Evolución humana

Mary Leakey, una vida dedicada a la Paleoantropología

No hay duda de que Mary Leakey ha escrito algunas de las paginas más brillantes de la Paleoantropología. Esta emprendedora mujer, que formó junto a su marido Louis Leakey una de las parejas científicas más famosas del mundo, llevó a cabo, tanto con Louis como en solitario, algunos de los descubrimientos más importantes y decisivos para conocer la historia de nuestra especie y su evolución.

Foto: Cordon Press

Podemos imaginar cómo era hace unos cuatro millones de años, la región de Laetoli, en Tanzania. Posiblemente era una zona yerma donde los tigres de dientes de sable campaban a sus anchas y donde los pequeños homínidos que la habitaban eran presas fáciles de los depredadores. En una ocasión, durante la estación seca, cuando el volcán que se alzaba en la zona, ahora extinto, el Sadiman, entró en erupción, dejó sobre la tierra reseca un extenso manto de cenizas que unos homínidos pisaron, dejando allí sus huellas. El azar hizo que muchos milenios más tarde, un grupo de investigadores que trabajaba en la región, entre ellos una paleoantropóloga británica ya consagrada llamada Mary Leakey, sacasen a la luz aquellos antiquísimos vestigios de bipedismo dejados por los primeros homínidos, al parecer unos australopitecos.

Una estudiante poco atenta

Mary Douglas Nicol (que años después sería mundialmente conocida como Mary Lakey tras su matrimonio con el famoso paleoantropólogo Louis Lakey) nació el 6 de febrero de 1913 en Londres y fue la única hija del matrimonio entre Erskine Nicol y Cecilia Marion Frere. Por parte de madre, Mary era la tercera bisnieta de John Frere, un anticuario inglés del siglo XVIII que fue pionero en el descubrimiento de herramientas del Paleolítico Inferior, mientras que su padre era un famoso paisajista. Durante su infancia y juventud, Mary llevó a cabo junto a su familia numerosos viajes por Europa y África. La joven desarrolló una gran afición tanto por el dibujo como por la Prehistoria, sobre todo gracias a las visitas que hizo a las cuevas del valle de Vézère y a las de Pech Merle, en Francia. Mary recordaría con cariño que "había estado gateando por las intrincadas galerías junto al prehistoriador francés Amédée Lemozi".

En sus muchos viajes por Europa y África, la joven Mary desarrolló una gran afición tanto por el dibujo como por la Prehistoria, sobre todo gracias a las visitas que realizó con su familia a las cuevas del valle de Vézère y a las de Pech Merle, en Francia.

Louis y Mary Leakey durante una excavación.

Foto: Cordon Press

Pero tras un viaje a Francia, la desgracia golpeo a la familia. El padre de Mary murió después de una larga enfermedad y su madre decidió entonces matricularla en una escuela religiosa. Pero Mary fue expulsada por provocar una explosión en un laboratorio de química, y a ello tampoco ayudó que no llegase a aprobar ningún examen: "Nunca había aprobado un solo examen, y claramente nunca lo haría", dejó escrito la propia Mary. Desesperada tras la segunda expulsión de su hija, su madre contrató a dos tutores particulares, que no tuvieron mucho más éxito que los profesores anteriores. El poco entusiasmo mostrado por Mary por los estudios contrastaba con su pasión por la arqueología y por su innegable don para el dibujo. Pero como hija de buena familia, se esperaba de ella que asistiera a la universidad. Decidida a que así fuera, su madre, a pesar de las dificultades, quiso matricular a su díscola hija en Oxford. Pero cuando vio el desastroso expediente académico de Mary, el eminente geólogo y antropólogo británico y profesor de la Universidad William Johnson Sollas se lo desaconsejó encarecidamente. Con el paso del tiempo, y con un sinfín de éxitos y premios bajo el brazo, la propia Mary recordaría en su autobiografía, no sin cierta ironía, que todas aquellas universidades que la habían rechazado, incluida la de Oxford, se unieron años después para otorgarle un doctorado honoris causa como reconocimiento a su contribución a la arqueología y la paleontología.

