Conquista del Nuevo Mundo

María de Estrada, la mujer que luchó junto a Hernán Cortés en Tenochtitlán

Citada por diversos cronistas de su tiempo, María de Estrada fue una de las pocas mujeres que luchó junto a las tropas de Hernán Cortes durante la conquista de Tenochtitlán, la capital azteca. Su indudable arrojo y valentía la llevó a empuñar una espada en lugar de permanecer en la retaguardia, a salvo, entre las demás mujeres. Mencionada asimismo entre los fundadores de la ciudad de Puebla, al final su figura se fue desvaneciendo entre las nieblas de la historia.

Fragmento del llamado Lienzo de Tlaxcala en el que puede verse a Hernán Cortés y a María de Estrada cabalgando juntos.

Foto: PD

Los que consideran que los hechos de armas son y han sido tarea única y exclusiva de los hombres están muy equivocados. En su obra Crónica de la Nueva España, el cronista español del siglo XVI Francisco Cervantes de Salazar refiere lo siguiente: "En todo tiempo ha habido mujeres de varonil ánimo y consejo", y es que María de Estrada, una mujer que bien podría haber tenido entre 30 y 40 años cuando se unió al ejército de Hernán Cortés, luchó con el arrojo y la valentía de los hombres más aguerridos. María de Estrada, "La Vieja", apodo algo despectivo relacionado con su "avanzada" edad por el que la conocían sus compañeros de armas, fue una de las doce mujeres que participaron en la sangrienta toma de Tenochtitlán, la capital azteca, en agosto de 1521, tras un sitio que duró más de 75 días.

De hecho, tras la conocida como Noche Triste, el 30 de junio de 1520, cuando las fuerzas de Hernán Cortés fueron repelidas por los aztecas, los españoles decidieron replegarse a Tlaxcala para preparar la ofensiva final a Tenochtitlán, la capital del imperio. Estaban decididos a dejar a las mujeres bajo la protección de sus aliados, pero según Bernal Díaz del Castillo una airada María de Estrada respondió a Cortés: "No es bien, señor capitán, que mujeres españolas dexen a sus maridos yendo a la guerra; donde ellos murieren moriremos nosotras, y es razón que los indios entiendan que son tan valientes los españoles que hasta sus mujeres saben pelear, y queremos, pues para la cura de nuestros maridos y de los demás somos necesarias, tener parte en tan buenos trabajos, para ganar algún renombre como los demás soldados".

Cuadro de autor desconocido que representa la conocida como Noche Triste.

Foto: PD

María de Estrada en el Nuevo Mundo

A pesar de que el lugar de nacimiento de María de Estrada continúe siendo una incógnita, en su discurso del siglo XVI Defensa de las mujeres, el padre Feijoo comenta que "el apellido persuade que era asturiana". A pesar de todo, lo que sí se sabe es que María fue hermana de Francisco de Estrada, que se había instalado en el Nuevo Mundo desde 1509, año en el que posiblemente llegara la propia María. Según rezan las crónicas, la mujer fue apresada por los indios taínos durante los intensos combates que tuvieron lugar en la ciudad de Matanzas, en la actual isla de Cuba. Tras sufrir dos años de cautiverio fue liberada y se casó con el sevillano Pedro Sánchez Farfán en la villa de La Trinidad, tal como relata Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España: "Yo conocí a la mujer, que, después de ganada la isla de Cuba, se quitó el cacique de poder de quien estaba, y la vi casada en la misma isla de Cuba, en una villa que se dice de Trinidad, con un vecino della que se decía Pedro Sánchez Farfán".

Según rezan las crónicas, María fue apresada por los indios taínos durante los intensos combates que tuvieron lugar en la ciudad de Matanzas.

Retrato de Hernán Cortés realizado por un artista anónimo.

