Heroína de guerra

Liudmila Pavlishenko, la francotiradora más letal de la historia

Con tan solo 25 años, esta joven francotiradora se había convertido en una mujer récord de la guerra: 309 soldados nazis abatidos bajo el objetivo de su precisa mira durante la Segunda Guerra Mundial. Sus hazañas bélicas la elevaron a heroína de la Unión Soviética, y fue retirada del frente en mitad del conflicto para unirse a una delegación que viajó a Norteamérica en busca de apoyos para la apertura de un segundo frente en Europa.

Foto: CC

Nacida el 12 de julio de 1916, Pavlichenko fue una de las primeras generaciones que vivió la URSS prácticamente desde su nacimiento. Su infancia transcurrió en una pequeña localidad ucraniana, donde asistió a la escuela y empezó a mostrar una gran competitividad en actividades físicas, en particular cuando se enfrentaba a los chicos de su edad. Desde pequeña quiso demostrar que las chicas podían hacerlo igual o mejor que ellos.

En 1930, la familia decidió trasladarse a Kiev, la actual capital de Ucrania. Con 14 años, Liudmila empezó a trabajar en la Arsenal Factory, una fábrica histórica de producción y reparación de armamento del Ejército Rojo. La propia empresa ofrecía opciones de ocio a sus trabajadores y, tras dejar el curso de aviación, Pavlichenko optó por formarse en un club tiro, su primer contacto con las armas. De él salió con la insignia de Tirador de Voroshílov, un certificado de los conocimientos y la preparación adquiridos que incluían formación en otras habilidades del ámbito militar.

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Al mismo tiempo que trabajaba, Liudmila Pavlichenko terminó la secundaria y se matriculó en la Universidad de Kiev para cursar la carrera de historia con la intención de convertirse en maestra. Justo había aceptado un trabajo en la Biblioteca de Odesa que le permitiría terminar su tesis cuando, en junio de 1941, Hitler lanzó las primeras ofensivas de la Operación Barbarroja, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La Alemania nazi pretendía seguir su imparable avance por el territorio soviético.

Inmediatamente, se presentó como voluntaria para ingresar en el Ejército Rojo, y parece ser que el hecho de ser mujer le puso los primeros obstáculos. Sin embargo, la insistencia de Pavlichenko hizo que el oficial de reclutamiento comprobara sus credenciales, tras lo cual fue admitida y destinada a la 25ª División de Fusileros del Ejército Rojo como francotiradora. No fue la única. Alrededor de 2.000 mujeres desempeñaron el mismo rol en las tropas soviéticas, aunque solo 500 de ellas sobrevivieron a la guerra, y solo Liudmila alcanzó el récord por el que sería recordada.

Liudmila Pavlishenko fotografiada en 1942 ataviada con el uniforme y sosteniendo el fusil en una trinchera. 

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Uno de los puntos calientes de la ofensiva alemana fue el tramo sur de la frontera rusa señalado por el río Prut, actualmente línea fronteriza de Rumanía. Allí fue enviada su unidad que, tras resistir los primeros envites, se vio obligada a retirarse hasta Odesa, donde Liudmila participó en su primera batalla. Fue herida a los diez días de combate y evacuada al hospital donde se recuperó para volver a reincorporarse. Al regresar al frente, había sido ascendida a cabo y al término del asedio de la ciudad, aunque la deshecha soviética era una realidad, Pavlichenko había causado 187 bajas al enemigo: su nombre empezaba a convertirse en una leyenda.

La insistencia de Pavlichenko hizo que el oficial de reclutamiento comprobara sus credenciales, tras lo cual fue admitida y destinada a la 25ª División de Fusileros del Ejército Rojo como francotiradora

Durante el verano de 1941, la fuerza con la que los alemanes empujaban la frontera soviética hacia el este parecía imparable. En el frente sur, la retirada de Odesa no se detuvo hasta llegar a la península de Crimea, y en octubre de 1941 las tropas rusas se atrincheraron en Sebastopol dispuestas a resistir el asedio nazi. La estratégica ciudad situada en mitad del Mar Negro se convirtió en el escenario de una lucha que se alargaría ocho meses. Sebastopol también cayó, pero Liudmila Pavlichenko terminó esta batalla convertida definitivamente en un mito. Fue ascendida de nuevo y puesta al cargo de un pelotón de francotiradores que ella misma debía escoger y preparar.

'Lady Muerte'

Mientras el número de enemigos abatidos por ella aumentaba, sus misiones se volvían más arriesgadas. A veces debía contraatacar el fuego enemigo de un francotirador, y se vio inmersa en duelos directos. En una ocasión, pasó tres días enfrentada a un francotirador alemán al que finalmente también abatió.

