Lucha por el poder

León Trotski, el hombre odiado y temido por Stalin

Periodista, ensayista y fundador del Ejército Rojo, Trotski se transformó en un referente de la izquierda y un símbolo para la clase obrera en todo el mundo. Acusado de "actividades antisoviéticas", Stalin lo desterró de la Unión Soviética para acabar sus días en México, donde fue asesinado por Ramón Mercader.

Foto: Cordon Press

Posiblemente el nombre de Lev Davídovich Bronstein diga poco a nuestros lectores, excepto si aclaramos que estamos hablando de León Trotski. Periodista, comisario de Exteriores y de Guerra de la Unión Soviética, Trotski estuvo exiliado, preso en Siberia y finalmente fue asesinado a manos del español Ramón Mercader. Trotski, apodo que tomó del nombre de uno de sus carceleros en Siberia, fue un firme opositor primero al régimen zarista y después a Stalin y a los anarquistas. También tuvo sus diferencias con Lenin en cuanto a la concepción de lo que debía ser el Partido Comunista, y en 1911 éste le llegó a llamar "el Judas Trotski", hecho que no impediría que posteriormente ambos mantuvieran una relación cordial.

Más admirado que Stalin

Nacido el 7 de noviembre de 1879 en Ucrania, León Trotski fue el quinto hijo de una pareja de pequeños terratenientes judíos de clase media. Con buena planta, distinguido, elegante y mujeriego, Trotski tenía todos los ingredientes necesarios para ser un líder de masas. Todo ello generó recelos en Stalin, quien dijo de él: "¿Cómo un hombre así puede atraer al pueblo?". Entre sus éxitos políticos se encuentra la firma del Tratado de Brest-Litovsk, un tratado de paz firmado el 3 de marzo de 1918 en la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk entre el Imperio alemán, Bulgaria, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y la Rusia soviética, que ponía fin a la participación rusa en la Primera Guerra Mundial. Eso iba a permitir al gobierno bolchevique consolidar su revolución socialista. Sin la firma de este tratado, hubiera sido difícil que la Revolución hubiera sobrevivido a la Guerra Civil rusa en la que se enfrentaron los comunistas con un conglomerado de burgueses, antibolcheviques y zaristas agrupados en el Ejército Blanco (mencheviques) y apoyados por las potencias occidentales.

Lenin, en el centro de la imagen, con Trotski a su izquierda en una celebración del tercer aniversario de la Revolución rusa. La imagen fue tomada el 7 de noviembre de 1920.

Lenin, en el centro de la imagen, con Trotski a su izquierda en una celebración del tercer aniversario de la Revolución rusa. La imagen fue tomada el 7 de noviembre de 1920.

Foto: Cordon Press

Entre los éxitos políticos de Trotski se encuentra la firma del Tratado de paz de Brest-Litovsk, firmado el 3 de marzo de 1918 en esta ciudad bielorrusa, entre el Imperio alemán, Bulgaria, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y la Rusia soviética.

Trotsky fue una figura respetada por su férrea lucha contra Stalin, e incluso llegó a ser idealizada. Según el prestigioso historiador británico Robert Service, gran especialista en la historia rusa y autor de una biografía del político soviético, "Trotski sigue siendo un personaje más admirado que repudiado por encarnar el auténtico ideal revolucionario que Stalin supuestamente había traicionado". A pesar de ello, el autor inglés también se muestra muy crítico con Trotski: "Tampoco era un ángel", afirma. Service describe la personalidad del político como "dominada por una tendencia a sobrevalorar su importancia personal, una indisimulada arrogancia, un evidente egocentrismo que le llevaban a menudo a despegar sus pies de la realidad e infravalorar a sus adversarios".

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México, destino final

El punto culminante en el inicio de la persecución contra Trotski y el denominado "trotskismo" fue en 1924, tras la muerte de Lenin. Desde ese momento, toda la vieja guardia bolchevique que había dirigido la Revolución de Octubre, todo aquel que defendiera la revolución socialista internacional contra la nueva idea del socialismo en un solo país gobernado por Stalin o que hiciera la más mínima crítica al régimen era acusado de ser un enemigo del socialismo. A partir de aquel instante, la oposición empezó a reunirse de manera clandestina hasta el día en que se celebró el décimo aniversario de la Revolución. Hordas de gente salieron a las calles de Moscú llevando carteles que decían: "¡Queremos que se cumpla el testamento de Lenin!", "¡Abajo el oportunismo y la escisión y viva la unidad del partido leninista!". Finalmente, las fuerzas especiales se abalanzaron contra la multitud y disolvieron brutalmente a los manifestantes.

