mujeres influyentes

Madame de Pompadour, el poder y la belleza en la corte de Luis XV

Bella e inteligente, Madame de Pompadour no fue una favorita más. Jeanne-Antoinette Poisson se convirtió en la primera mujer burguesa en ganarse el corazón de un rey, Luis XV de Francia, y tuvo que enfrentarse a una aristocracia que no estaba dispuesta a aceptar su poder e influencia en la corte de Versalles.

Cuadro de Madame de Pompadour realizado entre los años 1749 y 1755.

Foto: PD

Más conocida por todos como Madame de Pompadour, Jeanne-Antoinette Poisson ha pasado a la historia como la influyente amante, amiga y consejera del rey Luis XV de Francia. Convertida en una de las mujeres más poderosas de su tiempo, Jeanne-Antoinette jugó un papel decisivo en la firma del primer Tratado de Versalles en 1756, que puso fin a la guerra de los Siete Años. Jeanne-Antoinette fue asimismo una gran impulsora de las artes y de las letras, y una importante mecenas de la arquitectura y las artes decorativas, en especial de la porcelana, de la que fue una gran entusiasta.

La "Reinette"

Jeanne Antoinette Poisson nació el 29 de diciembre de 1721 en París y fue la hija mayor de Louise Madeleine de La Motte y de François Poisson. Pronto su familia tuvo que hacer frente a una situación bastante comprometida. Al parecer, su padre cometió un fraude a la administración, algo que en aquella época estaba castigado con la pena de muerte en Francia. Así que François Poisson se vio obligado a huir durante unos años a Alemania, por lo que Charles François Paul Le Normant de Tournehemde, un recaudador general, se convirtió en el tutor legal de la niña. Jeanne-Antoinette fue educada en un internado con el objetivo de que aprendiese a comportarse como una perfecta madre y esposa. En el colegio, Jeanne Antoinette se ganó la admiración de las monjas por su ingenio, encanto y belleza. Pero tuvo que abandonar el internado tras caer enferma de tosferina, algo que aprovecho su madre,contraria a la educación tradicional que estaba recibiendo su hija,para que la niña empezara a frecuentar los círculos mundanos de la capital.

Educada en un internado para ser instruida como futura madre y perfecta esposa, Jeanne-Antoinette se ganó la admiración de las monjas del centro por su ingenio, su encanto y su belleza.

Retrato de Madame de Pompadour realizado por François Boucher en 1758.

Foto: PD

La marquesa de Pompadour retratada por François Boucher en el año 1756.

Foto: PD

A los nueve años tuvo lugar un acontecimiento crucial en la vida de Jeanne-Antoinette: su madre la llevó a visitar a Madame Lebon, una conocida pitonisa. Tras consultar su bola de cristal, la vidente vaticinó que la joven "reinaría sobre el corazón de un rey". A raíz de aquella predicción, la vida de la joven cambiaría por completo. Su madre la empezó a llamar desde entonces"Reinette" (pequeña reina), convencida de que el futuro de su hija estaba en la corte. Por su parte, su tutor legal realizó todas las gestiones necesarias para que su joven protegida recibiera una esmerada educación en los salones de su casa, donde los mejores maestros enseñaron a Jeanne a bailar, dibujar, pintar e incluso a memorizar obras enteras de teatro.

Para saber más

La pasión por la lectura en el siglo XVIII

La pasión por la lectura en el siglo XVIII

Leer artículo

Amor a primera vista

Pero el acceso a los centros de poder no era tarea sencilla, y más para un mujer que no pertenecía a la aristocracia. La única posibilidad que la joven Jeanne-Antoinette tenía de introducirse en aquellos elitistas círculos solo era una: a través del matrimonio. Por aquel entonces, el tutor de Jeanne, que tenía veinte años, decidió casarla con su sobrino Charles-Guillaume Lenormand d’Étiolles al que nombró heredero universal. Aunque Charles-Guillaume estaba muy enamorado de su esposa, no sabemos qué sentía la joven por su nuevo y flamante marido. Lo que sí sabemos es que una vez confesó que solo lo dejaría para estar con el rey. Aquel mismo año nació el primer hijo de la pareja, que moriría de forma prematura, y una hija, Alexandrine, que falleció a los diez años a causa de una peritonitis.

El tutor de Jeanne, que tenía veinte años, decidió casarla con su sobrino Charles-Guillaume Lenormand d’Étiolles al que nombró heredero universal.

Retrato de Luis XV realizado en el año 1730.

Retrato de Luis XV realizado en el año 1730.

Retrato de Luis XV realizado en el año 1730.

Foto: PD

Retrato de Madame de Pompadour disfrazada de Diana cazadora para un baile de disfraces. 

Foto: PD

Así, con su nuevo estatus social recién adquirido gracias al matrimonio con el hijo de su tutor, Jeanne se convirtió en Madame d’Étiolles y comenzó a frecuentar los salones más importantes de París y a organizar suntuosas fiestas. A ellas no solamente asistían nobles, sino también grandes personalidades de la cultura como Voltaire o Montesquieu. Tal fue la fama que llegó a adquirir el salon de Madame d’Étiolles, que el 25 de febrero de 1745, el propio rey de Francia, Luis XV, llevado por la curiosidad, decidió invitarla a una fiesta de disfraces. El encuentro entre ambos fue lo que podríamos calificar como un auténtico flechazo. Ambos compartieron la agradable velada entre risas y bailes. El monarca quedó absolutamente fascinado por los encantos de Madame d’Étiolles, tanto que no dudó en declararle su intención de conseguir sus favores. Impertérrita ante tal honor, Jeanne contestó al monarca que tan solo accedería a ello si la convertía en "amante real", un puesto vacante desde la muerte de la anterior amante del rey, Marie Anne de Mailly, duquesa de Châteauroux.

