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Mausoleo-templo en Henchir el Begar 2.

Proyecto IPAR
Yacimiento tunecino de Henchir el Begar 1. Área del torculario y sus prensas de viga tipo arbores. 

Yacimiento tunecino de Henchir el Begar 1. Área del torculario y sus prensas de viga tipo arbores. 

Yacimiento tunecino de Henchir el Begar 1. Área del torculario y sus prensas de viga tipo arbores. 

Proyecto IPAR

Desenterrando el pasado: episodio 53

Las increíbles prensas de aceite descubiertas en las altas estepas de Túnez

En la región de Kasserine, los arqueólogos han hallado tres magníficas almazaras de época romana que nos hablan sobre cómo de esencial era el comercio de aceite en el Imperio.

En la región de Kasserine, los arqueólogos han hallado tres magníficas almazaras de época romana que nos hablan sobre cómo de esencial era el comercio de aceite en el Imperio.

Yacimiento tunecino de Henchir el Begar 1. Área del torculario y sus prensas de viga tipo arbores. 

Yacimiento tunecino de Henchir el Begar 1. Área del torculario y sus prensas de viga tipo arbores. 

Yacimiento tunecino de Henchir el Begar 1. Área del torculario y sus prensas de viga tipo arbores. 

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

Hoy viajamos a la mediterránea zona de Kasserine, en Túnez. Hoy nos desplazamos a las altas estepas tunecinas, en la zona de Kasserine, donde en una planicie fértil a 900 metros de altitud se encuentran tres instalaciones oleícolas romanas.

Hoy indagaremos en los motivos que llevaron a construir estas tres almazaras en época romana, conoceremos al propietario anterior de las tierras en las que se hallan estas construcciones, e incluso veremos algunas pinceladas de derecho romano. Además, veremos cómo cambian los usos de estas almazaras a lo largo de los siglos, y como el estudio de algo en apariencia sencillo como una prensa de aceite, puede entrañar muchas más vías de investigación.

Descubramos la historia de estas almazaras en un nuevo capítulo de Desenterrando el Pasado.

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Antes de iniciar nuestro viaje a las fértiles praderas de Kasserine, conozcamos a la codirectora, junto con la Dra. Samira Sehili. Ella es Fabiola Salcedo, y es especialista en Iconografía Clásica y en el África Romana, donde desarrolla desde hace años varios proyectos de investigación, aunque antes ha trabajado también durante bastantes años en Italia, concretamente en Tusculum y en Pompeya.

 

Mapa de Localización de Henchir el Begar y Henchir el Gousset en la región de Kasserine, Túnez.

Mapa de Localización de Henchir el Begar y Henchir el Gousset en la región de Kasserine, Túnez.

Mapa de localización de Henchir el Begar y Henchir el Gousset en la región de Kasserine, Túnez. 

Proyecto IPAR

El proyecto está financiado por un proyecto I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación, por uno del Ministerio de Cultura y Deporte y por la Fundación Palarq, y sus inicios se remontan al 2019, cuando la Dra. Samira Sehili le propuso a la Dra. Salcedo la posibilidad de excavar diversos yacimientos. Y ¿por qué esta propuesta? Fabiola nos cuenta:

“Entonces, ¿por qué me llama, no? Pues porque nosotros llevábamos trabajando desde hacía más de diez años en Túnez, en proyectos I+D que liderábamos desde la Universidad Complutense de Madrid, y nos conocíamos desde entonces. Es verdad que eran proyectos que no eran de excavación, si no que eran de trabajar con materiales iconográficos, escultóricos, etc., alojados en varios museos tunecinos”.

Siempre viene bien tener una relación longeva cuando se trata de iniciar un proyecto. Pues bien, después de este primer contacto y pasada la pandemia, en 2021 el equipo nuclear español hizo un primer viaje de reconocimiento del terreno para elegir uno de los tres yacimientos que se le proponían. Resulta que los tres yacimientos eran tan espectaculares que decidieron quedarse con los tres. Más adelante descubriremos más sobre cada uno de ellos. Nuestros investigadores han realizado una primera campaña de excavación sobre el terreno, pero se perfilan muchas más en el horizonte. Como suele decirse, empecemos por el principio. ¿Dónde nos encontramos?