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Un talento excepcional para el dibujo

A pesar del rechazo de Sollas, Mary asistió a multitud de conferencias en la universidad y en el Museo de Londres, y logró trabajo en diversos yacimientos como en Verulamium, junto a la actual ciudad de St. Albans, en el condado de Hertford, cuyas excavaciones estaban bajo la dirección del arqueólogo británico Mortimer Wheeler. A principios de 1930, la arqueóloga Dorothy Liddell (a la que Mary había conocido años antes durante una visita a Stonehenge) se encontraba excavando en el yacimiento neolítico de Hembury, en Devon, y contrató a Mary para hacer los dibujos de los materiales descubiertos. A principios de 1933, la arqueóloga británica Gertrude Caton-Thompson vio los dibujos de Mary y le gustaron tanto que la contrató para que dibujara las herramientas de piedra descubiertas en la región egipcia de El Fayum para ilustrar su libro The Desert Fayum (el desierto de Fayum, 1934). Poco después, sería la propia Caton-Thompson quien le presentaría a Louis Leakey, su futuro marido, para que ilustrara su libro Los antepasados de Adán (1934). Aquello cambiaría la vida de Mary.

A principios de 1930, a arqueóloga Dorothy Liddell estaba realizando una serie de excavaciones en el yacimiento neolítico de Hembury, en Devon, y contrató a Mary para realizar dibujos de los materiales descubiertos.

El matrimonio Leakey excavando en la garganta de Olduvai (Tanzania).

Foto: Cordon Press

Mary llevaría a cabo sus últimos trabajos como aprendiz en el asentamiento de Jaywick, cerca de Clacton, en Essex. La excavación de Jaywick estaba dirigida por el antropólogo británico Kenneth Oakley, que sería conocido sobre todo por su obra sobre arqueología paleolítica Man the Toolmaker (El hombre, el hacedor de herramientas, 1949). Al final, Mary se responsabilizó por completo de la excavación en Jaywick, mientras trabajaba con Louis Leakey en el yacimiento de Swanscombe, donde este encontró varios restos de Homo Heilderbergensis. Finalmente, a principios de 1935, antes de unirse a Leakey en una expedición al África Oriental, Mary excavaría en Oakhurst Shelter, en Sudáfrica, junto al arqueólogo británico Astley John Hilary Goodwin.

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Amor por la soledad y por la naturaleza

Lo que había empezado como una simple colaboración profesional acabó convirtiéndose en un auténtico romance. La fascinación de Mary por los "lugares salvajes, trabajar en el campo y estar solos entre animales salvajes" la unió a Louis definitivamente. El único problema era que Louis, diez años mayor que ella, estaba casado, y su esposa Frida Leakey esperaba su segundo hijo. El divorcio de la pareja supuso un autentico bombazo en la comunidad científica, tanto que Louis se vio obligado a dimitir de su cargo en la universidad. A finales de 1936, Mary y Louis se casaron, y poco después se trasladaron a Kenia, donde aún vivía la familia de Louis y donde ya habían realizado varias expediciones. Pero con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Louis Leakey fue reclutado por la inteligencia británica y durante gran parte de el conflicto Mary excavaría en solitario en Ngorongoro, en el noreste de Tanzania, y en Olorgesailie, en Kenia.

A finales de 1936, Mary y Louis se casaron, y poco después se trasladaron a Kenia, donde aún vivía la familia de Louis y donde ya habían realizado varias expediciones paleontológicas.

Mapa de la localización de la garganta de Olduvai, en Tanzania.

Foto: PD

Imagen del cráneo de un Proconsul africanus.

Foto: Cordon Press

Finalizada la guerra, en 1948, los Leakey se encontraban trabajando en la isla Rusinga, cerca del lago Victoria. Allí Mary realizaría un descubrimiento espectacular. Durante las excavaciones desenterró un cráneo, las mandíbulas y los dientes de un antiguo primate que sería bautizado como Proconsul africanus. Aquel hallazgo planteó a la comunidad científica la posibilidad de que aquel espécimen fuera el "eslabón perdido" entre simios y humanos. El Proconsul africanus fue el hallazgo del primer cráneo de un simio primitivo. Louis recordaría así el descubrimiento en su diario personal: "Regresé donde estaba el cráneo de simio con Mary, Heselon, Nderitu y Zadok y lo extraímos. Está muy fragmentado y faltan bastantes trozos, pero tenemos toda la mandíbula, la mayor parte de la cara, incluyendo la órbita de un lado del frontal y pedacitos de parietal […]. La forma del frontal en un adulto es casi infantil, como esperaba que fuera si, como he dicho a menudo, los simios modernos están muy especializados con respecto a los supraorbitales, Mary lo ha reconstruido perfectamente, aunque muchas de las piezas eran del tamaño de una cabeza de fósforo".

