Escritores universales

Lope de Vega, el poeta más mujeriego del Siglo de Oro español

De orígenes humildes, uno de los más grandes representantes de nuestro Siglo de Oro tuvo una vida enormemente agitada y repleta de lances amorosos. Con todo, su producción literaria fue enorme. De hecho está considerado uno de los autores más prolíficos en géneros como la novela y la poesía. Su obra trascendió a su muerte, y obras que hoy son clásicos como "Fuenteovejuna" o "Peribáñez y el comendador de Ocaña", dos de las más representativas del genial poeta, fueron llevadas a los escenarios y representadas en multitud de ocasiones.

Retrato anónimo de Lope de Vega realizado en el año 1627 y expuesto en el Museo Lázaro Galdiano, Madrid.

Foto: PD

Lope Félix de Vega y Carpio es, sin duda alguna, uno de los más ilustres poetas y autores teatrales del Siglo de Oro español. La dama boba, El perro del hortelano, Fuente Ovejuna o Peribáñez y el comendador de Ocaña son algunas de sus comedias más famosas y a la vez las más representadas en el teatro desde hace siglos. Apodado el "Fénix de los Ingenios" por haber escrito, según el propio autor, de más de 1.500 comedias, la vida de Lope fue tan rica y variada como lo fue su obra.

Su contemporáneo, el gran Miguel de Cervantes, el autor del Quijote, lo llegó a definir como "monstruo de la naturaleza", aunque se desconoce si lo hizo de forma despectiva, puesto que la enemistad entre ambos escritores no era ningún secreto. Y es que Lope de Vega no era como Cervantes. De hecho, en cuanto a carácter tenían muy poco en común. Mientras que el primero fue un hombre movido por grandes pasiones, el segundo era de talante discreto y moderado. Pero a pesar de su carácter vehemente, Lope de Vega también fue marido y padre de familia. Aunque, sobre todo, fue un mujeriego impenitente.

Curioso de nacimiento

Nacido el el 25 de noviembre (otros dicen que fue el 2 de diciembre) de 1562 en Madrid, Lope nacería poco después de que lo hicieran otros grandes escritores del Siglo de Oro español como Cervantes, Góngora, Mateo Alemán o Vicente Espinel. Lope de Vega pasó parte de su infancia con su tío, Miguel de Carpio, inquisidor de Sevilla, quien se ocupó de su educación, y a los cinco años el niño ya leía en latín y en castellano. A los diez años, Lope marchó a Madrid, donde comenzó sus estudios en el prestigioso Colegio Imperial. Es posible que su primera comedia fuese, como el mismo Lope afirmaría en la dedicatoria de la obra a uno de sus hijos, llamado también Lope, El verdadero amante, aunque posiblemente el texto que hoy se conoce sufriera alguna modificación posterior tras la primera redacción.

Es posible que su primera comedia fuese, como el mismo Lope afirmaría en la dedicatoria de la obra a su hijo Lope, El verdadero amante.

Retrato de Lope de Vega aparecido en el libro Libro de descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones escrito por Francisco Pacheco. 

Foto: PD

Con quince años, el joven Lope abandonó el colegio e ingresó en la Universidad de Alcalá de Henares para cursar el bachillerato, y tras la muerte de su padre empezó a mostrar su faceta más aventurera al huir de casa con su amigo Hernando Muñoz. Su afán por aprender lo llevó a estudiar matemáticas y astrología con el cosmógrafo de la corte de Felipe II, Juan Bautista Labaña, y artes liberales con Juan de Córdoba. De hecho, Lope nunca abandonó su enorme sed de conocimientos, y hasta el día de su muerte siguió leyendo e interesado por los distintos campos del saber.

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Lope de Vega, un gran mujeriego

Las historias de sus correrías amorosas fueron legendarias y tan prolíficas como su obra. El primer amor que se le conoce es María de Aragón, la Marfisa de sus versos. María era la hija de un panadero, y Lope se enamoró de ella en 1580. Al año siguiente tuvieron una niña a la que pusieron por nombre Manuela, pero la pequeña murió antes de haber cumplido los cinco años.

Su segundo gran amor fue Elena Osorio, la Filis y Dorotea de sus textos. Separada por aquel entonces de su marido, el actor Cristobal Calderón, Lope entabló una apasionada relación con ella que duraría cuatro años. Lope pagaba a Elena todos sus caprichos y escribía obras teatrales para su padre, el empresario teatral Jerónimo Velázquez. Pero cuando su amada enviudó, abandonó a Lope para casarse con el noble Francisco Perrenot Granvela. Despechado, Lope escribió en contra de Elena unos libelos en un latín burlesco titulados In Doctorum Damianum Velazquez Satira Prima (La primera sátira de Damián Velázquez).

Despechado, Lope escribió en contra de Elena unos libelos en un latín burlesco titulados In doctorum Damianum Velazquez Satira Prima (La primera sátira de Damián Velázquez).

Portada de Las comedias del famoso poeta Lope de Vega Carpio recopiladas por Bernardo Grassa en 1604.

