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tumba tebana 209

tumba tebana 209

Exterior de la TT 209. Patio y edificio de culto. Campaña 2014.

Miguel Á. Molinero Polo, Fundación Palarq

Desenterrando el pasado: Episodio 42

Misterios y descubrimientos de la tumba egipcia de Nisemro, la TT209

Los secretos desvelados por el equipo de arqueólogos que excava la tumba tebana de un alto cargo egipcio, en Deir el-Bahari, han permitido conocer mucho mejor cómo era la sociedad del antiguo Egipto de la XXV Dinastía, alrededor del siglo VIII a. n. e.

Los secretos desvelados por el equipo de arqueólogos que excava la tumba tebana de un alto cargo egipcio, en Deir el-Bahari, han permitido conocer mucho mejor cómo era la sociedad del antiguo Egipto de la XXV Dinastía, alrededor del siglo VIII a. n. e.

tumba tebana 209

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Exterior de la TT 209. Patio y edificio de culto. Campaña 2014.

Miguel Á. Molinero Polo, Fundación Palarq

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Hoy viajamos hasta las sinuosas dunas de Egipto, el país del Nilo. En concreto nos desplazamos hasta el Assasif Sur, en Lúxor, cerca de Deir-El Bahari

En este capítulo nos adentraremos en la tumba Tebana 209, o como la conocen los arqueólogos: la TT209 un complejo funerario que data de la XXV dinastía egipcia, esto es sobre el siglo VIII a. n. e., hace solo un ratito...¿Verdad?

Conoceremos a su propietario original, “Nisemro”, un alto funcionario nubio, e indagaremos en los usos posteriores que se dieron al espacio. Porque sí, en efecto, la TT209 parece haber tenido distintos usos a lo largo del tiempo. Una práctica que, como veremos más adelante, no es nada inusual.

Además, también tendremos la gran suerte de poder hacer un viaje sonoro al interior de este complejo funerario y, con la imaginación suficiente, casi podremos sentirnos egiptólogos por un rato, porque... ¿Quién no ha soñado alguna vez con adentrarse en las tumbas del antiguo Egipto, candil en mano, dispuesto a descubrir sus maravillosos secretos?

Acompañadnos a la aventura en este nuevo capítulo de Desenterrando el pasado

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Aunque, antes de meternos en el codiciado papel de egiptólogos, conozcamos a los investigadores que nos guiarán en este viaje. Ellos son Miguel Ángel Molinero Polo y Daniel Miguel Méndez. Averigüemos un poco más sobre ellos.

Miguel Ángel Molinero es Profesor Titular de Egiptología en la Universidad de La Laguna. Imparte la asignatura de religión egipcia antigua en el Máster de Egiptología de la UAB y es el Experto de Egiptología de la Universidad Complutense de Madrid. Y, además dirige el Proyecto dos cero nueve: Misión Arqueológica de la ULL para el estudio y conservación de la Tumba Tebana 209 en Luxor, Egipto

Por su parte, Daniel Miguel Méndez es Doctor en Historia con especialidad de Egiptología por la Universidad de La Laguna. Es subdirector, coordinador del trabajo de campo y arqueólogo en Proyecto dos cero nueve, Misión Arqueológica de la ULL para el estudio y conservación de la TT 209 (Luxor, Egipto)

La misión empezó en 2012 de la mano de Miguel Ángel y su compañera Covadonga y desde entonces llevan 9 campañas, con alguna que otra interrupción debida, principalmente, a la epidemia del Covid Además, la misión está financiada por la Fundación Palarq, la Dirección General de Patrimonio de Canarias y la Universidad la Laguna.

El Proyecto Tumba Tebana 209

Ahora que ya hemos hecho las presentaciones, podemos volver a sumergirnos en las misteriosas arenas del pasado...

