Mujeres pioneras

María Isidra de Guzmán, la primera doctora universitaria de España

Las instituciones universitarias españolas no admitían a mujeres, pero María Isidra de Guzmán consiguió su título con tan solo 17 años. Gracias al apoyo de sus padres, la joven alcanzó sus metas y se convirtió en toda una pionera hoy recordada como la Doctora de Alcalá.

Foto: Dbe

A pesar de su muerte temprana, María Isidra de Guzmán tuvo tiempo de romper muchos moldes. Supo aprovechar sus privilegios en favor de su talento e inteligencia y acudió a la universidad, donde pudo demostrar su valía intelectual. Consiguió convertirse en la primera mujer doctorada en España en Filosofía y Letras Humanas y en la primera académica honoraria de la lengua. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por el protagonismo de la vida familiar.

La juventud de María Isidra de Guzmán se desarrolló entre la más alta nobleza española. Tanto su padre como su madre ostentaban el rango de Grandes de España, y entre ambos sumaban hasta doce títulos nobiliarios. Los dos progenitores eran muy próximos a la corte del rey Carlos III, él como mayordomo del rey y ella como camarera mayor de la reina.

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El ambiente elitista fue el denominador común en el que creció María Isidra junto a su familia. Su residencia estaba fijada en un palacio de Madrid célebre entre la alta sociedad de la capital por albergar una destacada colección de obras de arte y de literatura, y por poseer uno de los mejores balcones a los que asomarse con motivo de visitas excepcionales u ocasiones especiales en la ciudad. Entre sus paredes era frecuente la presencia de personalidades de la cultura española del momento.

Una formación fructífera

Desde muy pequeña y gracias al apoyo de sus padres recibió una sólida educación, algo poco común en las niñas y jóvenes de la época. Esta formación permitió que muy pronto se manifestaran sus grandes capacidades intelectuales, especialmente su facilidad para las lenguas y los idiomas clásicos. Fue precisamente este gran talento lo que le permitió ser nombrada miembro honoraria de la Real Academia de la Lengua con tan solo 17 años. Se había convertido en la primera mujer en la historia de la institución en recibir tal reconocimiento. De Guzmán pronunció un discurso a la altura de las circunstancias que todavía se conserva en la institución.

Siempre tuvo el apoyo de sus padres, quienes le proporcionaron una sólida educación poco común para una joven de la época

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A pesar de que las universidades españolas vetaban el acceso de las mujeres a la formación superior, María Isidra de Guzmán se marcó el objetivo de conseguir el grado de Filosofía y Letras Humanas en la Universidad de Alcalá de Henares. En este caso, sus cualidades intelectuales no fueron suficientes y tuvo que intervenir su padre que, con la autorización de Carlos III, consiguió que María Isidra fuese admitida.

Los padres de María Isidra de Guzmán eran muy cercanos a la corte de Carlos III, rey de España entre 1759 y 1788.

Los padres de María Isidra de Guzmán eran muy cercanos a la corte de Carlos III, rey de España entre 1759 y 1788.

La joven llevó a cabo los cursos correspondientes y se presentó al examen de grado que se celebró en junio de 1785, cuyo texto con las pruebas también se conserva. De Guzmán tuvo que superar ejercicios de griego, latín, francés, italiano, español, retórica, mitología, geometría, geografía, filosofía en general, lógica, ontosofía, teosofía, psicología, física en general, física en particular, tratado sobre los animales, tratado sobre los vegetales, sistemas del orbe, esfera armilar y ética. Todos ellos examinados de manera oral, lo cual significa que María Isidra era capaz de expresarse con fluidez en las cinco lenguas mencionadas.

Tiempos de revueltas

A finales del siglo XVIII la voluntad de arrojar luz y conocimiento sobre la ignorancia humana se había apoderado de gran parte de la élite intelectual europea. Las ideas ilustradas circulaban por doquier y solo faltaban cuatro años para el estallido de la Revolución francesa, el inicio de una nueva manera de entender el mundo. Un dato curioso que simboliza las particularidades de la época y el lugar en los que vivió María Isidra de Guzmán es el apartado del examen que corresponde a los sistemas de orbe. En él se explica literalmente que “el de Copérnico [...] se ajusta a las leyes físicas y astronómicas, pero no a la Sagrada Escritura, que enseña que el Sol se mueve y que la Tierra permanece inmóvil; por ello, no se puede mantener como tesis; pero sí como hipótesis, y se aplica para explicar útilmente los fenómenos de la Naturaleza.” La monarquía y la clase religiosa se empeñó en mantener alejadas de las instituciones de enseñanza las ideas cercanas a la Revolución, especialmente tras comprobar las graves consecuencias que podía tener para las clases privilegiadas tal revuelta.

La monarquía y la Iglesia se encargaron de mantener alejadas las ideas ilustradas de la enseñanza

Con el correspondiente examen aprobado, se celebró el acto de concesión del grado al que asistió un numeroso público y, tras el discurso, De Guzmán fue nombrada doctora y catedrática honoraria de filosofía moderna. Según el historiador Modesto Lafuente María poseía “el privilegiado talento y la extraordinaria instrucción de una dama ilustre, de público y reconocido mérito literario.” Se convertía así en la primera mujer en obtener cualquiera de los dos títulos universitarios. Tuvieron que pasar casi 100 años para que otra mujer lo hiciera de nuevo; fue en 1882 cuando María Castells Ballespí se doctoró en medicina.

Este retrato de María Isidra de Guzmán fue pintado por Joaquín Inza en 1785 y se conserva en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid.

Este retrato de María Isidra de Guzm��n fue pintado por Joaquín Inza en 1785 y se conserva en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid.

Foto: CC

Sus méritos y su destacada fama como figura intelectual le valieron ser la primera integrante femenina de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País y la primera socia de mérito de la Sociedad Económica Matritense en 1786.

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Un antes y un después

Se casó en septiembre de 1789 -pocos meses después de la muerte de Carlos III y de la Toma de la Bastilla- con un miembro importante de la nobleza española y portuguesa, más joven que ella y menos integrado en el ámbito cultural. Se trasladaron a Córdoba y tuvieron cuatro hijos. Desde entonces, el ambiente político en España se enrareció y la realidad se complicó para todos aquellos afines a la revuelta francesa. Muchos eran antiguos amigos y protectores de María Isidra, por lo cual, la ahora madre de familia numerosa optó por concentrarse en su esfera personal.

Su muerte prematura a los 35 años detuvo lo que podría haber sido una carrera de éxitos, más si cabe todavía. Porque si bien es cierto que María Isidra rompió todos los moldes y esquemas que limitaban su avance en la enseñanza, no se conserva ninguna obra suya de gran relevancia. Fue muy precoz en sus logros universitarios pero con la vida matrimonial y la maternidad hizo un alto en su carrera profesional. Quién sabe si la vida de la Doctora de Alcalá hubiese sido más larga también sería más recordada.

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