Bizancio en manos otomanas

Mehmet II, el sultán que conquistó Constantinopla

Tras la muerte de sus hermanastros y de su padre, el sultán Murat II, el joven príncipe Mehmet subió al trono del Imperio otomano. Desde aquel momento, el soberano puso en marcha la conquista de Constantinopla, la gran capital del Imperio bizantino, que presentó una férrea resistencia. Pero a pesar de estar defendida por potentes murallas, la ciudad acabó cayendo en manos de Mehmet en 1453.

Mehmet II, al frente de su ejército, se dispone a atacar Constantinopla. Fausto Zonaro. 1903. Palacio Dolmabaçe, Estambul.

Mehmet II, al frente de su ejército, se dispone a atacar Constantinopla. Fausto Zonaro. 1903. Palacio Dolmabaçe, Estambul.

Mehmet II, al frente de su ejército, se dispone a atacar Constantinopla. Fausto Zonaro. 1903. Palacio Dolmabaçe, Estambul.

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Mehmet II, séptimo gobernante turco de la dinastía de Osmán, es conocido como Fatih, "el conquistador", ya que en 1453 y con tan sólo veintiún años fue el artífice de la toma de Constantinopla, que cambió la faz del Mediterráneo. En su tiempo, las huestes turcas aterrorizaron Europa, mientras hasta tres papas intentaban avivar el espíritu de las cruzadas contra él, vilipendiándolo como un tirano hijo de Satán. Pero Mehmet fue también un príncipe renacentista que se rodeó de poetas turcos y persas, de astrónomos árabes y griegos e incluso de artistas italianos. Con él, Constantinopla renació como Estambul, una majestuosa capital imperial con nuevos e imponentes edificios.

Sin embargo, Mehmet no estaba destinado a gobernar. Era el tercer hijo de Murat II, sultán de una casta de gobernantes otomanos que habían socavado el poder del Imperio bizantino, y de una de sus concubinas en el serrallo de Edirne: Hüma Hatun, una esclava de origen griego o judío. Mehmet creció, pues, a la sombra de sus hermanastros mayores, Ahmet y Alaeddin. Cuando cumplió tres años, fue enviado a Amasia (al norte de Anatolia), donde su hermanastro Ahmet era gobernador provincial. Pero Ahmet murió repentinamente dos años después, en 1437, y su otro medio hermano, Alaeddin, fue asesinado en 1443. Entonces Mehmet quedó como único heredero del trono.

Ascensión al trono de Mehmet II en Edirne. Miniatura, siglo XVI. Palacio de Topkapi, Estambul.

Ascensión al trono de Mehmet II en Edirne. Miniatura, siglo XVI. Palacio de Topkapi, Estambul.

Ascensión al trono de Mehmet II en Edirne. Miniatura, siglo XVI. Palacio de Topkapi, Estambul.

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un trono de ida y vuelta

Murat trajo a su hijo a la capital otomana, Edirne (en la actual Turquía europea), y confió su educación a maestros que templaran el indómito carácter del niño, ya que éste había vivido sin ningún tipo de disciplina. De hecho, Mehmet no ponía esmero en sus estudios si no era a base de latigazos y azotes, y por ello sus libros infantiles están llenos de caricaturas que hizo de los profesores a los que odiaba. Sin embargo, al final se aplicó tanto en sus estudios que, además delturco, llegó a dominar el árabe, el latín y el griego.

El 1 de diciembre de 1444 Murat sorprendió a su corte abdicando en favor de Mehmet, que tenía trece años. Nada más subir al trono, el joven sultán se vio desbordado por una revuelta de jenízaros (los soldados de élite turcos) en Edirne, y por la amenaza de una cruzada en los Balcanes. Incluso Venecia aprovechó la bisoñez del nuevo soberano para sonsacarle un tratado de paz. La corte acudió a Murat, ya que Mehmet –decían– sólo tenía ideas "extravagantes", como la de invadir Constantinopla, capital del milenario Imperio bizantino. Murat accedió a volver al trono, venció a los cruzados y continuó en el poder hasta su muerte.