¿Quién no ha oído hablar de ese archiconocido momento de la historia de la egiptología de un siglo atrás? Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankamón, vela en mano, echa un vistazo por primera vez al interior de la cámara de la tumba del, hasta entonces, rey desconocido... Y, al ser interrogado por lo que ve, este responde maravillado...

-¿Puedes ver algo?

-Sí, es maravilloso

Pues nuestro equipo de hoy es distinto. Casi diametralmente opuesto, de hecho. Cuando se embarcaron en el proyecto de estudio y conservación de la TT209, estuvieron a punto de no conseguirlo, pues el servicio de antigüedades, los encargados de entregar los permisos, parecía no entender muy bien lo que nuestros investigadores estaban solicitando... ¿Y por qué no acababan de comprender dicha solicitud? Miguel Ángel arrojará algo de luz sobre este entuerto:

En efecto, nuestros investigadores querían excavar una tumba que era “invisible”, al menos para nuestros ojos no expertos.

“En realidad llevábamos ya varios años solicitándolo pero, durante un par de posibles campañas no nos daban permiso entre otras cosas porque el servicio de antigüedades estaba un tanto sorprendido de que solicitáramos excavar un yacimiento que no era visible. La tumba había desaparecido, había sido cubierta por riadas y en el wadi, en el barranco en el que está ya no se veía absolutamente nada”.

Pero resulta, que esta invisibilidad de la tumba se debe a que está construida en lo que se conoce como un “wadi”, que es un cauce por el que circula mucho agua cuando llueve. Y os preguntaréis: pero, a ver, ¿cómo va a llover tanto en el desierto como para generar riadas? Pues resulta que es así...

“Lo que nos resulta chocante no es que, en términos históricos, hubiese habido lluvias y esas lluvias hubiesen colmatado en el pasado, si no que, incluso la trinchera abierta en el siglo XX estaba completamente colmatada por riadas y, por tanto, eso nos dio un patrón de un régimen de lluvias que se mantuvo con cierta periodicidad. Como mucho cada ocho años durante el siglo XX cayó una lluvia tan intensa que provocó que el agua corriera por el wadi-Hatasun y que corriera lo suficiente para entrar en la tumba y depositar sedimentos. De manera que nos dio, de repente, una impresión muy distinta de la imagen que tenemos habitualmente del desierto egipcio ”.

Cada ocho años durante el siglo XX cayó una lluvia tan intensa que provocó que el agua corriera lo suficiente para entrar en la tumba y depositar sedimentos

A pesar de que lo parezca, los miembros del proyecto no son adivinos, no, si no que contaban con información de que, en ese emplazamiento, hace más de 100 años se encontró una tumba y se iniciaron las excavaciones.
Así es, una misión inglesa dejó testimonio escrito de la entrada e inicio de la excavación en la TT209, aunque, para ser justos, lo cierto es que lo más probable es que la tumba hubiera sido descubierta tiempo antes por los habitantes de la región... En palabras de Miguel Ángel:

“Nuestra información es probablemente un poco injusta, porque la primera información que tenemos sobre la tumba son dos memorias de excavación publicadas por un equipo arqueológico que entró en 1903 y en 1904, pero era la primera vez que este equipo llegaba a Egipto y muy probablemente lo que hicieron fue entrar en yacimientos que ya eran visibles. Supongo, aunque no tenemos, evidentemente, ninguna prueba, ninguna evidencia arqueológica, que el emplazamiento de la tumba fue identificado por la población local, “curnawis” y que son ellos quienes indicaron al equipo británico que allí había una tumba y que había la posibilidad de hacer un hallazgo un poco más significativo”.

Los británicos siempre tan a la delantera, eh...

A pesar de este inicio digamos accidentado ahora, nueve campañas después, han podido corroborar el enorme valor que descansaba, casi olvidado, bajo las arenas de esta ladera.

Antes de continuar, averigüemos un poco más sobre el lugar en el que se halla esta tumba. Nos encontramos en Lúxor, una ciudad... Esperad, casi mejor que nos lo expliquen los propios arqueólogos, que esto de ubicarse sin mapa no es tarea fácil. Daniel nos ayudará a situarnos mejor.

