Una obra maestra llena de misterios

La Mona Lisa podría no ser la Gioconda, pero el paisaje que hay tras ella sí sería real

La historiadora del Arte Carla Glori cree que el paisaje de la obra maestra de Leonardo da Vinci representa una vista real de Bobbio, una pequeña localidad al norte de Italia, y la retratada no sería Lisa Gherardini, sino una mujer de la familia Sforza.

1449px-Mona Lisa, by Leonardo da Vinci, from C2RMF retouched

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Foto: CC Wikimedia Commons

La Mona Lisa es tal vez la obra más famosa de la historia del Arte, un retrato tan enigmático como su autor, Leonardo da Vinci, sometido al escrutinio y al estudio de miles de ojos que durante los últimos 500 años han intentado revelar todos los secretos que esconde. Uno de ellos es la protagonista. La gran mayoría de expertos coinciden en reconocer a Lisa Gherardini en la mujer retratada frente a un paisaje imaginario, inspirado en los valles moldeados por el río Arno de la Toscana natal del pintor. Sin embargo no faltan quienes han identificado a su protagonista con Isabella del Este, con la madre de Da Vinci o con el propio artista travestido. La historiadora del Arte de la Universidad de Turín Carla Glori va más allá y sostiene que el fondo difuminado del icónico cuadro del Louvre pertenece a un paisaje real, el de la pequeña localidad de Bobbio, en la provincia de Piacenza, y que la mujer retratada no es la Gioconda, sino una dama de esa región.

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Hace más de una década que Glori afirma que el pequeño viaducto que Leonardo pintó en el paisaje a la izquierda de su modelo es el Puente Jorobado de Bobbio, que salva el cauce del río Trebia, afluente del Po, frente a esta localidad. Pero ahora, la experta cree haber podido identificar el lugar exacto desde donde se habría obtenido la imagen, el castillo de Malaspina dal Verme, situado en lo alto de una colina que domina toda la zona. Si Carla Glori estuviera en lo cierto, la mujer retratada no sería la esposa del comerciante florentino Francesco del Giocondo, sino una dama de la región y la profesora apunta al nombre de Bianca Giovanna Sforza, esposa de Galeazzo Sanseverino, marqués de Bobbio, a cuya familia pertenecía el castillo. Estas son las conclusiones las acaba de hacer públicas en un artículo publicado en la plataforma científica colaborativa ResearchGate, en el que la historiadora sitúa a Leonardo en la región en la época en la que comenzó a trabajar en su icónico retrato.

Leonardo habría utilizado como modelo para el viaducto representado en la Gioconda el Puente Jorobado de Bobbio, que atraviesa el cauce del río Trebia.

El puente Jorobado de Bobbio, que aparecería en la Mona Lisa, según la historiadora del arte Carla Glori.

Foto: iStock

Detalle del puente pintado por Leonardo da Vinci en la Gioconda.

Foto: CC

Leonardo y la Geología

Galeazzo Sanseverino era mecenas de Leonardo además de uno de los hombres de confianza de Ludovico Sforza, duque de Milán y a la vez uno de los principales patrocinadores del artista florentino. Da Vinci estuvo al servicio de los duques de Milán durante dos periodos: entre 1482 y 1499 –época en la que trabajó en alguna de sus obras más conocidas, el incompleto caballo en honor de Francesco I Sforza o La Última cena en el refrectorio del convento de Santa María delle Grazie– y, otra vez, de 1504 a 1513, periodo en el que, según la gran mayoría de expertos habría comenzado a pintar la Gioconda. Durante este segundo periodo, Glori sitúa a Leonardo en Bobbio, supervisando la ejecución de unos murales dedicados a Sanseverino en el castillo de Malaspina dal Verme. No sería extraño que el condotiero de los Sforza encargara al artista el retrato de su esposa, plasmado en la célebre vista que todos conocemos y que no sería otra que la serpenteante silueta que forman los meandros del río Trebia, que en la tabla adoptan la forma de un gran lago detrás de su protagonista.

La estudiosa del arte ha visto reafirmadas sus tesis por un reciente estudio paleontológico dirigido por el paleontólogo de la Universidad de Génova Andrea Baucon que sitúa a Leonardo da Vinci en la cercana localidad de Pierfrancesco di Gropparello durante el periodo en el que comenzó a pintar su obra maestra para llevar a cabo estudios geológicos y de fósiles que más tarde plasmaría en el Códice Leicester. Para Baucon y sus colaboradores no hay duda que las descripciones anotadas por Leonardo da Vinci en sus cuadernos sobre curiosas formas en la piedra coinciden con el registro fósil de la región. Glori afirma que Baucon le ha confirmado que son las mismas formaciones rocosas reproducidas en la Mona Lisa.

El castillo de Malaspina dal Verme, en Bobbio.

Foto: iStock

Un paisaje leonardiano

En su artículo, Glori señala la similitud de los paisajes leonardianos con los que pueden encontrarse en el valle del Trebbia, "ya que todo el valle se caracteriza por la presencia de cárcavas, montañas erosionadas por profundos surcos creados por una prolongada acción erosiva de las aguas meteóricas [de lluvia, nieve o ríos] sobre las rocas arcillosas". Toda la zona de Bobbio presenta formaciones rocosas "que en general recuerdan a los paisajes de Leonardo", pero que son extraordinariamente similares a las de La Gioconda, afirma la experta: "A partir de Bobbio, el Trebia ensancha cada vez más su valle y forma grandes meandros y espacios abiertos de agua o pedregales muy grandes [...] recuerda la forma de "S" recurrente en el paisaje pintado". Algunas formaciones rocosas de la región también presentan grandes similitudes con las rocas pintadas, colocadas en el horizonte al fondo a la derecha del Mona Lisa, en opinión de Carla Glori.

Bobbio y sus alrededores vistos desde el Castillo de Malaspina dal Verme.

Bobbio y sus alrededores vistos desde el Castillo de Malaspina dal Verme.

Foto: iStock

La estudiosa del arte va más allá y cree ver "una convergencia precisa entre el fondo pintado y el real" visible desde lo alto de la fachada nororiental del castillo de Malasspina dal Verme, en el que destacan la Pietra Parcellara, una inmensa roca volcánica inmersa en medio del paisaje rural –"colocada exactamente como se ve desde el castillo", según Glori– y el monte Pradegna, detrás de la modelo. El escenario acuático guardaría una gran similitud con la particular estructura del lecho del Trebia, que serpentea en un gran meandro similar al ensanchamiento de un lago que se mantiene sin cambios en la actualidad.

Carla Glori señala la gran similitud de los paisajes leonardianos con los que pueden encontrarse en el valle del Trebia, que son extraordinariamente similares a las de La Gioconda.

Sin duda este fondo paisajístico, que Leonardo repite a los largo de su obra, está vinculado a paisajes que había visto y conservado en la memoria, reelaborados y enriquecidos por su imaginación. Si pertenenecen a su Toscana natal o a este laboratorio geológico que conoció en su madurez –o son una mezcla de ambos– quizá no haya forma de saberlo con exactitud, pero lo que es evidente es la vinculación de Leonardo da Vinci con la región de Piacenza, ya que en su viñedo de Milán cultivaba la malvasia de Candia, típica del vecino valle del Tidone. otra evidencia que acerca a Lenardo y a la Mona Lisa a este paisaje.

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