Nada más subir al trono, el joven sultán se vio desbordado por una revuelta de jenízaros.

Fortaleza otomana de Rumeli Hisari, en el Bósforo.

Fortaleza otomana de Rumeli Hisari, en el Bósforo.

Fortaleza otomana de Rumeli Hisari, en el Bósforo.

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Cuando Murat falleció en 1451, Mehmet recuperó el trono y decidió llevar a cabo su gran proyecto: la conquista de Constantinopla. En la primavera de 1452, eligió personalmente la ubicación de Rumeli Hisari, una fortaleza que construyó en el lado europeo del Bósforo, el estrecho que separa Asia de Europa; en la orilla europea se levantaba la capital bizantina, cuyas comunicaciones bloqueó la fortaleza.

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Mehmet ordenó, además, transportar sus navíos por tierra a fin de botarlos de nuevo en el Cuerno de Oro, una lengua de mar que flanqueaba la ciudad y a cuya entrada los bizantinos habían tendido una cadena que impedía el paso de las naves turcas. También contó con la ayuda de un ingeniero de artillería húngaro para quebrantar las gruesas murallas bizantinas. Su meditado plan dio el resultado apetecido, y Mehmet se adueñó de Constantinopla tras sólo cincuenta y tres días de asedio.

Panorámica de las murallas de Constantinopla tal como pueden verse en la actualidad.

Panorámica de las murallas de Constantinopla tal como pueden verse en la actualidad.

Panorámica de las murallas de Constantinopla tal como pueden verse en la actualidad.

iStock

El sultán entró en la ciudad el 29 de mayo de 1453, y cabalgó por sus silenciosas calles hasta Santa Sofía. Tras admirar la solidez de esta iglesia y la altura de su cúpula, ordenó convertirla en una mezquita. Después paseó por las decadentes estancias del palacio real bizantino, recitando unos versos del poeta persa Saadi a modo de lamento por la ciudad conquistada: "La araña ha tejido su tela en el palacio imperial / y el búho ha cantado su canción de vigilia / en las torres de Afrosiab".

Tras admirar la solidez de Santa Sofía, y la altura de su cúpula, Mehmet ordenó convertirla en una mezquita.

El sultán Mehmet II entra victorioso en Constantinopla en 1453. Óleo por Fausto Zonaro. Siglo XIX.

El sultán Mehmet II entra victorioso en Constantinopla en 1453. Óleo por Fausto Zonaro. Siglo XIX.

El sultán Mehmet II entra victorioso en Constantinopla en 1453. Óleo por Fausto Zonaro. Siglo XIX.

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Pero en vez de destruir la urbe, Mehmet II la convirtió en la capital de su Imperio. Estambul, como la llamarían los turcos, recibió privilegios fiscales e incentivos económicos para atraer nuevos habitantes. El sultán también ordenó la deportación forzosa a la ciudad de griegos de Asia y las islas del Egeo, con los que repobló barrios como el de Fanar, donde instaló al patriarca de la Iglesia ortodoxa griega. Transformó los templos y palacios bizantinos en mezquitas y baños, construyó el famoso bazar de Estambul y, sobre las ruinas de la iglesia bizantina de los Santos Apóstoles, elevó la mezquita del Conquistador (Fatih Camii), que eligió como lugar de su descanso eterno.

Mehmet también construyó el palacio de Topkapi, con torres de altura y belleza inusuales, amplias estancias y jardines edénicos que descendían hasta el Cuerno de Oro; y mandó edificar la prisión-fortaleza de Yedikule, a la que incorporó parte de las murallas bizantinas. Así consiguió reconstruir la ciudad y doblar su número de habitantes.

