jurados para intentar deslegitimar al que muchos historiadores consideran uno de los mejores militares de la historia, habría que añadir las propias manías y obsesiones que realmente sí tenía el general corso que acabó convertido en emperador de los franceses

Napoleón Bonaparte pasó buena parte de su vida en el frente intentando conquistar Europa. Fotograma de la película Napoleón.

Napoleón Bonaparte pasó buena parte de su vida en el frente intentando conquistar Europa. Fotograma de la película Napoleón.

Napoleón Bonaparte pasó buena parte de su vida en el frente intentando conquistar Europa. Fotograma de la película Napoleón.

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Las manías de napoleón

Una de las grandes obsesiones de Napoleón era la limpieza. Así, obligaba a sus sirvientes a que le enviaran ropa de cama y trajes limpios allí donde estuviera, aunque fuera en el frente. Y es que Napoleón no podía soportar que su ropa se ensuciase a causa de ir todo el día montado a caballo. Según explica en sus memorias Claire Élisabeth de Vergennes, condesa de Rémusat, que, además de ser dama de compañía de Josefina, se ganó el aprecio del propio Napoleón por su ingenio e inteligencia, "la menor mancha le hacía retirar una pieza de ropa y también la menor diferencia sobre la calidad del lino. No se cansaba de decir que no quería ir vestido como un oficial de la guardia".

Napoleón tenía una verdadera obsesión por la limpieza. Así, obligaba a sus sirvientes a que le enviaran ropa de cama y trajes limpios.

Coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia en 1810. Fotograma de la película Napoleón.

Coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia en 1810. Fotograma de la película Napoleón.

Coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia en 1810. Fotograma de la película Napoleón.

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Aunque Napoleón no solamente se preocupaba por la limpieza de su atuendo. También, algo no muy habitual en su época, se ocupaba sobremanera de su higiene personal. La propia madame de Rémusat hace referencia a la tremenda aversión que tenía a la suciedad. Según ella, el "pequeño corso" (como los enemigos de Napoleón le llamaban despectivamente) utilizaba hasta "60 garrafas de colonia al mes" y prestaba una atención desmesurada al cuidado de sus uñas, que siempre quería llevar impecables.

Napoleón además tenía un carácter muy irascible y era propenso a tener ataques de ira, que descargaba sobre sus subordinados, e incluso sobre su esposa. Y es que, tal como explica Ángeles Caso en el artículo "Napoleón y Josefina, una relación tóxica", publicado en el número 239 de la revista Historia National Geographic, se dice que Napoleón incluso podría haber maltratado en alguna ocasión a Josefina.  

La frivolidad de Josefina

Pero la emperatriz, de origen antillano, tampoco se libra de las críticas de madame de Rémusat, que la retrata como una mujer frívola y superficial. Así, según cuenta la condesa, Josefina "jamás abría un libro, ni cogía una pluma ni hacía labor alguna y, sin embargo, no parecía aburrirse. Tampoco le gustaban los espectáculos. Era muy derrochadora; en todas las tiendas de París se estaba confeccionando algo para ella". Todo ello, unido a su inclinación a asistir constantemente a lujosas fiestas y a codearse con la aristocracia hacían que Josefina gastase más de lo que le enviaba Napoléon desde el frente.

Pero la emperatriz, de origen antillano, tampoco se libra de las críticas de madame de Rémusat, que la retrata como una mujer frívola.

Vanessa Kirby en el papel de Josefina en la película de Ridley Scott, Napoleón.

Vanessa Kirby en el papel de Josefina en la película de Ridley Scott, Napoleón.

Vanessa Kirby en el papel de Josefina en la película de Ridley Scott, Napoleón.

Sony Pictures

En realidad, los primeros miedos, complejos y también abusos por parte de Napoléon empezaron a manifestarse tras el enlace de la pareja el 9 de marzo de 1796. De hecho, el corso, más joven que su esposa, se sentía inferior a ella y bastante inseguro, puesto que Josefina contaba con una dilatada experiencia con otros hombres.