Conociendo la región de Kasserine

Como ya hemos mencionado, nos hallamos en Túnez, concretamente en la región de Kasserine, en el centro oeste del país, a unos 200 km de la ciudad de Túnez, cerca de la frontera argelina. Es una zona que se llama de las altas estepas, que es una planicie fértil a 900 m de altitud, que fue el paso natural de algunas ciudades importantes de esta zona del imperio romano. Es importante mencionar que el actual país de Túnez se corresponde con la antigua provincia de África, que primero fue el África proconsular y que luego, ya en época de Diocleciano, se subdividió en otras tres provincias. ¿Y las almazaras?

"Las Almazaras en cuestión están en el yacimiento de Henchir el Begar. Que lo llamamos así aunque está dividido en dos partes, Henchir el Begar I y Henchir el Begar II, por eso hablamos de que Henchir el Begar en realidad son dos yacimientos. Pero que al principio formaban parte de un único latifundio de 33 hectáreas. Y la tercera almazara es la de Henchir el Gusset que está siempre en la misma zona pero un poco más cerca todavía de la frontera argelina y que es famosa también porque tiene un torculario monumental del que queda gran parte del edificio”.

Parece ser que las tres almazaras son espectaculares, pero la de Henchir el Begar I es la más grande de Túnez, y la segunda más grande del imperio romano, después de la primera, que es una que hay en Tripolitania, en la actual Libia. Pero antes de seguir, volvamos un momento sobre nuestros pasos para averiguar qué es y cómo funciona una Almazara, Fabiola nos ilustra:

“Bueno, una almazara es un torculario, es decir: es una instalación donde se prensa, en este caso, el aceite. Puede haber prensas también de uva, evidentemente para hacer vino, pero nosotros nos referimos a las almazaras de aceite, donde se prensa el aceite. Y hay una tradición, una técnica tradicional que se viene empleando con muchas variantes, evidentemente, porque hay almazaras pequeñas, grandes, etc. Es una tradición centenaria, que hasta hoy en día se sigue utilizando. Y que es, básicamente un lugar donde se llega, se deposita la aceituna, que puede esta medio prensada ya anteriormente, se deposita en una cubeta, de ahí pasa al plato de prensado y después de ahí pasa a la cubeta de decantación, para ir decantando el aceite del agua, resultado de ese prensado. Eso es básicamente”.

Bien, ahora que ya sabemos qué es y cómo funciona podemos continuar con nuestras indagaciones. Averigüemos ahora el marco temporal de estas almazaras. Fabiola nos cuenta:

“Bueno, el marco temporal de estas almazaras es más o menos desde el siglo II a.C. hasta el siglo V d.C. Esta es la etapa en la que funcionan estas almazaras, las que están en funcionamiento, ¿no? A partir del siglo V en un momento indeterminado que todavía no sabemos ¿no? Dejan de utilizarse. Hay que tener en cuenta que luego se instala en Túnez el reino Vándalo y a partir de ahí empieza un declive en esa producción y ya luego, finalmente pues nada, todo se abandona. Entonces digamos que entre el siglo II y el siglo V”.

Si bien las almazaras que ocupan el proyecto de nuestros investigadores nos hablan del momento de auge y apogeo de la producción oleícola de la zona, no son las únicas de la región, y hay algunas que datan de antes del siglo III. Resulta que esta provincia de áfrica de la que hablábamos era una zona de gran riqueza, y fue el granero de Roma, durante mucho tiempo exportó trigo y aceite.

Tierras de aceite

De hecho, a partir de ese siglo III se convirtió en el mayor exportador de aceite del Imperio. Y esto no es baladí, porque el Imperio Romano requería de cantidades ingentes de aceite ¿Por qué? Pues porque sus usos eran muy variados y numerosos: desde el puramente alimenticio, hasta la iluminación de calles y hogares, pasando por las necesidades militares.