"La 209 se encuentra en la ciudad de Luxor, que está a unos 660km al sur del Cairo y, en nuestro caso particular, estamos excavando en la orilla oeste, que es donde se encuentra la necrópolis tebana. Esta se divide en diferentes sectores y nos encontramos en lo que se denomina el Assassif sur, que está aproximadamente entre lo conocido como el poblado de los trabajadores “Deir-el Medina” entre el templo de Hatshepshut y el Rameseum, la mansión de miles de años de Ramsés II”.

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Recipientes sobre el suelo de la sala transversal. Campaña 2015.

José Miguel Barrios Mufrege

Bien, ahora que ya sabemos dónde estamos, averigüemos algo más sobre el propietario de la tumba en la que nos disponemos a entrar... 
La 209 perteneció al bueno de “Nisemro” un personaje de origen nubio con un cargo relevante dentro de la jerarquía egipcia: el de “supervisor del sello”.

Miguel Ángel hará las presentaciones con más propiedad:

“Fue construida para un señor de origen Nubio cuyo nombre leemos Nisemro en egipcio, probablemente en nubio se pronunciaba Nassamalo. Aunque es cierto que habría otras lecturas posibles de las primeras sílabas, pero nos parece esta la más conveniente. Y tenía un cargo bastante importante: era supervisor del sello que sería algo semejante a un ministro de economía del alto Egipto en el momento que... cuando él desempeñaba el cargo, que fue a principios de la dinastía XXV, el momento de la conquista nubia de Egipto”.

Nisemro, el protagonista de la tumba

Nuestro acaudalado e importante ministro de economía nubio perteneció a la dinastía XXV, que se conoce como la dinastía Kushita y se sitúa más o menos entre los siglos VII y VIII a.C. Recurramos de nuevo a Daniel, pero esta vez para que nos sitúe en el tiempo...

“Nisemro, digamos que estamos al comienzo de la dinastía XXV y nos estamos ubicando aproximadamente entre el siglo VIII y el siglo VII, es el periodo que en la historia antigua de Egipto es la dinastía XXV, la dinastía Kushita. Una de las características principales es que, en este momento, después de un periodo de descentralización política de Egipto, aquellos que eran antiguamente los que habían sido dominados por el imperio egipcio, que son los nubios, son ahora, se le da la vuelta a la tortilla, y son quienes conquistan Egipto y llegan a mantenerse en el poder durante un cierto periodo de tiempo”.

Ahora que ya conocemos a Nisemro y nos hemos situado bien en su época, adentrémonos, con su permiso, en la morada de su sueño eterno.

Si al acercarnos al complejo de la tumba, cuya parte exterior se encuentra hoy prácticamente derruida en su totalidad, hiciéramos un ejercicio de imaginación podríamos gozar de la monumentalidad de la estructura original: una enorme estructura construida en la ladera del wadi, dividida en tres terrazas escalonadas...

“Una de las cuestiones que más nos ha impactado en las últimas campañas es que, la tumba, que ya sabíamos desde el principio que estaba construida sobre la ladera norte de un barranco, del wadi-hatassun, se ha elevado tras aterrazar la ladera. Se crearon tres terrazas y los edificios de la superestructura de la tumba, la construcción exterior de la tumba se ha desarrollado sobre las tres terrazas, de manera que debía ser muy impactante cuando estaba recién construida y cuando estaba completa”.

Tenemos un referente similar que aún permanece en pie: el templo de Hatshepshut en Deir-el-Bahari. De hecho, puede incluso que este parecido fuera intencionado

¿Y cómo saben nuestros investigadores que las proporciones de la tumba debían ser monumentales si ya queda muy poco de la construcción original? Pues muy sencillo: en la entrada de la tumba han encontrado un pilono, una estructura vertical de carga, de cerca de 2 metros de ancho, lo cual vendría a significar que tendría como mínimo entre 5 y 6, incluso llegando a los 7 metros de altura, pues, por supuesto, la anchura de los muros va en proporción a la altura del edificio.