Se dice incluso que Josefina pudo haber sido amante de Paul François Jean Nicolas Barras, revolucionario y principal líder político del Directorio (la penúltima forma de Gobierno adoptada por la Primera República Francesa) entre 1795 y 1799. Josefina se casó con Napoleón cuatro meses después de que fueran presentados por Teresa Cabarrús y el propio Barras, iniciando, de este modo, una relación que se acabaría revelando turbulenta. 

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Crisis de pareja

Las dificultades de la relación se trasladaron, como no podía ser de otro modo, al lecho conyugal, un ámbito en el que, al parecer, la pareja tuvo bastantes problemas. Se ha llegado a decir que el miembro viril de Napoleón medía tan solo cuatro centímetros a causa de una enfermedad glandular, algo que, de ser cierto, habría causado al "pequeño corso" verdaderos problemas para yacer con su esposa.

Existe una anécdota curiosa respecto al miembro viril de Napoleón. Increíblemente, su supuesto miembro se expondría en 1927 en el Museo de Artes Francesas de Nueva York, donde un periodista de la revista Time llegó a definirlo como "la tira maltratada de un cordón" o, según afirmó otro reportero, como una "anguila encogida" (al parecer, durante la autopsia practicada a Napoleón en 1821 se extrajeron varios órganos de su cuerpo, y el pene, tras varias peripecias, terminó en Nueva York).

Las dificultades de la relación se trasladaron, como no podía ser de otro modo, al lecho conyugal.

Escena romántica de la película Napoleón interpretada por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby, y dirigida por Ridley Scott.

Escena romántica de la película Napoleón interpretada por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby, y dirigida por Ridley Scott.

Escena romántica de la película Napoleón interpretada por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby, y dirigida por Ridley Scott.

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Sea cierta o no la historia respecto a la longitud del miembro viril de Napoleón, lo que sí parece claro es que era tal la inseguridad que sentía el corso a la hora de tener relaciones íntimas que evitaba acostarse con su esposa, y cuando lo hacía la cosa normalmente no terminaba bien. De hecho, para compensar su insatisfacción, Josefina se dedicaba a coleccionar tanto joyas como amantes cuando su esposo se encontraba guerreando por media Europa.

¿Pudo contribuir este problema a la legendaria misoginia de Napoleón? Según explica el historiador Andrews Roberts, Napoleón además de celoso tampoco tenía muy buena opinión de las mujeres. Es más, Andrews afirma que a Napoleón se le atribuye la desafortunada frase que dice así: "No se debería ver a las mujeres como iguales a los hombres. De hecho, solo son máquinas de hacer bebés".

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Del amor al odio

Finalmente, las encendidas palabras de amor que Napoleón dedicaba a Josefina en las cartas que le enviaba durante los primeros tiempos de su matrimonio en las que le decía "no ha pasado ni un día en el que no te haya amado" o "hasta la vista, mi amor, un beso en los labios y otro en el corazón, deseando que llegue el momento en el que pueda estar en tus brazos, a tus pies, en tu seno" acabaron transformándose en odio. 

Las encendidas palabras de amor que Napoleón enviaba por carta a Josefina en los primeros tiempos de su matrimonio se transformaron en odio. 

Fotograma de la película Napoleón en el que el general Bonaparte contempla fascinado la Gran Esfinge de Giza.

Fotograma de la película Napoleón en el que el general Bonaparte contempla fascinado la Gran Esfinge de Giza.

Fotograma de la película Napoleón en el que el general Bonaparte contempla fascinado la Gran Esfinge de Giza.

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En 1798, Napoleón fue informado por segunda vez de las infidelidades de su esposa, pero decidió no divorciarse porque Josefina era un perfecta anfitriona y estaba muy bien relacionada con la alta sociedad francesa, lo que convenía a sus intereses. Pero a partir de entonces la empezó a tratar con enorme crueldad, y la desdeñosa Josefina se convirtió de pronto en una mujer débil, celosa y asustada ante su marido.

Ahora era ella la que le escribía demandantes cartas de amor y de completa sumisión. Pero ya era tarde. Napoleón había tomado la decisión de divorciarse de Josefina (entre otras cosas porque necesitaba un heredero para continuar su dinastía, algo que su esposa no podía darle), lo que ocurriría el 10 de enero de 1810. Una de las historias de amor más controvertidas y famosas de la historia había llegado a su fin.