Pero, si Roma siempre ha tenido grandes necesidades de aceite, ¿cómo es que el auge de estas instalaciones en la provincia de África se da en el siglo III y no antes? Pues porque anteriormente la mayor parte de la producción provenía de Hispania. Fabiola nos lo explica con más detalle:

“La provincia que hasta ese momento más exportaba aceite era Hispania, pero a partir de finales del siglo II d.C. empieza un declive en ese sentido e inmediatamente toma el relevo la provincia de África. Y entonces será África la que suministre aceite a la urbs, a Roma a partir de ese momento. Y, por eso es en el siglo III cuando más almazaras de este tipo, que es un tipo muy específico de almazara, cuando más abundan y cuando más se construyen por toda provincia de África, es decir, por todo Túnez y también por Tripolitania, que es otra de las provincias romanas africanas muy importantes”.

 

Restos de una almazara romana (molino para obtener aceite) en el yacimiento tunecino de Henchir el Begar 2.

Restos de una almazara romana (molino para obtener aceite) en el yacimiento tunecino de Henchir el Begar 2.

Restos de una almazara romana (molino para obtener aceite) en el yacimiento tunecino de Henchir el Begar 2.

Foto: Proyecto IPAR, España – Institut National du Patrimoine, Túnez

¿Y cómo pueden saber de este relevo los investigadores? Pues la respuesta es curiosa. ¿Os suena el monte “Testacchio”? Ese monte en la ciudad de Roma que está hecho íntegramente de los restos de los receptáculos en que llegaban ciertos víveres a la capital del imperio. Pues bien, revolviendo en él, (y entre muchas otras cosas) los investigadores han hallado testimonios de este relevo de la producción agrícola del siglo III. Fabiola nos explica los motivos de este relevo entre Hispania y África:

“Bueno, hay diferentes causas que tienen que ver, que no vienen a lo mejor al caso, porque tienen que ver con desplazamientos de gentes que vienen del norte, que empiezan a entrar en Hispania también, a principios del siglo III etc. Pero sobre todo lo más importante es que hay dos leyes que fueron muy importantes y que contribuyeron a fomentar la producción de aceite en África. Una era la Lex Manquiana. Esta Lex Manquiana es de época de Vespasiano, es decir, estamos hablando de finales del siglo I d.C. época Flavia. Y esta ley se conoce por una inscripción de Túnez, precisamente".

"De un yacimiento que se llama Henchir Mettik, que es de época de Trajano; eso quiere decir que, aunque la ley fue promulgada en época de Vespasiano, continua vigente durante época de Trajano. Y, de hecho, tenemos prueba de ello por esa inscripción de época de Trajano, ¿no? Esa es una de las leyes. La segunda ley es muy importante, es la Lex Adriana de Agris Rudibus, que es de época de Adriano, del emperador Adriano, estamos hablando ya del siglo II d.C. Y esta ley se conoce por una inscripción, en realidad dos, que se encontraron en Henchir ¿Ethnik?”. 

¿Y en qué radican exactamente estas leyes? Fabiola nos ilustra:

“Había una serie de tierras un poco baldías, porque algunas eran a lo mejor pantanosas, otras boscosas, y que estaban dejadas completamente. Estaban dejadas y no se cultivaban a lo mejor desde hacía mucho tiempo. Entonces, por esta ley se dice: “las tierras que lleven diez años sin haber sido cultivadas se pueden donar, se pueden dejar en usufructo a aquellos colonos que quieran cultivarlas".

"Además de eso había una serie de exenciones fiscales interesantes como que, por ejemplo, solo tenían que entregar un tercio de la cosecha en concepto de arrendamiento. Y otra cosa más, podían transmitir la tierra en usufructo a sus herederos a condición de no abandonar su cultivo más de dos años. Es decir que si el heredero en cuestión tardaba más de dos años esa tierra volvía otra vez al estado, porque eran latifundios en dominios imperiales que llamamos. Entonces claro, estas leyes son de aplicación, básicamente, de aplicación en África, entonces claro, eso supuso un verdadero booma la hora de no solamente roturar y cultivar tierras sino también de construir almazaras para exportar aceite a Roma, básicamente".