El 15 de noviembre de 1927, Trotski fue expulsado del Partido Comunista mientras la persecución del estalinismo se tornaba implacable. La GPU, la policía secreta, que tenía una sección dedicada tan sólo a estos fines, se dedicó en cuerpo y alma al espionaje, la persecución y el asesinato de los dirigentes trotskistas, entre ellos los hijos del propio Trotski. Mientras, los gulags (campos de trabajos forzosos) de Siberia se iban llenando de presos con una T en sus espaldas, puesta por sus carceleros, que tras negarse a confesar morían de cansancio, de frío o fusilados. En enero de 1928, Trotski fue deportado, junto a su compañera Natalia, a Alma Ata, en Kazajistán, para más tarde ser privado de su ciudadanía y en 1929 ser expulsado de la Unión Soviética.

Lev Trotski aparece en el centro de la imagen rodeado por dos parejas de admiradores en México, pocos meses antes de su asesinato.

Lev Trotski aparece en el centro de la imagen rodeado por dos parejas de admiradores en México, pocos meses antes de su asesinato.

Foto: CC

La policía secreta se dedicó en cuerpo y alma al espionaje, la persecución y el asesinato de los dirigentes trotskistas, entre ellos los hijos del propio Trotski.

La GPU lo acabó trasladando a Turquía, donde Atatürk le dio asilo y le autorizó a instalarse en la islas Príncipe, en el mar de Mármara. Gracias a la insistencia del propio político, éste logró pasar una breve estancia en Francia, pero fue nuevamente extraditado, esta vez a Noruega. Al final, la presión del estalinismo sobre el gobierno socialdemócrata noruego para que lo expulsara del país acabó surtiendo efecto, y en 1937 Trotski se instaló en Ciudad de México gracias al permiso que le concedió el presidente Lázaro Cárdenas y a la insistencia de miembros del SWP (en inglés, Socialist Workers Party, Partido Socialista de los Trabajadores) y el pintor Diego Rivera. Sea como fuere, la cuestión es que Stalin se propuso acabar con la vida de Trotski, incluso después de que éste se exiliara a México.

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Juicio contra la vieja guardia

Mientras tanto, Stalin necesitaba justificar la brutal represión desatada para exterminar a la vieja guardia bolchevique y para ello inició varios procesos judiciales. Stalin organizó cuatro juicios clave entre 1936 y 1938. En el primero de ellos, realizado en agosto de 1936, se juzgó a 16 personas, dos de ellas prominentes miembros del partido. El segundo juicio, llevado a cabo en enero de 1937, encausó a 17 miembros más del partido. Luego, en junio de 1937, siguió el juicio secreto al mariscal Tujachevsky por su postura respecto a la Alemania nazi y a un grupo de generales de alto rango del Ejército Rojo. Finalmente, en 1938, tuvo lugar el llamado "juicio de los veintiuno", el tercero contra dirigentes del partido.

Stalin inició varios procesos judiciales entre 1936 y 1938 para deshacerse de la vieja guardia bolchevique.

Los hombres sentados en el banquillo eran todos miembros del politburó de Lenin. Trotski, que se encontraba en el destierro, y la vieja guardia bolchevique estaban acusados de urdir un complot para asesinar a Stalin y a otros dirigentes soviéticos y de conspirar para destruir el poder económico y militar del país. En todos los casos se dictó sentencia condenatoria: hallados culpables, fueron fusilados o enviados a los gulags de Siberia.

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El piolet asesino

Pero a Stalin cada vez le preocupaba más la actividad de Trotski en el extranjero, y se obsesionó en acabar con él. A principios de 1939 hizo una purga más entre el personal de la GPU y puso al mando a Pavel Sudoplatov, al cual encomendó una una tarea muy especial: organizar el asesinato de León Trotski en México. Un año después, el 20 de agosto de 1940, lograría su propósito gracias a su agente español Ramón Mercader, quien le asestó un golpe mortal con un piolet en la cabeza.

La detención de Ramón Mercader, quien perpetró el asesinato de Trotski asestándole un golpe mortal con un piolet, fue detenido en el momento del atentado. En la imagen sobre estas líneas aparece con la cabeza vendada después del ataque.

La detención de Ramón Mercader, quien perpetró el asesinato de Trotski asestándole un golpe mortal con un piolet, fue detenido en el momento del atentado. En la imagen sobre estas líneas aparece con la cabeza vendada después del ataque.

Foto: Cordon Press

En 1939, Stalin puso al frente de la GPU a Pavel Sudoplatov, al cual encomendó una una tarea muy especial: organizar el asesinato de León Trotski en México.

En 1992, el mismo Sudopatov contó en sus memorias, Operaciones especiales, que su misión contaba con todos los recursos disponibles. Según detalla, en marzo de 1939 Stalin le dijo: "En el movimiento trotskista no hay figuras políticas importantes aparte del propio Trotski. Eliminando a Trotski, la amenaza desaparece [...]. Trotski debe ser eliminado irremediablemente". Según Sudoplatov, "el núcleo de la lucha ideológica entre los líderes" era la idea de Stalin de "la revolución en un solo país, en contra del internacionalismo de Trotski", cuyos esfuerzos en el exilio "para escindir y luego controlar el movimiento comunista mundial estaban perjudicando a Stalin y a la Unión Soviética".

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