Y no solo eso: hay 6,5 metros de desnivel desde la terraza inferior a la superior, lo que quiere decir que la construcción de la tercera terraza tendría unas proporciones enormes, llegando incluso a sobresalir por encima de un pilono tan alto como el de la entrada...

Ya, me doy cuenta de que no es fácil imaginar el espacio así simplemente con palabras, pero, por suerte tenemos un referente similar que aún permanece en pie: el templo de Hatshepshut en Deir-el-Bahari. Y es que, de hecho, puede incluso que este parecido fuera intencionado.

Resulta que, durante el periodo en que vivió Nisemro se dio un fenómeno cultural y artístico conocido como el “Renacimiento Kushita-Saíta”. ¿Y qué es exactamente este renacimiento? Daniel nos lo explica con más detalle

“Durante este periodo, durante la dinastía XXV, es muy relevante un proceso cultural que al mismo tiempo es político, que es lo que se denomina el Renacimiento Kushito-Saíta, que es una búsqueda consciente de referentes en la historia de Egipto anterior, puede ser anterior relativamente anterior, hace relativamente poco tiempo, como el Reino Nuevo, pero sobre todo destaca por referentes muy antiguos incluso casi de 2000 años antes. Entonces hay una búsqueda de elementos arcaizantes, conscientes, porque se busca recuperar esas tradiciones muy antiguas en la historia de Egipto desde el punto de vista... Desde la literatura, la religión, el arte, incluso en la denominación de los títulos”.

Vaya, vaya... Así que nuestra dinastía Nubia buscaba identificarse con los albores de la cultura egipcia, tanto a través del arte como de la nomenclatura de cargos, la religión. Casi parece que necesitaran demostrar algo... Pues en efecto, este movimiento, el Renacimiento Kushita-Saíta buscaba legitimar el control de la dinastía nubia sobre el país del Nilo...

¿Y qué evidencias han encontrado en la tumba para respaldar esta teoría? Pues, a parte de las similitudes con el templo de Hatshepshut, también hay algo más en el interior de la tumba que reafirma la convicción de nuestros investigadores...

“En el caso de la tumba 209 esto se ve reflejado, manifestado de forma muy clara, en un relieve, en uno de los relieves en que aparece el propietario. Y aparece sedente encima de una silla, que tiene una característica muy especial, que son unas patas de toro frente a los precedentes, que son de paras de león. Y esto nos habla de un referente artístico que nos llega a remontar hasta la dinastía III. Fíjense que estamos hablando de la dinastía vigesimoquinta a la dinastía tercera, es decir: casi 2000 años anterior”.

En busca de la legitimación histórica

En definitiva, que fueron a las raíces de la historia para buscar la legitimación de su poder. Pero vamos, que nos estamos desviando, volvamos a nuestra inmersión en la “experiencia egiptológica”. Adentrémonos ahora en el interior de la tumba...

Aquí, las cámaras subterráneas están estructuradas en dos ejes distintos, uno sur-norte que probablemente fue el que se construyó para el propietario original, Nisemro, y otro eje lateral quizá destinado a su familia. Miguel Ángel nos lo explica con más detalle.

“En cuanto a las cámaras subterráneas, que era lo que se conocía cuando nosotros empezamos el proyecto, entonces había evidencias de un eje que se extendía del sur hacia el norte pero en el que hoy pensamos que fue el que se construyó para el propietario principal, para Nisemro, del que ya hemos hablado, pero hay otro eje lateral que se extiende hacia el oeste y que, probablemente, fue construido para familiares de Nisemro y probablemente es difícil llegar a determinarlo pero, es probable que no se haya construido al mismo tiempo si no que sea una ampliación o varias ampliaciones posteriores. Pero aun así en la misma dinastía XXV de manera que podríamos entender que corresponden a miembros de la familia del propietario original”.