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La garganta de Olduvai

El 17 de julio de 1959, Mary desenterró el hueso de una mandíbula y posteriormente un cráneo con un aspecto muy primitivo (1,75 millones de años) perteneciente a una especie desconocida hasta la fecha. Louis bautizó a esta nueva especie como Zinjanthropus boisei(Zinj significa África en árabe). Pero la fama internacional que comportó el hallazgo de "el hombre cascanueces", como se lo conoció popularmente debido a sus grandes dientes, trajo consigo también la controversia. Louis clasificó inicialmente el cráneo como un nuevo miembro de la familia Homo, un antepasado de Homo erectus, sin embargo el prestigioso paleoantropólogo británico Phillip Tobias no estuvo de acuerdo, ya que decía que el cráneo era bastante más antiguo. Al final, en 1960 el paleontólogo John Talbot Robinson atribuyó el cráneo de Zinjanthropus al género Paranthropus (al cual pertenecen las especies africanus y aethiopicus), pero en 1964 Louis lo incluyó en el género Australopithecus y recibió el nombre de boisei (en honor a Charles Boise, mecenas del matrimonio Leakey).

Los científicos creían que la especie humana había evolucionado en Asia solo unos cientos de miles de años antes. El hallazgo de Zinj demostró que eso no era cierto, ya que el cráneo tenía 1,75 millones de años.

En la década de 1960, los Leakey siguieron excavando en Olduvai, y Mary desenterró otros restos humanos que eran contemporáneos, aunque diferentes, de Australopithecus boisei. También descubrió herramientas que tenían entre 2 y 8 millones de años. Tanto Louis como Mary atribuyeron las herramientas (que anteriormente habían achacado a Australopithecus boisei) a aquellos otros homínidos de cerebro más grande que al parecer fueron capaces de generar útiles de gran precisión. Este nuevo homínido fue bautizado como Homo habilis. Pero no todo fueron alegrías. Al final de la década, en 1968, la que parecía la pareja perfecta se acabó separando.

Australopitecus boisei (Paranthropus) hallado por Mary Leakey el 17 de julio de 1959.

Foto: Cordon Press

Las huellas de Laetoli

Los espectaculares descubrimientos de la garganta de Olduvai despertaron el interés internacional por los orígenes de la humanidad y no sólo entre los expertos, sino también entre el público en general. En una entrevista para la revista Scientific American Mary declaró sobre el descubrimiento de boisei: "Estaba muy excitada con el hallazgo. Por alguna razón ese cráneo atrapó mi imaginación. Pero lo que también hizo, y esto resultó muy importante desde nuestro punto de vista, fue atraer la atención de National Geographic Society, que nos procuró fondos durante años. Fue muy estimulante". Pero no sería este el final de los hallazgos de Mary en África. Nos hemos referido al principio del artículo a las huellas descubiertas en Laetoli durante la campaña de excavación que el equipo de Mary Leakey estaba llevando a cabo allí entre los años 1975 y 1976. El descubrimiento fue tan trascendental para el conocimiento de los inicios del bipedismo que en su libro La formación de la humanidad, Richard Leakey, hijo de Mary y de Louis, que se convertiría también en un destacado paleoantropólogo, escribió: "Es el hallazgo más notable logrado en toda mi carrera, dijo mi madre".

Entre los años 1975 y 1976, el equipo de Mary Leakey descubrió en Laetoli, Tanzania, unas huellas dejadas en la ceniza volcánica posiblemente por unos antiguos australopitecos.

Mary Leakey, la "gran dama de la paleoantropología", murió en Kenia el 9 de diciembre de 1996, a la edad de 83 años. Gilbert Grosvenor, que había sido presidente de National Geographic Society entre 1920 y 1954, dijo en una ocasión de la pareja de paleoantropólogos más famosa de la historia: "Louis Leakey disfrutaba de ser el centro de atención, ya fuera que lo aplaudieran o lo criticaran, pero Mary prefería una vida más tranquila. La garganta de Olduvai probablemente fue el cielo en la tierra para ella".