Foto: PD

Finalmente, Lope acabó en prisión por difamar a Elena Osorio, pero, lejos de retractarse, reincidió en sus actos y por ello fue desterrado ocho años de la Corte y dos del reino de Castilla, con el agravante de pena de muerte si desobedecía la sentencia. Lope de Vega decidió entonces vengarse vendiendo sus comedias a un empresario llamado Porres, y años más tarde recordaría sus amores con Elena Osorio en su novela dialogada La Dorotea. Sin embargo, por entonces ya se había enamorado de otra mujer: Isabel de Alderete y Urbina (Belisa en sus poemas), hija del pintor del rey Diego de Urbina, con quien se casó el 10 de mayo de 1588 tras raptarla con su consentimiento. Con ella tendría a su hija Antonia.

La vida amorosa de Lope fue, de hecho, muy intensa, incluso después de haber sido ordenado sacerdote, ya en su vejez, en 1614. Entre sus muchas amantes pueden enumerarse Marina de Aragón, la actriz Micaela Luján, con la que tuvo cuatro hijos (entre ellos su hijo Lope Félix) y Marta de Nevares (conocida literariamente como Amarilis y Marcia Leonarda).

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El fin del destierro

Lope de Vega también se enroló en el ejército. Como soldado participó en dos expediciones militares: la conquista de la isla Terceira en las Azores (1583), al mando de don Álvaro de Bazán, y en la Gran Armada enviada por Felipe II para conquistar Inglaterra. Lope asimismo trabajó como secretario del marqués de Malpica y del duque de Alba.

Pero la desgracia no tardaría en llamar a su puerta. Poco antes de que se cumplieran los ocho años de destierro de su condena murió su hija Antonia y poco después su esposa al dar a luz a su otra hija, Teodora (que murió también poco tiempo después). Finalmente, en diciembre de 1595, cumplidos ya los ocho años de destierro de la Corte, Lope de Vega regresó a Madrid donde no pudo evitar volver a las andadas. En la Villa y Corte tuvo más de un altercado por motivos amorosos. Con todo, Lope volvió a casarse en 1598 con Juana de Guardo, hija de un rico comerciante.

Poco antes de que se cumplieran los ocho años de destierro de su condena murió su hija Antonia y poco después su esposa al dar a luz a su otra hija, Teodora.

Colofón de El piadoso aragonés, manuscrito autógrafo, fechado y firmado por Lope de Vega en Madrid a 17 de agosto de 1626.

Foto: PD

Lope siguió, sin embargo, con su prolífica producción literaria. En 1605 terminó Jerusalén conquistada y Peribáñez y el comendador de Ocaña. Dos años después, en 1607, cuando el autor contaba 45 años, entró al servicio de don Luis Fernández de Córdoba (Lucilo), sexto duque de Sessa, como su secretario personal. Lope se convertiría, así, en su gran amigo y protegido. El poeta alquiló entonces una casa en la calle de Júcar, en Madrid, donde escribió La segunda parte de las comedias y Arte nuevo de hacer comedias.

El final de un genio

Sumido en una profunda crisis existencial, en enero de 1610 el poeta ingresó en la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento y en septiembre compró la casa de la calle de Francos (hoy calle Cervantes), donde viviría hasta su muerte. Durante esos años Lope tuvo que hacer frente a diversos fallecimientos en su familia, como el de su hijo Carlos; tal vez por ello se refugió en una enorme vorágine creadora y escribió la comedia El perro del hortelano. En 1614 fue ordenado sacerdote y el 29 de mayo de ese mismo año ofició su primera misa en la Iglesia de San Hermenegildo de Madrid.

En enero de 1610, Lope ingresó en la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento y en septiembre compró la casa de la calle de Francos (hoy calle Cervantes).

 Casa Museo Lope de Vega, en Madrid.

Foto: Real Academia Española (CC BY-SA 4.0)

Pero a pesar de su ordenación sacerdotal, Lope no renunció en nigún caso al amor mundano. En 1616 inició una relación con Marta de Nevares, una mujer que estaba casada con un comerciante. De esa época son sus obras Lo fingido verdadero y El caballero de Olmedo, entre otras. Pero la desgracia parecía no darle tregua. Marta se quedó ciega, lo que supuso un duro golpe para el poeta. Ni siquiera su nombramiento como capellán mayor de la Congregación del Caballero de Gracia, en 1628, evitó que Lope viviera con profunda angustia la enfermedad de su amada.

El autor aún tendría que vivir otros reveses, como la muerte de su hijo Lope Félix en Venezuela y la huida de su querida hija Antonia Clara. Aunque también tuvo alguna alegría, como cuando su hija Micaela entró a profesar en el Convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid en 1621. Nada de todo esto impidió, sin embargo, que Lope siguiera escribiendo a buen ritmo obras inmortales como Rimas humanas y divinas, en la que se incluye su famosa La Gatomaquia.

Iglesia de San Sebastián, en Madrid, donde fue enterrado Lope de Vega.

Foto: iStock

Finalmente, la vida del genial autor se apagaría el 27 de agosto de 1635. Tras hacer testamento, nombrar heredera de todos sus bienes a su hija Feliciana y despedirse de sus amigos, Lope murió a las cinco y cuarto de la tarde en su casa. Su cuerpo fue enterrado con gran pompa y ceremonia en la Iglesia de San Sebastián, en Madrid, en unas exequias que duraron nueve días. Ejemplo palpable de la popularidad que había alcanzado ya en su tiempo el genial escritor.