Misterios y curiosidades del antiguo Egipto

Los métodos anticonceptivos de los antiguos egipcios

Aunque tener hijos era el deber principal de las mujeres egipcias, y la descendencia era una fuente de dicha familiar, algunos papiros médicos que se han conservado contienen recetas y métodos para evitar la concepción, que, sin duda, a ojos actuales resultan extravagantes y pintorescos.

Tutankamón y su esposa Ankhesenamón en un jardín. Imagen de un cofre de madera y marfil hallado en la tumba del faraón en el Valle de los Reyes. Museo Egipcio, El Cairo.

Tutankamón y su esposa Ankhesenamón en un jardín. Imagen de un cofre de madera y marfil hallado en la tumba del faraón en el Valle de los Reyes. Museo Egipcio, El Cairo. Foto: Cordon Press

"Prevenir que una mujer esté embarazada: excremento de cocodrilo, impregnar un tampón vegetal con él y colocarlo en la boca de su vagina". Por muy repugnante que hoy en día nos resulte la sola idea de usar un método anticonceptivo de semejantes características, hemos de concluir que esta fórmula, que aparece con recurrencia en diversos textos médicos del antiguo Egipto como los Papiros del Rameseum, conservados en el Museo Británico de Londres, fue una de las más usadas en el antiguo Egipto para evitar los embarazos no deseados.

La alegría de tener hijos... pero cómo evitarlos

En Egipto, al igual que en todas las culturas antiguas, tener hijos se consideraba una bendición. De hecho, era la función primordial de las mujeres en el matrimonio y un modo de asegurar la continuidad familiar, conservar las propiedades y garantizarse una situación de seguridad en la vejez. Los hijos además debían ocuparse también de celebrar el culto funerario de sus padres tras la muerte de estos para así garantizarles la vida eterna. Ya lo decían algunos textos sapienciales egipcios como las Enseñanzas de Ani: "Toma una mujer mientras seas joven, para que ella haga un hijo para ti. Ella parirá para ti cuando seas joven. Enseña a tus hijos a ser adultos. Feliz es el hombre cuyas gentes son numerosas, se le respeta en proporción a sus hijos". Por su parte, las Enseñanzas de Hordjedef aconsejaban lo siguiente: "Si estás acomodado, funda un hogar; toma para ti una mujer como señora de la casa, y un hijo varón te será traído al mundo". Incluso en época grecorromana se seguían las mismas premisas. Por ejemplo, según las Enseñanzas de Ankhsesonquis un hombre debería hacer lo siguiente: "Toma una mujer cuando tengas 20 años, para que puedas tener un hijo mientras aún seas joven".

Estela de Itetioqer y su familia. Reino Antiguo. Museo de Arte de Cleveland.

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La diosa Isis da a luz a su hijo Horus. Relieve del templo de Kom Ombo.

Foto: iStock

Pero a veces, incluso en una sociedad como la egipcia, donde la natalidad estaba enormemente valorada, hubo momentos en los que la concepción no era deseada, y para evitarla se idearon diversos sistemas, algunos de los cuales, como el que abre este artículo, nos pueden parecer, como mínimo, singulares. Aunque, de hecho, algunas fórmulas varían, en lo que sí coinciden es en la forma de aplicación, que la mayoría de las veces era vía vaginal, lo que sugiere que los médicos egipcios estaban al corriente del modo en que se producía la concepción y sabían que el mejor modo de evitarla era a través del órgano reproductivo femenino. Otra característica de todos estos métodos es que siempre iban dirigidos a las mujeres. No se han hallado todavía métodos anticonceptivos destinados al hombre.

La mayoría de las fórmulas se aplicaban vaginalmente, lo que sugiere que los médicos egipcios estaban al corriente del modo en que se producía la concepción y sabían que el mejor modo de evitarla era a través del órgano reproductivo femenino.

Estos métodos fueron compilados en una serie de papiros médicos que han llegado hasta nosotros (los más famosos son el Papiro ginecológico de Kahun, los Papiros del Ramseseum, el Papiro de Berlín 3038 y el Papiro Ebers). Todos ellos, además de sobre métodos anticonceptivos, también versan sobre los distintos problemas ginecológicos que podían afectar a las mujeres durante el embarazo y el parto, y proponen métodos contra la infertilidad, formas de conocer si una mujer está embarazada o no, e incluso el modo de averiguar el sexo de la criatura.

Representación de una pareja practicando sexo. Dinastía XIX. Deir el-Medina.

Foto: Cordon Press

Papiros médicos

El papiro médico más antiguo que se ha conservado es el conocido como Papiro ginecológico de Kahun (o Lahun), datado en el reinado de Amenhemhat II, faraón de la dinastía XII (1939-1760 a.C.). Fue descubierto, junto a otros papiros de tema médico, en 1899 por el egiptólogo británico sir William Flinders Petrie y se conserva en el Museo Petrie de Arqueología Egipcia en Londres. El texto se dedica a las enfermedades femeninas y al embarazo, y entre los métodos anticonceptivos citados en este papiro encontramos ya la sorprendente (y al parecer omnipresente) receta elaborada con heces de cocodrilo: "No quedar embarazada, que […] excrementos de cocodrilo, aplastar con masa fermentada; empapar […]". Otro método que se menciona en el texto es este: "Una jarra-henu de miel; verter en su vagina. También se puede preparar con una solución de natrón".