Así que parece que, en el Egipto antiguo uno nunca tenía el placer de la soledad, ni siquiera en el descanso eterno... Esperemos que Nisemro y su familia se llevaran bien...

Bromas aparte, de hecho, una práctica común en muchas civilizaciones a lo largo de la historia es la de la reutilización de distintos espacios, en este caso el espacio de la sepultura, y es que, durante las excavaciones, nuestros investigadores han encontrado vestigios que sugieren que la tumba fue utilizada para distintos menesteres a lo largo del tiempo.

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Así, a parte de los vestigios que se han hallado de la propia época de Nisemro, también han encontrado, por ejemplo, un depósito de momificación... Pero...¿qué es un depósito de momificación Daniel?

Pues bien, como íbamos diciendo, además de testimonios del uso de la tumba durante la XXV dinastía, también tenemos evidencias de que fue utilizada desde finales de la dinastía persa y hasta mediados de la dinastía XXV, pero parece ser que, a partir de entonces fue sellada y no se volvió a utilizar, pues no se ha encontrado vestigio alguno de cerámica de época romana o posterior.

Quizá uno de los usos más fascinantes de la 209 a lo largo de los siglos fue el de una ceremonia llamada “La bella fiesta del valle” de la que se tiene constancia en textos escritos y también a través de objetos encontrados en la tumba.

El 'Día de los difuntos' egipcio

Era esta una ceremonia parecida a nuestro día de los difuntos; era una festividad en que los habitantes de la ciudad se desplazaban a la necrópolis con ofrendas, con comida, bebida e instrumentos musicales, celebraban un banquete con cantos. Probablemente acababan en un buen estado de ebriedad. Y todo para honrar a sus difuntos.

Y es que, de hecho, gracias a lo que se ha hallado en la tumba, se puede hacer una reconstrucción bastante fidedigna de cómo debía ser participar en esta festividad, y, con suerte, profundizar en las sensaciones.

“Un depósito de momificación es un conjunto de recipientes cerámicos, cuyo contenido son una serie de vendas, algunos llenos de natrón, es decir, toda una serie de materiales asociados al proceso de embalsamamiento de los egipcios antiguos que, por algún tipo de motivo era también considerado relevante no desecharlo y guardarlo y ubicarlo cerca del enterramiento del difunto”.

“A nosotros nos resulta muy llamativo porque podemos casi reconstruir la sensorialidad de esas celebraciones. Si nos imaginamos los cantos que ya he mencionado, que claro, eso, evidentemente tenemos que incorporarlo nosotros porque la documentación ya no lo puede registrar. Tenemos los platitos con el borde quemado por la mecha que alimentaba el fuego y permitía dar luz al interior del recinto cuando entraban. Tenemos copas con el fondo de la copa quemado porque se introducía una bolita de resina, incienso, alguna otra sustancia que creaba un ambiente propicio mediante un olor bueno. Tenemos botellas, recipientes que se utilizaban para libaciones liquidas, probablemente parte de su contenido ya había sido bebido por los miembros de la familia que estaban en el exterior”.

Una de las más fascinantes posibilidades que nos otorga la arqueología es poder imaginar, de modo lo más certero posible, episodios, momentos y situaciones del pasado. Resulta que el sonido también tiene ese magnífico poder. Así que, para seguir un poco con el hilo de las sensaciones y para culminar nuestra incursión en la profesión del egiptólogo, contamos con un extraordinario testimonio sonoro: sonidos grabados directamente en la excavación de la TT209.

En ellos podemos calzarnos las botas y el sombrero y disponernos a participar de los trabajos diarios de nuestros investigadores en el propio espacio de la 209.

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Nos disponemos a averiguar un poco más sobre los que han sido nuestros guías en el capítulo de hoy...
Empecemos preguntando a Miguel Ángel. ¿Qué es lo que más te fascina de la evolución humana?