LOS MÚLTIPLES DUEÑOS DE LA PROPIEDAD

Así que las grandes almazaras que estudian nuestros investigadores son fruto de la incentivación que promovieron estas dos leyes. Pero, ¿estas tierras en las que descansan estos gigantes siempre han sido de dominio imperial? Resulta que no, porque unos 100 años antes de la construcción de estas almazaras, todo este terreno tenía un propietario llamémosle “original” (y digo llamémosle porque las tierras antes que a ningún ciudadano romano pertenecieron a los pueblos autóctonos de la región, luego hablaremos de ello). Este propietario original era conocido como Luquilius Africanus, y era un senador. Fabiola nos cuenta lo que hizo este propietario original:

“Bueno, pues lo que hace este Luquilius Africanus, es pedir al senado de Roma. Evidentemente él conocía a mucha gente, les pide que por favor se reúnan y que voten por la concesión de un permiso para que él pueda organizar en este territorio un mercado dos veces al mes. Bueno, pues eso era muy importante; tener un mercado era fundamental, pues por todo lo que os podéis imaginar desde un punto de vista económico desde luego, intercambio de mercaderías, intercambio de productos, pero eso también pues facilitaba mucho el contacto entre las gentes que vivían un poco apartadas. Es decir que un mercado es siempre siempre, hasta hoy en día, enormemente importante”.

“Entonces, Luquilius Africanus solicita del senado que le den este permiso. Bueno pues, el senado se reúne y emite un senatus consultum, es decir: este permiso, es un documento que emite el senado en reunión y se le otorga este permiso. Este senatus consultum en concreto es muy importante porque… bueno, también se conoce a través de dos epígrafes que se descubrieron en el siglo XIX, que estarían colocados donde se celebraba el mercado y tenemos el texto de este senatus consultum en estos epígrafes”.

 

Mausoleo-templo en Henchir el Begar 2.

Mausoleo-templo en Henchir el Begar 2.

Mausoleo-templo en Henchir el Begar 2.

Proyecto IPAR

Y la cuestión es, que en estos epígrafes se conserva el texto íntegro de este senatus consultum, con lo que constituye un modelo dentro estudio del derecho romano. ¿Por qué? Pues porque se ha conservado toda la estructura: la titulación, la praescriptio, donde aparecen uno por uno los nombres de los más de doscientos senadores que se reunieron para otorgar este permiso, la relatio y el decretum final. En resumen: que está todo bien detallado y conservado. La delicia de cualquier historiador, vamos.

Los habitantes anteriores a este siglo II eran tribus autóctonas prerromanas, concretamente la tribu que se llamaba de los Musulanios. Estos musulanios son una de tantas tribus que formaban parte del reino númida, que se corresponde básicamente con la zona de Argelia actual y también con parte del occidente del actual Túnez. Estas gentes que habitaron estas regiones desde hacía siglos son los antepasados de los actuales bereberes, por ello se les conoce como paleo-bereberes.

Resulta que, a raíz de las conquistas romanas, estos pueblos autóctonos se fueron hibridando con los colonos romanos. Y aquí llegamos a un punto importante de la cuestión. Porque cuando nuestros investigadores prosigan con sus excavaciones y consigan excavar más allá de estas almazaras, pretenden hallar restos de estos pueblos prerromanos, y con suerte, poder estudiar a fondo lo que serían los otros objetivos del proyecto. Fabiola nos cuenta:

“Ese es uno de los objetivos también de nuestro proyecto. O sea, nuestro proyecto no es solamente descubrir y ver las instalaciones oleícolas y por lo tanto la economía, que es enormemente importante porque condiciona pues casi todo lo demás. También queremos ver cómo vivían las gentes ahí. Qué tipo de convivencia existe entre romanos y prerromanos, estas tribus que comento. Y luego también aspectos religiosos, muy importantes, aspectos iconográficos, la imagen es enormemente importante también: cómo influye la forma de representación romana, o qué calado tiene entre las gentes ahí establecidas, si las adoptan, si no las adoptan. En fin, muchas cuestiones que están relacionadas con lo social, con lo económico, con lo político, con lo artístico, con lo cultural en general, evidentemente”.

 

Henchir el Gousset. Área del conjunto de la factoría con vista del almacén y del torculario con sus prensas de viga (arbores).

Henchir el Gousset. Área del conjunto de la factoría con vista del almacén y del torculario con sus prensas de viga (arbores).

Henchir el Gousset. Área del conjunto de la factoría con vista del almacén y del torculario con sus prensas de viga (arbores).

