Barcos hundidos

El misterio del naufragio del "Reina Regente", buque insignia de la Armada española, en 1895

El 10 de marzo de 1895, el "Reina Regente", un buque de guerra propiedad de la Armada española, se hundió con toda su tripulación en un punto indeterminado del Estrecho de Gibraltar mientras realizaba la travesía entre Tánger y Cádiz. El navío partió del puerto marroquí a pesar de los avisos de mal tiempo que aconsejaban retrasar la partida y sus restos nunca han podido ser localizados.

Fotografía del Reina Regente tomada alrededor del año 1890.

Foto: PD

La incertidumbre y el nerviosismo habían hecho mella en la Armada española el 10 de marzo 1895, cuando una de sus joyas, el Reina Regente, un magnífico buque de guerra, no daba señales de vida tras haber zarpado del puerto de Tánger el día anterior. Con una tripulación a bordo de 412 hombres, la nave se desvaneció sin dejar rastro tras verse sorprendida por una tormenta mientras cruzaba el estrecho de Gibraltar.

Los fallos de construcción del "Reina Regente"

El Reina Regente fue construido en Escocia en 1886 en los astilleros James and George Thompson de la ciudad de Clydebank, bajo la dirección del afamado ingeniero naval británico Nathan Barnaby y según un proyecto del ingeniero John H. Biles. Sin embargo no todo resultó perfecto, ya que al parecer la nave presentaba algunos problemas. El Reina Regente, bautizado así en honor de la reina María Cristina de Habsburgo, viuda de Alfonso XII y regente de España durante la minoría de edad de su hijo Alfonso XIII, presentaba poca estanqueidad y era demasiado potente para una eslora relativamente corta. Además, a pesar de que la artillería que llevaba era la adecuada y disponía de una potencia de fuego enorme, estos elementos acabaron desestabilizando la nave. Para paliar este peligroso defecto, uno de los capitanes que tuvo el Reina Regente aconsejó sustituir algunos de los cañones del buque por otros de menor calibre en un intento de estabilizarlo cuando navegara con mala mar, pero su petición nunca fue escuchada.

El Reina Regente fue construida en Escocia por la firma James and George Thompson de la ciudad de Clydebank, bajo la dirección del afamado ingeniero naval británico Nathan Barnaby.

Imagen del Reina Regente botado en 1888 y desparecido en una tempestad en el golfo de Cádiz en 1895.

Foto: PD

Años después, y en cumplimiento de una misión diplomática, el 9 de marzo de 1895 el Reina Regente debía partir del puerto de Cádiz rumbo a Tánger llevando a bordo a una delegación marroquí que había acudido a Madrid con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz con el Gobierno español. Tras el fracaso de las negociaciones, el Gobierno de España quería devolver cuanto antes a los emisarios a Marruecos, y para ello los embarcó en el Reina Regente con la idea de que el barco regresara a España al día siguiente. Pero la meteorología, cada vez más adversa, hizo que pocos minutos antes de que el Reina Regente abandonara el puerto de Tánger, las autoridades portuarias decidieran cerrarlo para evitar males mayores. A pesar de ello, el comandante Francisco de Paula Sanz de Andino, capitán del Reina Regente, con prisa por regresar a Cádiz en cumplimiento de sus órdenes, ignoró las recomendaciones de las autoridades marroquíes y del cónsul español, que le aconsejó que esperase hasta que el temporal amainase, y decidió poner rumbo a España de todos modos.

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La trágica decisión del capitán del "Reina Regente"

A la luz de los acontecimientos que se sucedieron a continuación, está claro que la decisión del capitán del Reina Regente fue, como mínimo, temeraria, sobre todo teniendo en cuenta las advertencias recibidas. Así, nada más salir de la bocana del puerto, unos vientos huracanados azotaron sin piedad al buque, que navegaba prácticamente a ciegas e intentaba por todos los medios no verse sobrepasado por las descomunales olas. Durante la ajetreada travesía, el Reina Regente se cruzó con los vapores británicos Mayfield y Matheus, que buscaban la protección de las aguas del Mediterráneo y atisbaron al navío español zarandeado violentamente por el oleaje. Para empeorar las cosas, la caída permanente del barómetro no pronosticaba mejora alguna en las condiciones meteorológicas y las comunicaciones se encontraban cortadas debido a la enorme furia de la tormenta.

Nada más salir de la bocana del puerto, unos vientos huracanados azotaron al buque que navegaba prácticamente a ciegas e intentado no verse sobrepasado por unas olas descomunales.

Las autoridades portuarias recogerían así el avistamiento del Reina Regente según uno de los buques británicos que lo vieron por última vez: "Dice que el buque que vio es parecido a la fotografía del Reina Regente. No notó que tuviese averías, pero daba grandes balances. Se hallaba a doce millas al noroeste de cabo Espartel navegando hacia Cádiz. El vapor inglés Matheus se hallaba a la misma hora entre ambos buques con rumbo a embocar el estrecho de Gibraltar y dirigirse a Génova. Dice que a las doce y media sufrieron un durísimo chubasco de viento y agua y que no puede decir más, salvo que pasó a una milla y media del mencionado buque, cuya nacionalidad ignora, entre frecuentes chubascos".

Mapa de la posible zona donde se hundió el Reina Regente el 10 de marzo de 1895.