Para saber más

Luis XV, el rey libertino que preparó la revolución

Luis XV, el rey libertino que preparó la revolución

Leer artículo

Enemigos en la corte

Para que Jeanne fuera considerada una igual ante el resto de cortesanos y pudiese ejercer oficialmente como amante real, ya que solo las mujeres de origen aristocrático tenían el privilegio de acceder a ese tipo de honores, Luis le otorgó un marquesado. Así, a partir de 1745, Jeanne-Antoinette Poisson será conocida como Madame de Pompadour. A los dos meses de ejercer su nuevo cargo, la nueva favorita real se instalará en Versalles tras separarse de su marido. A partir de entonces, la marquesa, a pesar de carecer de experiencia en los círculos de poder, se convertiría en una figura clave en la política francesa. De hecho, se acabaría granjeando poderosos enemigos en la corte como Marie-Louise O’Murphy, otra de las amantes del rey, que acabaría siendo expulsada de Versalles por orden de la propia Madame de Pompadour en 1755.

A partir de 1745, Jeanne-Antoinette Poisson será conocida como Madame de Pompadour y a los dos meses de ejercer su nuevo cargó se instalará en Versalles tras separarse de su marido.

Acuarela del año 1745 en la que se muestra un baile de máscaras para festejar la boda del delfín del rey Luis XV.

Foto: PD

A pesar de su creciente poder, la estancia de Madame de Pompadour en la corte no fue fácil. Jeanne no solo tuvo que soportar los desaires de los hijos de Luis XV y las llamadas al orden de los escandalizados confesores reales, sino que ademas tuvo que hacer oídos sordos a las poissonades, unas coplillas satíricas que hacían burla de su apellido, Poisson (que significa pescado en francés). Pero sus intentos por influir en las decisiones del monarca continuaron adelante a pesar de que su relación con el rey se iba enfriando paulatinamente debido, según algunas fuentes, a la mala salud de la propia Madame de Pompadour. Las secuelas de la tosferina que tuvo de niña resultaron fatales: la marquesa escupía sangre, sufría de recurrentes dolores de cabeza y tuvo tres abortos, todo lo cual influyó en la decisión de Luis XV de dejar de mantener relaciones íntimas con ella.

Para saber más

Rousseau: el filósofo que no quería ser ilustrado

Rousseau: el filósofo que no quería ser ilustrado

Leer artículo

Mecenas de las artes

Pero además de la política, Madame de Pompadour cultivó asimismo dos de sus grandes pasiones: la belleza y el arte. De hecho, fue mecenas de artistas y escritores. La marquesa fue impulsora de la Enciclopedia de Diderot, de las obras pictóricas de Boucher o de monumentos tan emblemáticos como la plaza de Luis XV, la actual plaza de la Concordia de París. Decenas de pintores y artistas se beneficiaron de su mecenazgo, que contribuyó a convertir París en una de las capitales artísticas más destacadas del siglo XVIII. Asimismo, en 1756 hizo erigir una fábrica de porcelana en la localidad de Sèvres, cerca de su castillo de Bellevue, un referente de los artículos de lujo en toda Europa, en directa competencia con las fábricas de porcelana de Chantilly y de Meissen, en Alemania. Fue en Sèvres donde se creó el color Rosa Pompadour en honor a la mecenas real.

La marquesa fue impulsora de la Enciclopedia de Diderot, de las obras pictóricas de Boucher o de monumentos tan emblemáticos como la plaza de Luis XV, la actual plaza de la Concordia de París.

Florero de porcelana realizado alrededor del año 1760.

Foto: PD

Con el paso del tiempo, la pasión inicial de Luis XV por su amante dio paso a una amistad inquebrantable. Se dice que la propia Pompadour se encargaba de buscarle al rey nuevas amantes. En agradecimiento por sus servicios, este le regaló el Hôtel d’Évreux, el actual Palacio del Elíseo. Pero sus actuaciones en política pronto causarían el final de su influencia en la corte. De hecho, el estallido de la guerra de los los Siete Años (1756-1763) marcaría el fin definitivo de la marquesa, ya que ella medió entre Luis XV y el conde de Kaunitz, canciller y ministro de exteriores de Austria, para pactar una alianza con este país. La derrota de Francia en la guerra sería el detonante para que la marquesa perdiera los pocos apoyos que le quedaban. De nada le sirvió contribuir a la introducción de importantes reformas económicas y fiscales que ayudaron a Francia a convertirse en la nación más rica y poderosa del mundo. Al final, la vida de Madame de Pompadour se apagó el 15 de abril de 1764, con tan solo 42 años, probablemente a consecuencia de un cáncer de pulmón. Su restos mortales recorrieron las calles de París y su cuerpo fue enterrado en el convento de los capuchinos de la plaza Vendôme de la capital, junto a su madre y su pequeña hija.