Misterios y curiosidades del antiguo Egipto

Las estelas de falsa puerta en el antiguo Egipto, un portal al más allá

Durante el Reino Antiguo surgió un elemento funerario singular, la llamada "estela de falsa puerta", un objeto de prestigio que se colocaba en la capilla de la tumba de los altos funcionarios. Las finalidad de las falsas puertas, que podían ser un bloque de piedra exento, o estar talladas o pintadas en el propio muro, era permitir al alma del difunto transitar entre el más allá y el mundo terrenal. Así, podía recoger las ofrendas alimentarias que necesitaba para su sustento e "interactuar" con los vivos.

Estela de falsa puerta de Neferiu. Primer Período Intermedio. MET, Nueva York.

Estela de falsa puerta de Neferiu. Primer Período Intermedio. MET, Nueva York.

Estela de falsa puerta de Neferiu. Primer Período Intermedio. MET, Nueva York.

Foto: PD

Idu fue un hombre importante. Según algunas inscripciones halladas en su tumba en Giza (identificada con el código G7102), cerca de la pirámide de Keops, Idu ostento títulos tan importantes como supervisor de la pirámide de Pepi I, inspector de escribas y jefe de los sacerdotes uab (sacerdotes dedicados al culto funerario) de las pirámides de Keops y Kefrén, durante la dinastía VI.

Su tumba, que se ha conservado prácticamente intacta, tiene un vestíbulo que conduce a una capilla. El muro este de la estancia está decorado con cinco nichos, cada uno de los cuales contiene una estatua del difunto Idu. Y en el muro oeste, como en todas las tumbas de altos funcionarios, se había tallado una estela llamada de "falsa puerta". A sus pies, una estatua de Idu, con los brazos extendidos y las palmas de las manos hacia arriba, esperaba las ofrendas para su alma que le permitiesen sobrevivir para toda la eternidad.

Parte inferior de la estela de falsa puerta de Idu, en Giza.

Parte inferior de la estela de falsa puerta de Idu, en Giza.

Parte inferior de la estela de falsa puerta de Idu, en Giza.

Foto: Juan Adrada (CC BY-NC-ND 4.0)

Carta de presentación del difunto

Pero ¿qué es una estela de falsa puerta? ¿Cuál era su función? La conocida como "falsa puerta" fue uno de los elementos más importantes de una tumba en el antiguo Egipto, sobre todo durante el Reino Antiguo. Ante ella se realizaban las ofrendas y oraciones al difunto. Tal como su nombre indica, tenía forma de puerta, pero no llevaba a ninguna parte. Por lo menos a ningún lugar físico, aunque sí simbólico. La falsa puerta, que podía estar pintada, tallada en el muro o ser un bloque exento de piedra, era el portal a través del cual el ba y el ka del difunto (dos de los cinco elementos que componían el espíritu) podían pasar del mundo de los muertos al mundo de los vivos e interactuar con sus familiares vivos. 

Detalle de la estela de falsa puerta de Metjetji. El difunto aparece sentado ante una mesa de ofrendas. MET, Nueva York.

Detalle de la estela de falsa puerta de Metjetji. El difunto aparece sentado ante una mesa de ofrendas. MET, Nueva York.

Detalle de la estela de falsa puerta de Metjetji. El difunto aparece sentado ante una mesa de ofrendas. MET, Nueva York.

Foto: PD

La falsa puerta normalmente estaba tallada de un modo muy elaborado. En el dintel, que muchas veces presentaba un diseño llamado "fachada de palacio" y sobre el que había una moldura semicilíndrica que representaba una estera de caña, se describían los títulos y nombres del difunto (normalmente eran elementos individuales). Bajo el dintel, el travesaño inferior mostraba una escena en la que el propietario de la tumba aparecía sentado ante una mesa llena de ofrendas de comida y bebida que tomaban la forma del jeroglífico hotep (una hogaza de pan sobre una estera de caña). También se enumeraban los alimentos y exquisiteces de los que el difunto podría disfrutar en la otra vida.

El travesaño inferior mostraba una escena en la que el difunto aparecía ante una mesa llena de ofrendas de comida y bebida.

Debajo, aparece una representación de la puerta propiamente dicha, que podía ser de una o dos hojas, cerradas con un pestillo. Este elemento tenía dos jambas a cada lado (4 en total) que mostraban retratos del difunto, sus parientes y portadores de ofrendas. Muchas veces, a los pies de la falsa puerta se disponía una mesa de ofrendas para colocar alimentos y bebidas reales (como la singular estatua de Idu, que realizaba esta función). Estos elementos eran de piedra y se decoraban con relieves que representaban ofrendas típicas, como pan, cerveza, aves, partes de bóvidos...

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Frontera entre dos mundos

La falsa puerta era asimismo un elemento de prestigio. Todo alto funcionario que se preciase tenía una en su tumba. Las que estaban talladas en piedras duras eran especialmente valiosas; no todo el mundo podía permitirse un material que era difícil de obtener y que la mayoría de las veces era un presente del faraón. En su biografía, por ejemplo, Uni se jacta de que el rey le regaló una hermosa piedra blanca de las canteras de Tura para su falsa puerta: "Nunca se hizo cosa semejante a un servidor, hasta tal punto era yo apreciado por el corazón de Su Majestad".

En su biografía, Uni se jacta de que el rey le regaló una hermosa piedra blanca de las canteras de Tura para su falsa puerta.

Estela de falsa puerta pintada en el ataúd de Khnumnakht. Dinastía XII. MET, Nueva York.

Estela de falsa puerta pintada en el ataúd de Khnumnakht. Dinastía XII. MET, Nueva York.

Estela de falsa puerta pintada en el ataúd de Khnumnakht. Dinastía XII. MET, Nueva York.

Foto: PD

Durante el Reino Medio, en muchos ataúdes de madera se pintaron estelas de falsa puerta, y posteriormente estos elementos fueron sustituidos por estelas funerarias. Finalmente, parece ser que las falsas puertas no estuvieron circunscritas únicamente a las tumbas, sino que también se dispusieron estos objetos en los templos funerarios de los faraones desde el Reino Antiguo al Reino Nuevo. Precisamente en este último período, en algunos santuarios se asociaron a una capilla que recibía el nombre de "el oído que escucha", generalmente situada en la pared exterior de la parte posterior del santuario, y servían para comunicarse directamente con la divinidad.

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En todo caso, la estela de falsa puerta simbolizó un pasaje entre mundos, fue un instrumento de comunicación. Otorgaba a su propietario la posibilidad de recibir las ofrendas de los vivos una vez en el más allá, le permitía seguir participando en los asuntos de la vida terrenal y formando parte, así, de la comunidad de la que una vez formó parte. Era un portal, la última frontera. En suma, era una forma para quienes le habían sobrevivido de no perder ese vínculo y de poder seguir relacionándose con aquella persona que tanto significó para ellos.