Papiro de Kahun VI. University College, Londres.

Foto: PD

Pero ¿por qué parece que los egipcios estaban tan empeñados en la eficacia de las heces de cocodrilo para evitar la concepción? Cabe preguntarse asimismo sobre la dificultad (y sobre todo la peligrosidad) de conseguir el ingrediente principal de esta curiosa receta. Algunos investigadores sugieren que este material podría bloquear el paso del semen y así evitar un embarazo no deseado, o incluso que podría cambiar el pH de la vagina y volverlo más alcalino (lo que le procuraría propiedades espermicidas). La otra receta mencionada contiene miel y natrón (carbonato de sodio usado por los egipcios en el proceso de momificación), elementos que también podrían resultar eficaces espermicidas.

Algunos investigadores sugieren que las heces de cocodrilo podrían bloquear el paso del semen y así evitar un embarazo no deseado, o incluso que podrían cambiar el pH de la vagina y volverlo más alcalino.

Los llamados Papiros del Rameseum también contienen textos ginecológicos. Datan de la dinastía XIII (1759-1630 a.C.) y fueron hallados en el interior de un pozo funerario sobre el que siglos después se construiría el templo funerario de Ramsés II, el Rameseum, en la orilla occidental de Tebas. Hoy en día estos textos se conservan repartidos entre el Museo Británico y el Museo Egipcio de Berlín. Como hemos visto al principio del artículo, en ellos se recoge la famosa receta anticonceptiva a base de excrementos de cocodrilo.

Momia de un cocodrilo. Sus excrementos secos eran utilizados en diversas recetas anticonceptivas. 

Foto: Cordon Press

Por su parte, el Papiro de Berlín 3038 (también conocido como Papiro de Brugsh) forma parte de un conjunto de papiros datados también en el Reino Medio que fueron descubiertos por el egiptólogo Heinrich Brugsch a inicios del siglo XX en la necrópolis de Saqqara, y que hoy se conservan en el Museo Egipcio de Berlín. El texto se halla bastante deteriorado, pero detalla un procedimiento anticonceptivo que aún resulta legible y que destaca por tratarse de un método oral, algo muy raro en el antiguo Egipto: "Una mujer sin que ella quede encinta. Tú le administrarás una fumigación de cereales-mimi (tal vez trigo o sorgo) en contacto con su vagina de manera que no será posible recibir su (¿semen?). Tú […] para ella un remedio para el (?) liberar (¿el semen?): ro de aceite; 5 ro de apio (un vegetal con ciertas propiedades abortivas); 5 ro de cerveza dulce. Esto será cocido e ingerido durante cuatro mañanas".

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Finalmente está el Papiro Ebers, el texto médico más largo que ha llegado hasta nosotros. Fue descubierto en una tumba de Assasif, en Luxor, en 1860 por el egiptólogo alemán Georg Ebers, y data de la dinastía XVIII (1539-1292 a.C.). Se conserva actualmente en la Biblioteca Universitaria de Leipzig, en Alemania. En el apartado que este papiro dedica a la ginecología figura también una receta anticonceptiva: "Para hacer que una mujer no quede embarazada durante 1 año, 2 años o 3 años: qaa (tal vez el fruto verde) de acacia (parece ser que la acacia contiene goma arábiga, que tiene cierto efecto espermicida), planta-djaret (no existe consenso entre los especialistas sobre de qué planta se trata; tal vez coloquíntida o algarrobo), dátiles (sus azúcares tienen también un efecto espermicida), triturado finamente en una jarra-henu de miel. Empapar un tampón vegetal allí y colocar en la vagina". Se ha comprobado, asimismo, que la fermentación de esta mezcla produce ácido láctico, un componente de los actuales geles espermicidas (al parecer, los antiguos egipcios no iban tan desencaminados).

Papiro Ebers. Biblioteca Universitaria de Leipzig.

Foto: CC

Posiblemente los egipcios, al igual que otros pueblos, utilizaron algunos métodos anticonceptivos que no han quedado registrados como el coitus interruptus, el sexo oral o el sexo anal. Asimismo hay que tener en cuenta que una lactancia prolongada (normalmente de tres años) alargaba el tiempo que una mujer podía evitar volver a quedar embarazada. Seguramente también se emplearon algunos métodos abortivos, aunque no tenemos constancia de ello.

Posiblemente los egipcios, al igual que otros pueblos, utilizaron algunos métodos anticonceptivos que no han quedado registrados y tal vez también se emplearon algunos métodos abortivos.

A pesar de todo, en Egipto no tener hijos representaba un drama para una pareja, sobre todo para la mujer, cuyo papel en la sociedad era principalmente el de madre y cuya obligación dentro del matrimonio era parir, como podemos leer en un pasaje de las Enseñanzas de Ptahotep: "Si estás acomodado, funda un hogar. Ama a tu mujer como le corresponde [...]. Alegra su corazón mientras vivas, pues ella es un campo fértil para su señor [...]. Su vagina recibirá el derrame y parirá conforme a su destino, como un canal...". Entonces, si tan importante era promover la descendencia ¿por qué usaron los egipcios métodos anticonceptivos? Es muy difícil de precisar. Tal vez fuera una forma de proteger a mujeres cuya vida podría correr peligro si quedaban de nuevo embarazadas... O tal vez algunos egipcios, por la razón que fuera, no deseaban tener descendencia. Eso es algo que seguramente seguirá siendo un misterio.

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