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Guerrero y poeta

Los dominios de Mehmet se extendieron por Europa como una mancha de aceite. Entre 1459 y 1466 conquistó Serbia, Grecia y diversos territorios del Imperio bizantino como Trebisonda, Valaquia, Bosnia y Herzegovina. Además, arrebató la isla griega de Eubea a los venecianos y las colonias de Crimea a los genoveses. En 1479, Venecia tuvo que acordar el pago de un cuantioso tributo anual para comerciar con Oriente. Y en 1480 los turcos llegaron hasta Otranto, en la mismísima Italia. Aunque ese año fracasó su ataque a la isla de Rodas, Mehmet parecía imbatible.

A pesar de esta frenética actividad militar, el sultán encontró tiempo para ejercer de patrón de las letras y las artes, alentando la labor de poetas turcos y persas; hasta compuso él mismo un poemario con el seudónimo de Avni. También mostró interés por la historia y la literatura griegas: poseía manuscritos con los textos de Homero y Hesíodo, visitó Troya y Atenas, encargó ediciones de la Geografía de Ptolomeo y patrocinó la obra del historiador Critóbulo de Imbros, autor de una crónica en griego del reinado de Mehmet. Incluso solicitó a los principales gobernantes de la Italia renacentista el envío de artistas; el veneciano Gentile Bellini fue uno de los que acudieron a su corte.

Mehmet visitó Troya y Atenas, encargó ediciones de la Geografía de Ptolomeo y patrocinó la obra del historiador Critóbulo de Imbros.

Retrato de Mehmet II realizado por Gentile Bellini. 1480. National Gallery, Londres.

Retrato de Mehmet II realizado por Gentile Bellini. 1480. National Gallery, Londres.

Retrato de Mehmet II realizado por Gentile Bellini. 1480. National Gallery, Londres.

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Mehmet era, además, de espíritu tolerante, muy amigo de entender las disputas teológicas de otras religiones, e incluso hacía acopio de reliquias para –según se decía– venerarlas en privado. Por todo ello, algunos vieron en el sultán un príncipe de la paz que podría unir ambas orillas del Mediterráneo. El propio papa Pío II le dirigió una misiva instándole a abrazar el cristianismo: con su conversión, Mehmet legitimaría el título que había adoptado tras adueñarse de Constantinopla: Kayser-i-Rûm, "emperador de los romanos" (pues los bizantinos se consideraban los sucesores directos del Imperio romano).

el final de Fatih, "el conquistador"

Sin embargo, la muerte le sorprendió en la cima de su poder, el 3 de mayo de 1481, a los 49 años. Durante una marcha de campaña muy cerca de Iznik (en Anatolia), Mehmet se sintió indispuesto por un dolor abdominal. Probablemente había sido envenenado, pero sus médicos no pudieron hacer nada más que aliviar su agonía con fuertes dosis de opio. Al conocerse su fallecimiento, toda Italia vibró al grito de La Grande Aquila è morta!, "¡La gran águila ha muerto!", y en las ciudades de Occidente se sucedieron las salvas y el repicar de campanas. Mientras, en Estambul, los peregrinos se arremolinaban en silencio al lado de la mezquita del Conquistador, donde se depositó su cadáver.

Al conocerse su fallecimiento, toda Italia vibró al grito de La Grande Aquila è morta!, "¡La gran águila ha muerto!".

Mezquita de Mehmet el conquistador. Fotografía tomada entre 1888 y 1910.

Mezquita de Mehmet el conquistador. Fotografía tomada entre 1888 y 1910.

Mezquita de Mehmet el conquistador. Fotografía tomada entre 1888 y 1910.

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El catafalco se iría adornando con los trofeos de sus sucesores. Muchos de ellos quisieron imitar sus hazañas e incluso llegaron a sitiar la imperial Viena, pero ninguno pudo proclamarse, como Mehmet hizo, "sultán de los dos mares, sombra y siervo de Dios entre dos mundos, héroe en el mar y en la tierra, conquistador de Constantinopla".