Foto: Cordon Press

En abril de 1520 es muy posible que María se trasladara a la Nueva España a bordo de la flota capitaneada por Pánfilo de Narváez para encontrarse con su esposo, que se había enrolado en la las filas del ejército de Hernán Cortés. De hecho, el capitán Bernal Díaz del Castillo la cita explícitamente por su nombre en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, cuando hace un recuento de los supervivientes de la Noche Triste: "Pues olvidado me he de escribir el contento que recibimos de ver viva a nuestra doña Marina y a doña Luisa, la hija de Xicotenga, que las escaparon en los puentes unos tascaltecas, y también una mujer que se decía María de Estrada, que no teníamos otra mujer de Castilla en México sino aquella".

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El valor de María de Estrada

Fueron muchos los cronistas que alabaron el valor de aquella arrojada mujer, como Diego Muñoz Camargo, que añadió algunos detalles de sus actuaciones en su Historia de Tlaxcala: "En esta tan temeraria llamada la Noche Triste [...] se mostró valerosamente una señora llamada María de Estrada, haciendo maravillosos y hazañeros hechos con una espada y una rodela en las manos, peleando valerosamente con tanta furia y ánimo, que excedía al esfuerzo de cualquier varón, por esforzado y animoso que fuera, que a los propios nuestros ponía espanto". Casi un siglo después, en su Monarquía indiana de 1615, el franciscano fray Juan de Torquemada copió prácticamente la narración de Muñoz Camargo: "Mostróse muy valerosa en este aprieto y conflicto María de Estrada, la cual con una espada y una rodela en las manos hizo hechos maravillosos, y se entraba por los enemigos con tanto coraje y ánimo, como si fuera uno de los más valientes hombres del mundo, olvidada de que era mujer, y revestida del valor que en caso semejante suelen tener los hombres de valor, y honra. Y fueron tantas las maravillas y cosas que hizo, que puso en espanto y asombro a cuantos la miraban".

En esta tan temeraria llamada la noche triste se mostró valerosamente una señora llamada María de Estrada, haciendo maravillosos y hazañeros hechos con una espada, cuenta una crónica.

Pintura anónima que representa la toma de Tenochtitlán por Hernán Cortés. 

Foto: PD

Fragmento del Códice Durán en el que se recrea la matanza en el Templo Mayor.

Foto: PD

Tras la conquista de Tenochtitlán, es muy posible que tanto María como Sánchez Farfán se hubieran quedado en México. La mayoría de los cronistas del siglo XVI afirma que ambos tomaron parte en la fundación de la ciudad de Puebla en abril de 1531, convertida en un punto estratégico para Hernán Cortés con el objetivo de conseguir asegurar con nuevos asentamientos la ruta de ida y vuelta desde Veracruz a Tenochtitlán. Es evidente que María de Estrada se convirtió en un personaje muy importante en la región de Puebla, como demuestra un documento del año 1533 en el que se dice que fue elegida para mediar en una disputa entre los dominicos y el obispo Zumárraga por la construcción de un monasterio en la localidad de Tetela.

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Una vida de reivindicaciones

Según siguen contando las fuentes, tras la muerte de Sánchez Farfán, su viuda, María de Estrada, se casó con un sevillano de nombre Alonso Martín Partidor, uno de los 33 miembros fundadores de la ciudad de Puebla. A partir de aquí poco más se sabe de su vida, así como tampoco se conoce la fecha exacta de su muerte, aunque sí que falleció en Puebla a consecuencia de una epidemia de cólera. María no tuvo hijos, pero gracias a unas cartas es sabido que crió a las dos hijas de su anterior marido y que vivió de manera confortable gracias a que Hernán Cortés la recompensó con varias ciudades de las que fue nombrada encomendera. Así, convertida en una mujer rica y poderosa, María, sabedora de su influencia, no dudó en hacer llegar sus quejas hasta el mismísimo Carlos I, criticando que el monarca la obligase a pagar demasiados impuestos. Al parecer María de Estrada pasó el resto de su vida envuelta en litigios. Su propósito sería defender a toda costa la fortuna que había ganado con la fuerza de su espada.