Fue herida por fuego de mortero en junio de 1942 en Sebastopol y trasladada al hospital para recuperarse. A esas alturas, Lyudmila era ampliamente conocida también en las filas nazis, por lo que se convirtió en un objetivo militar y empezó a ser apodada como Lady Death (Lady Muerte) por la prensa extranjera. No era para menos, ya que después de menos de dos años en activo dejaba tras ella 309 enemigos abatidos, entre ellos 36 francotiradores. Era oficialmente una heroína.

A lo largo de su trayectoria en el Ejército Rojo, a Pavlishenko le fueron otorgadas numerosas condecoraciones. Una de las más importantes fue la Estrella Dorada que la acreditaba como Héroe de la Unión Soviética y que luce en esta imagen.  

Foto: CC

Tras dos años en activo dejaba tras ella 309 enemigos abatidos, 36 de los cuales eran francotiradores. Oficialmente se convirtió en una heroína.

Las autoridades soviéticas se dieron cuenta de la importancia de su figura. Por un lado, no podían permitirse que fuera abatida para no dañar la moral de las tropas, y por el otro se habían dado cuenta del potencial que tenía su trayectoria, de modo que fue retirada de la primera línea de guerra para desempeñar otra misión muy importante para la Unión Soviética: la propaganda.

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Un verano en los Estados Unidos

Condecorada con la Orden de Lenin, Liudmila Pavlishenko se unió a una delegación rusa que viajó por Estados Unidos y Canadá. El objetivo era presionar a ambos gobiernos y conseguir su apoyo para que atacaran a las fuerzas alemanas, abriendo así un segundo frente en Europa. La Unión Soviética necesitaba aliviar la carga de combatir a solas a Hitler. Y de este modo, ella y sus dos acompañantes –el secretario de la Juventud Comunista y el francotirador Vladimir Pchelintsev– se convirtieron en los primeros ciudadanos soviéticos en ser recibidos por el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, en la Casa Blanca.

En EE.UU., trabó amistad con la primera dama, Eleanor Roosevelt, quien la convenció para llevar a cabo una gira por el país durante el verano de 1942 para dar a conocer sus experiencias como mujer en la guerra. Aunque no fue una empresa fácil –Pavlishenko apenas hablaba inglés–, fue capaz de ponerse delante de audiencias multitudinarias y dar discursos que a menudo acababan vitoreados por el público. La prensa norteamericana se hizo eco de su trayectoria. Sin embargo, poco acostumbrados a ver una mujer en uniforme y con una gran experiencia en combate, durante las ruedas de prensa los periodistas hacían preguntas y comentarios sobre su vestuario, el maquillaje y otras cuestiones sin relación alguna con sus proezas bélicas.

Junto al secretario de la Juventud Comunista (Komsomol) de Moscú, Nikolai Krasavchenko, y el francotirador Vladimir Pchelintsev, Liudmila dio una gira que la llevó a Estados Unidos y Canadá en 1942 en busca de apoyos para la apertura de un segundo frente en Europa, algo a lo que los norteamericanos eran reticentes. 

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Respondió con aplomo a los comentarios fuera de lugar e hizo el trabajo que le había sido encomendado. Su gira causó una fuerte impresión en la opinión pública americana, pero no fue suficiente para convencer a las administraciones de la necesidad de implicarse más en el conflicto. Todavía habrían de pasar dos años hasta el despliegue de la Operación Overlord, el Desembarco de Normandía, en junio de 1944.

En su visita a la Casa Blanca, conoció a Eleanor Roosevelt, la mujer del presidente de los Estados Unidos, con quien trabó una buena amistad. En 1957, en plena Guerra Fría, la ex primera dama estadounidense visitó a Pavlishenko en Moscú. Rodeadas de una seguridad a la altura de la tensa década de 1950, tuvieron unos instantes de intimidad para ponerse al día. Nunca volvieron a reencontrarse. 

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La posguerra de Liudmila

De vuelta a su país, fue condecorada de nuevo como Heroína de la Unión Soviética, una de las mayores distinciones militares y, a pesar de que nunca regresó al frente, siguió vinculada al Ejército dando formación a cientos futuros francotiradores hasta el final de la guerra. A partir de 1945, terminó su carrera universitaria y desempeñó diversos trabajos vinculados a la Armada y al Ejército.

Como muchos otros veteranos de guerra, Liudmila sufrió las consecuencias de haber participado en un cruel acontecimiento como la Segunda Guerra Mundial. Hacia el final de su vida sufrió un trastorno de estrés postraumático y depresión, y falleció el 10 de octubre de 1974 a causa de un derrame cerebral a los 58 años.

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