Mapa: Óscar S. Ortega

Oleo de Manuel Ussel de Guimbarda en el que recrea el hundimiento del Reina Regente.

Foto: PD

Los primeros rumores sobre la desaparición del Reina Regente fueron publicados por el periódico El Día tres días más tarde: "Un telegrama de Tánger manifiesta inquietud al ignorarse el paradero del crucero Reina Regente, que había salido de aquel puerto el domingo. Otros telegramas dan cuenta del naufragio del hermoso buque, pero no se ha confirmado. Las autoridades de Cádiz informan que el mar, sin embargo, ha arrojado a la playa efectos que son, sin ninguna duda, del Reina Regente. Hay rumores de que el naufragio es un hecho. Si así es, España habrá perdido el segundo buque de combate que tiene: un hermoso crucero acorazado construido con los adelantos más modernos".

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¡El "Reina Regente" no era un barco viejo!

Durante los días que siguieron a la desaparición del Reina Regente, la prensa española se hizo eco de las acaloradas discusiones que sobre el tema tuvieron lugar en las Cortes y de la necesidad de hallar algún culpable del desastre. Al mismo tiempo, la esperanza de encontrar a alguien con vida se alejaba cada vez más. "Llevamos cinco días sin tener noticias del hermoso crucero de guerra. La ansiedad crece por momentos y con ella, triste es decirlo, la certidumbre de una catástrofe", seguía informando El Día. Tanto la prensa nacional como la internacional se hicieron eco de la desaparición, e informaron de que de los 412 tripulantes del navío solo dos se salvaron gracias a una fuerte resaca que los obligó a quedarse en tierra y evitó que se hicieran a la mar. Mientras tanto se llevaron a cabo en el área del naufragio tareas de rescate. En el transcurso de las mismas un buque inglés rescataría al único superviviente del naufragio: un perro Terranova que se encontraba sobre un trozo de madera. Nada más rescatarlo, fue llevado a la zona de calderas del barco donde los marineros lo envolvieron con mantas y dieron de beber al deshidratado animal un brebaje a base de whisky escocés rebajado con café.

La prensa nacional e internacional se hizo eco del naufragio, e informó de que de los 412 tripulantes del navío solo dos se salvaron gracias a una fuerte resaca que los obligó a quedarse en tierra y evitó que se hicieran a la mar.

Planos del Reina Regente que ilustran las páginas de la Revista de ingeniería y ferrocarriles, de la década de 1880. 

Foto: PD

A pesar de que se han formulado diversas teorías sobre lo que le sucedió al Reina Regente, a día de hoy aún se desconoce lo que pasó realmente. En una entrevista a la La Verdad de Murcia, el escritor Diego Quevedo declaró que "el capitán se aventuró a zarpar, pues confiaba en la solidez del buque, pero zozobró. No hubo ni un superviviente y ni siquiera se encontraron los cuerpos. ¡Y no era un barco viejo! Era de los más modernos, un crucero protegido por un grueso blindaje y con poderosos cañones. Es probable que su participación en la guerra de Cuba le habría ayudado a evitar aquel desastre, pero eso nunca lo sabremos". Con la opinión pública española en estado de shock por lo que había sucedido, durante aquellos días muchos testigos aseguraron haber visto al Reina Regente en aguas del Estrecho acercándose a puerto, e incluso apareció una botella flotando que contenía un papel con la supuesta firma del segundo comandante del buque, algo que se demostró totalmente falso.

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¿Dónde está el "Reina Regente"?

En 1970, El Diario Vasco ofrecía tal vez la respuesta más plausible para la desaparición sin dejar rastro del Reina Regente. Según el periódico, "se hundió de manera súbita al dar la vuelta o bien al hundirse por la parte de proa a consecuencia de un sincronismo de balance o cabezada entre el movimiento propio del barco y el de las grandes olas. Tal coincidencia pudo aumentar tanto el cabeceo del navío que este, inclinándose mucho de proa hacia el mar, pudo hundirse instantáneamente en el sentido mismo de la marcha". Por su parte La Gaceta de Madrid, el equivalente del actual BOE, tardaría más de un mes en publicar una nota oficial al respecto y dar al barco por desaparecido definitivamente.

"Se hundió de manera súbita al dar la vuelta o bien al hundirse por la parte de proa a consecuencia de un sincronismo de balance o cabezada entre el movimiento propio del barco y el de las grandes olas", según contó el Diario Vasco en 1970.

Imagen del Reina Regente tomada el 27 de abril de 1893.

Foto: PD

La localización del Reina Regente 117 años después de su desaparición sigue siendo un misterio. Durante todos estos años se han seguido diferentes pistas, e incluso un famoso investigador ruso anunció haber encontrado el pecio en el año 2002. En 2009, el Gobierno de España puso en marcha un proyecto para que los barcos de la Armada se encargasen de buscar y proteger algunos pecios históricos como el Reina Regente. En este contexto, durante unos trabajos de búsqueda, un cazaminas de la clase Segura de la Marina española advirtió la presencia de ecos metálicos en la costa de la playa de Bolonia, en Tarifa, que podrían coincidir con las características del buque hundido, pero las rápidas corrientes y el hecho de que los restos puedan hallarse sepultados bajo una espesa capa de lodo hacen muy complicada su localización. Por ahora el esquivo buque sigue desafiando a quienes no dan esta centenaria búsqueda por concluida.