La bahía del Portitxol de Jávea

La mayor concentración de anclas antiguas del Mediterráneo está en Alicante

Bajo las aguas de esta localidad alicantina, los arqueólogos están sacando a la luz multitud de anclas de diferentes épocas y materiales que han convertido el lugar en uno de los yacimientos arqueológicos subacuáticos más importantes del mundo.

Un arqueólogo documenta los restos de un cargamento enterrado en la bahía del Portitxol de Jávea.

Un arqueólogo documenta los restos de un cargamento enterrado en la bahía del Portitxol de Jávea. Foto: Projecte Portitxol.

En las profundidades de la bahía del Portitxol de Jávea, en Alicante, los arqueólogos que forman parte del Proyecto Arqueológico Portitxol están extrayendo del mar una enorme cantidad de materiales cerámicos y metálicos, así como multitud de anclas de todas las tipologías y épocas que podrían indicar la presencia en el lecho marino de numerosos barcos hundidos.

Centenares de anclas

Muchas de las anclas localizadas en el fondo de la bahía se han asociado con antiguas culturas, como las más rudimentarias talladas en piedra que se utilizaban haciendo firme un cabo que pasaba por un agujero practicado directamente en la roca –dos de las ocho anclas documentadas en Portitxol podrían alcanzar los quinientos kilos cada una–, las de madera y plomo de factura fenicia y romana, y las de hierro de época romana y bizantina, e incluso se han localizado varias de brazos invertidos en forma de Y de estilo andalusí, una civilización muy presente en este territorio durante la Edad Media.

Una de las anclas de piedra descubiertas.

Una de las anclas de piedra descubiertas.

Foto: Projecte Portitxol
Ancla del Alto Imperio romano

Ancla del Alto Imperio romano

Foto: Projecte Portitxol

Muchas anclas son de madera y plomo de factura fenicia y romana, y de hierro de época romana y bizantina. También hay alguna de estilo andalusí.

Con todo, la mayoría de hallazgos son de época romana, estando muy presentes los elementos líticos, de madera y metálicos, como el plomo o el hierro. Las anclas hechas de estos últimos materiales abarcan una amplia cronología que va desde el período republicano (siglos VI-I a.C.), con su característica morfología en forma de V, pasando por la etapa altoimperial (siglos I a.C.-II d.C.), con los brazos formando un semicírculo, e incluso algunas del período de transición hacia el Bajo Imperio (finales del siglo III), como el ancla conocida como Dramont. En el ocaso del Imperio Romano, y ya con una notoria presencia bizantina en la península ibérica, encontramos las conocidas como "anclas de tradición bizantina", que perdurarán prácticamente hasta la época medieval. Presentan forma de T, con los brazos totalmente rectilíneos y una punta en ángulo al final de cada uno, corroborando así una evolución constante de formas y tipos durante el largo período de dominación romana.

Ancla "Dramont"

Ancla "Dramont"

Foto: Projecte Portitxol
Ancla bizantina.

Ancla bizantina.

Foto: Projecte Portitxol

En el ocaso del Imperio romano, y ya con una notoria presencia bizantina en la península ibérica, encontramos las conocidas como "anclas de tradición bizantina", que perdurarán prácticamente hasta la época medieval.

Los arqueólogos Alejandro Pérez y Jordi Blázquez han desvelado, además, algunos de los hallazgos obtenidos en la campaña de 2020, como un lastre de plomo que, por paralelos con otros yacimientos subacuáticos como los pecios de Mazarrón, en Murcia, y de Ma’agan Mikhael, en Israel, podría considerarse como pieza del cepo de madera de un ancla de época fenicia –siendo uno de los escasos documentados en todo el mundo–. Otro descubrimiento de gran interés es una tubería de plomo que muy posiblemente formó parte de una bomba de achique de un barco romano.

Parte de una bomba de achique romana.

Parte de una bomba de achique romana.

Foto: Projecte Portitxol

Un parque arqueológico

El Proyecto Arqueológico Portitxol cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Jávea y la Universidad de Alicante, de la mano de los doctores Jaime Molina y J. A. Moya. Esta previsto que este programa de investigación, que se llevará a cabo al mismo tiempo que se procede a la excavación arqueológica de la isla del Portitxol, se prolongue durante cuatro años más. Estos trabajos permitirán a los investigadores descubrir la función que desempeñó este istmo natural en la Antigüedad, así como su secuencia histórica, ya que la única explicación posible a la gran acumulación de anclas en un espacio tan reducido es que tal vez el lugar fue en realidad un puerto histórico natural no documentado hasta la fecha y que estuvo relacionado directamente con el asentamiento intermitente del islote.

Fotogrametría digital subacuática de un cepo romano

Fotogrametría digital subacuática de un cepo romano

Foto: Projecte Portitxol

La única explicación posible a la gran acumulación de anclas en un espacio tan reducido es que tal vez el lugar fue en realidad un puerto histórico natural no documentado hasta la fecha.

En el marco del proyecto se pretende asimismo crear un parque arqueológico sumergido visitable, que permitirá dar a conocer el patrimonio cultural subacuático de la zona a través de una ruta de anclas históricas. Además, bajo la coordinación de Ximo Bolufer (director del Museo Soler Blasco de Jávea), y con la colaboración de la Universidad de Alicante, se completará la puesta en valor de todo este conjunto con una recreación virtual del sitio. También se realizarán impresiones de anclas y ánforas en 3D que puedan ser manipuladas e interpretadas por gente con problemas de visión. De este modo, todo este material será accesible para el público interesado sin que sea necesario tener que sumergirse en las profundidades para poder disfrutar de ello.

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