Proyecto IPAR

Pues bien, parece que después de Luquilius, la propiedad se divide en dos propiedades más pequeñas, cuyos propietarios aún no han sido absolutamente verificados por nuestros investigadores, a pesar de que ya barajan algunos posibles nombres. Resulta que esto es importante, porque en una de esas dos propiedades nuestros investigadores han hallado algo particular. Fabiola nos lo cuenta:

“En una de ellas, que también por eso es muy importante, en Henchir el Begar II, además de un torculario con ocho prensas de biga que es muy importante, tenemos un mausoleo. Un mausoleo del tipo mausoleo templo, que es muy, está bastante extendido en todo el norte de África en el siglo III. Y es muy importante, porque ese mausoleo seguramente correspondería al dueño de ese territorio de Henchir el Begar II, que tiene catorce hectáreas”.

Parece ser que este mausoleo también tiene su aquél, pues en época bizantina, se amplia añadiendo un fortín, a finales del siglo VII. ¿Por qué se construye este fortín junto a este mausoleo? Pues porque en esa época el imperio bizantino fortifica muchas de sus ciudades, para defenderse ante la inminente llegada de los árabes. Esto es importante, porque indica los largos periodos de ocupación de este terreno, que van desde época prerromana hasta el siglo VII después de cristo.

Las preguntas de Desenterrando

Como hemos mencionado, el equipo ha realizado una primera excavación, en la que se han centrado en el torculario de Henchir El Begar I, pero el proyecto tiene un planteamiento transdisciplinar de larga duración, y, si todo va bien, seguirán indagando mucho más en estas construcciones. Y, hablando de indagaciones, pasemos a las preguntas de Desenterrando el pasado. Empezamos, como siempre, por el principio: ¿Qué es lo que más te fascina de la evolución humana?

“Pues a mi lo que más me fascina es la capacidad del ser humano a lo largo de su historia, desde que nos empezamos a poner de pie en África, hasta hoy en día pues la superación constante, ¿no? las superación del ser humano no, la superación de dificultades, esa capacidad inagotable que tiene el ser humano de superar todas las dificultades. Eso es algo que, verdaderamente, si lo pienso un poco y si lo pensamos, es fascinante”.

Absolutamente fascinante, sin duda. Pasemos ahora a la segunda pregunta: ¿Por qué elegiste tus estudios?

“Bueno, yo en el colegio iba para ciencias pero cuando ya terminé el bachiller pues empecé a darme cuenta de que la historia es importantísima porque ayuda a entender la razón de muchas cosas de la actualidad, ¿no? No es que la historia se repita, sino que la historia rima, como decía Mark Twain. Mark Twain decía eso: la historia no se repite, pero rima. Es decir: hay muchos procesos que nos suenan en la historia, que se han ido digamos entre comillas repitiendo, en realidad rimando. Bueno pues, efectivamente en la historia están las claves para entender al ser humano”.

Hermosa frase de Mark Twain… Sin duda, mirar al pasado nos puede dar muchas claves para afrontar el futuro.

Llegamos ahora a la tercera y última cuestión: ¿Cómo crees que tu investigación puede ayudarnos a repensar nuestro futuro como especie?

“Cada uno desde su pequeña parcela puede contribuir a avanzar en el conocimiento de las cosas, ¿no? Y en ese conocimiento de las cosas está también el punto esencial de la superación, de la superación como especie, de la resolución de conflictos como especie. Evidentemente todo lo que hagamos cada uno es avanzar en el conocimiento y, por lo tanto, ese conocimiento es el conocimiento de la humanidad también y el conocimiento nuestro como especie. Que, al fin y a cabo, ¿de qué nos sirve? Pues para avanzar y para ser más felices también, ¿no? En la medida en que se pueda. De eso se trata”.

Desde luego el conocimiento no solo nos hará libres, si no también felices.

Hasta aquí podemos contar hasta ahora. Esperemos que Fabiola y el resto del equipo sigan indagando en estos magníficos torcularios y que, con el tiempo, puedan recomponer el mapa temporal completo de la región y ello les permita entender cómo se relacionaron esas poblaciones autóctonas con los colonos romanos a todos los niveles.