“La religiosidad de los seres humanos. Cómo evoluciona la religión cuando se inicia. Me parece impresionante todo lo que se está descubriendo sobre la posibilidad de que haya rituales neandertales, incluso anteriores, eso me parece realmente, absolutamente, fascinante. Y, en general, cómo se comporta el ser humano con esas ideas que conforman la historia humana, que tienen un impacto muy importante. De una manera casi, yo digo que todos los historiadores tenemos una base materialista muy fuerte, pero en mi caso me impacta mucho cómo las ideas son casi una infraestructura, si utilizamos el término del materialismo clásico, y cómo las ideas también ayudan a transformar enormemente las sociedades y casi de alguna manera al ser humano también”.

“A mí quizás , algo que me llama mucho la atención es como siempre el ser humano intenta buscar referentes anteriores. Ya antes estuvimos hablando de ese renacimiento Kushito-Saíta. Hay un interés en, y eso es algo que también pasa en la actualidad, un interés por determinados periodos, una búsqueda de elementos, de referentes antiguos, de raíces... que es algo que siempre me parece muy interesante. De hecho eso: los egipcios también lo hacían, nosotros estamos continuamente no sé si buscando las raíces pero si rememorando en la música, las series, yo qué sé, en este caso los años 80, pero quiero decir, hay siempre como una especie de referente a corto plazo o a largo plazo anterior, hay una búsqueda en el pasado de unas sensaciones, de unos elementos que nos atraen”.

¿En qué momento de la historia te hubiera gustado vivir?

“Tal vez me gustaría haber sido un antropólogo que hubiese podido ver las hordas de Genjis-Khan extendiéndose por Asia. Pero desde el conocimiento antropológico actual. Ya ser yo uno de los individuos sobre los caballos igual ya me hubiera gustado menos”.

“Bueno, sería muy tópico decir que en el Egipto antiguo. Es verdad que vivimos en el mejor periodo en el que podemos vivir, pero es verdad que a mi me hubiera gustado, al menos por un ratito, pasear por el Egipto antiguo”.

¿Qué gran descubrimiento arqueológico te hubiera gustado desenterrar?

“A mí me parece fascinante el proyecto de la universidad de Tubinga en Troya. Me llama mucho la atención porque es un lugar que, a priori, bueno, claro, Europa occidental siempre ha conocido, porque Troya era el espacio mítico de la Ilíada, de la Odisea, de tantos textos clásicos griegos que nunca se dejaron de leer y nunca se dejaron... o, a partir del renacimiento volvieron a empezar a representarse. Pero, a partir de las excavaciones de Schilman, se había creado una imagen de cómo podría ser la ciudad y, desde hace una treintena de años, el proyecto de la universidad de Tubinga está dando una imagen infinitamente más rica. ”.

“Siempre uno, quizás atraído por ese tipo de tradición social de “Ah, estaría bien encontrar” algún tipo de ajuar o algún elemento funerario intacto. Pero también movido un poco por ese tipo de motivaciones sociales. Yo creo que hay que ser conscientes y, a lo mejor uno también lo es, desde el punto de vista profesional, que muchas veces encontrar determinadas cuestiones son más interesantes que sean inmateriales que que sean materiales.

Esperemos que, en sucesivas campañas, el equipo de investigadores de la TT209 siga encontrando testimonios tan enriquecedores sobre una de las cuestiones que más interés han despertado a arqueólogos y arqueólogas de todos los tiempos: las tumbas del Antiguo Egipto.

A modo de nota final, nuestros investigadores querrían recordar a los que, a pesar de haber iniciado el proyecto, no han sido capaces de ver su continuación. En especial a Covadonga, una de las fundadoras originales del proyecto.

“Para nosotros es muy importante que el proyecto siga creciendo, de alguna manera es también un homenaje al trabajo que Covadonga hizo allí”.